Sinopsis
Esta investigación piensa, desde la filosofía forense, el problema de la muerte violenta contemporánea. Tematiza en un plano teórico-conceptual la violencia emergente sobre los cuerpos muertos en medio de la crisis forense por la que atraviesa el siglo XXI. Del mismo modo, se analiza la muerte a manera de acontecimiento social y visualiza los factores que hacen posible el ejercicio de la violencia, bajo un procedimiento de desconstitución humana a nivel ontológico-social. Luego, se exploran los bordes teóricos, técnicos y prácticos en relación con actos de deshumanización que trastornan una realidad específica como es México en la actualidad. Así, el trabajo estudia el acto de matar conforme a un saber construido por el testimonio de las víctimas directas y o indirectas que experimentaron violencia. Por lo tanto, el objetivo principal es evidenciar las consecuencias del proceso del matar como un acontecimiento de privación de la existencia en una dimensión de la memoria y justicia social.
Preámbulo
Las razones para realizar un estudio sobre la muerte violenta en México se dan principalmente porque en los últimos años nuestro país se ha convertido en uno de los espacios más violentos en el mundo, lugar en donde los agentes de violencia se multiplican y diversifican entre fuerzas del orden policial, fuerzas armadas, ejército y civiles ilegalmente armados. Con tal mutación de agentes violentos y su proliferación gestada por diversas casusas, razones y motivos (mercados emergentes, corrupción institucionalizada, hostilidad social, empobrecimientos y un largo etcétera) se crea un espacio criminógeno, doliente, que exige restituir los saberes, no solo de la violencia sino también de los testimonios de las víctimas de la violencia. Estos muestran la necesidad de pensar la muerte violenta desde el matar como acto, que se distingue del hecho de morir. El aporte de la presente investigación es introducir el estudio de la muerte violenta desde el enfoque de la filosofía forense, es decir, explicar a nivel conceptual-teórico filosófico la muerte violenta al considerar el momento histórico en el que vivimos, de tal manera que permita dar un nuevo sentido al horizonte contemporáneo de interrogación sobre la violencia ejercida al cuerpo muerto.
Seguidamente, esta investigación realiza el esfuerzo por evidenciar la vileza reiterada y creciente sin par que se extiende en dimensiones masivas y de intensa crueldad desde la vida hasta la condición inerme del cadáver. Por tales razones, en la presente investigación se abordarán las violencias contra 8 la integridad material de los cadáveres, considerando los actos que denigran su singularidad y su dimensión social, lo que intensifica la muerte social de los cuerpos.
De este modo, el estudio explorará las condiciones ontológicas-sociales e históricas que posibilitan hoy en día que los cuerpos muertos sean violentados. El objetivo de este estudio es comprender el proceso de la privación de la existencia con la muerte violenta al delinear conceptualmente esta experiencia, a fin de explorar los bordes teóricos, técnicos y prácticos en relación con la violencia mortífera que trastorna una realidad específica, como es México en la actualidad. El estudio, entonces, comenzará por aclarar los acervos para pensar la muerte violenta. Metodológicamente se delimitará el estado de la cuestión en un margen sincrónico de estudios de los últimos diez años en México, periodo en el cual la violencia se incrementó. Luego se desarrollará un mínimo rastreo bibliohemerográfico de la filosofía y las humanidades, en relación con el estado de la cuestión. Se explorarán sendas de reflexión sobre el acto de matar como un acontecimiento social, destacando que la muerte violenta tiene de base un sentido preconceptual de la muerte humana. Con estos elementos se generará un marco conceptual sobre la muerte, a partir de la forma en que mueren los otros, en tanto acervo experiencial en juicios y afirmaciones de tipo principalmente ontológico-social, ético y político. Enseguida, se realizará la distinción entre víctimas directas e indirectas, para situar la reflexión en la producción de cadáveres como un tema de actualidad, de tal manera que posibilite pensar los actos de violencia acontecidos por la industrialización en las formas de provocar daño y sufrimiento. De igual manera se reflexionará en torno al espacio de los cuerpos violentados como una evidencia que reclama memoria y justicia social a partir de las preguntas: ¿qué es el morir como experiencia de mundo? ¿qué formas emergentes y/o inéditas del morir son propias del siglo XXI?
