PREFACIO
PARA LA EDICIÓN DEFINITIVA
Yo no he tenido y no tengo otro Partido que el
Partido de la Libertad;
ella ha sido mi Musa, y ha sido bajo la pálida
claridad de sus ojos minervinos que he escrito to
dos mis libros;
y, éste, es tal vez aquel en que más resplandece
la casta luz de su divino espíritu;
el río taciturno de la Historia, en cuyas olas se
proyectaron los hombres y los hechos del Pasado,
me ofreció todo el caudal de sus secretos, y, fué
recorriendo sus riberas pobladas de sombras, que
pude familiarizarme con las épocas pretéritas y,
VIII
PREFACIO
entrando en el alma opaca y, turbada de ellas, pu
de reflejarla en estas páginas, ensayando darle todo
el esplendor de su trágica grandeza;
ningún historiador me fué ignorado, pero quise
apartarme del proceder técnico y didáctico de to
dos ellos, ensayando el procedimiento de grandes
frescos históricos, de metopas, y, de medallones
personales, en los cuales los acontecimientos, y
los hombres, obtuvieran, aislándose, su verdadero
relieve;
no quise hacer uso de los viejos moldes que la an
tigua escuela histórica me ofrecía;
rompi los viejos métodos; y fui contra los juicios
y los prejuicios que eran hasta entonces sentencias
inapelables y veredictos definitivos de la Historia;
largos años de permanencia en Roma, y conti
nuos viajes a ella, me dieron el amor de su historia
y, el designio de escribir este libro, para lo cual qui
se familiarizarme con el alma de la ciudad vetusta
y gloriosa, y hube de lograrlo, ora meditando sobre
sus monumentos que son una como flora petrifica
da de aquel jardín de heroicas grandezas, mudo y
devastado por el ala furente de los siglos, ora incli
nándome sobre sus anales augustos, que otros es
cribieron con fervor y, yo leí trémulo de admira
ción ;
PBEFACIO
IX
basta fojear, siquiera sea someramente, este vo
lumen, para ver cuán distanciado estoy yo del cri
terio de todos los historiadores que me precedieron,
y, como voy contra los juicios de todos ellos y muy
lejos de todos ellos, haciendo de este libro, un libro
solitario, como mi Vida;
el atrevimiento de mis juicios, es tal vez, su sola
originalidad, ya que en el arte de escribir Historia,
otra no puede haber;
el Estilo, y el Criterio, de cada cual, son los úni
cos que pueden diferenciar a los historiadores, en
tre si;
y, a ese respecto decir puedo, sin el temor de ser
desmentido, que este mi libro es único y aislado,
en un tan absoluto aislamiento, que no colinda por
lado alguno -con el pensar ni el decir de los muchos
historiadores, que antes de mi, y desde la remota
antigüedad sobre hombres y hechos de Roma escri
bieron ;
ningún escritor hasta hoy, habia juzgado esos
hombres y esos hechos con el criterio con que yo
los juzgo en este libro;
ése es su solo mérito;
antes de el, la Historia habia sido una cortesana
del Triunfo;
vencer, era todo lo que ella pedia para absolver;
X
PREFACIO
el Éxito era su dios;
yo fui contra ese dios, y lo volqué;
y , lo confundí en el polvo, con el polvo de sus sa
cerdotes y de todos sus sectarios;
yo, he alzado del lodazal de la derrota los gran
des vencidos admirables, y , he prendido sobre su
frente las aureolas que las manos cobardes del So
borno, habían apagado sobre ellas, para halagar la
Victoria Omnipotente, o cumplir su Veredicto Ine
xorable ;
yo, he dicho a la Venalidad Insolente de la His
toria: «de aquí no pasarás» ;
y, le he puesto mi libro por muralla;
dudo que después de mí, se escriba un libro de
tan noble atrevimiento:
lo que si aseguro, es que antes de mí, no se ha
bía escrito;
no intento justificar sus juicios, ni hacer el elogio
de sus doctrinas;
es una debilidad en que no he incurrido nunca,
para ningún libro mío;
y, menos habría de incurrir para éste;
he hallado que la Historia (1) había sido hasta
hoy, una conspiración contra la Libertad;
* Cuando de Historia hablo en este Prefacio, es a la Historia An
tigua y en especial a la de Boma, que quiero referirme.
PEEFACIO
XI
y, me he negado a ser un Conspirador más, en esa
turba de legionarios de la pluma alzando sobre sus
escudos, la miserable efigie de los Amos del Mundo,
hechos augustos por el solo poder de la Victoria;
el vértigo de la Misericordia, que en este caso es
el alma de la Justicia, se ha apoderado de mi ante
el Infortunio Inmerecido de los Héroes de la Li
bertad, y ha vibrado y ha clamado con sus más
rudos acentos, en esta Epopeya de los Vencidos,
que es mi libro;
yo, he tenido el culto de la \Derrota;
como otros han tenido el culto de la Victoria;
ése es mi Orgullo;
las derrotas de la Libertad son mis propias de
rrotas, las derrotas de mis más bellos sueños;
por eso les rindo culto;
los vencidos con la Libertad, son mis hermanos;
i cómo no he de amarlos ?...
yo, soy un vencido como ellos;
el polvo que levantaron al caer en sus lejanos
combates, nubla aún mis pupilas, a través de tan
tos siglos;
los heroicos sueños que plegaron las alas rotas,
sobre sus tumbas, vuelan aún en rondas coléricas
sobre mi corazón, y, le dicen las cosas tristes, que
XII
PREFACIO
los labios de aquellos grandes vencidos dijeron al
morir;
vengarlos es un deber;
toda Victoria contra la Libertad, es un Crimen;
abofetearla con fuerza, es el gesto reservado a las
manos que aún se conservan puras de las mancillas
del Soborno;
decapitarla sobre el poste de la Historia, y arro
jar su cabeza a las multitudes hebetadas, que la
adoraron de rodillas;
¡las Victorias contra la Libertad...!
