jueves, 3 de septiembre de 2026

ILSE NOLTING-HAUFF VISIÓN, SATIRA Y AGUDEZA EN LOS "SUEÑOS” DE QUEVEDO VERSIÓN ESPAÑOLA DE ANA PÉREZ DE LINARES

 


SOBRE LA BASE TEXTUAL DEL TRABAJO * 

Los cuatro primeros Sueños surgieron entre los años 1606 (? )1 y 1612. Les habían precedido varios intentos litera rios menores, pero también la Vida del Buscón (1603?), la primera obra maestra de Quevedo. A pesar de ello se puede considerar aún a los Sueños como obras de juventud. Sólo el Sueño de la Muerte fue redactado posteriormente: Queve do lo escribió en 1621, durante la obligada inactividad tras la caída de su protector Osuna, al volver a dedicarse a su creación literaria tras varios años de actividad puramente política. * Estudié la base textual de la presente investigación durante dos estancias en España en los años 1961 y 1962. Me proporcionaron las condiciones materiales para ello la ayuda del C. S. I. C. y la Deutsche Forschungsgemeinschaft, a la que quisiera agradecer tam bién en este lugar la concesión de una beca de dos años. José Manuel Blecua me permitió amablemente examinar partes de la edición de las poesías de Quevedo preparada por él. 1 El Sueño del Juicio final es el único que no tiene fecha.

 A. Fer- nández-Guerra supone 1607 como fecha de su redacción (Obras de Quevedo, T. I, BAE 23, pág. 298); L. Astrana Marín supone 1606 en su edición de las obras en prosa de Quevedo (Obras completas en prosa, Madrid, 3.a ed., 1945, pág. 190). La fecha de los demás Sueños se desprende de las dedicatorias, fechadas por el mismo autor. Para el año 1610 se planeaba una edición, probablemente de los tres primeros Sueños, que había de llevar el título Sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados o sea él (Sueño del) Juicio final2. El proyecto fracasó ante la censura nega tiva del Dominico Fray Antolín Montojo. Incluso después de haber emitido dos años más tarde su hermano de Orden Fray Antonio de Santo Domingo un juicio más favorable3, no se llevó a cabo la impresión. Hasta el año 1627 circula ron los Sueños sólo manuscritos. El número de las copias bien pudo llegar a los miles, sobre todo en el caso de los tres primeros Sueños, los que también nos han sido tras mitidos hasta hoy con mayor abundancia. Los manuscritos ofrecen casi todos numerosas lagunas 4 y difieren grandemen te en los detalles del texto, aunque ofrecen sin embargo a veces un texto más auténtico que las impresiones. Hasta ahora no se ha intentado una agrupación. Teniendo en cuen ta el gran número de manuscritos que circularon anterior mente, no parece tampoco ofrecer demasiadas posibilidades de éxito. 

En los años 1627 y 1628 aparecieron cuatro primeras im presiones de los Sueños, de las cuales surgieron en los años siguientes series de ediciones en parte independientes: en 2 Cfr., respecto a esto y lo siguiente, Astrana Marín, Prosa, pá ginas 183 sigs. y la edición de Las zahúrdas de Plutón {El sueño del Infierno) de A. Mas, Poitiers 1955, págs. 9 sigs. (Étude bibliographique). 

 El fundamental artículo de Juan Antonio Tamayo, El texto de los Sueños de Quevedo (Boletín de la Biblioteca de Menéndez y Pélayo, 21 [1945], págs. 456-493), ha pasado un poco a un segundo plano a causa de los detallados trabajos de Mas. 3 Ambas censuras están reproducidas en Astrana Marín, Prosa, págs. 183 a-184 a. 4 El manuscrito que relativamente menos lagunas muestra es el L 31 de la Academia de la Historia (Madrid), que contiene los tres primeros Sueños. 1627 una edición en Barcelona (Mas: B) y dos ediciones in dependientes entre sí en Zaragoza, una de Pedro Cabarte y otra de Pedro Verges (Mas: Zc y Zv), y en 1628 una edición en Valencia (Mas: V )5. Ninguna de estas impresiones se limitó totalmente a los Sueños propiamente dichos, sino que de modo regular se incluyen también otras sátiras tempra nas de Quevedo6.

