jueves, 19 de marzo de 2026

INFIERNO- CANTO II. DIVINA COMEDIA. ANÁLISIS. DR. ENRICO GIOVANNI PUGLIATTI Y MÉNDEZ-LIMBRICK

 


CANTO II

El día se marchaba, el aire oscuro a los seres que habitan en la tierra quitaba sus fatigas; y yo sólo 3 me disponía a sostener la guerra, contra el camino y contra el sufrimiento que sin errar evocará mi mente. 6 ¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme! ¡Memoria que escribiste lo que vi, aquí se advertirá tu gran nobleza! 9 Yo comencé: «Poeta que me guías, mira si mi virtud es suficiente antes de comenzar tan ardua empresa. 12 Tú nos contaste que el padre de Silvio, 13 sin estar aún corrupto, al inmortal reino llegó, y lo hizo en cuerpo y alma. 15 Pero si el adversario del pecado le hizo el favor, pensando el gran efecto que de aquello saldría, el qué y el cuál, 18 no le parece indigno al hombre sabio; pues fue de la alma Roma y de su imperio escogido por padre en el Empíreo. 21 La cual y el cual, a decir la verdad, como el lugar sagrado fue elegida, que habita el sucesor del mayor Pedro. 24 En el viaje por el cual le alabas escuchó cosas que fueron motivo de su triunfo y del manto de los papas. 27 Alli fue luego el Vaso de Elección, 28 para llevar conforto a aquella fe que de la salvación es el principio. 30 Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga? Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas: y ni yo ni los otros me creen digno. 33 Pues temo, si me entrego a ese viaje, que ese camino sea una locura; eres sabio; ya entiendes lo que callo.» 36 Y cual quien ya no quiere lo que quiso cambiando el parecer por otro nuevo, y deja a un lado aquello que ha empezado, 39 así hice yo en aquella cuesta oscura: porque, al pensarlo, abandoné la empresa que tan aprisa había comenzado. 42 «Si he comprendido bien lo que me has dicho respondió del magnánimo la sombra¬ la cobardía te ha atacado el alma; 45 la cual estorba al hombre muchas veces, y de empresas honradas le desvía, cual reses que ven cosas en la sombra. 48 A fin de que te libres de este miedo, te diré por qué vine y qué entendí desde el punto en que lástima te tuve. 51 Me hallaba entre las almas suspendidas 52 y me llamó una dama santa y bella, 53 de forma que a sus órdenes me puse. 54 Brillaban sus pupilas más que estrellas; y a hablarme comenzó, clara y suave, angélica voz, en este modo: 57 “Alma cortés de Mantua, de la cual aún en el mundo dura la memoria, y ha de durar a lo largo del tiempo: 60 mi amigo, pero no de la ventura, tal obstáculo encuentra en su camino por la montaña, que asustado vuelve: 63 y temo que se encuentre tan perdido que tarde me haya dispuesto al socorro, según lo que escuché de él en el cielo. 66 Ve pues, y con palabras elocuentes, y cuanto en su remedio necesite, ayúdale, y consuélame con ello. 69 Yo, Beatriz, soy quien te hace caminar; 70 vengo del sitio al que volver deseo; amor me mueve, amor me lleva a hablarte. 72 Cuando vuelva a presencia de mi Dueño 73 le hablaré bien de ti frecuentemente.” Entonces se calló y yo le repuse: 75 “Oh dama de virtud por quien supera tan sólo el hombre cuanto se contiene con bajo el cielo de esfera más pequeña, 78 de tal modo me agrada lo que mandas, que obedecer, si fuera ya, es ya tarde; no tienes más que abrirme tu deseo. 81 Mas dime la razón que no te impide descender aquí abajo y a este centro, desde el lugar al que volver ansías.” 84 “ Lo que quieres saber tan por entero, te diré brevemente me repuso¬ por qué razón no temo haber bajado. 87 Temer se debe sólo a aquellas cosas que pueden causar algún tipo de daño; mas a las otras no, pues mal no hacen. 90 Dios con su gracia me ha hecho de tal modo que la miseria vuestra no me toca, ni llama de este incendio me consume. 93 Una dama gentil hay en el cielo 94 que compadece a aquel a quien te envío, mitigando allí arriba el duro juicio. 96 Ésta llamó a Lucía a su presencia; 97 y dijo: «necesita tu devoto ahora de ti, y yo a ti te lo encomiendo». 99 Lucía, que aborrece el sufrimiento, se alzó y vino hasta el sitio en que yo estaba, 101 sentada al par de la antigua Raquel. 102 Dijo: “Beatriz, de Dios vera alabanza, cómo no ayudas a quien te amó tanto, y por ti se apartó de los vulgares? 105 ¿Es que no escuchas su llanto doliente? ¿no ves la muerte que ahora le amenaza en el torrente al que el mar no supera?” 108 No hubo en el mundo nadie tan ligero, buscando el bien o huyendo del peligro, como yo al escuchar esas palabras. 111 “Acá bajé desde mi dulce escaño, confiando en tu discurso virtuoso que te honra a ti y aquellos que lo oyeron.” 114 Después de que dijera estas palabras volvió llorando los lucientes ojos, haciéndome venir aún más aprisa; 117 y vine a ti como ella lo quería; te aparté de delante de la fiera, que alcanzar te impedía el monte bello. 120 ¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas? ¿por qué tal cobardía hay en tu pecho? ¿por qué no tienes audacia ni arrojo? 123 Si en la corte del cielo te apadrinan tres mujeres tan bienaventuradas, y mis palabras tanto bien prometen.» 126 Cual florecillas, que el nocturno hielo abate y cierra, luego se levantan, y se abren cuando el sol las ilumina, 129 así hice yo con mi valor cansado; y tanto se encendió mi corazón, que comencé como alguien valeroso: 132 «!Ah, cuán piadosa aquella que me ayuda! y tú, cortés, que pronto obedeciste a quien dijo palabras verdaderas. 135 El corazón me has puesto tan ansioso de echar a andar con eso que me has dicho que he vuelto ya al propósito primero. 138 Vamos, que mi deseo es como el tuyo. Sé mi guía, mi jefe, y mi maestro.» Asi le dije, y luego que echó a andar, 141 entré por el camino arduo y silvestre.
***

