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sábado, 30 de mayo de 2026

BORGES POR PIGLIA Ricardo Piglia FRAGMENTO

 


BORGES POR PIGLIA 

Ricardo Piglia Vamos a partir de una pregunta que es por qué Borges es un buen escritor. ¿Qué quiere decir ser “un buen escritor”? En general, lo que circula son estereotipos, versiones rápi das, pero me parece a mí que ya no nos detenemos a pensar por qué nos parece que un escritor es un buen escritor. Este libro reúne las cuatro clases que Ricardo Piglia dictó en el programa homó nimo de la TV Pública en el año 2013. Si bien Piglia se detiene en varios aspectos biográficos de Borges tales como su linaje familiar, los distintos trabajos que tuvo, su vínculo con los premios lite rarios, con otros escritores e incluso con la industria editorial, su verdadero interés radica en la producción escrita de Borges.

 Así, selecciona un corpus de textos bor- geanos paradigmáticos, desde aquellos protagonizados por cuchilleros hasta los más fantásticos, y los lee y analiza con un estilo que le es característico y que le permite moverse en un programa de televisión como si estuviera en un aula uni versitaria. También se reproducen las conversaciones que Piglia mantuvo con va rios invitados, entre ellos María Pía López, Germán Maggiori, Luis Sagasti y Hora cio González. Se suma a esta edición un anexo que contiene una entrevista inédita a Borges realizada por Piglia y Mario Szichman, las anotaciones que el mismo Piglia hizo a los guiones de las clases, los programas de los seminarios que dictó sobre Borges en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Princeton y fotografías. Borges por Piglia se vuelve un libro fascinante e ineludible para quien quiera indagar y reflexionar sobre la literatura, la política y la sociedad.

lunes, 25 de mayo de 2026

P. E. EASTERLING y B. M. W. KNOX (cds.) HISTORIA DE LA LITERATURA CLÁSICA (CAMBRIDGE UNIVERSITY) I LITERATURA GRIEGA


 

PREFACIO

 No es fácil definir la literatura griega antigua. No hay dificultad en situar su punto de partida en el período arcaico, pero la elección de la fecha de termi nación está condenada a la arbitrariedad, puesto que la producción literaria en griego se mantuvo durante siglos después de que el mundo antiguo hubiera dejado de existir en cualquier sentido clásico. No intentamos tratar la literatura cristiana, que merecería un volumen propio, o las obras clasicistas de los pri meros autores bizantinos; nos ha parecido mejor concluir el volumen con el fin del período estable de civilización grecorromana, en el siglo m d. C. Incluso con esta fecha terminal proporcionalmente temprana el período que abarcamos es muy largo —más de mil años—, y hay una riqueza tanto de material conser vado como de información sobre el aún más grande corpus literario que se ha perdido. El énfasis del presente estudio está sobre todo en las obras que aún existen, tienen valor literario intrínseco, o han ejercido una influencia so bre la literatura posterior. 

Dentro de este planteamiento general, se ha prestado especial atención a los textos descubiertos recientemente: es un rasgo importan te de la literatura griega antigua el hecho de que esté en continuo crecimiento. Las citas en lengua original están desigualmente distribuidas: se proporcionan ejemplos más extensos de textos que aún no están a la disposición de todo el mundo, y se cita más poesía que prosa en griego. 

El trasfondo de los aconte cimientos históricos y el desarrollo de las ideas sobre un período tan largo y polifacético han tenido que tratarse sólo incidentalmente para mantener el libro dentro de sus límites, pero el lector que siga su hilo conductor aproxima damente cronológico sale ganando alguna explicación sobre el cambio de gus tos y valores literarios de los griegos cultos a lo largo de los siglos. Se encontrará una información más completa sobre las vidas y obras de los autores explicados en los Apéndices, donde se detallan las ediciones, recopi laciones de fragmentos, traducciones y estudios críticos. La lista de obras cita das en el texto y la lista de abreviaturas proporcionan las referencias citadas en forma abreviada en las notas a pie de página. 

Una empresa en colaboración como ésta debe mucho a muchas personas. Los editores quieren agradecer especialmente su ayuda, por parte de los cola boradores, al Profesor Christian Habicht, al Profesor C. P. Jones (G. W. Bo wersock); a E. L. Bowie, a la señorita J. M. Reynolds, al Profesor R. P. Winnington-Ingram (P. E. Easterling); al Profesor B. R. Rees (A. A. Long); al Profesor Hugh Lloyd-Jones (R. P. Winnington-Ingram). Martin Drury me rece una mención especial por su trabajo de preparación de los Apéndices de Autores y Obras y como autor del Apéndice métrico. Jenny Morris se encargó del índice Alfabético. Los editores quieren dar las gracias a los colaboradores por su paciencia ante los retrasos frustrantes, que acosaron como una maldición la producción de este volumen, y a la casa editorial por su apoyo constante e imaginativo. P. E. Easterling B. M. W. Knox

martes, 5 de mayo de 2026

Américo Castro El pensamiento de Cervantes introducción



 Esta obra fue planeada hacia 1920, cuando yo mismo y algún que otro curioso nos preguntábamos si realmente había habido en la España del siglo xvi presencias y reflejos del pensamiento re nacentista. Aquel propósito, combinado con la idea de no haber sido Cervantes un escritor ignorante e inconsciente, me llevó a conceder primaria importancia a temas abstractos más bien que a la singular maravilla del modo cervantino de novelar. 

Su obra fue usada para hacer ver que, a pesar de cuanto se decía y escri bía, no todo en España había sido ganar batallas y quemar he rejes. Otros quehaceres — ante todo el de poner término a las fábu las vigentes acerca de quiénes son los españoles — me han im pedido reescribir esta obra, y asignarle otro título. Decidí entonces dejar mi primer libro cervantino en una vía muerta, y orientar en otro sentido la averiguación de los cómos y los porqués del Qui jote. No ha sido posible a causa de la creciente demanda de esta obra. Unos audaces, sin pedir licencia, publicaron una edición fraudulenta en un lugar de Hispanoamérica; la Biblioteca de la Universidad de Londres pidió permiso para sacar algunas copias fotográficas de este libro, y sé que esto ha acontecido en otras partes. 

