lunes, 28 de septiembre de 2026

FICCIONES CIENTIFICAS Y OTROS ENSAYOS EN LÓGICA Y FILOSOFIA DE LA CIENCIA Juan David García Bacca

 


Presentación

 A setenta y cuatro años de la publicación de la Introducción a la Lógica Moderna (1936), texto introductor de la lógica matemática en el mundo de habla hispana, el nombre de Juan David García Bacca (1901-1992), no obs tante estar ligado a una de las contribuciones más originales, poderosas y significativas de la filosofía contemporánea, no acaba todavía de recibir la atención crítica y el reconocimiento historiográfico que merece. Y sin em bargo, como observa Carlos Beorlegui, . .nos encontramos ante una de las obras filosóficas más importantes de nuestra historia cultural”, cimentada sobre amplios y profundos conocimientos de teología, filología, física, geo metría, matemáticas, arte, poesía, literatura, historia, biología, economía, producción de un pensador que es -insiste Beorlegui- “...quizá la mente filosófica más poderosa de todas las que tenemos en América y una de las primeras figuras de la filosofía en lengua española de todos los tiempos”. Paradójicamente, muchas de sus ideas fundamentales como contextura, tecnema, suficiencia, taxeologíay transfinitud, aun no siempre y específicamente bajo la misma compostura léxica, han tenido mayor fortuna y difusión críti ca que el nombre y el pensamiento mismo de García Bacca por su empleo ordinario en amplios campos del saber. Tras un primer contacto y una lectura metafísica de corte existencialista y antropológico de la obra garcíabacquiana, que contribuyeron tal vez involuntariamente a aislarla del debate filosófico contemporáneo, los estu dios críticos de los años ochenta en adelante, realizados especialmente en Venezuela y España, estimulados y alentados desde la Universidad Central de Venezuela y la Fundación Juan David Garda Bacca en el primero de los países, además de la Editorial Anthropos en su país natal, han tenido el méri to innegable de haber puesto en evidencia sus ricas y múltiples coordenadas culturales y científicas. En particular, se ha claramente identificado los te mas mayores y pivotales de tan impresionante trayectoria, entre los cuales emergen las controvertidas relaciones entre ciencia y filosofía, entre técnica y ciencia, entre epistemología e historia de la ciencia, entre el hombre y la sociedad, la función de las matemáticas en la estructuración de las teorías físicas, el continuismo y discontinuismo históricos, la apropiación gnoseológica de la realidad física, la génesis y la estructura déla obra literaria y artística. Para comprender la filosofía garciabacquiana en su especificidad es me nester ubicarla históricamente en los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX y en los dos grandes ejes aspersores de ideas filosóficas de su juventud que marcaron decididamente su producción intelectual: la gran tradición escolástica de la España de la época, por un lado; por el otro, el clima posconvencionalista que se generó en la Francia de los años 30 con el emerger de una rica y articulada literatura epistemológica sobre el status de la investigación científica, centrada especialmente en el desarrollo de la mate mática y de la física.

 Formado ética y filosóficamente en la España de inicios de siglo XX y ordenado sacerdote el 6 de junio de 1925, García Bacca reflexionó sobre la filosofía, sobre los conflictos éticos que ofrecen los horrores de la Gran Gue rra (1914 - 1918), sobre la Teología Dogmática (Universidad de Cervera, 1920 - 1923), sobre la Teología Moral y el Derecho Canónico (Colegio de Solsona, Lérida, 1924). Quizá los ecos de las grotescas subversiones de los valores espirituales y materiales propiciadas por la Primera Guerra Mundial y los admirables adelantos de la ciencia y de la técnica, animan al joven García Bacca a refugiarse en el seguro seno de los objetos abstractos de las matemáticas, de la física teórica (Universidad de Munich, 1927 - 1929) y de la lógica abstracta (Instituto Superior de Filosofía de Lovaina, Bélgica, y Universidad de Friburgo, Suiza, 1930). Sí, ciertamente, un sacerdote lego en física, pero que tiene la fortuna de cursar física atómica y relativista con Arnold Sommerfeld, uno de los padres de la mecánica cuántica, cuyas con tribuciones matemáticas a la teoría de la relatividad ayudaron a que los de más científicos escépticos la aceptasen, tutor de Werner Heisenberg, quien inventa la mecánica cuántica matricial y es reconocido por su famoso princi pio de incertidumbre, y de Wolfgang Pauli, quien propuso la existencia del neutrino. Es notable la influencia de estos estudios en García Bacca cuando se constatan dos grupos iniciales de escritos que claramente contrastan entre sí en lo que corresponde al tema y al alcance que el propio autor les otorga.

