PRESENTACIÓN
Todo lector de cuentos sabe que los escritores consideran la opinión de un crítico como materia para polemizar, di sentir u olvidar, Pero lo dicho por otros escritores acerca de su proceso personal de escritura puede convertirse en un poderoso estímulo para la propia creación. Este volumen se inicia con la selección de tres textos que, en conjunto, ofrecen una perspectiva panorámica de los principales cambios ocurridos en la escritura del cuen to a lo largo de este siglo. El primero de estos textos es el breve pasaje de la novela Stephen Hero de James Joyce —escrita en 1906 y publicada muchos años después—, don de el protagonista expone su idea de la epifanía literaria como revelación personal, idea que ha sido considerada en la teoría narrativa como tm elemento esencial del cuento clásico. A continuación se presenta un fragmento de la entrevista realizada en 1953 a Ernest Hemingway, donde éste expone lo que en la tradición cuentística moderna se conoce como el Principio del Iceberg, según el cual lo más importante de un cuento se encuentra fuera del texto, y el arte de escribir consiste precisamente en saber qué dejar fuera. Cierra esta sección inicial el artículo de Robert Coover donde éste señala algunas de las posibilidades lúdicas que ofrecen las nuevas tecnologías para la escri tura del cuento. Cada uno de estos textos es representati vo, respectivamente, de las poéticas del cuento clásico, moderno y posmoderno. Al confrontar estos textos con los que he incluido en la sección inicial del primer volumen de esta serie, resulta interesante observar la recurrencia de ciertas ciclos en la evolución del género. El cuento literario clásico tiene como referente los textos escritos por Poe en 1842; Chéjov escri be alrededor de cincuenta años después algunas cartas a sus contemporáneos acerca de lo que ahora conocemos como cuento moderno; cien años después de la publica ción del texto seminal de Poe, en 1942, se publica el libro de Borges que inaugura un nuevo género cuentístico, las llamadas “ficciones”; y en 1992 Coover da a conocer sus experiencias con la escritura electrónica. Como puede observarse desde su título, Poéticas de la brevedad es una extensión del primer volumen de esta serie, Teorías de los cuentistas. Retomando la lógica de aquel volumen, aquí he incluido una sección de textos bre ves (la segunda). Y también aquí la mayor parte de estos materiales muy breves han sido escritos por cuentistas hispanoamericanos, quienes al escribir sobre la brevedad producen textos concisos y casi aforísticos. Hay que seña lar, además, que en este volumen más de la mitad de los materiales provienen del contexto hispanoamericano. Por otra parte, quiero señalar que aún resulta relativamente difícil encontrar poéticas del cuento escritas por mujeres. Sin embargo, de manera similar a lo ocurrido al elaborar el segundo volumen, aquí he reunido más de media doce na de estos testimonios. Y aunque también es casi imposible para un inves tigador mexicano encontrar testimonios de escritores orientales o africanos, debo señalar que las antologías si milares publicadas en otras lenguas (una relación de las cuales fue publicada al final del primer volumen de esta serie) tampoco incluyen a autores de esas regiones. De hecho, tampoco suelen incluir a cuentistas hispanoame ricanos, tal vez por ignorancia o por problemas de traduc ción. Esta serie antológica es la primera que se publica en nuestro país en la que no sólo se han incluido testimonios de cuentistas mexicanos, sino también del resto de His panoamérica, y de Europa y Estados Unidos. En la segunda sección he incluido las declaraciones de 24 cuentistas mexicanos, reunidos en 1988 en un En cuentro Internacional de Creadores y Críticos del Cuen to, y el trabajo de Silvina Bullrich en. el que se formula una refutación a cada uno de los puntos del “Decálogo del perfecto cuentista” de Horacio Quiroga, 40 años después de su publicación original. El resto de esta sección está constituido por las poéticas personales de Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Cristina Peri-Rossi y Adolfo Bioy Casares. El resto de los materiales de este volumen difícilmen te requiere mayor presentación, pues sus autores son am pliamente conocidos por los lectores de cuentos. Entre és tos hay algunos textos ya canónicos para el género, como los de Juan Rulfo y Julio Cortázar, además de los norte americanos Truman Capote y John Updike. Esta última sección se inicia y concluye con un par de textos acerca del humor en el cuento, escritos respectivamente con un in tervalo de cien años por Mark Twain y Alejandro Rossi. Al presentar su concepción personal del género, en al gunos de estos trabajos se comenta la importancia que pueden tener para la escritura del cuento las convencio nes genéricas (Jorge Ibargüengoitia), los sueños (Joyce Carol Oates) y la tradición oral (William Trevor), o bien se enfatiza el peso decisivo de la intuición (Nadine Gordimer), la imaginación (Fernando Savater) y el amor por las pala bras (Juan José Arreóla). Sin embargo, la complejidad de estos trabajos difícilmente puede ser reducida a unas cuan tas ideas, particularmente en trabajos como el de Sergio Pitol (donde se reflexiona sobre la escritura y la vida coti diana) y el de Mempo Giardinelli (donde se propone un programa para el futuro de los estudios sobre el cuento). Este volumen se cierra con una lista de otras recopilacio nes sobre la escritura del cuento. El trabajo de investigación genera sus propias redes de interacción personal, y por ello, desde la aparición del primer volumen de la serie T eorías del cuento (Teorías de los cuentistas), en noviembre de 1993, he recibido el apoyo de varios colegas, escritores y amigos. Desde aquí quiero agradecer su generosidad al apoyar este proyecto edito rial en distintas etapas de su elaboración (en estricto orden alfabético) aAriel Castillo, Ari Cazés, Óscar de la Borbolla, Juan Armando Epple, Irenne García, Laura González Durán, Margarita Magaña, Carlos Pacheco, Luis Arturo Ramos, Ernesto Román, Judith Sabines, Edmundo Valadés y, por supuesto, quiero manifestar mi agradecimiento especial al escritor Hernán Lara Zavala, quien apoyó el proyecto editorial desde que lo conoció, en octubre de 1990. Quien se aproxime a este volumen podrá comprobar cómo la escritura acerca del cuento literario, a lo largo de su evolución histórica, ha generado una enorme diversi dad de voces, tonos y estilos. Tal vez por ello la lectura de estos materiales podrá producir en quienes se sumeijan en su interior un efecto similar al que produce la lectura de los cuentos memorables: un efecto polifónico y estimulante.
Lauro Zavala

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