No obstante todo lo cual, la amplitud de mis inevitables tareas y lo angosto del tiempo que me resta, hubieran impedido reeditar la presente obra sin la ayuda, tan eficaz como generosa, de Julio Rodríguez-Puértolas. La bibliografía allegada por él, y las referencias a lo escrito por otros y por mí mismo, permiten sacar a luz esta nueva edición. 

Después de todo, algo se dice en ella de Cervantes y del Quijote, una obra a prueba de siglos y vertida a unas cincuenta lenguas. Tan notable supervivencia se debe a que, tanto el discreto como el desatinado siguen encon trando en aquella primera novela figuras humanas con las cuales cabe el acuerdo o la desavenencia, sin tajantes fronteras entre lo uno y lo otro. A destono con cuanto le rodeaba, Cervantes se in ventó un supermundo en el cual las razones dialogan con las sin razones, entre destellos de sonrisas y de esperanzas; todo, incluso el desmán y lo sin rumbo, halla un espacio de vida en donde alo jarse. Pero aquí no trato de la textura literaria del Quijote. Si mi tiempo no lo impide, lo intentaré en otra ocasión. Ofrezco ahora lo que puedo, no lo que hubiera deseado. Madrid, enero de 1970.

Américo Castro El pensamiento de Cervantes Nueva edición ampliada y con notas del autor y de Julio Rodríguez-Puértolas Editorial Noguer, S. A. BARCELONA-MADRID RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS ISBN: 84-279-5109-1 Depósito legal: B. 20.888-1980 Reimpresión - 1980 © Américo Castro, 1972 Editorial Noguer, S. A. - Paseo de Gracia, 96 - Barcelona Printed in Spain 1980. EMEGE, c/. Londres, 98, Barcelona´

lunes, 4 de mayo de 2026

HEINRICH LAUSBERG MANUAL DE RETORICA LITERARIA FUNDAMENTOS DE UNA CIENCIA DE LA LITERATURA VERSIÓN ESPAÑOLA DE JOSÉ RIESCO

 


PRÓLOGO L' ancienne rhétorique regardait comme des orne me nis et des artifices ces figures et ces relations que les raf!i nements successifs de la poésie ont fait en/in co1111a1trc comme l'essentiel de son obiet; et que les progres de l'analyse trouveront un iour comme effets de propriétés profondes, ou de ce qu'on pourrait nommer: "sensibilitt5 formelle". P. Valéry, Tel quel I, Paris 1941, p. 150.

 El presente Manual de retórica se propone un fin pedagó• gico: pretende allanar al principiante el camino (viam rationem que: v. más abajo § 3) para un estudio inteligente y razonado, f enomenológica e históricamente, de la ciencia de la literatura ; y, además de esto, quiere servir de auxiliar y orientación al filó logo que se ocupa en la práctica de la interpretación de textos. 

 Esta finalidad trae aparejada la necesidad de la limitación. Primeramente, era imposible ofrecer una historia de la retórica en la Antigüedad, en la Edad Media y en la Edad Moderna; una historia así debería abarcar no sólo los sistemas de ense ñanza, sino también los fenómenos de detalle (así, por ejemplo, el "zeugma"; v. §§ 692-708) en la teoría y en la práctica. Ahora bien, ello únicamente sería factible a lo largo de una exposición de muchos tornos. Por otro lado, el limitar cronológicamente la exposición a un período de la Edad Media o de la Edad Moderna haría problemática su utilización general incluso para la Edad Media y para la Edad Moderna.

 Por ello se ha intentado una 10 Retórica literaria exposición de la retórica antigua proyectada hacia la Edad Media y la Edad Moderna. La amplitud de los fenómenos de la Anti güedad permite una inserción radical de fenómenos de detalle incluso postantiguos, con los que el intérprete de la literatura medieval y moderna habrá de tropezar. En todo caso, el intér prete que elige la Antigüedad como base de partida se siente en terreno más seguro. Mostrar ese terreno constituye la finalidad de esta exposición. La historia interna de la antigua retórica será estudiada por Vinzenz Buchheit en su "Historische Einführung in die antike Rhetorik" (que publica la ed. Max Hueber, de München). La presente exposición no se presenta tampoco con la prcten- • sión de abarcar en forma exhaustiva ni siquiera todos los fenó menos y toda la terminología de la antigua retórica: la limitación material del espacio disponible me obligaba ya, sin más, a limi tarme a lo ejemplar. Por otro lado, habida cuenta de la impor tancia literaria de la retórica, se imponía la necesidad de rebasar el marco de la retórica para tocar, siquiera fuera en forma de esbozo, los vecinos campos de la gramática y poética. Se halla en preparación un "Handbuch der Iiterarischen Dialektik" dedi cado concretamente a este tema.

 El valor del presente ensayo, nacido de una práctica activa de la enseñanza de la literatura en Münster a lo largo de diez años, quiere ser contrastado con la práctica, sobre todo, la práctica de la interpretación de textos. El viejo tronco de la retórica, con sus más de dos mil años, conserva todavía su savia y su fecundidad. En efecto, sería realmente sorprendente que los ininterrumpidos esfuerzos de la reflexión de los antiguos sobre el lenguaje y la literatura -entre 450 a. C. - 600 d. C. aproximadamente- no hubiesen desembocado en adquisiciones científicas aun hoy esti mables, sobre todo, en el sector donde la enseñanza del lenguaje y la educación literaria de la Antigüedad se mantuvo en contacto vivo con el público: la retorización de la literatura fue una con secuencia necesaria de ese contacto. La retórica se convirtió en "periodismo" (tomado muy en serio), en crisol de la literatura, la filosofía, el público y la escuela. Por lo demás, a este encuentro entre la literatura y la retórica es aplicable la afirmación de que Prólogo 11 el intérprete de la literatura no podrá salir airoso con sólo la retórica literaria ni respecto a la formación de las ideas y del lenguaje ni, mucho menos, respecto a los contenidos modelados en la literatura en su más amplio sentido. La iniciación en la retórica literaria ha de entenderse como un antídoto, como una cautela contra la actualización demasiado rápida del contacto con la individualidad de la obra de arte y con su creador individual. 

