Prólogo
Con el progreso social y científico, el fenómeno tiempo va
adquiriendo una importancia cada vez mayor en distintos sec
tores del conocimiento y de la vida social. Ello despierta un
creciente interés por la investigación del tiempo como tal en
diversos aspectos, incluido el filosófico.
La atención que se dedica a la categoría de tiempo cons
tituye una de las particularidades características del actual sis
tema de conocimientos. Las ciencias no se ocuparon del tiem
po enseguida ni mucho menos. El hecho es comprensible.
El
tiempo únicamente aparece en todo su significado cuando se
trata de estudiar las cosas tomadas en el proceso de su movi
miento. Y en el plano histórico, se ha llegado relativamente
tarde a semejante nivel de investigación. Durante un largo
período, el concepto de tiempo en esencia sólo se tomaba en
consideración en mecánica, con la particularidad de que se le\
concebía como condición puramente externa del movimiento./
Tan sólo cuando, gracias a la hipótesis cosmogónica de Kant,
entró en la ciencia la idea de que la Tierra y, en general,
todo el sistema solar no son, de ningún modo, algo dado de
una vez para siempre, empezó a abrirse amplio campo en las
ciencias que tratan del mundo inorgánico, la concepción del
tiempo como factor al que es preciso tener en cuenta. En las
ciencias que estudian la naturaleza viva, tal factor se introdu
jo aun más tarde, cuando se superó la idea de la invariabilidad
de las especies.
Únicamente la teoría evolucionista de Darwin
incorporó con toda firmeza el factor tiempo en el cuadro de
la naturaleza viva.
La situación es análoga en las ciencias sociales. Aunque
la historia humana siempre ha aparecido como sucesión de ge
neraciones en el tiempo, durante un largo período el estudio
de la sociedad se ha realizado también en la esfera de lo "inmu
rabie” y de lo "extratemporal”. Los principios morales y las
leyes de la economía, las normas del derecho y los ideales es
téticos se consideraban como dados de una vez para siempre,
no sujetos a la influencia del factor tiempo.
En nuestros días, la categoría de tiempo entra inevita
blemente en la investigación de las leyes básicas de las
diversas formas del movimiento de la materia.
La ciencia, pe
netrando en las profundidades de los procesos de desarrollo,
pone de njanifiesto que el tiempo constituye uno de los ele
mentos esenciales de la concepción moderna del mundo.
El hombre se encuentra con el factor tiempo en todos los
terrenos de su hacer práctico y, correspondientemente, en las
esferas del conocer. En astronomía, determinar la edad de las
formaciones estelares, ha pasado a ser uno de sus problemas
capitales. Las ciencias geológicas son inconcebibles sin tener
en cuenta el plazo de formación de las distintas capas y sus
partes componentes; la geología actual penetra en las leyes
a las que obedecen los cambios de los procesos geológicos
en el tiempo. La química investiga el origen de los elementos
químicos; la biología, la evolución de la materia viva, la du
ración de la existencia de las especies animales y vegetales,
su sucesión consecutiva, así como los cambios debidos a la
edad. Estos ofrecen gran interés para los zootécnicos y los hor
ticultores, para los especialistas en citología y los microbió
logos; también son de esencial importancia en medicina.
En
fisiología, la doctrina pavloviana acerca de los reflejos con
dicionados asigna un lugar de suma trascendencia al factor
temporal. Antes de los trabajos de I. P. Pávlov, sólo se some
tían a estudio experimental, en fisiología, los reflejos innatos
(no condicionados), es decir, los reflejos estables; la escuela
de Pávlov centró la atención en el estudio de los reflejos con
dicionados, es decir, de las conexiones temporales.
En el estudio del tiempo, la física desempeña un papel de
prímerísima importancia. Esta ciencia, al investigar las pro
piedades generales y las leyes del movimiento de la substancia
y del campo, pone ampliamente al descubierto las relaciones
de espacio y tiempo, revela las leyes de tales relaciones
y las propiedades que les son comunes.