I es que el mundo actual no se siente abrumado
por el hondo dolor de esa Tristeza?...
es vuelto de espaldas a la Victoria Inclemente,
que he escrito este libro;
el pálido sol de los muertos, el Sol de los Venci
dos, le da su lumbre;
la Victoria, no me ha contado nunca entre sus
cortesanos, ni entre sus esclavos;
ella, que no ha deshonrado mi frente con sus san
grientos laureles, no ha podido deshonrar mis ma
nos con el oro de sus dádivas, ni mis puños con el
hierro de sus cadenas;
yo, no he seguido nunca el carro de Triunfo de
ningún Vencedor, por grande que aparezca;
no me he descubierto siquiera a su paso, y cuan-
PREFACIO
XIII
do no lo he abrumado con mis dicterios, he arroja
do sobre él, la mortaja de mi Silencio;
ni mis manos se han tendido, ni mis labios se
han abierto, para aplaudirlos, jamás;
en cambio, la pálida Legión de los Vencidos ha
atraído sobre ella mis ojos y mi corazón;
he sufrido la imantación de su Dolor, y lo he
cantado;
en todos los tonos, y en todas las páginas de mis
libros;
y, en las de éste, más alta y más sonoramente
que en ninguno;
un Himno a los Vencidos, es este libro;
i qué podrán darme ellos, cuyas manos se pudrie
ron hace ya tantos siglos, en las entrañas de la
Tierra?...
I que tengo el culto de los muertos ?
es verdad;
¡ bendita sea mi Necrofilia, que me permite vol
ver la espalda a la Victoria, e inclinarme sobre las
tumbas insultadas, las tumbas de los vencidos y
sembrar en ellas el rosal de la Justicia, que ma
ñana florecerá en tardías pero espléndidas ñores de
Verdad!;
los muertos que yo defiendo no pueden darme
nada;
XIV-
PREFACIO
sólo dejarán en mis manos el polvo de gloria que
se desprende de sus cenizas inmortales;
.
eso vale más, que el oro que hubieran vertido en
ellas sus vencedores, si yo hubiera vivido en su tiem
po, y las hubiera alquilado para el aplauso;
todo es triste en este libro ;
triste y doloroso;
porque es uno como Itinerario de las derrotas de
la Libertad, y de las victorias miserables de la Fuer
za contra el Derecho;
este libro, es de ayer, como es de hoy, porque la
Tiranía, no ha desaparecido del mundo;
entrego a la Posteridad este Alegato en pro de
los vencidos;
ella casará la Sentencia de Oprobio, que los tri
bunales históricos del Gesarismo Vencedor, habían
dictado contra ellos, por la pluma de sus Escribas
mercenarios;
y, generaciones pósteras tejerán coronas para los
Héroes pretéritos, con el foliamen de los tardíos
laureles crecidos sobre aquellas tumbas, ultrajadas
por el vil jaramago de la Detractación;
y, la Libertad será coronada en la frente de aque
llos que supieron morir por defenderla...
PREFACIO
•
XV
...¿ historia?
este libro de Historia no la tiene;
o es bien corta en verdad;
pensado, meditado, ideado, en Roma;
en germen y, en apuntes, peregrinó conmigo;
un día, y como me acaece con todos mis libros,
sentí la imperiosa necesidad—una necesidad cuasi
física—de producirlo;
y, lo produje;
en los jardines de mi Villa albis», en Málaga;
hacia el Otoño de 1908;
regresaba de un pequeño via]e a Africa;
y, la sombra de Aníbal me obsesionaba;
habia recorrido recientemente, en España, pata
yes y ciudades, que recibieron antaño la visitación
del Héroe;
y, su recuerdo me conmovía hondamente;
el Gran Vencido era como una sombra clamoro
sa tras de mis pasos;
la mirada de su ojo de Ciclope, parecía seguirme
a todas partes;
reposóme;
y, bajo la sombra mJordorada de los limoneros de
mi jardín, en cuyos ramajes hechos áureos piaban
los últimos pájaros retardatarios, prontos a atrave
XVI
PREFACIO
sar bl mar azul, para volver a las regiones que yo
acababa de dejar, abrí ese cofre de recuerdos, que
eran mis apuntes, y de sus legajos, surgieron las
sombras de los grandes romanos, vencedores del
Mundo, como para hacer compañía a la sombra del
Gran Vencido que los había hecho temblar;
los hechos históricos, apenas esbozados y evoca
dos en esos apuntes, se alzaron vivos en mi cere
bro , y me aturdieron con un clamor de mar;
bajo su inevitable imperio, me puse a la tarea;
y, escribí este libro de Octubre a Noviembre de
ese año de 1908;
y, llevólo a París en 1909;
y, publicado fué en aquella ciudad en 1910;
y, reeditado en Madrid en 1916;
y, desglosados aparecieron sus bocetos, en el libro
aHombres y Crímenes del Capitolio», editado en
Barcelona;
hoy lo incluyo en la Edición definitiva y, non
variabitur de mis O bras C om pletas, que la Casa
Sopeña edita;
y, esta edición anula todas las anteriores, ora por
el primor con que está impresa, ora por el cuidado
y, el amor con que la he revisado y corregido;
es ella la que debe llegar a los pósteros, y ser
PREFACIO
XVII
puesta en las manos de los hombres libres, dignos
de leerla;
escrita ha sido para ellos;
y, a ellos va...