 La retórica pretende señalar la langue, que es el medio conven cional de expresión de la paro/e. Una langue sin paro/e está muerta ; una paro/e sin langue es inhumana : lenguaje, arte, vida social e individual muestran una interdependencia dialéctica entre langue y paro/e. El presente Manual se propone la misión de hacer posible una visión panorámica del conjunto de los fenó menos literarios. Cf. también § 1246, s. vv. rhétorique, course. Expreso aquí mi gratitud a Wolfgang Babilas por su leal ayuda en la vigilancia de la impresión, por sus valiosas indica ciones bibliográficas y por su eficaz colaboración crítica en la materia misma del libro. Quedo también singularmente obligado a Alfons Weische y Bemd-Reiner Voss por su intervención en la impresión, y a Peter Ronge, Barbara Ronge-Tilmann y Christa Kriele-Grothues por haber organizado los materiales de los índices.

domingo, 3 de mayo de 2026

Anatomías poéticas. Pliegues y despliegues del cuerpo en el mundo griego antiguo


 

Prólogo Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis 

 El presente libro es el resultado del proyecto de investi gación UBACyT “Cuerpos poéticos. Discursos y represen taciones de la corporalidad en el mundo griego antiguo”, desarrollado entre 2016 y 2019. Se trata de una publicación colectiva que continúa líneas exploradas en UBACyTs an teriores que dieran como fruto la publicación de La pólis sexuada: normas, disturbios y transgresiones del género en la Grecia Antigua (2011), El oîkos violentado. Genealogías conflic tivas y perversiones del parentesco en la literatura griega anti gua (2013) y El nómos transgredido. Afectaciones poéticas de la normatividad en el mundo griego antiguo (2016) en la editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El grupo de trabajo integrado por investiga dores formados y en formación, profesores, becarios, tesis tas, graduados y alumnos, procedentes de distintos espacios de debate académico, tiene un carácter multidisciplinario que ha generado un texto signado por muy diversos inte reses, lecturas complementarias e instancias diferenciadas de producción. 

Desde sus experiencias —algunas extensas 13 y otras más recientes en el plano científico— todos los in tegrantes del proyecto han contribuido a una reflexión que es a la vez común y particularizada. Así, este volumen pro cura, a través de sus diversos capítulos, focalizar el cuerpo en el mundo griego desde una pluralidad de perspectivas y métodos de acceso que potencian el estudio filológico con aportes de la historia del arte, el derecho, la filosofía políti ca o la psicología. El objetivo general del proyecto consistió en explorar la noción de cuerpo en la literatura y el arte griegos de época arcaica, clásica y helenística, teniendo en cuenta las con venciones propias de cada género en el marco de las prác ticas artísticas y discursivas de la Grecia antigua en los dis tintos momentos de su desarrollo histórico. 

A partir de una exploración léxica capaz de dar cuenta del funcionamiento textual del vocabulario relevante, su campo de aplicación específico y su relación con otros conceptos fundamenta les, examinamos los pliegues y despliegues que los distintos autores y artistas han recorrido a los efectos de representar lo corporal en el contexto social en que están inscriptos. En los últimos decenios, como se ocuparán de presentar los capítulos de este libro, los estudios alrededor de la his toria del cuerpo han proliferado de manera notable, par tiendo en general de la idea de que, en vez de ser una expe riencia universal válida para todos los humanos, el cuerpo vivido y percibido es producto de una construcción simbó lica históricamente determinada, mirada que resulta fruc tífera a la hora de abordar los discursos de la Antigüedad. 

 El concepto tiene una importancia fundamental en las representaciones de la Grecia antigua, donde pintura, es cultura, teatro, narrativa, lírica y oratoria ponen en escena personajes que actúan y padecen, cuyas formas de vivir la propia corporalidad son determinantes para la organiza ción del sistema de prácticas y creencias de la sociedad. 14 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis En el pensamiento de la Antigüedad y durante la Edad Media, el cuerpo parece haber ocupado los últimos puestos en la escala ontológica. Sin embargo, podemos decir que la estocada final vino recién de la mano de la Modernidad. En efecto, el dualismo sustancial cartesiano lo convirtió en ob jeto de conocimiento y no en la encarnadura del sujeto que conoce. El abordaje del tema implicó, por lo tanto, abandonar la visión puramente biologicista que marcó lo corporal como categoría epistemológica durante largos siglos —y especial mente en el transcurso de la Modernidad— para incorporar discusiones teóricas más actuales capaces de reorientar nues tra percepción sobre lo somático y de permitirnos encarar las fuentes antiguas desde el presente. 

Resultó pertinente entonces adoptar algunos conceptos de diferentes corrientes como la fenomenológica que se opone a la tradición filosófi ca anterior en lo que al cuerpo se refiere, siguiendo los plan teos merleau-pontyanos, en los que la percepción es activa y constituyente al mismo tiempo del mundo. Así, Foucault, Agamben, Butler y Douglas, entre muchos otros, aportaron en este sentido a nuestra investigación para abordar lo que se refiere al uso del lenguaje, el manejo corporal y el sistema que lo simboliza en sus múltiples dimensiones. 

