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Principios nocturnos... Libro | Jorge Mendez Limbrick | Librería
Virtual UNED
CARTILLA ELECTRÓNICA DEL ESCRITOR J MÉNDEZ-LIMBRICK. Premio Nacional de Narrativa Alberto Cañas 2020. Premio Nacional Aquileo j. Echeverría novela 2010. Premio Editorial Costa Rica 2009. Premio UNA-Palabra 2004.
Crítica de La ruta de su evasión
Conclusión
: La ruta de su evasión es más bien la ruta de la paciencia del
lector. Una obra que quiso ser pionera, pero que a ratos parece un borrador
interminable de quejas existenciales.
Vamos a
despojar La ruta de su evasión desde la pura calidad literaria,
comparándola con sus contemporáneas.
Comparación con su época
Calidad literaria
¿Mito y leyenda más que calidad?
Conclusión:
La ruta de su evasión es más ruta hacia el mito que hacia la literatura
mayor. Un texto que se recuerda más por la aura de su autora que por su
estructura narrativa.
***
Cuadro comparativo de calidad literaria
(años 40–50)
|
Autor / Obra |
País |
Año |
Rasgos principales |
Calidad literaria comparada |
|
Yolanda
Oreamuno – La ruta de su evasión |
Costa Rica |
1948 |
Narrativa
introspectiva, experimental, centrada en la agonía y recuerdos de Teresa. |
Innovadora
en Costa Rica, pero dispersa y recargada; más mito cultural que obra sólida. |
|
Carlos
Luis Fallas – Mamita Yunai |
Costa Rica |
1941 |
Realismo
social, denuncia de la explotación bananera, lenguaje directo y vigor
narrativo. |
Alta
calidad literaria y política; canon nacional por su fuerza testimonial. |
|
Fabián
Dobles – Ese que llaman pueblo |
Costa Rica |
1943 |
Novela
social, personajes colectivos, crítica a la desigualdad. |
Mejor
estructurada y con mayor impacto social que Oreamuno. |
|
Miguel
Ángel Asturias – El Señor Presidente |
Guatemala |
1946 |
Novela de dictadura,
lenguaje poético, simbolismo, precursor del realismo mágico. |
Obra mayor
de la literatura latinoamericana; supera ampliamente a Oreamuno en estilo y
alcance. |
|
Juan Rulfo
– El Llano en llamas |
México |
1953 |
Cuentos
breves, sobriedad, intensidad, atmósfera rural y existencial. |
Calidad
literaria excepcional; economía expresiva que contrasta con la densidad de
Oreamuno. |
|
Virginia
Woolf – Las olas (referencia europea) |
Inglaterra |
1931 |
Narrativa
experimental, flujo de conciencia, innovación formal. |
Modelo de
introspección bien lograda; Oreamuno intenta algo similar pero sin la misma
maestría. |
Conclusión
En oportunidades, me la imaginé paseando por el centro de San José con su indumentaria de chica gótica. En mi pensamiento la veía con otro grupo de jóvenes en el parque San Gregorio fumando hierba o me la figuré en una de las terminales del metro Periférico esperando al tren para escabullirse en medio de las sombras y de la noche. ¿Por qué de las ideas recurrentes de una Florina desconocida?
***
¡Acá, es donde suceden y aparecen las cosas extrañas! Una noche no quedamos de vernos y, por azar la miré en una de las galerías de la Torre de los Desechos... ¿Qué hice? Pues, la seguí. Florina andaba en compañía de tres hombres. ¿Conocía yo a los hombres? No. Sigo… pues… Bajaron a un subnivel del primer piso y apresuraron el paso... no lo entendía, ¿apresurar el paso? ¿Para qué y por qué? Sospeché, me descubrían y no enfrentarme, formaría parte de la estrategia, bastaba huir en medio de los claroscuros. O, ¿existía otro argumento de Florina más fuerte para no presentarme a los hombres?
Y al apretar el paso, me acordé de un detalle, el subnivel en que estábamos -para desviar mi atención y con suerte burlar mi persecución- es un pasillo ciego, no posee otra salida.
