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lunes, 15 de diciembre de 2025

Alexandrian Historia de la filosofía oculta Traducción Francisco Torres Oliver FRAGMENTO.

 


La doctrina del siglo dorado Entonces aparece en Francia un hombre que encarna el espíritu de la Kabbala filosófica del Renacimiento, el cual se sirve de ella para crear un sistema personal que concilia el cristianismo, el judaismo y la filosofía árabe: Guillermo Postel, erudito prodi gioso, al que Francisco I y la reina de Navarra consideraron el sabio más grande de su tiempo, y al que Carlos IX llamó «mi filó sofo». Nacido en 1501 en Dolerie, cerca de Avranches, huérfano a los ocho años, Postel fue primero maestro de escuela en un pue blo, antes de ser, en París, doméstico del colegio de Santa Bárba ra. Durante sus horas libres estudió griego y hebreo. 

Señalado por su inteligencia, lo asignaron en 1537 ajean de la Forest, encarga do de concertar una alianza con Solimán en Constantinopla; Pos tel aprovechó la ocasión para visitar Grecia, Asia Menor y parte de Siria, perfeccionarse en árabe y coleccionar manuscritos. De este viaje trajo un ejemplar de la Kabbala que le había regalado un médico judío del sultán. A su regreso a París, Postel publicó en 1538 doce alfabetos orientales, Linguarum duodecim characteri- bus, la primera gramática árabe de Europa, Grammatica arabica, y un tratado destinado a demostrar que todas las lenguas, incluso el griego y el latín, procedían del hebreo. Desde 1539, nombrado profesor de matemáticas y de lenguas orientales del Colegio real (el actual Colegio de Francia), se benefició del favor del canciller Poyet que le concedió el deanato de treinta y dos parroquias de la diócesis de Angers. Pero después, Postel se creyó llamado por Dios para llevar a cabo la paz universal, y con este propósito escribió De orbis terrae concordiae (1544). Pensaba que todos los hombres debían estar reunidos cristianamente bajo la autoridad religiosa del papa y la autoridad temporal del rey de Francia, único aspirante legítimo al título de rey del mundo, en cuanto descendiente por línea directa del hijo primogénito de Noé.

 «El primer hombre nacido en este mundo después del Diluvio es Gomer, hijo de Jafet, hijo de Noé; el cual Gomer es padre y fundador de la raza y jurisdicción galas y celtas145». Postel fue a Fontainebleau con el propósito de conven cer a Francisco I de que reivindicara la monarquía universal; lue go, decepcionado por su actitud, abandonó su cátedra del Cole gio real, y partió para Roma con el propósito de ganar para su idea a Ignacio de Loyola; se ordenó sacerdote en el seno de la Compañía de Jesús, pero Loyola lo expulsó al cabo de dieciocho meses, exasperado por su obstinación en ver en él al papa angélico de la concordia final. Postel fue encarcelado, y a su salida se refu gió en Venecia en 1547, donde se hizo capellán del hospital San Giovanni e San Paolo. 

El nuncio Della Casa lo nombró censor de los libros en hebreo impresos en esta ciudad. Postel se procuró un manuscrito del Zohar e hizo una tra ducción cuyo original está en el Museo Británico, la copia en la Biblioteca de Múnich y los prefacios en la de Gotinga. Tradujo igualmente el Bahir, una parte del Bereshit Rabba, publicó De Nativitate Mediatoris ultima, 1547 (El último nacimiento del Mediador), que afirma haber escrito al dictado del Espíritu Santo, Absconditorum clavis a constitutiones mundis, 1547 (Clave de las cosas ocultas desde la constitución del mundo) y, bajo el seudónimo de Elias Pandochacus, un tratado de la «panthenosía» (o reconci liación de las discrepancias), Postel había tomado de la Kabbala la creencia en la era mesiánica, que realiza la redención final de la humanidad. Pretendía preparar «el Estado de Restitución y Con cordia en el que todas las cosas volverán a su estado primitivo». 