 En nuestras indagaciones, también se estudia la emer gencia del cuerpo físico y se muestra la relevancia que tie ne la medicina para el género teatral en tanto se presenta la enfermedad de tal manera que los síntomas se vuelven polisémicos. Asimismo, nos hemos ocupado de relevar la importancia de las determinaciones corporales a la hora de sostener la diferenciación entre hombres, dioses y anima les y entre los niveles y los elementos cósmicos, tal como lo plantea Vernant. Por oposición al cuerpo bello y efi ciente del héroe, el cuerpo de los monstruos o los cuerpos deformes rompen los cánones antropológicos, definien do categorías marginales y funcionando como recurso Prólogo 15 epistemológico para el proceso de configuración y desarro llo de la identidad helénica. A su vez, hemos advertido que la visión del cuerpo se desenvuelve a través de abundantes metáforas que reflejan un sistema conceptual coherente relacionado con los análisis de la perspectiva cognitivista. Por otro lado, el abordaje performativo hizo posible ob servar los cuerpos envilecidos y atormentados de los per sonajes dramáticos, que ofrecían la obsesiva experiencia de lo “abyecto”, en términos de Kristeva. Los más recientes estudios teatrales han dirigido nuestra mirada también al lugar que la performance confiere al cuerpo/objeto escéni co: desde el travestido al degollado o descuartizado (o sus sinécdoques con el uso de máscaras), desde la ocultación anatómica a la mostración de las partes corporales habi tualmente cubiertas. Por último, analizamos un conjunto de mecanismos discursivos que podemos englobar bajo el nombre de construcciones simbólicas de la corporeidad, estratégicos para el entramado cuerpo/drama/sociedad. En este sentido, otro aspecto que se refleja en nuestro análi sis se refiere a la existencia de la pólis como cuerpo político donde la visión filosófica (en especial desde Aristóteles) par te de que todo grupo humano conforma un cuerpo común dentro del cual el carácter de miembro entraña obligacio nes comunales que se experimentan en la vida política. Al igual que en los dos primeros libros, en el presente vo lumen hemos organizado los capítulos según la temática en tres secciones: “Estéticas del cuerpo”, “Políticas del cuerpo” y “Violencias del cuerpo”. Esta separación, que responde a cri terios discrecionales que no pretenden, sin embargo, frag mentar la complejidad del tema, ordena y refleja los abordajes y lineamientos heterogéneos desarrollados por los autores. Así, en la primera parte se trata la omnipresencia de la corporalidad desde una perspectiva estética, considerada en sentido amplio. El capítulo inicial, de Cecilia Colombani, 16 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis aborda Trabajos y días de Hesíodo considerando la intensa preocupación del poeta por la cuestión dietética, ligada a su vez con un particular cuidado y atención sobre el cuerpo, la epiméleia heautoû. Pretende relevar en qué medida impli ca también una reflexión ética a partir de la trilogía cuer po-trabajo-virtud, para lo cual establece algunas líneas de contacto entre Hesíodo y Foucault, quien indagara el tópi co en su intento de efectuar una “genealogía del sujeto del deseo”. 

En la Dietética, incluida en el marco de las estéticas de la existencia, el filósofo analiza las relaciones de los suje tos con sus propios cuerpos, inscritas en la economía gene ral de lo que constituye la dieta para los griegos. De allí se hace posible pensar que la reflexión hesiódica sobre la dieta roza cuestiones de orden médico, sellando la alianza entre subjetividad, filosofía y medicina. Dos de los estudios de esta primera parte incursionan en el campo de la iconografía sobre las piezas de cerámica de la época clásica, ambos centrados en la representación de la imagen femenina. Sobre la representación de la novia en las escenas nupciales trabaja Cora Dukelsky, siguiendo el proceso que conduce del cuerpo totalmente cubierto en el origen de la iconografía, al cuerpo desnudo o semidesnudo en su etapa final. Considera que la transformación del mer cado de la cerámica a partir de mediados del siglo V a.C. tuvo importante influencia en las prácticas y los modos de f iguración. 

Apoyándose en abundante bibliografía, recorre algunas piezas donde se muestra la importancia que ad quiere el espacio íntimo y la incorporación de Eros a las es cenas de boda. Registra, asimismo, la aparición, hacia 430 a. C., de la figura de la bañista desnuda arrodillada, modelo que tuvo amplia repercusión en el arte occidental. Yanina Borghiani, por su parte, desarrolla la investigación sobre el tema del ideal de belleza femenina, problemati zando la manera en que se piensa la representación como Prólogo 17 copia y sustituto de algo que se encuentra por fuera de ella, lo que obliga a tener en consideración los límites de la inter pretación a la hora de analizar las figuras. 

El trabajo abor da las imágenes de las mujeres en el ámbito privado, con el propósito de establecer los modos en que se construyen sus cuerpos, gestualidades y movimientos, observando que la anatomía femenina, salvo excepciones como algunos jue gos, tiende a la quietud y al estatismo, con gestos acotados, como ocurre con las escenas de observación frente al espejo. También toma en consideración la manera en que se adorna y cubre el cuerpo femenino, así como el embellecimiento con la utilización de joyas y maquillaje, elementos que tu vieron un desarrollo destacable en la Grecia clásica. En un cruce entre escultura y teatro, el capítulo de Milena Gallipoli desbroza la función de la escultura de Ártemis en la obra Ifigenia entre los tauros, la única tragedia conservada en donde una escultura de culto tiene un rol central en la trama argumentativa.

 Analiza el funcionamiento teatral de la escultura femenina en cuanto cuerpo-objeto escénico y las implicancias de su aparición como cuerpo escultóri co con la referencia al pensamiento de Marin que otorga a toda representación un doble carácter, en tanto hace paten te una ausencia (carácter transitivo), al tiempo que se pre senta a sí misma como lo que es (carácter reflexivo). Este concepto aparece escenificado e instrumentalizado por los personajes de la trama en la obra de Eurípides, donde la f igura de la diosa da lugar a una puesta en abismo. La segunda parte de este volumen se interesa por las múltiples valencias políticas que el cuerpo despliega en los textos. Dos de los estudios de esta sección examinan, des de diferentes miradas, el eje cuerpo/política en la tragedia euripidea. 

Así, Victoria Maresca considera en clave política las intervenciones de Medea en la tragedia homónima, ha ciendo evidente una calculada elaboración de sus designios 18 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis para comprender cómo, lejos de ser un acto de pasión o furor, el filicidio forma parte de un plan cuidadosamente pensado para destruir a Jasón no solo como hombre sino como polítes. Investiga, asimismo, la transposición de ro les de los esposos a partir de las referencias al cuerpo y al contacto físico, estudio que permite observar la progresión que atraviesan los personajes a lo largo de la obra. 