 El primer grupo de escritos se encuadra dentro de la tradición escolástica, cen trando su interés en la ontología y la teoría del conocimiento, pero insistien do en una crítica al escolasticismo; el segundo grupo de escritos lo constitu ye el estudio y reflexión sobre las ciencias formales, cuyo análisis discurre paralelamente a sus trabajos escolásticos, pero que, contrario a éstos, conti nuará cultivando y empleando a través de toda su vida. Así, a partir de 1930, se distinguen en uno el sacerdote, el filósofo de la ciencia y el maestro de Metafísica, Cosmología y Psicología (Colegio de Solsona, Lérida). 1930, año de los teoremas de Gódel, del descubrimiento del planeta Plutón, del primer mundial de fútbol y en el que otro hombre de gran alma, Mahatma Gandhi, inicia la histórica Marcha de la Sal, una acción más en la campaña de desobediencia civil en contra de la ocupación inglesa de la India. En aquellos años una pléyade de autores surgió en el panorama cultural español: la llamada generación del 27. Escritores, dramaturgos, humoristas y cineastas como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Enrique Jardiel Poncela, Antonio Lara, Luis Buñuel, el futuro premio Nobel de literatura en el año 1977 Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, entre otros; pintores y escultores como Salvador Dalí, Oscar Domínguez, el por entonces surrealista Pablo Picasso y Maruja Mallo; compositores y musicólogos como Rodolfo Halffter, quien musicalizó varios versos de Alberti, y Jesús Bal y Gay; otros que además de escritores fueron catedráticos como Jorge Guillén, Pedro Salinas, ambos maestros de filología hispánica y, por supuesto, García Bacca, profesor de filosofía. Internacionalmente se destaca la poesía impura del chileno, y futuro premio Nobel en el año 1971, Pablo Neruda en contraste simultáneo con la poesía pura del francés Paul Valéry; el escritor argentino Jorge Luis Borges, quien por esos tiempos reivindica sus raíces argentinas en poemarios como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1925) y Cuaderno de San Martín (1929); el pintor francés Francis Picabia y los grupos surrealista liderados por el escritor francés André Bretón. 

 En Venezuela, Teresa de la Parra crea Ifigenia (1927), Arturo Úslar Pietri publica el cuento Barrabás y otros relatos (1928) y la novela Las Lanzas Colo radas (1931); mientras tanto, en 1928, Walt Disney estrena en Nueva York el dibujo animado El héroe del Río, protagonizada por una nueva estrella de Cine: Mickey Mouse. Tal clímax cultural es precedido, en el cruel teatro de la historia, por el correspondiente anticlímax: el comienzo de la Guerra Civil Española (1933), preámbulo de la Segunda Guerra Mundial. García Bacca ya no es el mucha cho que afronta los ecos de las grotescas subversiones de los valores; es el hombre que enfrenta directamente la guerra, el exilio y la separación de la iglesia. En 1934 obtiene una licencia en filosofía en la Universidad Autóno ma de Barcelona, doctorándose un año después con la tesis Ensayo sobre la estructura lógico-genética de las ciencias físicas. En la Universidad Autónoma de Barcelona enseña lógica matemática y filosofía de la ciencia entre 1933 y 1937. En el ínterin, publica el libro Introducción a la lógica moderna (Barce lona: Labor, 1936), reseñado imparcialmente por W.V.O Quine en el pri mer volumen del The Journal of Symbolic Logic. (1.3 (1936): 112 - 113). Aunque la reseña no es del todo positiva -y es muy probable que el joven García Bacca no conociera lo que escribió el aún más joven Quine-, marca el inicio de su reconocimiento internacional. En ese mismo año, febrero de 1936, García Bacca gana por oposición la cátedra de Introducción a la Filo sofía de la Universidad de Santiago de Compostela, cátedra que no ocupa por sus críticas al alzamiento franquista y que lo obligan a abandonar Espa ña al arreciar el vigor de la guerra (Federico García Lo rea es fusilado; es bombardeada la villa de Guernica el 26 de abril de 1937 por los alemanes junto con el ejército “nacional” de Franco) y la intolerancia de las dos Españas. Intolerancia que es manifiesta cuando estando en París en 1938, mientras Adolf Hitler se autoproclama comandante supremo de las fuerzas armadas alemanas, recibe una carta del Padre General de los Claretianos que le orde na regresar a España y que le prohíbe publicar artículos sin el permiso de las autoridades eclesiásticas. Mediante una carta al Superior General de la Con gregación, fechada en París el 26 de noviembre de 1938, García Bacca re nuncia a la iglesia, ignorante del proceso de expulsión y exclaustración en su contra que el 13 de noviembre de 1938 ya estaba en marcha por decisión del Consejo General de la Congregación. 