 En su Absconditorum clavis dice que hay cuatro edades de la Igle (145) Guillaume Postel, Les Raísons de la monarchie (París, 1551). sia: la edad de la ley de la naturaleza, la de la ley escrita, la de la ley de la gracia, y la de la Concordia que reintegra al hombre a su condición anterior al pecado original. Pero mientras que la Kab bala hacía del judaismo el principio rector de la era mesiánica, Postel atribuía este papel al cristianismo, absorbiendo a las demás religiones de manera que fuese «la Comunión perfecta de todos los hombres piadosos». En el hospital de San Giovanni e San Paolo, Postel fue el confesor de la cocinera Joanna, una quincuagenaria analfabeta. Sorprendido ante lo elevado de sus propósitos, le preguntó de qué maestro había aprendido a expresarse así: «Del que está vivo en mí y en quien yo estoy muerta», respondió ella; es decir, de su «dulce esposo Jesús»; para serle fiel había hecho voto de virgini dad y entrega a los pobres. Maravillado de sus profecías, Postel vio en Joanna a «la Madre sagrada del mundo», destinada a salvar el anima (la parte inferior, sensual, del alma humana), a restituir la al animus (la parte superior, espiritual, hasta ahora la única res catada del pecado original). El encuentro con Joanna incitó a Postel a adoptar una curiosa idea del Zohar: la pretensión de que había dos Mesías, y que la era mesiánica empezaría con la apari ción del segundo Mesías. Le pareció, pues, que este nuevo Mesías era la madre Joanna, que completaba la obra del primero. El Zohar decía así: «Alma y Espíritu, he ahí el varón y la hembra». Para Postel, el espíritu femenino del hombre, el anima, compro metido por el pecado de Eva, no había sido objeto de redención de Cristo: hacía falta un Mesías mujer, en este caso Joanna, que lo redimiera. Sus relaciones exaltadas con la madre Joanna molestaron a sus superiores, que lo alejaron de ella. 

La Inquisición examinó su doctrina y lo declaró amens (loco). En 1549, Postel empren dió una nueva peregrinación a Oriente que le llevó de Constan- tinopla a Jerusalén, de donde volvió con el embajador de Fran cia provisto de manuscritos destinados a componer una Biblia políglota. A su regreso a Venecia, en 1551, se enteró de que Joanna había muerto; Postel perdió las ganas de comer y de beber, cayó enfermo de consunción, sintió que ella le enviaba desde el más allá «el sobrevestido de la redención y la restitu ción», y que una fuerza invisible envolvía su ser para hacer de él «el primogénito del mundo restituido». Su éxtasis fue tal que pudo mirar el sol fijamente durante una hora. Escribió en ita liano la Virgen veneciana, apología de la madre Joanna, y desde entonces asumió enteramente ese tipo de relación entre muerto y vivo que la Kabbala llamaba el gilgoul: el alma de Joanna se reencarnó en él, y él se sintió habitado por ella al extremo de someter toda su personalidad. Postel regresó a París, y reanudó su enseñanza en el colegio de los lombardos. Acudían tantos a escuchar a este majestuoso maestro de barba gris (le llegaba a la cintura) que, como no cabían en la sala, tenían que acomodarse en el patio, y él les hablaba desde una ventana. Publicó La Doctrine du siecle doré (1553), donde decía que el mundo había sido hecho para el hombre y no el hombre para el mundo, y enseñaba a purificarse de las malas ambiciones mundanas; el «siglo dorado» era el que había visto morir a la madre Joanna y comenzar la era de la Res titución. Esta era arrancaba de 1551, fecha de la muerte de Joan na. Isaac Luria, contemporáneo de Postel, la sitúa en 1568; este kabbalista cristiano y este kabbalista judío son de la misma fami lia espiritual. En Les Raisons de la monarchie, donde vuelve a la idea de la monarquía universal, demuestra «cómo por derecho de primogenitura, por derecho de institución, por derecho divi no y bendición profética, por derecho de todas las gentes y de la natural ocupación, en razón de la celestial influencia y del méri to soberano merecedor de soberanía y elección primera, la Monarquía pertenece a los príncipes elegidos y aprobados por los pueblos galos». Aconsejó al rey de Francia, «pues él solo des de Adán puede llamarse en verdad Monarca del mundo», orga nizar un concilio, a fin de que «en todo el mundo se lleve a cabo primeramente la victoria de los corazones autorizada por la razón». Postel provocó un escándalo al revelar en Merveilleuses victoires des femmes du Nouveau monde (1553) que la madre Joanna era el segundo Mesías y que desde su muerte se identifi caba con él. Como era difícil hacer que los parisinos, ignorantes de la Kabbala, admitiesen este caso de gilgoul único en la litera tura francesa, Postel tuvo que huir otra vez. Se hizo profesor de la Universidad de Viena, y colaboró en la edición del Nuevo Testamento siríaco. Pero la madre Joanna había hecho de él «el que comprende» y «el que viaja», de modo que Guillaume Postel volvió a emprender viaje, estuvo en Venecia, en Pavía, en Roma (donde fue encarcelado una vez más) y en Basilea, polemizó en 1561 con los prelados del concilio de Trento, y no regresó defi nitivamente a Francia hasta 1562. 