Error: ellos corrían sin importarles en cuál galería ingresaban. Más, la sorpresa me la llevé yo: llegué al final de la galería y estaba vacía, sin rastro de los perseguidos, a pesar de que el zaguán se iluminaba con farolas. ¿Adónde se escondían? ¿Acaso en la persecución doblé por una galería equivocada? Insisto: una lámpara de metal colgada a varios metros de altura me daba la suficiente claridad para poder percibir el lugar: nada, no existía nada. Lo confieso: al principio la cólera me ganó, ese sentimiento burdo me revolvía las tripas, me sentí humillado, me sentí burlado, un niño al que sus amigos se le esconden para darle una broma pesada o huyen por no querer su compañía.
Cesando la cólera empecé a sentir temor, esa sensación de temor mezclado con abandono. Y el temor se transformó en pánico, transgredía el razonamiento lógico, desafiaba las leyes de la física. ¡La materia no puede desaparecer, en este caso: cuatro personas!
¿Qué hice? En situaciones extrañas y de riesgo, pánico, temor o de confusión la persona reacciona de diferentes maneras... usted lo sabe muy bien y... terminé pegando la cara con el final de la pared del pasillo: ¡Centímetro a centímetro el pasadizo lo inspeccioné! Tantee y escudriñé las paredes... nada... nada, el pasillo literalmente se los tragaba: lo único presente en derredor mío era una veintena de cajas de cartón apiladas en torres cerca de las paredes del zaguán y las que me cercioré estuvieran vacías. Nunca he estado tan confundido... hasta que ... tuve una explicación satisfactoria.
¿Cuál? El arte de esconder objetos delante de nuestros ojos, a un palmo de nuestras narices: el hombre engañaba al ojo. Estaban en el lugar Florina y los hombres, no obstante, mis ojos no los visualizó. ¿Usted ha oído hablar del punto ciego? Si no lo ha oído mencionar se lo digo: “el punto ciego es una zona de percepción que no podemos notar, el ojo es burlado”.
Lo anterior es un viejo truco utilizado por los ingleses en la Segunda Guerra Mundial para desaparecer ciudades enteras y los nazis no las bombardearan.
Es la única explicación. Mi teoría estaba sustentada en averiguaciones posteriores. ¿Cómo lo supe? El hombre realizaba un espectáculo de ilusionismo en el night club. Digo ilusionismo, la palabra es más justa al acto de aparecer y desaparecer objetos y otras cosas más. El ilusionismo es un engaño óptico, el ojo es burlado, o la persona es inducida a valorar una situación en forma equivocada. ¡Magia es otra cosa! Magia es servirse de poderes sobrenaturales para transformar algo. ! ! Son cosas totalmente diferentes!
Todo iba armándose en mi mente: el Zandunga, el hombre de la chivilla con los bigotes a lo Salvador Dalí e ilusionista; Florina, stripper en el night club. Sí, me juraron en el Zandunga que de vez en vez ella hacía de stripper. Nunca lo mencionó, no obstante, yo lo supe, lo averigüé. ¿Por qué lo hacía? Placer, la sensación del estar semidesnuda en la penumbra, saberse objeto erótico eso a ella también la erotizaba. ¿Qué le parece don Henry?
***
(Horas después de la primera entrevista de Lázarus).
En el bufete: sueños y en busca de pistas en la Morgue Judicial.
Las luces del Valle de las Muñecas permanecían allí, sentí un enorme deseo de volver a aquel mundo, también – no lo niego - con los sucesos violentos en el Mall Vellavista y la muerte de don Julián Casasola Brown, no regresaba ni al Bellavista cerca del campus universitario ni al Valle de las Muñecas.
¿Mi pasatiempo por las noches? Lo ocupaba para ir a ver a mi viejo amigo el Gran Archivero... ¿acaso volvería a visitar la Torre Báquica? ¿Acaso el dique de contención y de una falsa moral – del deber ser lo correcto- se rompía de nuevo dejando libre el cauce de tanto vicio oculto que yo Henry de Quincey no domesticaba?
Y, me recosté en el sillón de cuero negro y me quedé dormido.
***
Al Mamulón Zúñiga ya verán lo sucedido con él. Los incidentes o las historias del Mamulón Zúñiga se entrelazan con mi historia. Ejemplo: (ya estoy adelantando) fueron los acontecimientos en tierras mexicanas y, la cuestión con los narcotraficantes allá y acá en Costa Rica. ¿Lo ven? Todo se relaciona. No deseo adelantar más de los eventos de México y Costa Rica y lo sucedido con el Mamulón Zúñiga y, con Ernesto Miranda Rojas, ni mucho menos la historia con los narcos mexicanos acá en territorio nacional. ¿O les adelanto la historia? Ustedes por otros medios se pueden enterar, si me tienen paciencia yo les contaré... y si no me tienen paciencia pues, ¡qué carajo, ustedes se lo pierden!