en un gran gesto de Fraternidad.
V aegas V il a.
REPÚBLICA.— ¿
DISCURSO L1MINAR
LA REPÚBLICA ROMANA
El deseo de la Verdad : he ahí la sed infinita,
que aqueja al hombre sobre la tierra ;
de todas las formas de la miseria humana, el
Error, es la más profunda y la más inconsolable ;
ese Imperio de las Tinieblas no tiene sino un sol
que lo disipe : la Verdad ;
el alma humana tiene necesidad de la Verdad, co
mo el ser humano tiene necesidad del Sol; fuera de
ellos, es el Caos ; y el Caos es la negación de la
Vida;
‘
la Verdad, es la única forma de Revelación ha-*
bida sobre la tierra ; la Verdad, dicha del hombre al
hombre, por sobre las tinieblas del Espacio y del
Olvido ;
la Verdad, que llena invisiblemente el mundo;
de la cual está embebida la tierra ; y, que la envuel
ve, como un manto de infinita Misericordia : Plena
est omnis térra gloria ejus;
4
VARGAS VILA
la palabra que cae de los vastos cielos de la Ver
dad, fructifica siempre; fructifica en los corazo
nes ávidos del divino Misterio, de creer y de crear ;
los espíritus, se regocijan del advenimiento de la
Verdad, aunque les sea dicha entre dolores ;
el dolor que viene del conocimiento de la Verdad,
es saludable, como una purificación ; como un cau
terio, hecho por el orgullo rojo, de aquel que dice
la Verclad ;
y, como presa de un deseo profundo, la multi
tud de los hombres, sueña siempre con los ricos
esplendores de ese sol, tan obscurecido y tan leja
no ; hay que dar a los hombres algo de ese sol de
la Verdad, aunque aquellos que aman las tinieblas,
nos maldigan ;
respondiendo al deseo íntimo de las almas, aquel
que dice la Verdad, triunfa siempre ; no de ese
triunfo inmediato, triunfo vil, que es el castigo y
la profanación de la Gloria, sino de aquel otro le
jano, que es su consagración ; lejano y reverente,
como la voz de los siglos ;
hay enemigos personales de la Verdad, como hay
enemigos personales de la luz, llenos del orgullo te
nebroso de su propia ceguedad ;
para ellos, hay dos cosas igualmente intangibles
y sagrada^: la Tradición y las Tinieblas ; ellas lle
nan el mundo ; ¡ no las toquéis ! ¿ no veis que so
bre ellas reposa, el Imperio del Error? ; no hagáis
luz sobre ellas; ¿ qué harán entonces los habitan
tes de ese Hemisferio de la Impostura ?; la Men
LA EEPÜBLICA EOMANA
5
tira, el Fraude, el Cinismo, ¿dónde irán a refu
giarse ?
no digáis la Verdad, no bagáis luz sobre el pasa
do ; anatematizados seréis, por el amor loco del
Caos, de aquellos que ban bebido en el pozo de las
Tinieblas, y beberán aún ;
y, sin embargo, es necesario decir el Fiat, que
ordena a la luz nacer, y decir la palabra, que or
dena a la Verdad surgir; la Inexorable Verdad,
única a la cual en el torbellino vertiginoso de los
siglos, le es dado contemplar, el rostro augusto de
la Gloria : Qui vidit conspectum Glorice;
todo adorador de la Verdad, siente la necesidad
de hacer la luz sobre un campo determinado de la
Ciencia ;
¿a dónde mayor suma de Impostura acumulada
— de Impostura y de Injusticia—, que en el seno
de la Historia?
.
más que una conspiración contra la Verdad, una
conjuración contra la Justicia, parece el tejido de
la Historia ;
llegando a ciertos puntos de ese Imperio de la
Adoración a la Fuerza, que es la Historia, cabe
preguntar, ¿es el destierro de la Justicia, la condi
ción inmanente de la Historia? ¿dónde está el al
ma de la Verdad, en estas crónicas arrodilladas,
ebrias del más intolerable servilismo?
