domingo, 19 de julio de 2026

LECTURA EXISTENCIALISTA DE "LA CELESTINA".

 


AGRADECIMIENTO

Quiero reiterar aquí mi gratitud a los profesores Cándido Ayllón, Ana María Fagundo y Philip O. Gericke, de la Univer sidad de California, Riverside; a la profesora Jacqueline Martin, de la Universidad de Puget Sound; y a la profesora María del Carmen Jiménez, de Thomas Moore College, por la cuidadosa lectura del manuscrito y las atinadas sugeren cias que me hicieron. Quedo también muy agradecida a The National Endow- ment for the Humanities por la generosa beca que se me concedió durante el año 1975-1976, que hizo posible la revi sión y preparación final del manuscrito.

 Al profesor Elias L. Rivers, de The Johns Hopkins Uni versity, a la administración de dicha universidad, así como al personal de su biblioteca, mi reconocimiento por sus atenciones, que han favorecido mi tarea y que han hecho mi estancia en Baltimore tan fructífera. En fin, a mis estudiantes de la Universidad de Puget Sound que trabajaron conmigo en el borrador del capítulo VI, especialmente a Leslie Schwartz, mi agradecimiento por sus ideas y por sus espontáneos y valiosos comentarios a las mías. En Baltimore, Maryland, diciembre de 1975. E. G. V. La Celestina adquirió fama y popularidad instantánea des de el momento de su aparición en 1499. Testigo de ello son las numerosas ediciones españolas, las imitaciones y el inte rés internacional que despertó inmediatamente. Ya en 1535, Juan de Valdés, en su Diálogo de la lengua, nota la atención que le dieron los investigadores y críticos. Esta vitalidad abar có más de cien años, cuando los índices de 1640 y 1667 ordena ron varias expurgaciones hasta que, finalmente, en 1793, el Santo Oficio prohibió su publicación y circulación. Durante los siglos xvn y xvm decae su atractivo, que vuelve a resu citar con el estudio de José María Blanco White en 1824 1. A partir de esta fecha, el interés por la obra y por su estudio ha tenido un crecimiento constante, especialmente de 1950 a la fecha. Es natural que una obra maestra como La Celestina tenga algo que decir a individuos o grupos de diferentes regiones geográficas, de variadas opiniones ideológicas, a través de los tiempos. Es de notar, sin embargo, que las fechas de su naci 1 Adrienne Schizzano Mandel, La Celestina Studies: A Thematic Survey and Bibliography, 1824-1970 [Estudios de La Celestina: JJn bos quejo temático y bibliografía, 1824-1970] (Metuchen, N. J.: The Sca- recrow Press, Inc., 1971), págs. ix y x. miento, la de la nueva ola de interés y la de su más intenso estudio de estos últimos años, coinciden con épocas en que se hace hincapié en el valor del individuo. Nunca, creo, se ha dejado sentir tanto la exaltación del individuo, de su valor y de su responsabilidad personal, como a partir de la ideología existencialista. Así lo prueba la aplicación práctica de estas ideas en diversos aspectos del vivir. Estas coincidencias me indujeron a someter a La Celes tina a una lectura desde el punto de vista del existencialismo. Como ya lo ha apuntado María Rosa Lida de Malkiel, me doy cuenta de que ésta no «es una clave única..., panacea que explique en todas sus caras la prodigiosamente densa y com pleja Tragicomedia»2. Espero, sin embargo, que mi trabajo contribuya a poner de relieve algunos aspectos de la obra. En el primer capítulo trataré de aproximar, salvando to das las distancias y los puntos que las diferencian, dos épo cas de crisis y sus actitudes vitales: los cambios del Medioevo al Renacimiento y los experimentados entre finales del si glo xix y principios del xx.

 Al discutir los primeros, lo haré a través de España, donde nace La Celestina, pero sin perder de vista el resto de Europa; tocaré los diversos aspectos de la vida española, incluyendo las artes plásticas. Por otra parte, al discutir los segundos, lo haré más bien desde el punto de vista del desarrollo de ideas en Europa, aunque sin perder de vista a España, ya que el existencialismo es una actitud ideológica cuya cuna puede localizarse en Alemania, Dinamarca y Francia. Después de exponer los antecedentes, credos y algunas técnicas existencialistas, se harán notar los temas que son de particular interés en relación con La Celestina. Continua 2 María Rosa Lida de Malkiel, La originalidad artística de «La Ce lestina» (Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962), pág. 315.

 Introducción 13 ré este estudio analizando algunos mitos, símbolos e imá genes, así como también técnicas, que Fernando de Rojas tiene en común con los escritores existencialistas. Esta lectura se basará en la versión de veintiún actos, Tragicomedia de Calisto y Melibea, por ser la que ha llegado a nuestros días y por considerarla como una unidad artística más rica para los propósitos que alumbran este estudio. En cuanto al problema de la paternidad, me uno a la tesis de Lida de Malkiel3, solamente que, al considerar los veintiún actos como unidad literaria, emplearé indistintamente los términos «autores», «autor» y «Rojas» a pesar de que me doy cuenta de que me estaré refiriendo a dos o más indi viduos. 3 Ibid., pág. 26.

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