Se entenderá que la muerte en contextos de violencia es una alteración ontológica de la mortalidad, por lo que se constatará esa alteración que sufre el ser-mortal cuando entra en el bucle de la violencia en una época de masacres, muerte masiva, exterminios y genocidios. El estudio se contextualizará en una época signada por el exceso de la violencia, 9 la cual ha quedado documentada como el momento histórico más violento de la humanidad, con una cantidad aproximada de más de 170 millones de muertes violentas, producidas en el mundo durante el periodo de 1914 hasta el fin del siglo XX.2 Puntualmente, debe decirse que este estudio considera simultáneamente el problema de la muerte violenta desde la epistemología de la violencia, para ello se plantean las siguientes preguntas ¿cómo adquirimos conocimiento sobre la violencia? O en otras palabras, ¿cómo sabemos que un acto de violencia está teniendo lugar? La búsqueda de respuestas está basada en el recurso del testimonio. El testimonio de la violencia y sus agentes permite visualizar el conocimiento sobre la violencia, “el testimonio también es indispensable para prevenir un acto de violencia que puede devenir en un instrumento de injusticia epistémica”.3 Este conocimiento, basado en las vivencias, rompe con la expresión secularizada de filosofías ligadas a la idea de un sujeto cognoscente, aislado y escéptico; lo que llevará a considerar las premisas del testimonio como base epistémica colectiva de la violencia, por ende, para el estudio de la violencia, las narrativas en primera persona se concebirán como conocimientos que dan cuenta de las víctimas de la violencia. Esto permitirá considerar también las discursividades y narrativas en torno a la evidencia material de los cuerpos violentados, los cadáveres. La relación entre los victimados con el testimonio es íntima: los cadáveres son evidencia, testimonio y memoria material de la violencia sufrida.
Como hilo conductor, el problema de la intersubjetividad entre los vivos y los muertos será desarrollado a partir de un cohabitar entre vivos y muertos, así se tematizará que el rendir asistencia a los cadáveres supuso un enfoque categorial revolucionario del entierro o la sepultura humana, puesto que estas ideas y afectos convertidas en prácticas normaron las formas de referir a los muertos humanos y determinar una posición frente al morir de cada singular. Aquí se entenderá que cavar fosas para sepultar cadáveres, como acción deliberada, supone una revolución cultural en el espacio humano: es la creación 2Cf. Eric Hobsbawn, The Age of Extremes, A History of the World 1914-1991, New York, Vintage, 1996, pp. 22 y ss, 22. 3Vittorio Bufacchi, Conocer la violencia: testimonio, confianza y verdad, Estudios sobre la no violencia 2, Puebla, 3 Norte-Afínita, 2016, p. 129. 10 colectiva de un espacio específico para conmemorar a los muertos de la comunidad y en la comunidad.
El cuerpo espacial del muerto es un ente social, en tanto los muertos dan sentido a la continuidad de los vivos, dan referencialidad sobre su existencia. Si bien la muerte será concebida como la interrupción de toda capacidad de preservar su unidad y mantener unidos los elementos constitutivos que hacen de él un organismo humano, esto es, la muerte impide ser a las capacidades orgánicas del cuerpo como lugar de la existencia en la organización y funcionamiento de las partes vitales tomadas como un todo único y singular, también es importante identificar que su forma de ser individual es simultáneamente colectiva en el mundo. Desde esta apertura se pensará a la muerte en el plano de lo comunitario y no bajo el esquema de la muerte personal, solitaria e inexplicable, en ese sentido la muerte solo se puede nombrar como experiencia categorial por cuanto acontecimiento intersubjetivo. Posteriormente, la problemática general de este trabajo nos instala en un ámbito de producción masiva de la violencia, a partir de la diversidad de formas de dar muerte, lo cual vuelve necesario la revisión de la condición humana. La denigración ontológica sobre quien padece la violencia y la brutalidad administrada en el proceso de matar, así como la creación de tecnologías para dar muerte de forma reiterada e intensificada desde la década de 1940, transformó el proceso de matar radicalmente al ser “una época en que las bombas han matado a cien mil gentes en un solo día”.4 Por ende, desde el desarrollo de las tecnologías y de las circunstancias de la violencia excesiva en medio de la producción masiva de cadáveres, se advertirá la crisis forense como una época de números desmesurados de mortificación violenta, en las geografías locales como internacionales respecto a la producción de feminicidios, homicidios, juvenecidos e infanticidios.
