viernes, 25 de septiembre de 2026

Fragmentos. Novela. Sueño de Polífilo. Francesco Colonna -2-



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 El pegma o pedestal era maravilloso: de anchura, al

tura y longitud adecuadas para sostener la máquina que 

tenía encima, estaba hecho de un sólo bloque de mármol 

con vetas de distintos colores y manchas sueltas, gratas a 

la vista, dispuestas confusamente en infinitas mezclas. 

En el frente de dicha piedra que daba a la puerta, vi so

brepuesta una corona de mármol verde, de hojas del 

amargo apio mezcladas con otras de hinojo. Dentro de 

ella había un círculo de piedra blanca incrustado, que 

tenía grabada esta inscripción en mayúsculas latinas: 

igualmente, en la cara opuesta, había una corona de ho

jas del mortal acónito, con esta inscripción:

En el lado derecho estaban cinceladas algunas figuras

de hombres y muchachas danzando, cada uno con dos ros

tros: el de delante risueño y el posterior llorando. Y bai

laban en corro, cogiéndose de la mano, hombre con hom

bre y mujer con mujer, un brazo de cada hombre pasando 

por debajo del de la mujer y el otro por encima. Y así enla

zados, marchaban uno tras otro, de modo que siempre un 

rostro alegre estaba vuelto hacia el triste de la persona pre

cedente. Eran siete hombres y siete mujeres, tan perfecta

mente esculpidos, con sus vivaces movimientos y el re

vuelo de sus ropas, que no acusaban a su hábil artífice 

de otro defecto que el de no haber dado la voz 

a unos y las lágrimas a otros. Este corro 

estaba egregiamente tallado dentro 

de una figura delimitada por 

dos semicírculos.30

Bajo esta figura oval vi escrita la siguiente palabra: 

t e m pv s. Vi luego que en otro lado había muchos adoles

centes que se dedicaban a coger flores entre diversas 

hierbas y arbustos, y con ellos muchas hermosas ninfas 

que bromeaban con alegría y se las arrebataban cariño

samente. Era obra perfecta del mismo artífice que la an

terior y enmarcada en la misma figura, bellísimamente 

moldurada, y las molduras de ambas estaban revestidas 

de exquisita hojarasca. Debajo de ella, de la manera que 

ya dije, había algunas mayúsculas grabadas que forma

ban esta sola palabra: a m issio . Eran letras eximias, cuya 

anchura estaba sacada de la novena parte y un poco más 

del diámetro del cuadrado.

No poco estupefacto, meditaba y miraba con curiosi

dad y sumo placer aquella máquina ingente, fundida en 

forma de animal por el ingenio humano, dignísima inven

ción en la que cada miembro participaba perfectamente 

en la egregia armonía y compaginación del conjunto. Mi

rándola, me vino a la memoria el funesto caballo Sejano.3'

Luego, estando ofuscado por tan artificioso misterio, 

se ofreció a mis ojos el espectáculo no menos admirable de 

un enorme elefante y sentí un gran deseo de dirigirme ha

cia él. Pero he aquí que entonces oí en otra parte un gemi

do humano como el de un enfermo y me detuve, con los 

cabellos erizados. Apresurando mis pasos hacia el gemido 

sin otro pensamiento, subí por un montón de ruinas y de 

grandes fragmentos de mármol. Al acercarme, vi un enor

me y admirable coloso con los pies descalzos y horadados 

y las piernas agujereadas y vacías, y yendo a su cabeza con 

horror para inspeccionarla, conjeturé que la brisa que se 

introducía en sus abiertas plantas, divina invención, pro

vocaba el gemido que lanzaba. 

Fragmentos. Novela. Sueño de Polífilo. Francesco Colonna

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