Resumen breve: El Canto II funciona como un prólogo reflexivo que legitima el viaje de Dante mediante la invocación poética, la duda del poeta y la intervención celestial de Beatriz; articula temas centrales —autoridad, memoria y mediación— y prepara la tensión entre razón y revelación. (Hora local: San José, Costa Rica; mañana del 19 de marzo de 2026.)

Contexto y función narrativa

El canto actúa como puente entre la experiencia personal y la tradición épica y cristiana. Dante se compara explícitamente con Eneas y San Pablo, planteando la pregunta sobre su autoridad para emprender la travesía; esa duda es resuelta no por mérito humano sino por la mediación de figuras celestes (Beatriz y Lucía) que legitiman la empresa.

Estructura y recursos retóricos

La estructura es dialógica y performativa: el poeta invoca a las Musas y a la Memoria, vacila, y recibe una narración dentro de la narración (Virgilio reproduce el encargo de Beatriz). Este encadenamiento de voces refuerza la idea de que el poema es testimonio y memoria colectiva, no mera aventura individual. El uso de preguntas retóricas y de contrastes (día que se marcha / noche que llega; valor / cobardía) intensifica la tensión moral.

Imágenes y simbolismo

Predominan imágenes de luz y mediación: la tarde que “se marchaba” y la figura de Beatriz como intermediaria muestran la dialéctica entre lo humano y lo divino. El sello de autoridad se transmite por lágrimas y mandatos celestes; la visión de Beatriz y Lucía articula la teología del auxilio divino y la caridad como motor del poema. La referencia a Aeneas y Pablo sitúa la obra en la genealogía épica y teológica.

Temas morales y psicológicos

La cobardía y la obediencia son ejes morales. Dante no es un héroe clásico; su viaje nace de la compasión y la intercesión, lo que introduce una ética de la dependencia y del deber inspirado por el amor divino. La escena revela además la psicología del poeta: la vacilación inicial y la posterior reafirmación muestran un sujeto que se forma en la tensión entre miedo y llamado.

Valor literario y función en la Comedia

El canto cumple una doble función: legitimar la empresa poética y preparar el lector para la mezcla de erudición, alegoría y experiencia mística que seguirá. Su tono combina humildad autobiográfica y autoridad interpuesta, lo que permite a Dante ocupar simultáneamente los papeles de narrador, testigo y discípulo.

Conclusión crítica

Objetivamente, Canto II es un ejercicio de legitimación retórica y teológica que enmarca la aventura como misión autorizada por el amor y la caridad celestes. Su eficacia radica en la economía de recursos: en pocas estrofas se establecen la duda, la mediación y la obligación moral que sostendrán el arco narrativo. Para el lector contemporáneo, el canto sigue funcionando como contrato ético entre autor y obra: el viaje es peligroso, pero necesario, y su justificación no es heroica sino relacional.

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