Es, en física pre
cisamente, donde se formulan los conceptos de tiempo —por
obra de I. Newton antaño, y en la teoria de la relativi
dad de A. Einstein en nuestro siglo— que ejercen una pro
funda influencia sobre otras ciencias y sobre las representa
ciones filosóficas del tiempo. El parámetro temporal es objeto
de estudio por parte de los investigadores de las más diversas
ramas del saber. Los problemas concernientes al envejecimien
to de los metales y de otros materiales, en particular de los
sintéticos, interesa a quienes cultivan las ciencias técnicas. El
tiempo como factor del desarrollo de la producción material
atrae la atención de los economistas.
El conocimiento que adquiere el hombre sobre las pro
piedades temporales del mundo encuentra su plasmación en
el lenguaje. Mientras que en las lenguas primitivas la catego
ría gramatical de tiempo se expresaba bastante débilmente, en
las lenguas desarrolladas ocupa un lugar más importante y
desempeña un papel muy importante en el régimen gramatical,
aunque varían las formas en que las relaciones temporales se
expresan.
Las investigaciones de las ciencias naturales, así como de
las sociales, contribuyen, con una sensible aportación, al cono
cimiento del tiempo y de sus propiedades. De igual modo,
resulta extraordinariamente importante el papel de la filosofía
en la interpretación de la categoría de tiempo. El singular va
lor de la filosofía para la investigación del problema del tiem
po se debe a que éste posee carácter universal. El problema
del tiempo ha atraído constantemente, y atrae, la atención de
los filósofos. Ha compartido la suerte de otros problemas que,
inicialmente, eran objeto exclusivo de la meditación filosófica
y luego, al surgir las ciencias particulares como ramas espe
ciales del saber, se convirtieron en tema de estudio, asimismo,
de los naturalistas.
Ahora bien, el problema del tiempo sigue
siendo uno de los problemas cardinales de la filosofía, y no
es la tradición la que lo plantea al filósofo, sino la viva ne
cesidad de comprender, a la luz de la teoría, los rasgos esen
ciales del mundo en desarrollo, del que nosotros mismos for
mamos parte, y que halla su reflejo en el actual sistema de
conocimientos.
En el presente trabajo, no nos proponemos ofrecer un en
sayo sistemático del desarrollo del concepto de tiempo en su
aspecto histórico-filosófico; ello no entra en el objetivo de
nuestra investigación (1\ Nos detendremos brevemente en el
estado en que hoy se encuentra el examen filosófico de la ca
tegoría de tiempo.
Entre las actuales publicaciones filosóficas no soviéticas,
se encuentran varias monografías sobre la categoría de tiempo.
Aproximadamente la mitad de estos trabajos están dedicados
por entero, o en su mayor parte, a la exposición histórica de
las concepciones sobre el tiempo en filosofía y en ciencias na
turales. Tales son, ante todo, el libro de Z. Zawirski La evo
lución del concepto de tiempo <2), en el que se exponen las
teorías del tiempo desde la antigüedad clásica hasta la actua-
lidad, y el trabajo de L. R. Heath El concepto de tiempo (3),
dedicado asimismo a la investigación de su evolución histórica
y que constituye una exposición de las concepciones de dicha
categoría en la filosofía de la antigua Grecia, en la de la
Edad Media y en la moderna, hasta las ideas de los filósofos
contemporáneos Alexander, Whitehead, Bridgman y otros. Al
análisis de las concepciones que del tiempo sustentaban
San Agustín, Schelling, Bergson, Heidegger y algunos otros
filósofos está dedicada la monografía de F. Kümmel Sobre el
concepto de tiempo (4>. El examen de las diversas concepcio
nes del tiempo ocupa vina gran parte del libro de W. Gent
El problema del tiempo.