los reyes son todo ; los pueblos son nada, en aquel
himno de libertos;
desde que el autor de los Salmos, dijo a los re
yes : «Yosotros sois dioses», el criterio de los histo
6
VARGAS VILA
riadores, pareció cristalizarse, en el veredicto ab
yecto de aquel Estilita de la Adulación :
la Historia, ha sido deshonrada por los historia
dores, que han vivido en contubernio vergonzoso
con la Tiranía; y, la Tiranía, es la lepra de Lá
zaro, que deforma y hace pútrido cuanto toca ;
no son los crímenes de la Tiranía, los que más
asombran : son los crímenes de la Historia ; ella
no ha sido sólo la cómplice vil del Despotismo, si
no la ejecutora cruel de sus odios ; ella dispone de
dos Imperios sin fronteras : el Silencio y el Olvido ;
y, los pone al servicio de la Tiranía, para desterrar
en ellos, a los grandes nombres, que los tiranos le
entregan para ser ejecutados por su mano ;
la Calumnia, desencadenada por los historiado
res contra los hombres de la Libertad, llena la His
toria, como los aullidos de una hiena, sobre el se
pulcro de los grandes muertos ;
los huesos de los rebeldes heroicos, y de las mul
titudes sin nombre y sin edad, son devorados por
la Mentira, mientras los ritmos solemnes de la
Injusticia, estremecen los campos, cayendo sobre
esas tumbas, vencidas en su desolación ;
porque la Historia, no ha sido sino eso : un ver
dugo asalariado de la Libertad ; un instrumento
de los vencedores contra los vencidos ; un voceador
de renombres sangrientos y de glorias asesinas ; un
veredicto implacable contra aquellos que no han te
nido la sanción del Éxito, aunque en las manos de
esos fantasmas entristecidos, centelleen fulgores del
sol de la Libertad, que cayó con ellos, cuando el
LA EEPÜBLICA ROMANA
7
acero de la derrota, atravesó sus fuertes entrañas,
venciendo sus cóleras, y haciendo abatir el hacha
de sus sagradas venganzas ; .
el alma de la Historia antigua, ha sido servil y
cruel, y no ha sabido sino capitular^ con la Vic
toria ;
circunscribiéndonos a la Historia de Roma,
¿ dónde está el historiador, en el cual palpite el al
ma severa y pura de la Libertad?
si Roma fué un pueblo brutal, enemigo de la
Justicia, sus historiadores representaron a mara
villa el espíritu de ese pueblo.
Roma fué un pueblo grande, que no fué nunca
un pueblo libre ; y, no tuvo sino historiadores ena
morados de su grandeza, y enemigos de la Libertad.
Tácito, aquella grande alma, tan digna de ser li
bre, ¿qué era cuando de la libertad del pueblo se
trataba, cuando frente a una insurrección de es
clavos se detenía su pluma, o de referirse había a
los pueblos vencidos por Roma, o tocábale narrar
las victorias de esa inmensa coalición de los pode
rosos contra los débiles? ;
un difamador de genio ;
¿dónde hay en sus libros, un acento generoso en
favor de los esclavos o de los vencidos, una voz de
protesta contra la Opresión, un grito sincero de li
bertad ; uno de esos grandes acentos que el furor
pone en los labios de las grandes almas? ¿dónde?
impasible como la Naturaleza ; inexorable como
la Fatalidad ; sin entrañas, como el Destino ;
y, ¿Suetonio? aquel secretario de Adriano, des
8
VARGAS VILA
lumbrado y sobornado por el Poder, parece que hu
biera bebido sangre, y que la bebiera siempre ; ho
rrible sed, sin alma, a quien sólo el vicio tenía el
privilegio de agradar, y el Crimen, no tenía el poder
de indignar;
¿dónde, en ese horario de horrores, que se lla
ma : Los Doce Césares, dónde hallaréis una voz
de protesta contra el Crimen, un gesto de indig
nación ante las monstruosidades ; un acento de pie
dad para los vencidos : de admiración por aquellos
que sucumbían defendiendo la Libertad ; de con
miseración por los esclavos ; algo conmovido, algo
noble, algo humano?
¿aquel fonógrafo del delito, era un hombre? el
alma está ausente de sus libros ; un horror tene
broso los llena; y un pavor de la Libertad, y un
odio ciego hacia ella; ¿odio? tal vez no; olvido
completo de ella ; esa absoluta incomprensión de
ser libre, que forma el alma del esclavo intelectual,
el más feroz de todos los esclavos ;
y, ¿Veleyo Patérculo? aquel pretor de Tiberio,
y adulador de Seyano, que habría honrado la His
toria ignorándola, y la deshonra con escribirla ; ese
último retoño de una dinastía de lacayos, que mar
chaba detrás del carro de Tiberio, y tenía su pues
to en la litera del César; ¿ qué puede decir de la
Libertad y la Justicia, él, el calumniador de Ger
mánico? ; agradezcámosle que después de haber des
honrado la Historia deformándola, no haya manci
llado la Libertad defendiéndola : la Libertad, no
LA EEPÜBLICA EOMANA
9
quiere ser servida, sino por almas dignas de po
seerla ;
y, ¿Salustio? el antiguo pretor de César, que co
mo Cuestor, no dejó de vender sino lo que no tu
vo comprador : Ut nihil in eo non venali haberit;
¿no se insurecciona contra la Libertad, al verla
personalizada en Catilina? ; ¿ese falso demócrata,
expulsado del Senado por prevaricador, podrá en
trar en la Historia como Juez ?
