PRÓLOGO
ePt|Topix.T| es un adjetivo que se refiere al sustantivo ts'xvt], “arte”, y fue usado por Platón, para darle nombre a la profesión a que Gorgias se dedicaba y enseñaba1. Este término se tradujo al latín como oratoria, u oratrix, lo cual equivaldría a elocutoria y elocutrix1.
Hoy en día, la palabra retórica vulgarmente indica, no la provisión de los medios persuasivos, sino tan sólo un modo de hablar: si se malentiende, con mentiras, con muchas palabras, con palabras vanas; menos injustamente, con elegancia, en sentido figurado. Ésta no es la antigua retóri ca, la que, en palabras de Isidoro, “descubrieron los griegos Gorgias, Aristóteles y Hermágoras, y que fue transladada al latín por Cicerón y Quintiliano, pero tan abundante, tan variadamente, que al lector le parece imposible admirarla, comprenderla”3; es, más bien, “una retórica secundaria, una teoría crítica o estética que no tiene que ver directamente con la persuasión, y la técnica de las obras producidas bajo la influencia de esos conceptos críticos”4.
La retórica, en el sentido más genuino del término5, es aquella doctrina que nos enseñaron Córax y Tisias, Gorgias, 1 Cfr. Gorg., 449,a,5-6. 2 Cfr. Quint., II,xjv,1-2. •’ Cfr. Isidoro, De rhet., 11,1, en RLM, 508, y Cíe., Parí, or., 1,1-3. 4 Cfr. G eorge Kennedy, The A rt qf Rhetoric in ¡he Román World. 300 b. C. - ú.D 300, Princeton, Princeton University Press, 1972, p. 3. 5 Cfr. Richard V olkman, “Definition der Rhetorik” en Die Rhetorik der Griechischen undRómerinsystematicher Übersicht, Hildesheim.GeorgOlms Verlagsbuchhandlung, 1963 (1885), pp. 1-16; Antonio T ovar, “La retórica de los griegos. Las primeras «artes»" en A ristóteles, Retórica, Madrid. Instituto Platón, isócrates, Aristóteles, Hermágoras, Cicerón, Corni- l'icio, Quintiliano y aun los rétores menores: C. Quirio Fortunaciano, Aurelio Agustín, Victorino, Sulpicio Víctor, Julio Severiano, Cayo Julio Víctor, MarcianoMinneo Félix Capella, Casiodoro, Isidoro, Albino (o Alcuino) y Grilio, los cuales no han de mezclarse con los escritores de tratados acerca de figuras de dicción y de pensamiento, como son Rutilio Lupo6, Aquila Romano7, Julio Rufiniano8 y el Venerable Beda9, o aun el gramático Prisciano10 o el orador de Esludios Políticos, 1971 ,pp. V-XXXII; también Helena Beristáin. Diccio nario de retórica y poética, México, Porrúa, 1985, p. 421. George Kennedy, en su artículo “The present State of the study of ancient rhetoric” (Classical Philology, LXX, jan.-oct., 1975, pp. 278-282), enumera los trabajos más amplios de Volkman, Lausberg, Martin, Norden, y otros particulares de A. D. Leeman, Navarre, Radermacher, Eisenhut, Kustas, J. Murphy —entre los cuales, con sumo reconocimiento, debiera estar Alfonso Reyes—, y hace ver que para escribir una nueva historia del estilo, se necesita un equipo de diferentes estudiosos que emprendan una investigación computanzada. 6 Publio Rutilio Lupo, orador romano del siglo i, a. C., tradujo en uno los cuatro libros de su maestro Gorgias (éste había sido maestro del hijo de Cicerón en Atenas). Escribió de modo especial acerca de figuras, precisamente De figuris sententiarum et elocutionis, o Schemata lexeos (RLM, 3-21; cfr. Quin tiliano, 9,11-111). ’ Á quila Romano, retórico latino del siglo nt o iv, convencido de que el orador debe (proprium oratoris munus est) adornar con figuras de dicción y de pensamiento su discurso, porque no hay nada igual (nihil aequale est) para conmover el ánimo del oyente o del juez, decidió escribir un libro De figuris sententiarum et elocutionis (RLM, 22-37). * Julio Rufiniano, de época incierta, en su libro De schematis lexeos, de xchematis dianoeas, describe solamente figuras de dicción y figuras de pensamiento (RLM, 38-62). 