Escribe a propósito: “Subí a mi celda, me despojé de la sotana, la colgué en el armario; me vestí íntegramente de seglar, cogí mi maleta, bajé; pero en vez de pasar por la portería, salí por la iglesia. Me hallé en la calle. Me sentí libre, por primera vez en mi vida” (Confesiones, p. 20) Para García Bacca tal suceso constituye el fin del secuestro: “...había estado secuestrado progresivamente desde 1911 a 1938. Secuestrado psicosomáticamente: de cuerpo y alma; de entendimiento, secuestrado por dogmas; la voluntad por normas, preceptos, votos; secuestrado literalmente, por tener que estudiar y hablar en latín mediocre, soso, como he dicho” {Confesiones, p.20). A partir de ahí el proyecto filosófico garcíabacquiano deja de ser un proceso corrector de superación mística y ética personal para convertirse en un proceso dialéctico constitutivo de la filosofía del hombre moderno, el cual involucra y afecta la posición cognoscitiva y técnica del hombre frente al mundo físico-natural. Conceptos como “suficiencia” o “técnema”, la pro puesta de una diferencia fenomenológica entre el conocimiento común y el conocimiento científico, la idea del discontinuidad histórica entre el pasado y el presente en la ciencia, nacen precisamente sobre este terreno: la tarea fundamental que García Bacca asume a plenitud es la de extraer sus conse cuencias epistemológicas y fenomenológicas, sin preconceptos de índole fi losófica que pueden obstaculizar la comprensión de las teorías científicas. En relación con la dramática dificultad de una problemática compleja como aquella vivida en los años de la posguerra, la obra de García Bacca, a pesar de sus ideas innovadoras, parecía extraña y alejada de las exigencias intelectua les más inmediatas. En verdad, recién comenzaba a hacer luz en aquella rea lidad mediante un trabajo en profundidad.

 Eran tiempos de desasosiego y desconcierto intelectual. A una voz robusta y autorizada como la de Bachelard se le consideraba a duras penas elevada retórica, mientras Jean Wahl recla maba el reconocimiento de las múltiples y sutiles relaciones entre el punto de vista fenomenológico y los sistemas puramente formales de la lógica y la dialéctica, a la vez que alertaba sobre aquel “malheur de la conscience dans la philosophie de Hegel” que, a su juicio, parecía invadir buena parte de la conciencia crítica del conocimiento científico, condenada ahora al purgato rio aporético de la promesa perenne de una Mathesis Universalis de inspira ción leibniziana, capaz de proporcionar una representación satisfactoria de la realidad física, intervenida no obstante por una filosofía existencial que se negaba abiertamente a cualquier esprit degéométrie. En realidad, pese a com partir con Husserl y Hartmann un mismo enfoque fenomenológico general, García Bacca tiene su propia visión del asunto que se aleja lo suficientemen te de Husserl, por ejemplo, en la medida en que reafirma una clara diferencia entre el método de construcción y exposición de los sistemas nomológicos, y el proceso fenomenológico a través del cual el individuo se apropia cognitivamente de éstas. Compartía ciertamente con Husserl no sólo el re chazo al ideal de un sistema filosófico absoluto, sino principalmente la con vicción del estado crítico en que se encontraban las “ciencias europeas”. 