Exponer la dinámica de la muerte violenta bajo un proceso más tecnologizado e industrializado permitirá hacer un puente argumentativo con la categoría de muerte social, entendida como un dispositivo que se activa previo a la muerte biológica y que se reitera después de la muerte misma, esta muerte social trasciende al punto del olvido y usencia de 4Marshall Berman, “La vida después del urbicidio”, Nexos, 1985, https://www.nexos.com.mx/?p=4557. 11 un espacio que imposibilita brindar duelo familiar o colectivo.
Después de todo, si a alguien se le da muerte social y este alguien desaparece, esa persona no es nadie, desde esta lógica entonces nos preguntamos ¿cómo puede tener lugar el duelo?, y más aún si esto ocurre con las personas vivas ¿cómo se concibe la violencia sobre el muerto violentado? En ese sentido, la tesis a defender de la investigación toma forma hacia el parágrafo siete, al volver la atención a la violencia cuando se pierden los rasgos y simbolismos que definen a lo humano, como lo podrían ser las conductas de duelo, el llanto, el dolor; aquí se apreciará la muerte social como la violencia a la materialidad de los cadáveres y la privación de vidas humanas en masa, denotando que la paralización de los duelos familiares y sociales extiende esta violencia en un ámbito temporal y espacial, en palabras de Françoise Dastur “sería preferible definir a lo humano a partir de esas conductas externas del duelo y no a partir de saberse mortal, que pertenece exclusivamente a su interioridad. Es lo que distinguirá de manera decisiva al humano del animal”.5 Consecuentemente, se analizará que cuando se pierden esos signos de humanidad con tratos indignos al cadáver, así como en la privación de la sepultura, las ceremonias luctuosas y o el duelo, estamos ante procesos de deshumanización, porque “si la violencia del otro no se reconoce como una acción humana, estamos pensando lo humano a partir de un marco cultural limitado y limitante”.6 No hay ninguna razón para rechazar el término humano, pero hay razones para preguntar cómo se deshumaniza. Todo lo cual permite pensar los contextos de violencia.
A partir de la tematización y localización de la tesis principal, se hacen distinciones progresivas y operatorias para justificar el pensamiento de la muerte violenta a partir de la filosofía forense. En el parágrafo ocho, Acto de matar o ser matable, se desarrollará una mirada a la gestión de la muerte en México, por ejemplo, el dar la muerte no involucra solo la mortificación violenta de la vida sino la negación de la muerte de quienes se mata. Los actos de eliminación de la evidencia material del cadáver, con el ocultamiento de los crímenes y la invisibilidad de las marcas provocadas por la violencia, se definirán como actos 5Françoise Dastur, La muerte. Ensayo sobre la finitud, Barcelona, Herder, 2008, p. 32. 6María Perosino, Umbral: praxis, ética y derechos humanos en torno al cuerpo muerto, Buenos Aires, UBA, 2012., p. 138. 12 postmortem: “de esta manera se sumerge lo muerto para que no pueda ser reconocido en el tejido social”.7 En esta parte de la investigación se distinguirá entre el ser-para-la-muerte y el ser matable. La muerte es un acontecer al que estamos abocados como seres mortales, una situación que encontráremos al final de nuestra vida. Se trata, así, del ajuste conceptual que permitirá diferenciar entre la muerte natural de todo ser humano, del proceso de privar la vida a otro. Por lo tanto, el ser matable se definirá como un proceso ontológico social, exitus letalis, un proceso artificialmente humano que mata a otro. Asimismo, para dar una mayor amplitud al encuadre de filosofía forense propuesto, se atenderán a las definiciones en el plano jurídico del homicidio, como criterio primordial en el