Una investigación histórica y siste
(1)
En las publicaciones soviéticas, el análisis del material
histórico que caracteriza la evolución de las representaciones
acerca del espacio y del tiempo se realiza en los libros: M. B.
Vilnitski; Contribución a la historia del desarrollo de las repre
sentaciones sobre el espacio y el tiempo en la física clásica,
Kiev, 1955; V- I- Sviderski, Importancia filosófica de las repre
sentaciones de espacio y tiempo en física, Leningrado, 1956.
(2) Z. Zawirski, L’évoluíion de la notion du temps, Cra
covie, 1936.
(3) L. R- Heath, The Concept of Time, Chicago, 1936.
(4) F. Kummel, Über den Begriff der Zeit, Tübingen, 1962.
mática (0>, aunque el autor intenta asimismo aclarar algunas
cuestiones, relacionadas con el tiempo, no sólo en el plano
histórico. Lo mismo puede decirse de la disertación de M. F.
Cleugh, El tiempo y su importancia en el pensamiento mo
derno (U>, gran parte de la cual se consagra al análisis de la
concepción del tiempo en la filosofía moderna (a partir de
Kant).
La exposición de los distintos puntos de vista que sobre
el tiempo han sustentado filósofos, psicólogos y naturalistas des
de la Antigüedad forma el principal contenido de la vo
luminosa monografía de J. Sivadjian El tiempo (7). En los tra
bajos citados, están reunidas y sistematizadas las concepciones
de gran número de filósofos y naturalistas sobre el tiempo. Sin
embargo, la debilidad de las concepciones de sus autores, cau
tivos del eclecticismo, hace que en todos ellos resulte insa
tisfactorio el análisis de las doctrinas expuestas acerca del tiem
po (en la medida en que tal análisis se realiza, lo que no
ocurre en todos los casos), y, con ello, el valor general de sus
trabajos.
El segundo grupo de las monografías filosóficas examina
das acerca del tiempo está constituido por trabajos cuyo con
tenido principal no estriba en la investigación histórica, sino
en el estudio del problema del tiempo como tal. En ese grupo
se encuentran trabajos de diversas orientaciones. Desde posi
ciones neotomistas está escrita la monografía ha noción de
tiejnpo, que pertenece a la pluma de D. Nys, profesor de la
Universidad católica de Lovaina (Bélgica) (8). En este trabajo
se examinan la naturaleza díl tiempo y sus propiedades, así
como se analizan brevemente los principales sistemas filosófi
cos sobre el tiempo. El autor presenta de manera ordenada el
punto de vista neoescolástico, reduciendo en esencia la eluci
dación de todos los problemas a la aplicación y comentario,
(5)
W. Gent, Das Problem der Zeit. Eine historische und
systematische Untersuchung, Frankfurt a- M-, 1934.
(6)
M. F- Cleugh, Time and its Importance in Modem
Thought, London, 1937
(7)
J . Sivadjian, Le temps■ Étude philosophique, physio-
logique et psychologique, I-1V, Paris, 1938.
(8)
N. Nys, La notion du tempsf, Louvain-Paris, 1925.
con datos actuales, de citas de Tomás de Aquino, y a una rei
terada tentativa de defender la filosofía tomista acerca del tiem
po. Como es natural, el autor no pudo —ni intentó— salir de
los límites de un enfoque puramente metafísico, que responde
al dogma teológico.
También en el libro del profesor francés de filosofía,
J. Pucelle, El tiempo, (0), la categoría citada se trata con un
criterio idealista. En este libro se recogen determinados datos
concretos que caracterizan las manifestaciones temporales en
el campo de la biología, de la física, de la historia, de la psi
cología, etc. Sin embargo, repercute en toda la exposición el
propósito de mantenerse aparte de las conclusiones ideológicas
materialistas que se derivan de los resultados obtenidos por la
ciencia. Se manifiesta en ello la posición espiritualista del au
tor, conocido como historiador —y admirador— de la filosofía
idealista subjetiva, irracionalista.