Tras los grandes descubrimientos de la física, la química, la astrofísica, que pene traban ahí donde sólo una intuición fantástica podía predecir, mientras la técnica conquistaba la capacidad de convertir fines teóricos en medios tec nológicos para manipular cantidades inmensas de energía, no sólo la ratio cognoscendi sino la misma ratio judicandi vacilaban, arrastradas en el derrumbe de todos los principios clásicos del saber, reduciéndolo todo a un estado de angustiosa incertidumbre. Son los tiempos de Fibsofia de las ciencias: teoría de la relatividad (1941) y Sobre el conocimiento físico (1957). Ahí García Bacca planteaba de manera explícita y clara la cuestión de la construcción de una doctrina gnoseológica capaz de justificar el orden racional (ésta es la expresión que usa) de las teorías físicas a partir de distintos niveles de apro piación fenomenológica. El mismo problema se planteaba Férdinand Gonseth en 1941, en el marco del coloquio de la AcacUmie Internationale de Phibsophie des Sciences. A diferencia de García Bacca, que postulaba una solución pro pia, a medio camino entre un realismo naturalista y un realismo crítico con incrustaciones fenomenológicas, Gonseth en su idoneismo abogaba por un realismo de raigambre experimental que conjuntase nivel experimental y ni vel teórico, modelo que en verdad nunca llegó a construir. Sin embargo, el desafío había sido recogido por Jean Piaget, quien con los tres volúmenes de la Introducción a la epistemología genética, impresos entre 1949 y 1950, fun daba la epistemología genética como ciencia experimental con objeto pro pio bien definido: la formación “de los conocimientos en función de su construcción real o psicológica”. Aunque queda claro que García Bacca com partía con Piaget el punto de vista de que “todo conocimiento implica una estructura y un funcionamiento”, por lo que dejando de lado las corrientes meramente logicistas o puramente lingüísticas optaba por “construir desde abajo”, nunca llegó a imaginar tal construcción como simple maniobra operacionalista. Puede que aceptara la máxima piagetiana de que “todo co nocimiento ha de considerarse relativo a un determinado nivel del mecanis mo de la construcción”, pero la construcción desde abajo no podía, a su juicio, ser puramente psicológica, sino más bien un proceso abierto de inferencias posibles presidido por el principio del “ascenso en niveles”, don de evidentemente no encontraban cabida los bachelardianos “saltos epistemológicos”.

 La posición de García Bacca puede claramente apreciarse si se la relacio na con la polémica entre deterministas e indeterministas desatada, primero, en torno a las consecuencias de la teoría de la relatividad y, luego, mucho más visiblemente, alrededor del significado del principio de indetermina ción de Heisenberg, disputa que acaparó la atención de los filósofos en casi todos los coloquios de la Academia Internacional de la Filosofía de las Cien cias realizados entre 1961 y 1981. En verdad, aun confesándose einsteniano durante toda su existencia, García Bacca observó con cierta curiosidad y notable interés los desarrollos de la mecánica cuántica, siguiendo la interpre tación adoptada en el Congreso de Bruselas de 1927 bajo la influencia de Heisenberg. Llamaba su atención especialmente el peso de las vicisitudes de la mecánica cuántica con su complejo aparato físico-matemático, indispen sable para asimilar el principio de indeterminación de Heisenberg, la teoría ondulatoria de Scródinger, la contribución de De Broglie y la teoría del electrón de Dirac, interés por demás nada extraño si se considera que, en su opinión, “todas las ciencias tienden a saber al único sabor de la lógica for mal”. En 1950 Scródinger publica su libro Space-Time Structure\ García Bacca queda gratamente impresionado por la reconstrucción topológica de la físi ca emprendida por Scródinger y se aboca a examinarla y exponerla críticamente en el artículo Fibsoflay Teoría de la Relatividad (1956). Como bien subrayan Sánchez y Baceta (2005): “La discusión filosófica la plantea, una vez expuesto el aparataje teórico, como un conjunto de consideraciones fenomenológicas. En estas consideraciones la preocupación fundamental del autor se centra en la pregunta ¿Cómo se me da la teoría relativista?, ¿Cómo es posible y de qué maneras que lo que una cosa es en sí misma se me dé (aparezca) a mí dotado de tales y tantos medios (sentidos, formas a priori) en que puedo recibirlas? Antes de plantear estas preguntas lo que había estudiado era parte de lo que es la teoría de la relatividad; su pregunta ahora es otra: ¿Cómopuedo observar, experimentar la teoría relativista, lo que el universo esF Apremiado por la inquietud publica de inmediato, en 1957, el opúsculo Sobre el conoci miento del mundo físico, donde se da a la tarea de levantar el sistema de conceptos que, a su juicio, son más elementales y anteriores a la reconstruc ción de Scródinger. 