trasfondo filosófico de la muerte violenta. Cabe precisar que el Código penal federal y los códigos penales estatales en México, enuncian a la letra: “comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro”.8 Así, se repensará la muerte violenta como un hecho exógeno, cuyo acto es el de privar. También el presente análisis nombrará la muerte violenta contemporánea como un conjunto de diversos actos que privan la existencia de los otros y repercuten en el tejido social; actos materiales que se exponen en el espacio de la existencia de las víctimas, sus cadáveres. Por ende, se pondrá atención al espacio de las víctimas, sus cadáveres, bajo el movimiento teórico denominado en el parágrafo diez como giro forense y giro tanatológico. Retomando el pensamiento de Jacques Derrida se pondrá atención al derecho postmortem del cadáver, no solo en la esfera jurídica sino ontológica, puesto que el cadáver puede ser denigrado o tratarse de manera indigna. No obstante, el espacio del cadáver tiene un marco de reconocimiento, por lo que se podrá desarrollar la noción de la violencia postmortem sobre los cadáveres desde la filosofía contemporánea y las ciencias sociales, situándolo dentro de un análisis denominado por Byung-Chul Han como “giro tanatológico” y en las ciencias sociales por Jean-Marc Dreyfus como “giro forense”. Ambos movimientos hablan de un cambio de perspectiva sobre la muerte, de no pensar a los muertos como objetos o 7Idem. 8Véase artículo 302, Código Penal Federal, Libro Segundo, Título decimonoveno, Delitos contra la vida y la integridad corporal, Capítulo II, Homicidio, Última reforma DOF 12-11-2021. Código Civil Federal. 13 como muertos en solitario, se oponen a la muerte individualizada o muerte solitaria, aquella que es inefable, dado a que la muerte se expone en el cadáver del otro.
Con estos puntos de referencia, los últimos parágrafos se enfocarán en la reflexión sobre el contexto en México: sobre una variada victimogénesis que altera los vínculos, no solamente entre los grupos victimizados –muertos o sobrevivientes, víctimas directas o indirectas–; sino también en los mismos victimarios y testigos, que ven modificadas sus relaciones a partir de la emergencia de la violencia contemporánea. Luego se analizará la administración de la muerte de aquellos desaparecidos en la violencia postmortem, es decir, los cadáveres “fueron tratados en su muerte de la misma manera como fueron tratados en vida”.9 En este proceso de desconstitución se dará cuenta que la muerte no redimió a las víctimas, sino que su cuerpo material, su identidad, fue ocultado y negado. De modo que estas víctimas fueron vulneradas mediante acciones violentas sobre sus cuerpos muertos, negándoles en primer lugar el enterramiento conmemorativo. Así, se entenderá por sepultura la oclusión del cuerpo muerto en la tierra o la piedra, pero también como la relación íntima de la memoria espacial y la vinculación afectiva en el duelo, simbolizada mediante inscripciones, ofrendas funerarias y otros detalles simbólicos. Sin embargo, de manera negativa, la negación de la sepultura o el enterramiento clandestino desposee de su lugar a la víctima; por ello la fosa clandestina se identificará como paradigma filosófico de la muerte violenta. Al hablar de fosas clandestinas los recursos epistémicos del giro forense, la filosofía forense y el testimonio, apuntarán a tematizar la fosa clandestina como un paradigma de interrupción y privación de la existencia. Aunado al problema de las fosas clandestinas, se pensará la negación de la sepultura como un elemento central y rasgo elemental de la violencia contemporánea. Por este motivo, negar a un cadáver la sepultura es negar su integridad que está vinculada con su identidad materializada en su espacio.