¡Ahhh también ustedes se van a enterar de la historia de Florina y sus amigos Reinita y Lázarus! !Créanlo, se relaciona con los otros relatos que les acabo de señalar! ¡Lo juro!
***
Allí está la imagen: la mirás tomando el agua, inclinando el rostro hasta el grifo, lamiendo con su lengua el agua fresca, saciando su sed infinita. Elizabeth-Ninfa
a la sombra de los grandes árboles dormidos y vos, espiando sin poder detener el círculo de la muerte, de la angustia. Desesperación de caer al vacío.
Es tuya en aquel instante por siempre.
Hacés una señal, sin embargo, sos un murmullo, un discurso ficticio cerca de
su oído, una frase de amor nunca escuchada.
Y entonces, repetirás la imagen una eternidad: Elizabeth en lo furtivo cotidiano. Elizabeth inclinada abriendo el grifo
y dejando escapar el agua hasta su boca, hasta su lengua.
¿La mirás? Cerrás los ojos. Hace calor, no sabés qué sucede porque también el frío congela.
El apartado “El pacto. Inglaterra, Ciudad de México, 1939-1987” en Principios nocturnos se entiende como el núcleo narrativo que articula toda la obra.
Encuentro con Astaroth (Lord Rutland): Byron Deford, joven escritor frustrado, conoce en Inglaterra a un misterioso personaje que se revela como emisario del Diablo Mayor. Este le ofrece un trato: éxito literario a cambio de su alma.
La propuesta:
Ser el mejor escritor de su generación.
Recibir como asistentes a los siete demonios de los pecados capitales.
A cambio, entregar un alma por cada pecado capital, asegurando que esas almas mueran en el pecado.
La prebenda: Si logra reunir esas siete almas, quedará libre del infierno; si fracasa, se convertirá en demonio menor.
El signo del pacto: Un absceso en la nuca que, al quinto día, se transforma en un ojo de vidrio que Byron debe colocarse en la frente para escribir. Ese “tercer ojo” lo convierte en un cíclope literario, símbolo de vigilancia y condena.
Los siete demonios: Astaroth le presenta a sus nuevos secretarios (Aamón, Adremelech, Esfria, Goodfellow, Malfas, Nergal y Belfegor), cada uno con su alias humano y su función.
Espacios narrativos: Tras el pacto, vuelan juntos a una mansión en la campiña inglesa, donde se organiza la vida literaria del escritor bajo reglas infernales.
Este capítulo dramatiza la alianza entre creación y condena:
El pacto es metáfora del precio de la genialidad: la perfección literaria no se alcanza sin un costo espiritual.
Inglaterra y Ciudad de México marcan los dos polos de su vida: el inicio del pacto en Europa y su desenlace en América.
El ojo infernal simboliza la vigilancia constante del pacto y la transformación del escritor en un ser híbrido.
Los demonios representan tanto los vicios humanos como las fuerzas que sostienen la escritura: soberbia, avaricia, lujuria, envidia, ira, gula y pereza se convierten en motores creativos.
En síntesis: “El pacto” es el fundamento de Principios nocturnos: un contrato sobrenatural que convierte la literatura en ceremonia nocturna, donde la genialidad se paga con servidumbre demoníaca y riesgo de condena eterna.
En colaboración: Dr. Enrico Pugliatti y Méndez-Limbrick
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Entonces, el gigante descansó por 3 días en la cima de un monte, y el TIRANO sintió miedo en el sueño de ser abandonado en medio de la oscuridad y en la cima del monte, y el TIRANO murmuró, no me dejes, no me abandones, y de nuevo escuchó la voz del gigante: no, no te abandonaré.
***
Y entonces, el tirano oyó látigos que zumbaron por encima de su cabeza. Avanzó sosteniendo el espejo con su mano y más allá de una taberna improvisada de una ciudad improvisada miró a unos demonios y unos hombres que hacían trueques de cartas en una mesa y los demonios eran custodiados por otros demonios.