El punto es que, más allá de la corrección o validez formal de esta última propuesta, García Bacca evidencia ahí la ausencia de eslabón entre vida y teoría; Scródinger nos da, a lo sumo, lo que la ciencia física formalmente es, mas no la forma como “las cosas físicas se dan al cono cedor”. Se trata, por así decirlo, de una reconstrucción incompleta o parcial. Eran los años de la posguerra, los años inmediatamente posteriores a la muerte de Einstein, acontecida en 1955, años marcados por la crudeza de los problemas que comprometían a científicos y filósofos en duras disputas. En Italia, Federico Enriques había sostenido que “el valor objetivo de la racionalidad del saber consiste en que el proceso de la ciencia es un proceso de aproximaciones sucesivas ilimitadamente proseguibles”. No obstante, las relaciones de indeterminación de Heisenberg imponían un límite insupera ble al proceso de aproximación y corrección progresiva, y ahí estaban para demostrarlo los problemas de la teoría de la medida, de los límites de la aproximación y del error, de la estadística y de la probabilidad. No era ya suficiente, como clamaba Bachelard, instalarse en el corazón de la práctica científica real; era necesario correr el riesgo de enfrentar ex novo el problema de la formación de las teorías científicas, en su contenido real y su desarrollo histórico, y adentrarse en el análisis de las relaciones entre las teorías mate máticas y la realidad. 

Ahí estaba justamente el problema: el enfrentamiento entre los dos sistemas paradigmáticos últimos, el determinista y el indeterminista, no podía resolverse ni en el nivel histórico ni el nivel fisico matemático, pues era sencillamente un problema epistemológico. Era el pro blema que García Bacca había advertido magistralmente en el libro de Scródinger y que condujo, años más tarde, al célebre best-seller de Monod, Le hasard et la nécessité (1970). Al libro de Monod respondió de inmediato García Bacca con el artículo “Un saque de dados jamás abolirá el Azar”. Había en aquel problema algo verdaderamente enigmático que el libro de Monod, lejos de resolver, acentuaba: ¿Hay alguna cosa que sea realmente necesaria?, ¿Hay algo que no sea sólo físico?, ¿Qué hay de determinado e indeterminado en la vida del hombre? En verdad, no se trataba, a juicio de García Bacca, de un problema epistemológico sino de un problema en fenomenología, a saber: ¿Cómo puede el hombre ser verdaderamente libre más allá de las condiciones que le impone la estructura orgánica del cuerpo? Aquello que en Monod podía parecer primordialmente una réverie sobre la idea de la vida como ineluctablemente presa del azar, tomaba cuerpo en García Bacca con el desarrollo de una doble pesquisa: por un lado, el perfec cionamiento de la idea de que la construcción de la realidad física sólo puede darse delante y frente al sujeto conocedor, idea que preside la magistral recons trucción emprendida primero en Líneas generales de una reconstrucción racio nal de los conceptos físicos fundamentales (1974), y materializada más tarde en Teoría y Metateoria de la Ciencia (1999); empero, por el otro lado, cobraba cada vez más fuerza en García Bacca la figura del historiador epistemólogo en función radicalmente antifilosófica que ha de seguir el fenómeno “cien cia” en todas sus articulaciones teórico-experimentales y humanas. 

Y no es que García Bacca abjure ahora de la filosofía, sino que la trastoca en faena de transfinitación pregonando en De magia a técnica (1989) una estrecha cola boración entre científicos y filósofos a través de una clara y doble dirección: que la filosofía “.. .deje de ser coto, dominio de propiedad privada de filóso fos, y pase a ser dominio común de literatos, músicos, poetas, matemáticos, físicos y técnicos, quienes puedan ayudar a los filósofos de profesión y voca ción a solventar -o cuando menos a plantear de manera nueva, a la altura de los tiempos- problemas, cuestiones, teorías filosóficas, sacándolas [...] de la fase mágica: E inversamente: que la filosofía (de los temas de la obra) se aventure -valiente, decididamente, humildemente- a ser enseñada, refutada, reformada -o confirmada (¡oh dichosa aventura!)- por música, literatura, física, matemática, técnica”. Como ya en Popper y en Ludwick Fléck, que reaccionaron oportuna mente frente al movimiento neoempirista y avanzaron en los años ’30 pro puestas alternativas, también en García Bacca puede identificarse una orien tación de pensamiento que ha extendido notablemente la reflexión filosófica a otros aspectos allende los planteos neoempiristas, aspectos que hoy ocupan el núcleo de la reflexión teórica. De ahí la necesidad de un balance crítico de la filosofía garciabacquiana indispensable para asignarle su justo lugar en la filosofía del siglo XX, a la luz de una lectura antineopositivista de sus pro puestas, algunas claramente anticipadoras de muchas de las tesis de las ac- tuales “epistemologías históricas”, en especial por lo que atañe al tema fun damental de las relaciones entre epistemología e historia de la ciencia. Se expresa claramente en el proyectar filosófico garciabacquiano, en efecto, un concepto que Imre Lakatos pondría en boga años más tarde, en la década de los setenta: “La filosofía de la ciencia es vacía sin la historia de la ciencia; la historia de la ciencia es ciega sin la filosofía de la ciencia”. Afirmaba muy oportunamente García Bacca en 1944( “Las flores y la Flor: la Filosofía y las filosofías”) que las doctrinas filosóficas y las teorías científicas siempre han de ser, en tanto productos históricos, punto de partida para quien desee hacer legítimamente filosofía y comprender el reto que la ciencia plantea a la filosofía; de otro modo ocurriría como con el “Frutero loco que buscase k Fruta como algo superior, único y eterno fuera de las frutas reales, jugosas y perecederas de cada estación ...”. Que esto es así lo demuestran sin más el volumen de trabajos de García Bacca centrado en torno a la historia de las ciencias físicas, junto a los ensayos sobre la historia de la lógica y de las matemáticas, por no hablar de la inmensa mole de sus traducciones, buena parte de éstas dedicadas a los clásicos griegos de la ciencia, a la obra de Newton y de los lógicos y físicos contemporáneos. 