Tito Livio, el armonioso y pomposo Tito Livio,
¿no era apasionado amigo de Pompeyo, y no fue de
masiado cortesano de Augusto, para poder amar la
Libertad? el,viejo Quirite, tenía el alma demasiado
romana para amar la Justicia y la Humanidad, el
anticus fit anumus, lo hacía un lobezno sentimen
tal de la Urbe, incapaz de otro culto que no fue
ra el de la Fuerza que dominaba el mundo ;
y, ¿Plinio el joven?, ése era el panegirista de
Trajano ; ¿no os asorda el clamor de su Adulación?
su pluma puesta al servicio de su Ambición, no po
día estar al servicio de la Libertad, y sólo alcanza
ba con ella a apuntalar su gobierno de Bitinia; no
le pidáis amor a la Justicia, a aquel que en su go
bierno la vendía ; el último ultraje a la Justicia, se
ría el de ser consagrada por las manos de la Vena
lidad ;
y, ¿Plutarco? ese beocio sin elegancias, cortesa
no de la espada, y manipulador de arcillas ilustres,
¿no va en el vértigo de su adulación, hasta decir
nos que Nerón fué el mejor de los hombres, y el
Libertador de la Grecia? ¿no lo veis, cómo con
10
VARGAS VILA
sus propias manos, aplaude los altares y las flores
alzados y regadas al paso del hijo de Agripina, del
Mimo Conquistador de su propia patria ?
¿dónde estaba el helenismo de este hacedor de
térra cottas, encargado de probar, que si merced a
Píndaro y Epaminondas, no era cierta la leyenda
de que Beocia daba de sí los más imbéciles de los
hombres, sí daba los más indignos? ; las monogra
fías aduladoras de Plutarco, serán siempre el Bre
viario de los pretorianos, pero no serán nunca la
divina fuente de Verdad, donde desalterar pueda,
su desesperante sed de Justicia, una alma libre ;
¿dónde encontrar el historiador de la Libertad,
en ese tumulto de injusticias y de violencias, que
es la historia del mundo romano?
todos ellos fueron los adoradores de la Iniquidad,
y los sacerdotes de la Injusticia;
¿ no veis el silencio o la mofa que todos ellos ha
cen, en tomo a las escasas horas de libertad, de que
gozaron los pueblos, en esa tragedia angustiosa de
su vida?
•
la rebelión, los encoleriza o los asusta ; la liber
tad, los entristece ; no la comprenden ; la odian
como algo quimérico que hace m al;
los grandes rebeldes, son siempre ante ellos,
grandes criminales ;
los héroes vencidos, les son odiosos ;
aquellos pueblos que resisten al poder de Roma,
son bárbaros y asesinos ;
sólo el Éxito, es grande ante sus ojos;
sólo la Tiranía, es sagrada ;
LA EEPÜBLICA EOMANA
11
la divinización de los amos de la Tierra, por
odiosos que ellos sean, se hace un deber de esos
historiadores de la antigüedad ;
allí está Quinto Curcio, para declarar dios a
Alejandro, el ebrio, sanguinario e incestuoso de
Macedonia.
Estrabón, declarará a Tiberio : el mus justo de
los hombres.
Yeleyo Patérculo, os dirá, que por sus cualida
des, Seyano estaba más cerca de los dioses que
de los hombres;
v
¿no escucháis la retórica apaniaguada de Plutar
co, hacer de Nerón un Salvador de pueblos?
no os asombréis ; Tito, el asesino implacable de
los hebreos, será llamado : la delicia del genero
humano.
Calígula y Heliogábalo serán hechos dioses.
César, también lo fué ; él inaugura las doce di
vinidades de Cayo Suetonio;
viendo esa divinización constante de los hombres,
¿no empezáis a sentir, cierto justo desprecio por
los dioses?
en medio de ese tropel de hombres y de dioses,
que actúan en el torbellino de la Historia, ¿dónde
están los pueblos?
los Amos lo llenan todo, los pueblos no tienen
casi lugar en la Historia;
los pueblos, no son nada, ante aquella : Floreni
hominum, de que habla Plinio ;
aquel ciudadano de Atenas, que negaba la coro
na a Milciades, después de Maratón, porque no ha
12
VARGAS VILA
bía tenido él solo, el honor de la victoria ; ese ha
bría sido apedreado por los historiadores de Roma,
en castigo a su audaz sinceridad;
pero, Alejandro, asesinando a Clito por haber
osado criticar en su presencia, que en las inscrip
ciones de los trofeos sólo figuraran los reyes, y no
aquellos que los habían adquirido al precio de su
sangre, ése realizaba, con el puño de su espada, el
ideal querido a los historiadores de la antigüedad ;
¿cómo, pues, desenterrar la Verdad y la Liber
tad, de bajo esa montaña de la Adulación que es la
Historia ?
¿cómo?
escribiéndola, sin esa ley de la genuflexión ante
el Poder, que parece haber sido el alma de la an
tigüedad, desde antes de nacer ;
es, rompiendo los acentos de ese concierto extra
ño de servilismo, en el cual la Historia antigua,
quiso poner todo el espíritu de su vitalidad, bal
buceando la adulación, antes de hablarla ;
es, escribiendo la Historia, fuera de ese cesaris-
mo de las letras, que se llama el culto de la Tra
dición y la fe de los clásicos ;
porque lo que nos ha hecho hasta hoy esclavos
de la Mentira, es ese- culto al clasicismo romano,
que nos laota de servilismo, por los pezones ex
haustos de la vieja latinidad;
nuestra educación, es una educación de servidum
bre, porque es una educación de tradición ;
y, la corrupción del pasado, hace de nuestros ni
ños, esclavos espirituales, antes de que las comip
LA REPÚBLICA ROMANA
13
ciones de su época, hagan de muchos de ellos, los
esclavos políticos, que eclipsan por su impudor, to
dos los siervos de la antigüedad ;
no contentos con educarlos en una religión sin
grandeza, hecha por esclavos y para esclavos, mu
tilando su libertad desde el día de su nacimiento,
entregamos esas generaciones de eunucos menta
les, al furor apasionado de los clásicos, para que
beban en ellos, la admiración al Despotismo, y el
odio ciego a la Libertad ;
¿de dónde viene esa admiración incondicional
que nuestros hombres letrados, sienten por el pér
fido Augusto, y por su siglo de pútrido esplendor ?...