Posteriormente se definirá que la violencia al cadáver se presenta cuando es sometido a actos que atentan contra su integridad unívoca y se le pone en la situación de muerte social y olvido. Se admitirá, por 9Maria Perosino, Umbral, op. cit., p. 207, p.163. 14 tanto, que la muerte violenta en México pasa por diversos contornos y entornos espaciales, pero también por un proceso de anonimato, “la muerte anónima, esa que abraza el silencio y que hace de la sospecha su única presencia”.10 Por último, en atención a la problemática general explorada sobre la violencia contra los cadáveres en estado de anonimato, se reflexionará sobre la reintegración social de los muertos, cuya vía posible es la redimensión ontojurídica de los restos humanos, lo que resignificaría historias, testimonios y memoria. Este proceso de la memoria será posible solo en la reintegración de la verdad y certeza de aquellos testigos de la violencia, con lo cual la posibilidad de plantear un conocimiento no solo objetual de la historia, sino la recuperación de experiencias vividas por las víctimas forma parte complementaria de esta memoria histórica. De esta manera, los alcances y límites de la investigación se extienden a un estudio conceptual que atiende la crisis forense, a la muerte violenta y la violencia sobre los cadáveres, consistente en restituir el lugar ontológico de la existencia en contextos criminógenos. La meta es abonar distinciones o precisiones conceptuales para la elaboración de una memoria colectiva que no puede ser sin las dimensiones afectivas de los familiares de las víctimas y su conocimiento testimonial sobre la violencia en nuestro país. Como podrá advertirse, el modo como se presentan estas ideas, a través de parágrafos, forma parte del estilo que la filosofía forense postula en su fase germinal actual, estilo que simultáneamente posibilita articular un problema multicausal y plurifactual como lo es la muerte violenta contemporánea.
Corpocéntrica, espacializante, colectiva y forense, el desarrollo de esta manera de enfocar filosóficamente el problema, advierte la fragmentación de realidades en donde las violencias son perpetradas. Dicha fragmentación afecta también a la filosofía, pues nuestros recursos teóricos son alterados por los ritmos y procesos de violencia infligida al cuerpo humano, singular y colectivamente, bajo diversos procesos de violencia aquí analizados. En ese sentido, el estilo de parágrafos del Filosofía 10 Yussel Dardón, México, país de la muerte anónima, Ciudad de México, Leviatán, 2017, disponible en: https://leviatan.mx/2017/05/29/mexico-pais-de-la-muerte-anonima/ 15 Forense Project no es solo una elección de estilo editorial, sino la apuesta acorde de una escritura que sufre los embates de su propio contexto, que explora los diversos escorzos de la muerte violenta. En fin, la composición de parágrafos (y no las grandes unidades de capítulos) que dan forma al texto, permiten al lector hacer un ejercicio de articulación bajo unidades visuales comparativas, aproximaciones prismáticas de una racionalidad que debe ser dinámica, plural, flexible y abierta, si es que aspira no solo a ser cazadora de verdades o arquitecta de sistemas, sino ser grafía testimonial de su tiempo. Es así como la propuesta y análisis de estos quince parágrafos proponen responder ¿en qué circunstancias un muerto puede ser violentado? logrando marcar las vías de respuesta de la siguiente forma: I. II. III. IV. En los parágrafos 1. § Filosofía forense; 2. § El ser y la muerte; 3. § Epistemología de la violencia, se realizará un esfuerzo para comprender el despliegue de la muerte violenta desde una exploración epistémica del testimonio como saber de la violencia. En los parágrafos 4. § Muerte y comunidad, 5. § Nombrar a la muerte y 6. § Crisis forense, se desarrollará la contextualización de la violencia contemporánea y un análisis de la producción de muertos en cantidades masivas, con el objetivo de tematizar la crisis forense. En la cuarteta de contenidos que abarcan el parágrafo 7. § Muerte social, 8. § Acto de matar o ser matable, 9.
§ Muerte violenta, y el parágrafo 10. § Giro forense y giro tanatológico, se planteará la problemática de la violencia, la conceptualización social de la muerte como evidencia de la violencia postmortem y la posibilidad de matar socialmente a los muertos. Finalmente, en los parágrafos 11. § Necroescena mexicana, 12. § Sepultura, 13. § Fosa clandestina, 14. § Cadáveres anónimos, 15. § Reintegración y Memoria, se tematizará el proceso de la violencia hacia la espacialidad de los cuerpos, al mismo tiempo que se concebirá la violencia en los cadáveres desde el paradigma 16 de la fosa clandestina, así como la reintegración social de los cadáveres en aras de justicia social.

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