No es atrevimiento afirmar que el trabajo de historiar la ciencia es para García Bacca una faena prioritaria e indispensable para la reflexión filosófica; más que una pasión teórica perso nal, se trata de la reivindicación de la historia como elemento metodológico indispensable para el ejercicio de la filosofía. Aunque hoy la reflexión en epistemología y filosofía de la ciencia ataca otras líneas de investigación que García Bacca no profundizó ni consideró, era necesario intentar un balance crítico del proyecto garciabacquiano en filosofía de la ciencia -a cuya consideración no siempre se le ha prestado la atención debida- en contacto directo con sus interlocutores históricos y en presencia de sus referentes más inmediatos, justamente para reconocer en su obra los elementos más originales y perdurables, para valuar las contribucio nes realizadas al debate teórico contemporáneo, para poner de manifiesto convergencias y disidencias en relación con otras orientaciones de pensa miento ubicadas en sectores contiguos y periféricos. Una simple muestra de gratitud, admiración y respeto hacia la ingente obra de un filósofo a la vez grande y modesto, cuya vida discurre paralela al relato de la sociedad, ciencia y técnica del siglo XX. Vincenzo Piero Lo Monaco Jesús Baceta V. Sobre los ensayos de esta antología y sus orígenes 1. Ficciones científicas El primer ensayo que comprende este libro se llama “Ficciones científi cas” y fue escrito por García Bacca en las postrimerías de su vida (Quito, mayo de 1992). Es una curiosa metáfora cromática - musical; una inven ción literaria que intenta aproximarnos desde el reverso de la filosofía al mundo concreto de las posibilidades físicas. 

Aunque la clonación sea una ficción científica, los otros yo, dados por los espejos, están ahí. Si bien he mos de resignarnos a escuchar las combinaciones de apenas cuatro escalas, no por ello dejan de existir las ficticias escalas que la ciencia muestra que vibran independientes de nuestros umbrales auditivos. Recrea la concreta ficción científica de una ingeniería genética que nos permita tener la vista de un águila, para luego preguntarse por el ser que pudiera extender tal visión para crear una cronología ficticia que se remonte a la eternidad: Dios. Y, como de Dios se trata, juega con las palabras y lo contrasta con el desafiante demonio de Descartes, el calculador demonio de Laplace y el demonio de Maxwell que ilustra la segunda ley de la termodinámica. El texto es una tormenta de ideas que enfrenta la ciencia con la ciencia teológica. “¿Ficción científica o ciencia ficcional?” se pregunta constante mente, con lo cual retoma a Santo Tomás de Aquino. Dedica “Los cuentos de nunca acabar”, a una de las más agotadoras ficciones: las paradojas. Idea un dúo entre Longo y Machado para sugerir el valor estético de la ciencia. Retorna a Heráclito y con él a la necesidad y el azar. Recibe clases del Juan de Mairena de Antonio Machado simplemente cambiando lo que se debe cam biar. Y, jugando ese juego, concluye haciendo lo propio con un pequeño diálogo de Fernando de Rojas para probar la veracidad de lo que explicaba el criado de Celestina sobre el acto y la potencia. Sugerente, ¿no? Los textos que siguen se agrupan según la temática y el año: 2. Antropología fibsófica y fenomenología «Actitud del hombre moderno frente a ciencia y técnica». Cultura Universitaria (Caracas) n° 30 (1952): 15-23. Este artículo es el primero dedicado plenamente a una reflexión sobre la técnica. Fue escrito cuando se desarrollaba la tecnología nuclear en el con texto de la guerra fría. Por ello parece ser mucho más moderado que en otros textos en los que elogia a la técnica. «Ensayo de planteamiento fenomenológico-simbólico del conocimiento». Separata deAnais do Congreso Internacional de Filosofía de Sao Paulo. Instituto Brasileiro de Filosofía (Sao Paulo) (1956): 825-832. En este texto García Bacca admite plenamente el método fenomenológico: acepta el principio de que lo que podemos o no pensar es indicio de interconexiones conceptuales y de los objetos referidos por tales conceptos. Intenta formalizar esta suposición para llegar a una definición trascendental de cuerpo. «Sobre el fondo filosófico de algunas teorías de biología matemática».