 Las cuatro ediciones no fueron nunca expresamente reconocidas por Quevedo, y más tarde, ante la inminente intervención de la Inquisición, desautorizadas como ediciones ilegales. Seguro es que tres de las ediciones (B, Zc y V) se basan en una nueva redacción de los Sueños, que hasta entonces no había estado en circulación; segura mente los editores se habían procurado la nueva versión de un modo ilegal. Pese al escaso adelanto temporal se puede considerar a B como la primera edición. El texto es a menudo incorrec to, pero sin embargo parece haber servido a Zc y V funda mentalmente como modelo7. El título de B, Zc y V es el de 1610 y 1612, sólo acortado en el subtítulo; por el contra rio, Zv tiene un título propio, que con toda seguridad no proviene de Quevedo (Desvelos soñolientos y verdades soña das). En el texto adopta esta edición algunas innovaciones de B, pero por lo demás sigue su propio camino: sólo con tiene tres de los cinco Sueños, en un orden cambiado, y a menudo difiere considerablemente en el texto de las demás impresiones. 

Las diferencias más grandes se dan en El Sueño de la Muerte. Pronto se reconoció la importancia de las va e La existencia de una primera edición V de 1627 es combatida por Mas; cfr. Zahúrdas, pág. 15. 6 Las Cartas del caballero de la Tenaza de 1606 (?) en B, Zc y V, la seguramente apócrifa Casa de locos de amor en V y Zv y los romances El cabildo de los gatos... y Parióme adrede mi madre... en B y V. Cfr. los datos de Mas, págs. 16 sig. 7 Cfr. Mas, págs. 15 sigs. liantes de Zv: ya en 1628 y en 1629 se publicaron en Bar celona dos ediciones que reunían en sí las características principales de B y Zv (Mas: B8 y B9). Constaban de los cinco Sueños y, en correspondencia, llevaban título combinado: Sueños y discursos, o Desvelos soñolientos de verdades so ñadas (...), (B8) y Desvelos soñolientos y discursos de ver dades soñadas (...), (B9). En 1631 apareció, en Madrid mismo, una edición ex presamente autorizada, tras haber sido incluidas en el Indice las impresiones anteriores de los Sueños a instigación de los enemigos de Quevedo, hasta que por su verdadero autor9, reconocidas y corregidas, se vuelvan a imprimir9. La nueva edición (Mas: M) llevaba el título, de inocente apariencia, Juguetes de la niñez»y travesuras del ingenio y contenía junto a los Sueños otras seis sátiras en prosa también de regular tamaño, entre ellas el Discurso de todos los diablos (aquí llamado El entremetido, la dueña y el soplón) I0. Los incriminados Sueños, aunque ya no nombrados especialmen te en el título general, continuaron siendo lo principal; en el prefacio se habla casi exclusivamente de ellos11. 

Como texto básico sirvió la edición de Valencia de 1628 12, que fue sometida a una minuciosa refundición, que en parte defor maba el sentido. De acuerdo con la disposición de la Inqui 8 La condena no precisa si Quevedo es verdaderamente el autor. Tampoco nombra a los Sueños por su título.

 Sin embargo es claro que se debe referir a ellos —y quizá también al emparentado Discurso de todos los diablos—: Varias obras (se prohíben) que se intitulan y dicen ser suyas, impressas antes del año 1631 (...). 9 Mas, pág. 21. 10 Además El caballero de la Tenaza, el Libro de todas las cosas y las sátiras literarias Aguja de navegar cultos, La culta latiniparla y el Cuento de cuentos, surgidas todas después de 1625. 11 A los que han leido y leyeren, reproducido en Astrana Marín, Prosa, págs. 185 b-186 a, nota. 12 Cfr. Mas, pág. 23. sición, no se volvieron a reimprimir los Sueños y discursos después de 1631; por el contrario, se prosiguió incluso hasta 1679 la completada serie de los Desvelos soñolientos, que partía de B9 u. Después se impuso el texto de Madrid, que había sido incluido en 1648 en la edición completa en dos tomos de las obras completas de Quevedo. Aún Fernández- Guerra lo utilizó como base de su edición crítica de las obras de Quevedo14. En la historia del texto y de las ediciones de los Sueños deben por tanto distinguirse tres estadios principales: un estadio manuscrito, una primera versión impresa, represen tada sobre todo por B, y la reelaboración de esta nueva ver sión en la edición de Madrid. Quevedo participó en la crea ción de las dos nuevas versiones. Parece sin embargo que no revisó el texto totalmente en ninguno de los dos casos, sino que sólo redactó de nuevo pasajes aislados. Las innova ciones de la primera versión impresa se deben deducir de la comparación con la versión manuscrita, p. ej., lagunas co munes a todos los manuscritos. Entre ellas están sobre todo el título general, las poesías dedicatorias, el prólogo Al ilus tre y deseoso lector y la Carta a un amigo suyo, antepuesta al Infierno. 