de la corrupción que él sembró en las letras roma
nas, y que nosotros hemos bebido, cuando en los
bancos de las escuelas, los bonzos del clasicismo,
nos envenenaban de antigüedad ;
¿no es por Horacio, por la miel de los versos de
ese cortesano corrompido, que nuestra juventud
aprende a despreciar a Labeón, como un loco en
tre los sabios?
...Labeun, insanior inter
Sanos dicatur...
y, es así, vestido del hazmerreír de esa Sátira,
que el gran Sabio, el gran Patriota, el defensor de
las libertades romanas, Labeón, aparece a las men
tes juveniles, disfrazado por la musa ebria de aquel
bufón de genio.
Augusto, como todos los tiranos, no protegió las
14
VARGAS VILA
letras, sino para corromperlas : él, negó siempre
su protección a aquellos que le negaron su ingenio,
y no acarició otras musas que aquellas que se hicie
ron las cortesanas de su Imperio ;
es en esa poesía, degradada por Virgilio y por
Horacio, y la cual Ovidio hace lamentable en su
desesperación de esclavo desterrado, inconsolable
por el rencor del Amo ;
es en esa elocuencia, corrompida por Mecenas, y
en la cual las rosas oratorias de Tito Livio, brillan
con un esplendor de caducidad, que las almas han
aprendido y agotado el culto de esa edad de oro del
despotismo, en que no le t‘ué dado al Genio brillar
sino por su silencio, y a la Virtud no le quedó otro
refugio que entrar en la obscuridad...
y, antes de esa era augustiana, ¿dónde han
aprendido los jóvenes a odiar la verdadera liber
tad, y a amar los sofismas del orden, sino en la
prosa íalsa, inñada y enfática de Cicerón? ¿no es
en las metáforas globulares, de ese retórico del vien
to, que nuestras generaciones han aprendido a
odiar a Catilina?
¿no ha sido en esos grandes gritos de Odio y de
Envidia, que todos hemos aprendido a odiar de ni
ños, a aquel vencido, glorioso y enorme, cuya som
bra llenó en su época la Historia toda?...
¿no fué en esas Euménides de la Mediocridad,
llamadas : Gatilinarias, que nuestro juicio se pros
tituyó por aquel huracán de diatribas que salían de
la boca del Miedo y de la Iniquidad ?
¿no veis, todavía, nuestros oradores, liberales y
LA REPUBLICA ROMANA
15
aun radicales, jurar por los manes de Cicerón, y
cegados por la infladura de esa retórica de avia
ción, pasar con desden, por no decir con horror,
al lado de Catilina? ¡su Maestro, Cicerón, lo di
jo : Magister dixit; la Justicia, la Verdad, la Li
bertad ¡ cosas temerarias !
dejad pasar a vuestros liberales, con Cicerón ba
jo el brazo; van a misa ; apresuraos a. reír, ya
que no vale la pena de entristeceros ; y aprended
con la Historia, a despreciar menos a los enemigos
verdaderos de la Libertad, que a los falsos apóstoles
de ella ;
¿qué corrupción de criterio, no debemos todos a
Séneca, aquel falso genio, que deshonró por igual
la elocuencia y la esclavitud ?
ese maestro de Nerón, que para corromperlo to
do, corrompió la Filosofía, ¿no quiere hacemos
arrodillar ante el parricidio de su Amo ; cuando es
cribe al Senado en nombre del Emperador para dis
culpar el asesinato de Agripina ? ¿ no veis en ese ges
to, el esfuerzo de aquél, que disculpando el Crimen,
se justifica de haberlo aconsejado?
Séneca, es también un encanto de los clásicos, y
tiene, con otros, el privilegio de corromper la ju
ventud ; bajo el patrocinio de Quintiliano, su ba
jeza pasa por elegancia, y se recomiendan como má
ximas de filosofía, los sofismas de su degradación ;
los acentos altivos de Lucano en la Farsalia, la
virtud de Traseas, la firmeza de Helvidio ante
Vespesiano, nos vengan un poco de las bajezas de
Quintiliano; pero, ¿no es este vil adulador de Do-
r e p ú b lica .— 3
16
VARGAS VILA
miciano, el que insulta a los filósofos, porque osan
creerse más sabios que los Emperadores? ¿no es
ese pedagogo declamatorio, enfático y pueril, el
maestro de la Elocuencia, en nuestras Universida
des y Liceos? ¿a qué cachorro de Tribuno, no he
mos visto prenderse con ahinco a las ubres de esa
loba escolástica domesticada por Domiciano?