 Acta CientíficaVenezolana (Caracas) 3.3 ( 1952): 39-45. (Conferencia pronunciada en la Sesión Inaugural de la II Convención de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia). Theoria (Madrid) n° 3-4 (1952-53): 1 13-120. El artículo trata sobre las teorías matemáticas que podrían subyacer, según su criterio, a ciertas teorías de la biología. Examina las propuestas de físicos y filósofos metidos o entrometidos a biólogos. Entre ellos Schródinger, quien define la vida como “alimentarse de entropía negativa”. 3. Filosofía de la física «Tipos del filosofar físico sobre el espacio». Filosofía y Letras (México) 1.1 (1941) 11-44; 1.2 (1941): 181-215 Una reflexión, desde los helénicos hasta Kant, de los distintos «tipos de vida» y de la ontología supuesta por los que han filosofado sobre el espacio físico. Fibsofía y teoría de la relatividad. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1956. Valencia: Cuadernos Teorema, 1979. Un ensayo donde García Bacca tiene la “oportunidad de meditar filosó ficamente sobre la teoría de la Relatividad”. Medita fenomenológicamente, con disimulado aire heidegeriano, evidenciando su conocimiento sobre la base matemática de la teoría. «Einstein y la ciencia del siglo XX». Revista Nacional de Cultura (Caracas) n° 124 (1957): 184-188. Un homenaje que rinde García Bacca a uno de los científicos más admi rado por él: Albert Einstein “sabio como Newton, justa y precisamente por saber desatar avalanchas de ideas, y no simple científico por saber sacar con secuencias” • Lincas generales de una reconstrucción racional de los conceptos físicos fundamentales», Teorema (Valencia) IV.3 (1974): 319-334. Anthropos (Barcelona) n° 9, nueva ed. (1991): 138-143. En este ensayo de 1974 García Bacca emprende, como indica su título, una reconstrucción racional de ciertos conceptos físicos, en contraposición a la reconstrucción racional propuesta por Schródinger en su libro Space— Time Structure (Cambridge 1950). «Einstein. Homenaje al filósofo de la ciencia». Arbor (Madrid) CVII.419 (1980): 7-22. Anthropos (Barcelona) n° 9, nueva edición (1991): 133-138. Otro homenaje al admiradísimo físico. 4. Filosofía general de la ciencia «Estructuras características de un modelo principal de ciencia». Ideas y Valores (Bogotá) 3-11-12 (1954): 60-87. Elementos de fdosofia de las ciencias. Caracas: Universidad Central de Venezuela (Manuales universitarios, n° 1), 1967 Los dos ensayos son una sucesión rápida de asertos, de no muy fácil lectura, y con un número muy limitado de ejemplos. 