9 El santo benedictino Venerable Beda (672 o 673-735, d. C.)t además de sus obras de mayor importancia de indudable indujo en la educaciónde la Edad Media, es autor del libro De schematibuset tropis (RLM, 607-618). Prisciano (s. vyfinalesdel vi,d.C.) nacióquizáenCesareadeMauritania, o de Palestina, o en Roma. Sus Institutiones grammaticae fueron de gran importancia durante la Edad Media, y sirvieron de base a las nuevas refundi ciones de gramática de los humanistas. En esas Instituciones incluye unos ejercicios de escritura traducidos de Hermógenes: Praeexercitamina (RLM, 551-560). Emporio", o Rufino12, o Clodiano13, ya que el asunto que éstos tratan es sólo un trozo de alguna de las partes del arte retórica. Como todos sabemos, Cicerón es algo así como el eje en torno del cual giran los estudios de retórica. El explicó a Aristóteles, quien, a su vez, había sido el gran explicador y corrector de los anteriores profesores de esta arte.
Asimis mo, después de Cicerón la gran mayoría basará sus manua les de retórica en Aristóteles y Quintiliano, pero fundamen talmente en Cicerón, pues fue él quien dio vida indepen diente a esta ciencia. Ahora bien, aquí revisaré los conceptos sobresalientes en torno de los límites de la retórica marcados por aquellos que Cicerón, en el De inventione, menciona ya como simples predecesores suyos, ya como fuente de sus artes, e intentaré mostrar que los antiguos consideraban el campo de esta arte más amplio que la sola expresión u ornamento de las palabras, la cual es apenas parte de la elocutio, ya no digamos de toda la retórica, de la cual ésa, a su vez, es parte; también habrá de quedar claro que su objetivo es, no persuadir, sino enseñar los medios para persuadir. La retó rica no persuade; enseña a persuadir. Cabe señalar que, entre nosotros, el excelente estudio que sobre La antigua retórica firmara Alfonso Reyes en 194214, es sobradamente suficiente para que pueda comprenderse el pensamiento retórico de Aristóteles, de Cicerón y de Quin 11 Emporio (fines del siglo v) trata, en su obra, acerca de la etopeya, el lugar común, y materia demostrativa y deliberativa (RLM, 561-574). 12 Del gramático Rufino (c. s. v, d. C.) conservamos unos versos acerca del ritmo y metro de los oradores, así como unos extractos que, sobre la misma materia, tomó de Cicerón, Quintiliano, Diomedes, la Retórica a Herenio, Flavio Sosípater Carisio, Victorino, Terenciano, Pompeyo Mesalino, Donato y Probo (RLM, 575-584; cfr. también ed. Keil, Gramm. Lat„ VI. 554-578). 13 C lodiano trata sobre los status, su definición y división (RLM, 590-592). IJ Cfr. Reyes, A., Obras completas, pp. 462-555. I iliano. Sin embargo, aquí abundaré algo más en lo poco que aquél intencionalmente redujo; por ejemplo, en algunas consideraciones léxicas,que, al parecer, hoy en día vuelven a llamar la atención en el eterno intento por definir la retórica. Por otra parte, vale buscar el prístino concepto de retórica incluso en rétores menores, en los cuales no se ocupó Reyes, porque ellos, con sus enseñanzas orales o escritas, hicieron posible que, no las propias, sino las teorías de los máximos maestros de esta arte traspasa