El tra bajo incluye el análisis de dos cerámicas que refuerzan las ideas planteadas a partir del texto: tanto la función central de los niños en la entrega de los regalos como la progresión realizada por Medea en la obra, que la lleva de un estado de pasividad a uno de predominio. Por otro lado, en la línea de investigación que gira en tor no de lo corporal, Elsa Rodríguez Cidre focaliza la parthe nía en Helena de Eurípides y su rol pregnante en el drama, tanto respecto de Helena como de otras parthénoi (Teónoe, Sirenas, Hermíone, Calisto y la hija de Mérope) cargadas to das de fuerte significación. Se trata de un concepto complejo en el marco de la pólis, donde el paso de parthénos a gyné es un punto clave para la sociedad, un proceso de circulación de la mujer que culmina con la maternidad. 

La autora muestra cómo Helena, mujer casada y con una hija, logra simbóli camente devenir una parthénos para luego asegurar su paso (nuevamente) a gyné, en una situación extraordinaria pero de algún modo previsible para un personaje que parece es tar en todo momento por fuera de los cánones. A continuación, otros dos capítulos de la segunda parte indagan la corporalidad en el campo de la comedia anti gua y media. Mariel Vázquez reflexiona sobre el desplie gue corporal y sus implicancias biológico-políticas en Asambleístas de Aristófanes. 

Su objetivo es analizar, en el “devenir masculino” de las asambleístas, la relación entre la postura corporal y la capacidad de ejercicio político, enten diendo por “postura corporal” aquella categoría que —en Prólogo 19 relación con la de cuerpo interpretado de la fenomenolo gía y la de lo simbólico propia del psicoanálisis— involucra las emociones, las sensaciones, los gestos, la complexión y sus alteraciones debidos a la forma de pararse o cami nar. Dicha postura da cuenta de una cierta organización, un skhêma corporal, que determina la afinidad física con algunas actividades y su alejamiento de otras. Al mismo tiempo, el cuerpo femenino consigue ser transformado, por medio de la performance, y deviene capaz de originar nuevas realidades. El capítulo de Emiliano Buis analiza algunos de los dis positivos literarios puestos en acción para traducir la po lítica exterior en la escena de la comedia media. Recurre al marco teórico de los estudios sobre el cuerpo y sobre la cultura material para estudiar el fenómeno de la agencia política. Se observan las alusiones dramáticas a las relacio nes internacionales a partir de un examen de los agentes activos de la diplomacia (materializados como cuerpos que intervienen) y su manipulación de los “objetos” políticos, que la comedia desplaza desde los territorios —entendidos como campo de la actuación militar— a los objetos escéni cos. El autor estudia en particular las repercusiones cómi cas del discurso Sobre Haloneso, tradicionalmente atribuido a Demóstenes, donde se logra establecer un paralelismo entre la negociación diplomática de territorios (que se con quistan o ceden) y la circulación de textos (apropiados, de vueltos) que pone en juego la comedia media como género. 

Interesada en el contexto helenístico, Luciana Gallegos examina en Argonáuticas de Apolonio de Rodas las compe tencias de los cuerpos femeninos en relación con las capaci dades que detentan las mujeres de la realeza de Alejandría. Para ello, analiza la representación de Hipsípila y Medea a partir de sus comportamientos y de coincidencias léxicas con los poemas homéricos. En el primer caso, estudia el 20 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis poder político que ejerce un cuerpo femenino sobre su rei no; en el segundo, precisa la potencia de una mujer sobre su propio destino y el de los héroes. 

Como confirman los vín culos entre Hipsípila y Telémaco o entre Medea y Odiseo, estas figuras femeninas ocupan espacios simbólicos y fí sicos que en los poemas homéricos solo eran viables para f iguras masculinas. El poema de Apolonio, producto de un contexto que posibilita la aparición de mujeres poderosas, legitima la existencia de reinas capaces de protección, po tencia y organización. En clave filosófica, el trabajo de Eduardo Magoja se propone analizar el argumento que presenta el texto del Anónimo de Jámblico acerca de la existencia de un hom bre “de acero no solo en cuanto al cuerpo sino también al alma” que, sin embargo, a pesar de sus extraordinarias facultades, jamás podría vivir al margen de la legalidad, la justicia y todo contexto comunitario. A partir de allí se puede reflexionar acerca de cómo el individuo que sobre sale demasiado y rompe con la absoluta unidad de la pólis no encuentra otro espacio de existencia y es conducido ine vitablemente a su destrucción. También demuestra que ese recurso argumentativo le permite al Anónimo no solo de fender la idea de la supremacía ontológica de la pólis, sino a su vez retratarla como un cuerpo político adamántinos cuya fuerza y unidad están determinadas por la recta legalidad. En la última parte del libro, el cuerpo es considerado como territorio de violencia en la tragedia, en la comedia y en el discurso histórico de Tucídides. Patricia D’Andrea destaca los avatares del cuerpo en guerra en las obras bé licas de Esquilo desde la hipótesis de que las oscilaciones en la consideración del cuerpo guerrero se corresponden con las fluctuaciones de la escena política y con el proceso de consolidación de la democracia. En Persas (472 a. C.), los cuerpos de los enemigos son vistos como una superposición Prólogo 21 monstruosa de miembros, y es la corporalidad colectiva de los griegos la que los conduce a la victoria. 

En Siete contra Tebas (467 a. C.), los cuerpos guerreros se constituyen como murallas que tornarán la ciudad por completo inexpugna ble, portando a la vez la fuerza física y la moderación. En Agamenón (458 a. C.), la imagen de Ares como comerciante que cambia cuerpos por dinero implica el omnipresente poder de la riqueza aun sobre el heroísmo tradicional de la muerte en combate. El capítulo de Katia Obrist se centra en Heracles y Edipo, los protagonistas de Traquinias y Edipo Rey, obras de Sófocles en que la prolongada exposición del sufrimiento resulta un mecanismo particularmente efectivo al momento de provo car páthos y contribuye a los recursos dramáticos liberadores de las emociones. 