La exposición, como en la mayoría de sus obras, no deslinda el punto de vista histórico: hace notar que en la historia de la ciencia han habido determinados equilibrios, dominaciones y predominios con respecto a los tipos de ciencia que él plan «Ciencia y Técnica actuales (con un poco de política y otro poco de pedagogía)». La Palabra y el Hombre (Xalapa, México) n° 45 (1968): 43-54. Revista Nacional de Cultura (Caracas) n° 184 (1968): 24-31. Uno de los tantos elogios a la técnica que García Bacca escribiera en su vida. Para García Bacca la técnica adquiere rango de ciencia, pero la delimita muy precisamente de la práctica, con la cual se la tiende a confundir. La diferencia entre técnica y práctica se mide por la distancia que media entre plan racional y simple receta. Además, los artefactos o constructos de la cien cia técnica tienen que ver con la matemática misma: así, los números negati vos resultan artefactos o constructos -a la manera de una pala mecánica-, al quitar la restricción de que la diferencia ‘a - b' sea realizable sólo dentro del dominio de los números naturales, es decir, al quitar la restricción de que ‘a’ sea mayor que ‘b\ Estructura y contextura relacional de cinco modelos científicos. Teoríay Metateoria de la. Ciencia, Vol. 1, capítulo 3, (Caracas) (1977): 107-142. Autobiografía intelectual y otros ensayos (colección Obra Abierta) Fondo Editorial de Humanidades y Educación. Universidad Central de Venezuela (Caracas) (1983):267-310. Para García Bacca, en la estructuración de la ciencia es de notar tanto una estructura como una contextura. Frente al entramado puramente relacional ‘y = ax2\ que hace de esta fórmula una de tantas en la matemática, cabe entender íy por espacio, V por tiempo y ‘a por un medio de la acelera ción gravitatoria; con ello, la fórmula puramente matemática adquiere una peculiar individualización: frente a un sinnúmero es capaz de establecer la cuantificación del espacio que recorre un cuerpo en caída libre en un tiempo determinado. Además de su estructura matemática, la fórmula individualizada posee contextura. Así, podemos decir que a la fórmula puramente matemá tica ly = ax2 + bx + c (la clásica ecuación de segundo grado) le podemos asignar significado físico mediante la siguiente regla de correspondencia: asignamos a ly el espacio recorrido por el objeto (distancia), a V un medio de la gravedad, a 'x 2 el tiempo al cuadrado ya 'bx la velocidad inicial por el tiempo, obteniendo así la clásica fórmula de caída libre: e = ( } s ) '2+Vot+0 y =ax2 +bx + c 5. Filosofía de la matemática «La posición histórica de Leibniz en la fundamentación filosófica y científica del cálculo infinitesimal».Filosofía y Letras (México) XI1.23 (1946): 11-44. En el trabajo expone “las ideas filosóficas que en cada época histórica ayudaron, estorbaron, o dirigieron, implícita o explícitamente, la fundamentación correcta del cálculo infinitesimal, hasta llegar a Leibniz”. «Sobre una Interpretación de los Números Complejos por medio de la Propiedad Asociativa». Acta Científica Venezolana (Caracas) 1.2 (1950): 47-48.

 Al realizar lo que anuncia en el título del artículo, García Bacca muestra la invariancia de las operaciones matemáticas frente al cambio de sistemas de conceptos empleados para aclararlas. Sostiene la tesis platónica de que los objetos matemáticos son independientes de los conceptos. «Simbólica (Lógica)». Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. T. IX (apéndice). Bilbao-Madrid: Espasa-Calpe.Z.l .201, 1933: 1326-1339. «Introducción» de Introducción a la lógica moderna. Barcelona: Labor, 1936. «Lógica modal» en Introducción a la lógica moderna. Barcelona: Labor, 1936. Los tres textos recogen las tempranas exposiciones de lógica simbólica del joven García Bacca. Notablemente influenciado por Husserl, Cassirer, hereda los supuestos de sus filosofías y de Hilbert y Ackermann sus deficien cias. «Lógica dialéctica (L. D.) y lógica formal (L. F.)». Diánoia (México) n° 16 (1970): 144-156. En el artículo García Bacca contrapone estos dos tipos de lógica. Co mienza este ensayo distinguiendo entre la proposición formal y la proposi ción dialéctica. Ambas lógicas parten de la misma base, pero mantienen di ferencias fundamentales. La forma típica “A es B” (donde ‘A* es el sujeto y ‘B’ el predicado) se encuentran, según el tipo de lógica, en estados diferentes. En la Lógica Formal la forma típica “A es B” se encuentra en estado de unión “indicada” de tal forma que se mantiene la estructura relacional de la misma. En la Lógica Dialéctica se encuentra en estado de unión “verificada”, de manera tal que se fundan en un bloque, en lo que GB denomina un concreto. La diferencia entre ambas es notoria: no es lo mismo considerar la proposi ción “El hombre es racionar que “El hombre es (humanamente) racional”. En la primera de estas proposiciones simplemente se “indica” el atributo racio nal. En la segunda se pide la “verificación” del atributo racional mediante su concreción con lo humano. He ahí la diferencia sustancial entre una y otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Mito o logos Hacia La República de Platón Carlos Gaviria Díaz

  El porqué de esta publicación  En 1987 la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde enseñaba Introducción y Filosofía del ...

Páginas