A causa de sus teorías, el gran humanista fue tachado de ateo, de padre de los deístas, y sufrió las peores injurias sobre todo de los calvinistas; fue llamado perro por Lambert Daneau, mons truo execrable por Henri Estienne, cloaca de todas las herejías por Béze, y acusado por Flaccius Illyricus de estar poseído por una legión de demonios. Para que le dejaran tranquilo, Postel escribió Retractaciones, donde confesó que ya no estaba habitado por la madre Joanna: el gilgoul había puesto fin. Se retiró en 1564 al monasterio de Saint-Martin-des-Champs, donde pasó el resto de su vida meditando, y donde no se cansaba de rezar el rosario en el jardín, ni de tocar el violín. El padre Marrier escribe: «Era afable y su conversación estaba llena de gravedad. El sonido de su voz, la expresión de su rostro, su larga barba, todo su exterior predispo nía en su favor a las personas que se acercaban a él... Los príncipes y los grandes del reino, los sabios sobre todo, y los literatos, lo visitan a menudo146». 

Murió en 1581, en presencia de amigos tales como el doctor Filesac, decano de la Sorbona. Postel tuvo discípulos eminentes, como Blaise de Vignére, Palmin Cayet (futuro historiógrafo de Enrique IV), Guy Le Févre de La Borderie, autor de La Galliade (1578), sobre «la revolución de las artes y las ciencias»; tuvo tantos que se habló de una secta de «postelianos». Su originalidad consiste en haber vivido y recreado en él mismo la Kabbala, más que analizado, mostrando que no era especialidad de una etnia, sino uno de los medios uni versales de investigación del terreno de lo oculto.

martes, 11 de abril de 2023

La Cabala Y Alquimia En La Tradicion Espiritual De Occidente




 Esta obra contiene un estudio exhaustivo

y metodico sobre dos aspectos

desconocidos de nuestra tradicion,

la cabala y la alquimia. Dichos

terminos sirvieron para designar,

desde el siglo XV al XVII, el conocimiento

de los misterios mas sublimes

del espiritu. A partir de entonces, estos

nombres se han utilizado para designar

conceptos muy distintos, hasta

el punto de que hoy en dia solamente

evocan ocultismos decimononicos.

I

El presente libro es una recuperaciont

del sentido original de la cabala y la

alquimia, tal como fueron entendidas

en la espiritualidad cristiana del

Renacimiento. Un universo muy

proximo, pero extremadamente desconocido.

Un oceano de sabiduria

que fue cubierto por el velo de la ciencia

profana.

Raimon Arola (Tarragona, 1956)

es profesor titular de la Universidad

de Barcelona, donde imparte cursos

sobre Simbolismo. Ha publicado El

simbolismo del templo ( 1 986), kosy

glosas sobre el arte sagrado (1990), Las

estatuas vivas. Ensayo sobre arte y simbolismo

(1995), El Tarot de Mantegna

(1 997), Los amores de los dioses. Mitologiay

alquimia (1999), asi como numerosas

colaboraciones en revistas

especializadas.

