El apartado “El pacto. Inglaterra, Ciudad de México, 1939-1987” en Principios nocturnos se entiende como el núcleo narrativo que articula toda la obra.
Elementos del texto:
Encuentro con Astaroth (Lord Rutland): Byron Deford, joven escritor frustrado, conoce en Inglaterra a un misterioso personaje que se revela como emisario del Diablo Mayor. Este le ofrece un trato: éxito literario a cambio de su alma.
La propuesta:
Ser el mejor escritor de su generación.
Recibir como asistentes a los siete demonios de los pecados capitales.
A cambio, entregar un alma por cada pecado capital, asegurando que esas almas mueran en el pecado.
La prebenda: Si logra reunir esas siete almas, quedará libre del infierno; si fracasa, se convertirá en demonio menor.
El signo del pacto: Un absceso en la nuca que, al quinto día, se transforma en un ojo de vidrio que Byron debe colocarse en la frente para escribir. Ese “tercer ojo” lo convierte en un cíclope literario, símbolo de vigilancia y condena.
Los siete demonios: Astaroth le presenta a sus nuevos secretarios (Aamón, Adremelech, Esfria, Goodfellow, Malfas, Nergal y Belfegor), cada uno con su alias humano y su función.
Espacios narrativos: Tras el pacto, vuelan juntos a una mansión en la campiña inglesa, donde se organiza la vida literaria del escritor bajo reglas infernales.
Interpretación simbólica:
Este capítulo dramatiza la alianza entre creación y condena:
El pacto es metáfora del precio de la genialidad: la perfección literaria no se alcanza sin un costo espiritual.
Inglaterra y Ciudad de México marcan los dos polos de su vida: el inicio del pacto en Europa y su desenlace en América.
El ojo infernal simboliza la vigilancia constante del pacto y la transformación del escritor en un ser híbrido.
Los demonios representan tanto los vicios humanos como las fuerzas que sostienen la escritura: soberbia, avaricia, lujuria, envidia, ira, gula y pereza se convierten en motores creativos.
En síntesis: “El pacto” es el fundamento de Principios nocturnos: un contrato sobrenatural que convierte la literatura en ceremonia nocturna, donde la genialidad se paga con servidumbre demoníaca y riesgo de condena eterna.
En colaboración: Dr. Enrico Pugliatti y Méndez-Limbrick

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