¿ qué nos enseñan las arengas alfeñicadas de Pli-
nio el joven, y toda la literatura equívoca y dulzo
na del reinado de Trajano? los encantos, las gran
dezas, y las misericordias del Poder Absoluto ;
de esa miseria nos hemos nutrido todos ; y, es esa
medula de liebres, la que damos a devorar a nues
tros descendientes ;
¿cómo esperamos, pues, con esta pedagogía de es
clavos, hacer generaciones de hombres libres?
por eso, a la hora presente, es tal la densidad
de las tinieblas morales en nuestros pueblos, que
no hay ya manera de disimular el horror que los
envuelve;
¿no es hora de reaccionar contra esa escolástica
de siervos, que a todos los peligros accidentales que
engendra la Mentira, une el definitivo peligro de
nuestra desaparición como pueblos y como raza?
porque es sólo, llegando a ser pueblos libres, que
llegaremos a ser pueblos fuertes ;
y, no llegaremos a hacer pueblos libres, sino edu
cándolos en la Libertad, fuera de todos los despo
tismos : del de la Religión, del de la Tradición, y
del de la Espada ;
hagamos libros, fuera de esos despotismos, y con
LA REPUBLICA ROMANA
17
tra esos despotismos ; y, haremos pueblos dignos
de combatirlos, ya que hasta hoy, no hemos tenido
sino tribus aptas a servirlos ;
¿quién ha elevado ese monumento de esclavitud,
multiforme y desmesurado?... el libro ;
¿cuál es el ariete destinado a demolerlo?
el libro;
los libros heterodoxos, se suceden los unos a los
otros, y es ya enorme el trayecto recorrido en el ca
mino de la liberación de las conciencias ;
las acres verdades de la Heterodoxia, rompen los
mitos, dormidos a la sombra de los errores meta-
físicos, viejos como la tierra ;
y, el huracán, el sagrado huracán de la Impie
dad, hace crujir las viejas catedrales de piedra y de
granito, donde se arrodillaban el Miedo y la Igno
rancia de los hombres, y la Soledad, empieza a
apoderarse de los templos, y los devora con su enor
me boca de desierto : Solitudinem vacat térra...
pero, ¿la Historia?
el trascendentalismo de la Historia, parece des
cuidado por la Libertad;
¿cuáles los libros de Historia Romana, escritos
en favor de los oprimidos, relatadores y ensalza
dores de los grandes gestos épicos de la Libertad,
a través de los siglos en que imperó la servidumbre ?
¿es que las asperidades de la tarea, la hacen inac
cesible, como un pico de monte, donde el espíritu de
la Verdad no podrá llegar jamás?
¿no será, pues, posible arrebatar la Historia a la
facción de los serviles, al trust de los retóricos asa
18
VARGAS VILA
lanados que la escribieron, llenos de la pasión des
bordante y devoradora de la Tiranía ?
•
dos pasiones se han disputado siempre el cora
zón del mundo : la pasión de la Autoridad y la pa
sión de la Libertad ;
la Historia antigua, no conoció este segundo
amor de los hombres ; y no lo sirvió jamás ;
¿no sería tiempo de desentrañar de ella, las lu
chas y los dramas de la Libertad, y mostrarlos al
mundo?
dar voz a los muertos y a las multitudes que han
caído combatiendo por la Libertad y por el Dere
cho, hacerlos hablar, defender y explicar su obra,
y decir el por qué de su derrota ;
tal, es el espíritu y el fin de este libro, por lo que
a la Historia de Roma se refiere ;
podría decirse que son, la historia y la glori
ficación de los vencidos, las que viven en estas pá
ginas ;
en Historia, no hay nada nuevo; el Nihil novum
sub solem, se hizo para la Historia ;
la originalidad absoluta, es imposible en Histo
ria, como en todo;
la Historia se alimenta de hechos ; y, los hechos
se cuentan, no se inventan ;
¿en dónde, pues, el alma y la novedad de la His
toria? en el C oncepto del historiador;
contar un hecho, he aquí el narrador;
comentar el hecho, he ahí el Historiador ;
he ahí por qué el C oncepto, es el alma de la His
toria, y la Historia toda ;
LA EEPÜBLICA EOMANA
19
¿frente al hecho, llamado Tiranía, el historiador
aplaude? he ahí el concepto conservador de la His
toria, que hará textos para una escuela de esclavos ;
¿el historiador reprueba el hecho Tiranía? he ahí
el concepto liberal de la Historia; ése hará texto
en una escuela de hombres libres ;
igual sucede, frente a las revoluciones y a los
revolucionarios contra el despotismo; se critican o
se aplauden, según que el criterio del historiador,
sea el criterio conservador del servilismo, o el cri
terio liberal de la Eebelión ;
y, no hay más que esos dos criterios en Historia ;
así un Historiador no puede dar sino dos cosas
originales, o mejor dicho personales, en su obra :
su Estilo y su Concepto; es decir, su Arte y su
Alma;
puede haber libros sin Arte ; ¡ los hay tantos!
pero, libros sin alma, he ahí lo que no acepta la
Historia, ni aun en los narradores sin genio, como
Hesiodo;
su alma, es decir, su conciencia, he ahí la que
debe mostrar el historiador, desnuda y palpitante,
en las páginas de sus libros ;
su alma, llena de pasiones nobles : la Cólera, la
Justicia, la Verdad ; todo lo que revele ese Infinito,
latente y tormentoso, que es el corazón de un hom
bre : Mare timbra;
¿quién habla de suprimir la pasión en Historia?