EN LA TRADICIQN ESPIRITUAL

DE OCCIDENTE

Siglos XV-XVII

MANDALA

Imagen de portada Lnborntol lo de nlqilinrro de Jan van der Straet

(Giovanni Ctradano), Palazzo Vecchio, Venecia, 1570

Imagen de contraportada El Fetiii de Claude Lefebvre,

Cashllo de Bussy, C6te d'Or, 1665

O 2002, Raimon Arola

O 2002, para la presente edicion

Jose J. de Olaneta, Editor

Apartado 296-07080 Palma de Mallorca

ISBN: 84-9716-178-5

D.L.: T - 1358, 2002

Composicion, compaginacion e impresion

Grifiques Arrels, s.1.

Poligon Francoli, ~arcel.la3 - 43006 Tarragona

Prinfed ilz Spnin

NOTA PRELIMINAR

El sistema que he utilizado para desarrollar mi propuesta ha sido el

siguiente: en primer lugar, y a modo de introduccion, planteo una

reflexion sobre los terminos cabala y alquimia. La segunda parte,

que constituye el Corpus del ensayo, se titula, •áApuntes historicos

sobre la cabala alquimica•â.S e trata de un repaso limitado por algunos

de los grandes temas que en los siglos xm y XVII conformaron lo

que he denominado la •ácabala alquimica•â. No he considerado los

dos terminos por separado, sino como una unidad que se fue formando

como tal y que fundamento una parte primordial de la tradicion

espiritual de Europa durante aquellos siglos. Por eso, el libro

que el lector tiene entre sus manos puede comenzarse por el

principio o por el capitulo •áLa union explicita•â.

Cada uno de los apartados se define por un doble titulo que

refleja el aspecto teorico que he querido resaltar y tambien el nombre

del autor o texto mas directamente relacionado con el, aunque,

a veces, esta concordancia sea tan solo indicativa.

Los campos de estudio se han multiplicado a medida que he ido

indagando en ellos; por eso, este trabajo tiene un caracter mas

antologico que exhaustivo y, como en toda antologia, la seleccion

es discutible. Sin duda he omitido temas importantes, algunos, quiza,

los hubiera tenido que desarrollar con mas amplitud mientras

que otros los he magnificado. Estas posibles arbitrariedades son la

consecuencia logica del caracter de este ensayo, pero tambien de la

precariedad de los estudios que se han realizado sobre el tema, pues

si bien existen muchos y muy buenos referidos a aspectos parciales,

no ocurre asi cuando se considera en su globalidad, es decir, a

partir de la •ácabalaa lquimica)).

Demostrar aqui mi agradecimiento por todas las ayudas recibidas

es una deuda, pero tambien un gran honor. Al mencionarlas,

compartimos la misma suerte y el mismo entusiasmo. Quien mas

me ha apoyado, con inteligencia, paciencia y amor, es mi esposa,

Lluisa Vert; a ella le ofrezco mi trabajo.

Tampoco lo hubiese podido realizar sin los siempre acertados

comentarios y las aportaciones bibliograficas del profesor Charles

dlHooghvorst. Asimismo estoy en deuda con los colaboradores de

las revistas La Puerta y Le Fil dlAriane cuyos estudios he utilizado:

Rodrigo de la Torre, Jeanne y Jean-Christophe Lohest, Hans van

Kasteel, Juli Peradejordi y Xavier Blanch.

No puedo olvidar tampoco la valiosa colaboracion del doctor

Anton Oller. Mi agradecimiento tambien se dirige a Alfred y Felix

Arola, pues sin su ayuda no hubiera podido terminar mi trabajo.

Especial es mi gratitud a Eduard Berga y Joan Alrnirall, quienes

me han sugerido mejoras en el original y me han acercado a la Biblioteca

Philosophica Hermetica-J.R. Ritman de Amsterdam y al

Lectorium Rosicrucianum, de donde he obtenido importante informacion

conceptual y visual. Espero y deseo que todos ellos se regocijen

bajo la sombra de las alas del Senor.