Analiza los pasajes que muestran sus cuer pos en ruina como vía de acceso a la concepción del cuerpo en la producción de Sófocles. Por otro lado, la autora se vale de esas anatomías para explorar el sistema teatral que subya ce tras esta clase de hechos. El análisis de los textos le permi te afirmar que la exposición de los cuerpos con sufrimiento físico se presenta en las tragedias sofocleas ante todo como un dispositivo dramático consciente y meditado, ligado a una época en la que el culto a los héroes se encuentra en su mayor auge y es grande su influencia en la existencia de los vivos. María Belén Landa, a su vez, analiza los discursos de venganza de Medea y Electra en las dos tragedias homó nimas de Eurípides. Allí, el sôma del antagonista se presen ta como una entidad tangible, concreta y, de algún modo, “apropiable”. 

Se propone demostrar que ambas heroínas son personajes que detentan poder en el terreno discursivo, donde los parlamentos expresan la apropiación del cuerpo del “otro” en tanto “cuerpo muerto”, delineando así la pro clama vindicatoria femenina. El análisis de los discursos muestra cómo las palabras de venganza están organizadas 22 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis en una pieza coherente y lógica que detenta un gran poder en la medida en que puede anticipar la muerte segura de sus enemigos. Los cuerpos evocados como muertos (Jasón, Creonte, la princesa, Clitemnestra y Egisto), son construc ciones simbólicas que se convierten, a su vez, en territorio de disputa del poder. Sobre Orestes versa el capítulo de Cecilia Perczyk, quien se centra en el padecimiento del héroe trágico, que en este caso no aparece mediado por las palabras de otro personaje sino expuesto en escena. Con la sistematización del cono cimiento médico que se dio en la época, los síntomas de los personajes trágicos se vuelven polisémicos porque en ellos se acopla la tradición poética de representar el sufrimiento a las ideas médicas y éticas sobre el dolor y las acciones.

 Así, en Orestes no solo se da una coincidencia lexical con los tratados hipocráticos, sino que se utilizan los temas médi cos como recursos con el objetivo de explorar lo corporal. Esta representación del personaje padeciendo síntomas y el modo de describir la conducta trastornada permiten su poner que en el imaginario griego se trataba de una forma común de aproximarse a la locura. El capítulo de Jimena Schere rastrea el tema del maltrato físico y las lesiones corporales en las obras de Aristófanes, elementos que la comedia transforma en un componente de la relación entre los personajes del amo y el esclavo y en un tópico cómico convencional. No solo los esclavos sino tam bién los personajes poderosos son objetos de violencia, he cho que permite indagar las relaciones entre poder político y corporeidad en la producción del comediógrafo. En la co media temprana (425-421 a. C.), se suele aplicar este recurso en el ataque contra el personaje antagonista y sus aliados, que resultan golpeados y vencidos, mientras que en la comedia tardía los golpes tienen blancos más heterogéneos aunque conservan su habitual potencia transgresora. Jugando con Prólogo 23 el esquema clasificatorio vigente en la sociedad ateniense, la comedia refuncionaliza el tópico tradicional para desdibujar las diferencias tajantes entre el hombre libre y el esclavo. Desde el campo de la historia, finalmente, Mariana Franco San Román dirige su análisis al modo en que Tucídides representa a Cleón en términos de su decir y su corporalidad. Partiendo del concepto lingüístico de êthos discursivo, su hipótesis del trabajo es que Tucídides asocia a Cleón con una corporalidad violenta por medio de deter minados recursos, para lo cual explota el discurso en estilo directo, que se caracteriza por ser mimético e histriónico. 

 Esta técnica se complementa con la forma antilógica que presenta de un modo dicotómico dos éthe contrapuestos, Cleón y Diodoto, un anti-êthos, que pueden ser reconstrui dos a partir de los modos de argumentar que adoptan y de las tesis que defiende cada uno, realzando así los rasgos más sobresalientes. La contraposición de ambos discursos a manos del enunciador-historiador apunta a resaltar y re forzar la imagen que el lector va construyendo de Cleón, un político que busca construir una figura de autoridad. A modo de cierre, queremos agradecer, por un lado, a la Universidad de Buenos Aires que nos brindó la financiación y el contexto institucional para llevar a cabo este cuarto pro yecto. Por otro, a los integrantes del equipo por la responsa bilidad con la que encararon la investigación y la disposición que manifestaron. 

Asimismo, deseamos destacar el trabajo realizado por Mariana Franco San Román, Victoria Maresca y Cecilia Perczyk, becarias de nuestro proyecto, quienes se encargaron de corregir, de acuerdo con las pautas de edición, los textos que componen este volumen. Por último, agradece mos a Carmen Morin Rodríguez por la foto de tapa. Buenos Aires, agosto de 2019.

viernes, 20 de marzo de 2026

Comentario crítico objetivo del Canto III de La Divina Comedia. DR. ENRICO GIOVANNI PUGLIATTI Y J. MÉNDEZ-LIMBRICK

 


Comentario crítico objetivo del Canto III de La Divina Comedia

Resumen breve

Canto III abre el Infierno con la famosa inscripción sobre la puerta y la primera visión de las almas condenadas: los neutrales, el tumulto de los que vivieron sin decisión, la llegada de Caronte y la orilla del Aqueronte. El canto establece de inmediato el tono moral y cosmológico del poema: justicia divina, orden jerárquico del castigo y la experiencia sensorial del sufrimiento.

Temas principales

  • Justicia y castigo: el letrero inicial y la explicación del maestro subrayan que el castigo es consecuencia de una justicia ordenada; la condena no es caprichosa sino proporcional.

  • Cobardía y neutralidad moral: la primera categoría de condenados son los que no tomaron partido; Dante los presenta como peores que los rebeldes porque su inacción no merece ni el recuerdo humano.