¡A Bertolino! ¡Bertolino el cuervo! Una historia extraña, sobrenatural, hermética… ¿usted cree en los acontecimientos paranormales? Una historia extraña – le repito – en este escenario de mentiras y de verdades a medias. Con Bertolino espié los movimientos de Beatriz en su apartamento que estaba en un segundo piso… sus ojos fueron mis ojos. En ocasiones he dudado de lo acontecido pero, fue cierto como que ahora usted está hablando conmigo acá en la Torre Argos Panoptes.
[...]
La observé con detenimiento: la mujer llevaba un hermoso traje de noche negro y que hacía discordancia con su piel blanquísima. Su pelo recogido en un moño hacía que se adivinara un cuello delgado y frágil como el cuello del cisne. Engarzado en el escote tenía un collar con una piedra rubí que parecía una enorme lágrima de sangre.
Tenía que averiguar de quién se trataba. Todo empezó o se me hizo un juego, ¿una simple entretención?
FRAGMENTO. NOVELA. BORRADOR. EL RETORNANTE NOCTURNO.
"Con un cilicio en la pierna izquierda –afirmó el cardenal - creó la maravilla del Códex, porque la verdad, no puede haber creación sin dolor, no puede haber santidad sin dolor, ni humildad, purgar primero los pecados, no puede haber redención si no saboreamos ni amansamos el dolor, esas fueron las palabras del señor Abad."
FRAGMENTO. NOVELA. EL VUELO DE LA URRACA O LA DANZA DEL CUERVO. EN PROCESO.
¿Y los otros colores que vierto en el tintero? ¿La tinta negra? ¿Quién puede medir el silencio, la muerte, la soledad? Escribe, Escudero, la tinta negra es el abismo, es mi abismo.
Cuando Jacinto Pérez me entregó el frasco de vidrio y luego lo vertí en el tintero de vidrio de Baccarat, sentí en mi mano la autoridad, la muerte, que mi mano se endurecía como el acero. La tinta negra es la tinta de los edictos, o para tomar notas, y para asuntos legales y oficiales, me dijo en una ocasión Jacinto Pérez.
¡Tintorero, te pondré en la lista del círculo íntimo!
Fragmento Novela Borrador El vuelo de la urraca o la danza del cuervo
Pero, de ahora en adelante, la tinta roja la ocuparé para escribir textos fusileros, textos de sangre. Para que la gente me recuerde que yo escribo con roja la traición, ese es el color del traidor, el rojo sangre, el rojo de la muerte, el color del fusilero y el fusilado, el color que huele a pólvora. Miro la tinta en el tintero y miro la sangre de los traidores. Ríos de tinta con sangre porque ahora sueño en rojo y dicto las vocales en escarlata, en rojo color vino, el color de la embriaguez. Pero, le diré un secreto más, Escudero, los que escriben con tinta roja son líderes naturales, líderes natos, se dice que es la tinta del don de mando y de la agresividad, sinónimo de fortaleza, el temple de los valientes y quizá – un poco – simboliza la pasión y el deseo.
Fragmento. Borrador. Novela. El vuelo de la urraca.
¿Tinta roja? No, no es roja, tampoco es escarlata, ni rojo profundo. La miro en el tintero de vidrio de Baccarat y no puedo definir su color. Son tres tinteros que poseo desde mi juventud y al inicio de mi carrera como abogado. Siempre intuí que iba a necesitar 3 colores de tinta… ¿Qué decía? Hablo y miro la tinta púrpura, ¿es púrpura o roja color vino tinto? El trabajo del tintorero es inmejorable, sus colores. ¿Cómo pudo saber, conocer el temple, el color exacto que yo deseo en las diferentes tintas? El color rojo, es perfecto. En ocasiones pienso que para emular ese color tuvo que soñarlo, solo en sueños un ser humano puede construir tal perfección de color. Ni el extraño cielo rojizo y radioactivo se le puede comparar. En ninguna de las 4 estaciones y en la navegación de la isla por el océano Atlántico he observado una coloración de ese rojo fundido.
¿Tinta roja para la escritura? “Hijo, jamás escribás con tinta roja, es la tinta de la falta de respeto. Quien escribe con tinta roja falta respeto al otro. Con ese color solo se pueden resaltar los errores humanos. Un simple pacto de educación, Eleodorcito”. Me dijo la maestra en una ocasión cuando me miró escribiendo una nota para un compañero con ese color. Porque, yo también fui un niño y me entinté los dedos con tinta azul y negra y roja, verde.