En el texto se borraron o atenuaron numerosos pasajes polémicos, y sobre todo, anticlericales. Por otra parte se encuentran, especialmente en el Alguacil y en el Infierno, adiciones más largas, que provienen sin duda alguna del mismo Quevedo,5. Criterios estilísticos hablan a favor de 13 Cfr. los datos de Mas, pág. 24. 14 Cfr. más arriba, nota 1. El texto y las notas de esta edición fueron adoptados casi sin alteración en la edición de los Sueños de J. Cejador y Frauca (Clásicos Castellanos 31 y 34). is Los más importantes en el retrato del licenciado Calabrés (al principio del Alguacil, cfr. apéndice de crítica textual) y en el episodio de los herejes (Infierno).—En una relación semejante se encuentran las dos versiones del texto de la Vida del Buscón, la primera de las que estos cambios sean de fecha más antigua y no surgidos p. ej. en 1627. Posiblemente se sacaron —como el título general Sueños y discursos (...)— de los originales de la proyectada edición de 1610 16. A favor de esto está también el hecho de que los dos Sueños redactados después de 1610 —El mundo por de dentro y el Sueño de la Muerte— com parados con los manuscritos, aparecen menos transforma dos que las tres primeras piezas del ciclo. La versión impresa de los Desvelos soñolientos (Zv), en contraposición a B, representa aún en muchos aspectos —por ejemplo en la ordenación del texto aparentemente casual— el estadio manuscrito. 

En muchos casos nos trasmite un texto manuscrito mejor que el B; en cambio parecen faltar adiciones posteriores de Quevedo17. Por el contrario, en muchos pasajes se pueden reconocer correcciones de mano extraña. La refundición para la edición de Madrid estaba ya con cluida en 1629; su extensión se puede comprobar sin más al compararla con las primeras impresiones. Como se puede deducir de una Advertencia18 que precede a la edición, hizo Quevedo a su amigo Messía de Leyva llevar a cabo la parte más ingrata del trabajo —abreviaciones y cambios de nom cuales está representada por el manuscrito B, la segunda por dos manuscritos (C y S) y por la primera impresión de 1626, que también es una edición clandestina. Una edición autorizada del Buscón no apareció nunca. Cfr. la introducción a la recientemente publicada edición crítica del Buscón, de F. Lázaro Carreter, Salamanca 1965, especialmente págs. XLVII sigs. 16 La refundición del Buscón es fechada por Lázaro entre 1609 y 1614 (págs. LIV sig.). 17 El problema no es demasiado fácil de resolver. 

Mas habla, cierta mente en forma muy vaga, de una «troisiéme rédaction» de Quevedo (Zahúrdas, pág. 13). Habría de tratarse en este caso de una refundición que, al contrario de las anteriores, sólo afectaría al Infierno y al Sueño de la Muerte. Los indicios no son demasiado convincentes. i® Reproducida, entre otros, por Astrana Marín, Prosa, pág. 186 a/b, nota. bres por otros de apariencia más inocua («paganizado- nes»)—, y éste mostró poco acierto en la empresa. Algunas de las adiciones o sustituciones más largas fueron con toda seguridad redactadas por Quevedo mismo. Son tanto más interesantes, cuanto que muestran ya elementos estilísticos del período creador posterior —por ej. la metáfora caricatu resca—, que faltan aún en el texto primitivo de los Sueños. Estos rasgos se reconocen con especial claridad en el nuevo final de El mundo por de dentro, la adición más importante de la edición de Madrid19. En las páginas que siguen se han hecho las citas, en la medida de lo admisible, según la llamada Edición crítica de las obras de Quevedo de L. Astrana Marín20, edición des graciadamente muy poco cuidada y casi sin aparato crítico, que sigue en lo esencial a B, pero que, justamente en peque ñas variantes sin demasiada importancia para el sentido, echa mano de los manuscritos, a menudo más de lo necesa rio. Donde hubo que diferir de Astrana Marín, se nombran las siglas de los manuscritos o de las impresiones que se prefirieron. Algunas modificaciones de Astrana, que no se apoyan en ningún testimonio de la época de Quevedo, se hicieron desaparecer sin comentario. 

El Sueño del infierno se cita siempre según la edición sinóptica de Amédée Mas, y, mientras no se diga otra cosa, según la versión de B. La edición ciertamente tampoco es siempre exacta en algunos detalles; sin embargo es la única que proporciona una visión de la multiplicidad real de la transmisión 21. w Prosa, págs. 232a-233b. 20 Las Obras en prosa, como ya se ha dicho (nota 1), según la 3.a edición de 1945, las Obras en verso según la 1.a, de 1932. 21 Las citas del Buscón según la edición crítica de Lázaro Carreter, las de la lírica de Quevedo según la edición de J. M. Blecua, Obras completas, T. I, Poesía original, Barcelona 1963.

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