  • Memoria y anonimato: la pérdida de memoria social y la invisibilidad de estas almas funcionan como castigo simbólico: la vida sin decisión conduce al olvido.

  • Ritual y tránsito: la figura de Caronte y la travesía del río introducen la idea del paso ritual hacia el castigo definitivo.

Estructura y técnica poética

  • Verso y ritmo: el canto mantiene el terceto encadenado (terza rima) que organiza la progresión argumental y crea un impulso rítmico que empuja al lector hacia adelante, reflejando el movimiento inexorable hacia el castigo.

  • Economía narrativa: Dante combina descripción, diálogo y comentario moral con gran concisión; la escena avanza por imágenes acumulativas (suspiros, blasfemias, moscones) que construyen la atmósfera.

  • Voz y perspectiva: la alternancia entre la mirada del peregrino y la autoridad del maestro permite simultáneamente empatía y distancia crítica; el narrador se muestra impresionable pero guiado por la razón teológica de Virgilio.

Imágenes y símbolos destacados

  • La inscripción sobre la puerta: funciona como programa temático y advertencia ética; su tono imperativo marca la seriedad del tránsito.

  • El torbellino de voces: metáfora del desorden moral; el movimiento circular sugiere estancamiento y repetición sin sentido.

  • Moscones y gusanos: imágenes sensoriales que traducen la degradación física y moral; la mezcla de llanto y sangre intensifica la repulsión.

  • Caronte: figura arquetípica del barquero que, además de su función mitológica, encarna la justicia impersonal y la violencia administrativa del castigo.

Función narrativa y teológica

  • Introducción del sistema ético: el canto no solo muestra castigo sino que explica su lógica: ni el cielo ni el infierno aceptan a los tibios porque perturbarían el orden moral.

  • Preparación del viaje: establece reglas y símbolos que se repetirán (marcas, ríos, guardianes), creando una gramática del más allá que permite lecturas alegóricas y políticas.

  • Dimensión pedagógica: Virgilio actúa como guía racional; el canto enseña al lector a leer el castigo como lección moral y a reconocer la gravedad de la inacción.

Relevancia crítica e interpretaciones

  • Lectura moralista: tradicionalmente se ha leído como condena de la mediocridad ética y elogio de la decisión virtuosa.

  • Lectura política: el rechazo a los neutrales puede leerse como crítica a quienes no se comprometen en la vida pública; el canto tiene resonancias cívicas.

  • Lectura literaria: la eficacia de las imágenes y la economía del terceto hacen del canto un modelo de cómo la forma poética puede encarnar doctrina sin didactismo pesado.

  • Ambigüedad interpretativa: la dureza hacia los neutrales plantea preguntas éticas modernas sobre tolerancia y juicio, lo que mantiene el canto vivo para la crítica contemporánea.

Conclusión breve

El Canto III funciona como puerta de entrada conceptual y estética al Infierno: fija la lógica de la justicia dantesca, presenta imágenes poderosas que traducen castigo en sensación y establece la tensión moral central del poema —la exigencia de decisión—. Su fuerza radica en la unión de forma poética, economía narrativa y carga simbólica, que convierten una escena inaugural en un manifiesto ético y estético.

CANTO III

 

POR MÍ SE VA HASTA LA CIUDAD DOLIENTE,

POR MÍ SE VA AL ETERNO SUFRIMIENTO,

POR MÍ SE VA A LA GENTE CONDENADA.                     3

                       

LA JUSTICIA MOVIÓ A MI ALTO ARQUITECTO.

HÍZOME LA DIVINA POTESTAD,

EL SABER SUMO Y EL AMOR PRIMERO.                        6[L1] 

 

ANTES DE MÍ NO FUE COSA CREADA

SINO LO ETERNO Y DURO ETERNAMENTE.

DEJAD, LOS QUE AQUÍ ENTRÁIS, TODA ESPERANZA. 9

 

Estas palabras de color oscuro

vi escritas en lo alto de una puerta;

y yo: «Maestro, es grave su sentido.»                                              12

 

Y, cual persona cauta, él me repuso:

«Debes aquí dejar todo recelo;

debes dar muerte aquí a tu cobardía.                                    15

 

Hemos llegado al sitio que te he dicho

en que verás las gentes doloridas,

que perdieron el bien del intelecto.»                                    18

 

Luego tomó mi mano con la suya

con gesto alegre, que me confortó,

y en las cosas secretas me introdujo.                                    21

 

Allí suspiros, llantos y altos ayes

resonaban al aiire sin estrellas,

y yo me eché a llorar al escucharlo.                                      24

 

Diversas lenguas, hórridas blasfemias,

palabras de dolor, acentos de ira,

roncos gritos al son de manotazos,                                        27

 

un tumulto formaban, el cual gira

siempre en el aiire eternamente oscuro,

como arena al soplar el torbellino.                                        30

 

Con el terror ciñendo mi cabeza

dije: «Maestro, qué es lo que yo escucho,

y quién son éstos que el dolor abate?»                                  33

 

Y él me repuso: «Esta mísera suerte

tienen las tristes almas de esas gentes

que vivieron sin gloria y sin infamia.                                              36[L2] 

 

Están mezcladas con el coro infame

de ángeles que no se rebelaron,

no por lealtad a Dios, sino a ellos mismos.                           39

 

Los echa el cielo, porque menos bello

no sea, y el infierno los rechaza,

pues podrían dar gloria a los caídos.»                                              42

 

Y yo: «Maestro, ¿qué les pesa tanto

y provoca lamentos tan amargos?»