PREFACIO

La leyenda de Nicolas Flamel

Leyenda es una palabra que proviene del latin y significa, en su primera

acepcion, •ácosas que se deben [saber] leer•â. Sin duda, la leyenda

mas conocida de la alquimia occidental es la que explico de

si mismo Nicolas Flamel, y gracias a ella se convirtio en el adepto

mas enigmatico y fascinante de cuantos se conocen. La narracion

de los acontecimientos que le llevaron a la culminacion de la Gran

Obra son indiscutiblemente simbolicos; los personajes, las fechas,

los toponimos y la sucesion de eventos que Flamel utiliza en la introduccion

de Le livre des Figures Hieroglyphiques no estan escritos al

azar ni pueden tomarse como simples figuras literarias, sino que

contienen una ensenanza, seguramente fundamental, para penetrar

en los misterios de la cabala y de la alquimia, no como dos

disciplinas separadas, sino como un unico arte divino. Creemos que

es a causa de dicha ensenanza por lo que se considera a Nicolas

Flamel como el mas sublime adepto de la historia.

Nicolas Flamel nacio en Pontoise, en 1330. Existe abundante documentacion

sobre dicho personaje -que fue escribano, bibliotecario

y mecenas- asi como diversos textos alquimicos firmados con

su mismo nombre; de entre ellos el mas conocido es Le livre des Figures

Hieroglyphiques, al que nos hemos referido. Sin embargo, la

confrontacion entre su vida y su obra da pie a numerosos enigmas

que, a su vez, han generado infinitas discusiones, con lo que solo se

acrecienta el caracter legendario de la figura de Flamel. La historia

comienza cuando, cierto dia del ano 1357, Flamel compro por dos

florines un libro dorado muy viejo y amplio.

No era de papel o pergamino -explica Flamel- como son los otros, sino

que se componia unicamente de cortezas desligadas (como me parecia) de

tiernos arbustos. Su cubierta era de cobre muy fino, totalmente grabada con

10 LA CABALA Y LA ALQUIMIA PREFACIO 11

letras o extranas figuras. [...] En cuanto al interior, sus folios de corteza estaban

grabados y escritos con gran industria formando bellas y muy claras

letras latinas coloreadas.'

En el primer folio, aparecia escrito en grandes letras mayusculas

el nombre del autor: •áAbraham el Judio, principe, levita, astrologo

y filosofo. Al pueblo judio, por la ira de Dios dispersados.

Salud. D. I.•â.

Flamel intento por todos los medios comprender el secreto de

las figuras jeroglificas, pero todos sus esfuerzos fueron vanos, por

lo que emprendio un peregrinaje a Santiago de Compostela con la

intencion de encontrar algun rabino que pudiera proporcionarle la

informacion que tanto deseaba. En el viaje de vuelta a Paris, Flamel

encontro en la ciudad de Leon a un medico de origen judio llamado

maese Canchez, quien le explico los secretos de los jeroglificos,

a partir de los cuales consiguio realizar la Gran Obra.

En 1612 se dio a conocer la historia completa gracias a la publicacion

del libro de Flamel por Pierre Arnauld, senor de la Caballeria

y Gentilhombre de Poitou, quien afirmaba en el titulo haber traducido

dicha obra del latin al frances; el texto de Flamel va acompanado

de un opusculo de Artephius y de otro de Synesius. A partir

de esta primera edicion, proliferaron los opusculos atribuidos a

Flamel, y al mismo tiempo aparecieron publicadas las ilustraciones

del extrano libro que desperto el interes del autor parisino. En el

siglo XVIII empezo a ponerse en duda, con argumentos historicos

verosimiles, que Flamel viviera en el siglo x~vs; in embargo, en algun

texto presuntamente del siglo xv aparece ya citado, refiriendose

a el como un autentico alquimista, con lo que el enigma acerca

de su persona persiste todavia.

La leyenda forjada alrededor de Le livve des Figiires Hievoglyphiques

nos proporciona el motivo de reflexion primordial respecto al tema

del presente ensayo, pues se refiere a la union indisoluble que existe

entre la cabala y la alquimia. El hecho de que fuera un cabalista

quien ensenara los secretos del arte a Flamel es una clara alusion a

que no puede haber alquimia sin cabala (vease figura 1); maese

1 El ltbro de lnsfiprns]eroglljFlcns, p 7.

Canchez es la alegoria perfecta de la imbricacion de los dos conocimientos:

un personaje de origen judio transmite a Flamel los misterios

de la primera materia que permitiran a un cristiano realizar

con exito la Piedra filosofal (vease figura 2). El viaje a Santiago de

Compostela para dar con maese Canchez pudiera no ser mas que

una bella alegoria sobre la busqueda de la sabiduria que Dios otorga

a los hombres al final de su peregrinaje. Se atribuye a Flamel la

siguiente plegaria, que subyuga por su belleza:

Dios Todopoderoso, Eterno, Padre de la luz, de quien vienen todos los

bienes y todos los dones perfectos, imploro vuestra misericordia infinita.