FRAGMENTO NOVELA BORRADOR REVISIÓN: EL VUELO DE LA URRACA O LA DANZA DEL CUERVO.
Las personas de carácter débil, son personas traicioneras, no van de frente jamás.
[...] El hombre te auscultó y vos hiciste lo mismo. Musgo, humedad, y un aire a hojas o helechos fue lo que pudiste aspirar, apenas llegó Sebastián y la puerta de doble hoja se abrió, el hombre avanzó con dificultad, envuelto en unos trapos malolientes y con un báculo.
Lo que más llamó tu atención fueron sus ojos, que no hacían juego con el resto del físico de Sebastián. Unos ojos escrutadores, penetrantes, más oscuros de lo normal. ¿Quizá un poco de belladona?
No dijo nada Sebastián en los primeros momentos de ingresar al despacho presidencial. Tampoco extendió la mano ni a vos, ni a Lucius, ni a Martín Escudero.
Lucius lo miró con desprecio, al final era un advenedizo y los advenedizos estaban fuera de lugar en el alcázar y fuera de lugar en el círculo de poder. Escudero, no se movió de donde estaba, a un lado de vos. Tampoco dijo nada, solo esperó que se desarrollaran los diálogos y que nunca se dieron, porque no hubo oportunidad.
Sebastián pidió un asiento y se recostó por un momento, quizá suspiró con los ojos cerrados, no lo recordás. Y vos, Vigilante Supremo, lo dejaste hacer. Querías advertir hasta dónde podía llegar el teatro o la verdad que ahora estaba delante.
¿Recordás? Por supuesto que recordás si no han pasado más de dos semanas, pensás que la llegada del brujo del bosque fue cuando la isla inició su viaje del terror por el mar de los Sargazos.
¿Recordabas? ¿Qué recordabas? Por supuesto, ahora la memoria es limpia y lo recordás toda aquella primera noche porque, la verdad, el espectáculo no le duró demasiado y pasó de teatro cómico a tragedia. Y, en los primeros días - se pensó- todo se aclararía. Pero, el espectáculo no duró ni 24 horas.
Y aquella primera noche y última, recordás que vos, Escudero y Lucius, no dijeron nada. Luego de pedir asiento, preguntó que deseaba el vino que tenía su Excelencia porque la travesía entre montañas y ríos le producía una desazón en el vientre. Saboreó el vino y agregó:
— Excelencia, usted no está enfermo. Afirmó el hombre con una voz apenas audible después de saborear el vino tinto. Agregó: a usía lo están envenenando y antes de que pudiera hacer un razonamiento de la conspiración, el hombre cayó al suelo y murió.
FRAGMENTO NOVELA BORRADOR. EL VUELO DE LA URRACA O LA DANZA DEL CUERVO.
"Sabés, Escudero, que cuando estaba investigando para mi tesis doctoral en Derecho, hice un enorme estudio en el Archivero de la nación y allí estaba la frase... --¿Cuál frase, señor? -- ¡Escudero, parece que no ponés atención! -- Que los archivos son la memoria de la patria. -- Entiendo señor. -- Pero, te diré un secreto: yo Eleodoro Reyes III, voy a desmemoriar a la patria. Hay documentos que no pueden quedar en la memoria de los hombres, Escudero. --Por esa razón estamos acá, vuecencia. -- Y mira mi magnanimidad de tirano: también destruyo documentos por mi conciencia de la gravedad de mi salud, como también para que aquellos cercanos al régimen no tengan problemas. Con esta acción protejo también las no represalias en contra de mis aliados y fieles servidores para protegerlos, ¿como decirlo?- de algunos inconvenientes oscuros que antaño tuvo el régimen. Y que solo con la destrucción de los documentos, protejo mi legado jurídico, artístico, y cultural, y quizá un poco alimentaré la democracia; porque yo no he sido el Gobernante de las Sombras, Escudero, aunque muchos así me llaman. Goberné por más de 4 décadas la patria pero, solo para proteger la misma democracia. Y, Eleodoro se quedó mirando el fondo de uno de los laberintos de la biblioteca presidencial como si su propia persona estuviera husmeando los laberintos del poder."
FRAGMENTO NOVELA. BORRADOR. EL VUELO DE LA URRACA O LA DANZA DEL CUERVO.
Introducción Quizá la primera actitud del hombre, al evolucionar en el uso del leng ua- je, haya sido la de contar aquello que le había ...