Respondió: «Brevemente he de decirlo.                               45

 

No tienen éstos de muerte esperanza,

y su vida obcecada es tan rastrera,

que envidiosos están de cualquier suerte.                             48

 

Ya no tiene memoria el mundo de ellos,

compasión y justicia les desdeña;

de ellos no hablemos, sino mira y pasa.»                              51

 

Y entonces pude ver un estandarte,

que corría girando tan ligero,

que parecía indigno de reposo.                                             54

 

Y venía detrás tan larga fila

de gente, que creído nunca hubiera

que hubiese a tantos la muerte deshecho.                             57

 

Y tras haber reconocido a alguno,

vi y conocí la sombra del que hizo

por cobardía aquella gran renuncia.                                      60[L3] 

 

Al punto comprendí, y estuve cierto,

que ésta era la secta de los reos

a Dios y a sus contrarios displacientes.                                 63[L4] 

 

Los desgraciados, que nunca vivieron,

iban desnudos y azuzados siempre

de moscones y avispas que allí había.                                   66

 

Éstos de sangre el rostro les bañaban,

que, mezclada con llanto, repugnantes

gusanos a sus pies la recogían.                                              69

 

Y luego que a mirar me puse a otros,

vi gentes en la orilla de un gran río

y yo dije: «Maestro, te suplico                                              72

 

que me digas quién son, y qué designio

les hace tan ansiosos de cruzar

como discierno entre la luz escasa.»                                                75

 

Y él repuso: «La cosa he de contarte

cuando hayamos parado nuestros pasos

en la triste ribera de Aqueronte.»                                          78[L5] 

 

Con los ojos ya bajos de vergüenza,

temiendo molestarle con preguntas

dejé de hablar hasta llegar al río.                                          81

 

Y he aquí que viene en bote hacia nosotros

un viejo cano de cabello antiguo,                                         83[L6] 

gritando: «¡Ay de vosotras, almas pravas!                            84

 

No esperéis nunca contemplar el cielo;

vengo a llevaros hasta la otra orilla,

a la eterna tiniebla, al hielo, al fuego.                                  87

 

Y tú que aquí te encuentras, alma viva,

aparta de éstos otros ya difuntos.»

Pero viendo que yo no me marchaba,                                   90

 

dijo: «Por otra via y otros puertos

a la playa has de ir, no por aquí;

más leve leño tendrá que llevarte».                                      93[L7] 

 

Y el guía a él: «Caronte, no te irrites:

así se quiere allí donde se puede

lo que se quiere, y más no me preguntes.»                            96

 

Las peludas mejillas del barquero

del lívido pantano, cuyos ojos

rodeaban las llamas, se calmaron.                                         99

 

Mas las almas desnudas y contritas,

cambiaron el color y rechinaban,

cuando escucharon las palabras crudas.                                102

 

Blasfemaban de Dios y de sus padres,

del hombre, el sitio, el tiempo y la simiente

que los sembrara, y de su nacimiento.                                  105

 

Luego se recogieron todas juntas,

llorando fuerte en la orilla malvada

que aguarda a todos los que a Dios no temen.                         108

 

Carón, demonio, con ojos de fuego,

llamándolos a todos recogía;

da con el remo si alguno se atrasa.                                        111

 

Como en otoño se vuelan las hojas

unas tras otras, hasta que la rama

ve ya en la tierra todos sus despojos,                                               114

 

de este modo de Adán las malas siembras

se arrojan de la orilla de una en una,

a la señal, cual pájaro al reclamo.                                         117

 

Así se fueron por el agua oscura,

y aún antes de que hubieran descendido

ya un nuevo grupo se había formado.                                   120

 

«Hijo mío ‑cortés dijo el maestro­

los que en ira de Dios hallan la muerte

llegan aquí de todos los países:                                             123

 

y están ansiosos de cruzar el río,

pues la justicia santa les empuja,

y así el temor se transforma en deseo.                                  126

 

Aquí no cruza nunca un alma justa,

por lo cual si Carón de ti se enoja,

comprenderás qué cosa significa.»                                       129

 

Y dicho esto, la región oscura

tembló con fuerza tal, que del espanto

la frente de sudor aún se me baña.                                        132

 

La tierra lagrimosa lanzó un viento

que hizo brillar un relámpago rojo

y, venciéndome todos los sentidos,                                       135

me caí como el hombre que se duerme.                               

 


 [L1]El poder, la sabiduría y el amor, son las tres personas de la Trinidad cris­tiana.

 [L2]Se trata de los indiferentes, y de los ángeles que en la lucha suscitada por Lucifer, permanecieron neutrales. Se comprende que Dante que vivió toda su vida en la necesidad de tomar partido en una Italia desgarrada, condene en el Infierno a los que no se comprometen con causa alguna. ¿Qué pensaría, por ejemplo, de los florentinos que intentaron permanecer ajenos a la lucha entre gi­belinos y güelfos, o entre güelfos negros y blancos, corno única manera de en­contrarla paz?

 [L3]Es posible que se trate del papa Celestino V, llamado en la vida Pietro da Morrone. Fue este un eremita con gran fama de santo, que fue elegido papa a los setenta y nueve años de edad y que abdicó seis meses más tarde por consi­derarse indigno de la tarea, dando así lugar a la elección del cardenal Caetani ‑a quien las malas lenguas hacían culpable de haber provocado la renuncia del anciano, asustándole con voces nocturnas‑ que tomaría el nombre de Bonifa­cio VIII, y que tan fatal había de ser para el poeta.

Un fragmento del verso original «Chi fece... il gran rifiutto» sirve de título a un célebre poema de Cavafis.

 [L4]Más que la de los indiferentes se trata ahora de los pusilánimes.

 [L5]El Aqueronte es el primero y más grande de los rios infernales; nace, como el resto de ellos, en la estatua del viejo de Creta (Infíerno, XIV) y desem­boca en la Estigia (Infierno, VII).

 [L6]Caronte, hijo de Erebo y de la Noche, estaba según la mitologla encargado de cruzar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia, que separaba la vida de la muerte.

 [L7]Cuando muera Dante no vendrá a montar en la barca de Caronte que le lleve al Infierno, sino en otra que le llevará desde la desembocadura del Tiber hasta el Purgatorio (Purgatorio, II).

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  Vicente Molina Foix nació en Elche, estudió en Madrid y es en la actualidad profesor de filosofía del arte en la Universidad del País Vasc...

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