Desde otras posiciones filosóficas, aunque también acien-
tíficas, se ha escrito el libro del filósofo positivista H. Rei-
chenbach La dirección del tiempo (10), libro consagrado a in
vestigar algunos aspectos del problema del tiempo.
Reichen-
bach utiliza, en su investigación, un circunstanciado material
fáctico del campo de la física. Pero los principios positivistas
que sustenta le impiden llegar a la concepción científica del
tiempo.
Entre las obras filosóficas sobre el tiempo figuran libros
escritos por naturalistas. Nos referimos a El tiempo y el mundo
físico, de R. Schlegel (11), profesor de física en la Universidad
de Michigan, y a La filosofía natural del tietnpo, del cosmó
logo inglés G. J. Whitrow (1-}.
En el primero de estos dos
libros, se analizan los resultados de la física — de la termodi
námica, de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuán
tica— que tienen relación con la categoría de tiempo. El libro
(9)
(10)
J . Pucelle, Le temps, París, 1955.
H. Reichenbach, The Direction of Time, Berkeley and
Los Angeles, 1956 (existe traducción rusa, Moscú, 1962).
(11) R- Schlegel, Time and Physical World, Michigan, 1961.
(12)
G- J. Whitrow, The Natural Philosophy of Time, Lon
don and Edinburg, 1961 (existe traducción rusa, Moscú, 1964).
de Whitrow es de más amplia concepción. En él, aparte del as
pecto físico del problema, se analizan sus aspectos psicológico,
biológico y matemático.
Ambos autores adoptan una posición espontáneamente
materialista en el examen de varias cuestiones relacionadas con
el problema del tiempo, y sus trabajos —sobre todo el libro
de Whitrow—, son útiles por su tendencia a aprovechar algu
nos de los últimos resultados que la ciencia ha obtenido al
investigar las propiedades temporales en distintas esferas de
la naturaleza. Sin embargo, la insuficiencia del análisis filo
sófico y el influjo de la filosofía idealista en varios puntos
esenciales disminuyen el valor de dichos trabajos, en los cua
les, junto a consideraciones acertadas, se encuentran declara
ciones sin base, de carácter idealista. Un grave defecto de es
tos trabajos —por no hablar ya de las monografías de filó
sofos citadas más arriba— consiste en hacer caso omiso de la
filosofía materialista dialéctica, la única que puede constituir
el fundamento ideológico de la investigación del problema del
tiempo en la ciencia actual.
En nuestra ulterior exposición, volveremos aún al análi
sis crítico de algunos de los citados trabajos monográficos
acerca del tiempo, así como de otras obras filosóficas en las
que se trata de dicha categoría.
En las actuales publicaciones filosóficas marxistas, el pro
blema del tiempo se ha examinado y se examina reiterada
mente, dado que el tiempo pertenece al número de categorías
fundamentales dsl materialismo dialéctico. En esta cuestión, sin
embargo, llaman la atención por lo menos tres circunstancias.
En primer lugar, en las publicaciones filosóficas marxis
tas el examen del tiempo se ha realizado, por regla general,
tan sólo en el marco del problema más amplio de "espacio y
tiempo”. Semejante examen es perfectamente legítimo, y es
posible citar algunos trabajos notables que han aparecido so
bre ese tema en el último período. Nos referimos a las mo
nografías de V. I. Sviderski Espacio y tiempo (Moscú, 1958)
y de R. I. Shteinman Espacio y tiempo (Moscú, 1962). Han
efectuado interesantes investigaciones filosóficas consagradas al
espacio y al tiempo: M. E. Omelianovski, I. V. Kuznetscv, V. S.