Dejadme conocer vuestra eterna sabiduria. Ella es quien rodea vuestro trono,

quien ha creado y hecho, quien conduce y conserva todo. Dignaos enviarmela

del cielo de vuestro santuario y del trono de vuestra gloria, para

que este y trabaje en mi, pues es ella la duena de todas las artes celestes y

ocultas, quien posee la ciencia y la inteligencia de todas las cosas.

Haced que ella me acompane en todas mis obras, que por su espiritu

tenga la verdadera inteligencia, que proceda infaliblemente en el arte noble

al cual me he consagrado, en la busqueda de la milagrosa piedra de los

sabios que vos hab6is escondido en el mundo, pero que teneis costumbre de

descubrir, al menos, a vuestros elegidos. Que esta Gran Obra que he de

hacer aqui abajo, la empiece, la continue y la termine felizmente, que contento

goce de ella para siempre. Os lo pido por Jesucristo ..."

En la epoca de Flamel se entendia por cabala el hecho de recibir

la sabiduria divina para poder realizar la Gran Obra. Otro famoso

alquimista, Nicolas Valois, en Les cinq livves o la clefdu secret des secrets,

alude a ello cuando explica que el conocimiento del Gran Arte proviene

de la cabala tradicional judaica (kabale traditive judaique), que

•áfue dada por el Todopoderoso a Moises en la montana del Sinai y

transmitida de padres a hijos•â,3p rimero oralmente, hasta Esdras, y

despues escrita, mediante simbolos jeroglificos, que no son

comprensibles sin la ayuda del cielo, y finaliza su explicacion tomando

como ejemplo al mismo Flamel:

Cuando Flamel obtuvo de un judio la explicacion de sus figuras, paso

mucho tiempo antes de conseguirla [comprender], ya que cualquier opera-

2 Citado por E. d'Hooghvorst en Le Fil de Pii~iloyet,. 11, p. 19.

3 Los cinco libros de Nicolns Vnlois, p. 78.

1. Representacion del rabi, supuesto maestro de Flamel, que simboliza

al cabalista alquimico (Uraltes ckymisckes Werk, Leipzig, 1760).

2. El Libro de las figuras jeroglljficas que Flamel compro: •áContenia tres

veces siete folios; asi estaban numerados en lo alto de la hoja. El septimo

de ellos no contenia escritura alguna. En su lugar habia pintado en el

primer septimo, una vara y unas serpientes mordiendose•â (Uraltes

ckymisckes Werk, Leipzig, 1760).

14 LA CABALA Y LA ALQUIMIA PREFACIO 15

dor, por bien adoctrinado que este, debe contribuir mucho en su labor con

la paciencia, y con la firme y constante fe en Dios.4

La propia historia urdida por Flamel no es sino una adaptacion

de otra conocida leyenda judia. Ernrnanuel d'Hooghvorst se refiere

a ella en la presentacion de un texto de Eugenius Philalethes, y la

relaciona con la alquimia o filosofia hermetica:

El hombre que permanece solo, se extravia en la creacion aparente, cuyos

misterios no puede entender. Por ese motivo, los filosofos hermeticos

hacen a sus discipulos esta sabia recomendacion: •áBuscateu n buen companero•

â.Y ya que Philalethes se refiere con tanta insistencia al testimonio de

Moises, evoquemos aqui el de los cabalistas judios: •áDios- dice un Miduaslztransmitio

el Sefer Yetziuli5 a Abraham; este empezo a estudiarlo sin entender

nada, hasta que la voz celeste le hablo: intentas compararte a

mi? Soy uno y he creado el Sefer Yetziuh y lo he estudiado. Pero tu no puedes

entenderlo solo. Escoge un buen companero y estudiadlo juntos. Entonces

comprendereis". Al instante, Abraham fue a visitar a su maestro Sem y permanecio

durante tres dias con el. Lo examinaron y descubrieron la forma de

crear el mundo. Desde entonces y hasta ahora, ya nadie lo puede comprender

solo. Se necesitan dos sabios y tres anos para entenderlo; luego pueden

hacer lo que mas les plazca. Cuando Abraham lo comprendio, su sabiduria

aumento y enseno toda la Ley•â.6

El autor explica en nota el motivo por el cual Abraham fue a

visitar precisamente a Sem para comprender el misterioso libro:

Shenz en hebreo significa •ánombre•âE.s te termino se utiliza con frecuencia

para designar el Tetragrama. Sabemos la gran importancia que la cabala

atribuye al misterio de los nombres. El cabalista Najmanides, al comentar

Genesis 2, 19 dice: <(A mi entender, la apelacion del Nombre es la ayuda)).

Tambien se puede entender Sem, el ancestro de los semitas y por consiguiente,

de la tradicion (o cabala) de la que Abraham era hereder~.~

Asi pues, el sentido alegorico de la leyenda es bastante explicito:

el fundamento de la alquimia debe buscarse en la cabala, tal y como

se entendia en su epoca. Pero, es la epoca de Flamel? Ante-

4 Ibidrln, p 79

5 (Nota E d'Hooghvorst) El Libro de In Foliiincioii -sobreentendido del miciido- No hay que perder de

vista que la Piedra filosofal es un microcosmos, o pequeno mundo

6 Le Fil de Peiielope, t 11, p 176

7 Ibideiii, p 177

riormente ya se han mencionado algunas de las dificultades para

fechar rigurosamente Le livre des Figures Hieroglyphiqzies, pues se

puede considerar tanto wi texto de finales del siglo XIVc, omo de

mediados o finales del xvr. Dos siglos de diferencia es mucho tiempo

y, sin embargo, el enigma subsiste, pues, si bien el lenguaje empleado

es mas propio del XVI que del XIVe,x isten documentos muy

anteriores a 1612, fecha de la primera publicacion, que se refieren a

el, como el ya citado libro de Valois, y aunque tampoco es segura la

fecha de la redaccion de este ultimo, en ningun caso seria posterior

a 1520.

Un autentico dedalo dificil de resolver, pero muy comun, por

otra parte, en la historia de la alquimia, donde todo son equivocos;

los textos, los autores, las ediciones, los contextos, etcetera. La alquimia

parece moverse al margen de la historia, como si jugara al

escondite con ella.

No es nuestra intencion el profundizar en la historia de la alquimia,

sino seguir su propio juego, es decir, buscar el significado de

las leyendas creadas por los adeptos, su intencion mas profunda.

que es un cabalista judio quien ensena los misterios alquimicos

a Nicolas Flamel?, tienen en comun la cabala y la alquimia?

Creemos que las respuestas a tales preguntas nos mostraran el

camino mas seguro para acercarnos a los misterios de la alquimia,

que, por otra parte, son los grandes misterios iniciaticos de todas

las tradiciones. Quisieramos finalizar este prefacio con unas palabras

de Titus Burckhardt en las que se refiere a Flamel y a la necesidad

de las leyendas y las parabolas para evitar que dichos misterios

caigan en manos equivocadas:

El relato de Flamel se refiere principalmente al yriimrs ngeizs (((el primer

agente•â)d e la obra, del que dice Sinesius: •áDel a esencia del primer agente

nos hablan los filosofos solo con metaforas y parabolas, para que la ciencia

no pueda ser entendida por los necios, pues si tal ocurriera, todo se perderia.

Solo debe ser accesible a las almas pacientes y a los espiritus refinados

que se han apartado del pantano del mundo y estan limpios del lodo de la

8 Alquimin, sigiiificndo r ii~ingetdf el trii~lidop, . 161

16 LA CABALA Y LA ALQUIMIA

Quiza por eso se afirma que Nicolas Flamel es el alquimista mas

importante de cuantos ha habido, o dicho de otro modo, Flamel

explica el principio de la obra con mas claridad que cualquier otro.

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