Gott, J. M. Kuznetsov, G. I. Naan, S. T. Meliujia y otros. Se
han obtenido resultados esenciales sobre el análisis filosófico
de las categorías de espacio y tiempo a la luz de la teoría de
la relatividad. Se ha sometido a crítica la interpretación idea
lista de esta teoría, se han elucidado las relaciones de espacio
y tiempo en el micromundo, el nexo entre la causalidad y
las propiedades de espacio y tiempo, así como los aspectos
cosmológicos de uno y otro, se ha investigado la evolución
histórica de estas categorías.
Ahora bien, junto a semejante estudio conjunto del espa
cio y del tiempo, en el presente estadio de la ciencia es posible
y necesario, sin perder de vista el nexo entre el tiempo y el
espacio, hacer del problema del tiempo objeto de investiga
ción monográfica especial, tanto más cuanto que, en varios
de los trabajos existentes consagrados al espacio y al tiempo,
es la categoría de espacio la que se encuentra en el centro
de la atención, mientras que la de tiempo se relega, en esencia,
a un segundo plano.
En segundo lugar, el examen filosófico del tiempo se ha
efectuado, en nuestras publicaciones, ante todo sobre la base de
datos que proporciona la física.
El análisis y la generalización
de este material es totalmente obligatorio, y las tesis de la física
que guarden relación con el problema del tiempo han de ser
constantemente examinadas desde las posiciones del materia
lismo dialéctico. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que
el tiempo constituye una forma universal de la existencia de
la materia, y en el curso de su análisis filosófico es necesario
operar con datos de otras ciencias, datos que ponen de mani
fiesto cómo se revela el tiempo en las distintas esferas de la
realidad. Los trabajos de naturalistas soviéticos <13) y varias in
vestigaciones no soviéticas muestran la importancia de los da
tos de la biología, la geología y otras ciencias para el análisis
(13)
A- E Fersman, El tiempo, Petrogrado, 1922; V. I. Ver-
nadski, El problem a del tiempo en la ciencia actual. “Noticias
de la Academia de Ciencias de la U R S S- Sección de ciencias
matemáticas y naturales”, 1932, N9 4; I. A. Urmantsev, I.
P. Trusov, Acerca de las propiedades del tiempo- “Problemas
de filosofía”, 1961, N9 5
filosófico del problema del tiempo. Problemas relacionados con
el tiempo existen en diversas ciencias5 y necesitan de elucida
ción filosófica.
En tercer lugar es necesario tener en cuenta que, en la
filosofía actual, frente a la concepción materialista dialéctica
del tiempo existen numerosas tergiversaciones metafísicas idea
listas, con frecuencia abiertamente místicas, de dicha catego
ría. En los trabajos con que contamos tampoco resulta exhaus
tivo, ni mucho menos, el análisis de la lucha filosófica en
torno a la categoría de tiempo.
A la luz de lo que antecede se determinan las tareas que
se plantean al autor de la presente investigación. En el pre
sente libro, y completando los trabajos que ya han visto la
luz en las publicaciones soviéticas, se intenta establecer una
caracterización monográfica del tiempo como forma de existen
cia de la materia; se intenta, hasta cierto punto, eliminar las
lagunas indicadas, y ello en la medida en que lo permite el
limitado marco de este trabajo.
El problema del tiempo adquiere singular agudeza en la
ciencia natural de nuestros días, la cual proporciona rico ma
terial para aclarar dicha categoría en un amplio plano ideo
lógico, y plantea cuestiones, en el decurso de la investigación
del tiempo, que requieren un análisis filosófico desde las po
siciones del materialismo dialéctico. El descubrimiento de
nuevos rasgos temporales del universo permite resolver pro
blemas filosóficos fundamentales que atañen a la esencia del
tiempo, a sus propiedades básicas generales. Nos limitamos a
examinar las manifestaciones del tiempo en la esfera de la na
turaleza y, correspondientemente, en el campo de las ciencias
naturales; aparece como aspecto especial del problema, el exa
men del tiempo en el plano social, aspecto que queda al mar
gen del presente trabajo.