tanto valdría suprimir el alma del Historiador ;
la Impasibilidad, en Arte como en Historia, no
20
VARGAS VILA
es sino la Impotencia; la Impotencia absoluta de
sentir ;
el alma del hombre, es naturalmente estremeci
da, y estremecible como el m ar; la pasión es el
viento divino que la agita; viene de lo alto, y la
hace cantar o la hace rugir, según el encanto o el
horror que traiga entre los pliegues de sus alas ;
la Imparcialidad, no es sino la máscara cobarde
de la Hipocresía;
el espíritu humano, es naturalmente apasionado ;
hay en él, un fondo innato de honradez, que lo ha
ce sensible, a las oscilaciones del Bien y del Mal,
subiendo o bajando en la conciencia humana ;
todo hombre honrado, es un hombre apasionado ;
la Impasibilidad ante el Crimen, no es sino la
Complicidad con el Crimen ; la Complicidad que
no obra, y añade a la bajeza de su actitud, la ba
jeza de su cobardía;
sin Pasión no hay Virtud, como sin Emoción
no hay Arte ;
un hombre, que no se siente apasionado por el
Bien, no será nunca un hombre virtuoso ; como un
hombre, que no se siente emocionado ante lo Bello,
no será nunca un Artista ;
la pasión del Bien, eso es la Virtud ;
la pasión de lo bello, es el Arte;
¿cómo creeríais en la honradez de un hombre,
que teniendo en sus manos, el poder de inclinar
la balanza del Bien y el Mal, hacia uno u otro la
do, permaneciese indiferente, en nombre de la Im
parcialidad? '
LA REPÚBLICA ROMANA
21
¿ qué diríais de aquel, que colocado entre Caín y
Abel, no supiera decidirse, por el Asesinato o la
inocencia ; que puesto entre Jesús y Barrabas, le
fuera indiferente la vida del ladrón o la del Após
tol ; que entre Sócrates y los jueces de Atenas, le
fueran indiferentes el Filósofo o los verdugos ; que
entre Nerón y los cristianos, le fuera igual el grito
del loco y el del M ártir; que colocado entre la Li
bertad y el Despotismo, entre el Pueblo y el Tira
no, permaneciera indiferente y sin acción, en nom
bre de la Imparcialidad, es decir, de todas las impo
tencias, cuando no lo es de todas las corrupciones?
y, ¿ésa es la Virtud, que se pide al Historiadoi?
dejádmela maldecir en nombre del Honor ;
un hombre, que permanece indiferente, sin in
dignarse ante el Crimen, es un Criminal, cuales
quiera que sean el gesto que esboce, o el vocablo que
busque para excusar su miserable actitud ;
¿qué diríais de la ultrajante serenidad de aquel
historiador que llegando al desfiladero de las Ter
mopilas, os contara, sin comentarios, la muerte de
los trescientos Esparciatas, sin deciros, si era aque
llo un sacrificio del patriotismo, o una locura sin
genio y si aquel glorioso desfiladero, debía ser cu
bierto por todas las flores del Entusiasmo, o entre
gado a las zarzas y jaramagos del Olvido?
¿qué alma de hombre libre, no llega jadeante de
Emoción, desbordante de Inquietud, a esa con
fluencia de razas, a esa gran vertiente de la Histo
ria, que se llama la batalla de Salamina, que hizo
22
VARGAS VILA
reflorecer en florescencia de victorias, el divino ro
sal del Genio Griego?
¿qué corazón no acompaña con un coro de de
seos, y el movimiento apasionado de sus ruegos, la
Oración de Milciades, en la mañana de Platea?
¿cómo no estremecerse hasta en el fondo del al
ma, ante aquel duelo formidable, en que el helenis
mo, es decir, toda el alma del mundo antiguo, es
tuvo amenazada de perecer, bajo la ola de los bár
baros que Jerjes, desencadenó sobre el Ática?
¿qué hubiera sido del mundo, si el Asia hubiese
obtenido la victoria sobre la Hélada? ¡ un mundo
medo! \ un mundo persa! ¡ el puente sobre el He-
lesponto, hecho el camino de la barbarie ! ¡ la Gre
cia esclava y el mundo temblando bajo el azote
de Jerjes !...
¿no sentís el horror, subiéndoos en el corazón,
como una marea, al solo pensamiento de esta muer
te moral del mundo?
.
¿quién, sin pasión, se atrevería a escribir la His
toria?
.
los hombres y los hechos, no pueden describirse
sino con pasión, porque sin pasión, no pueden ser
juzgados ;
¿qué es un hecho histórico? la resultante de un
conglomerado de pasiones ;
y, ¿qué es un hombre histórico?; una pasión,
que actúa en la Historia ;
¿cómo, pues, sin pasión, podríais juzgar esas co
sas apasionadas y apasionantes de por sí?
todo movimiento histórico, toda Revolución, han
LA REPUBLICA ROMANA
23
sido el estallido, la manifestación violenta y deci
dida de las pasiones de un pueblo ; siempre ha sido
una pasión la que ha movido una Revolución, cuan
do no un huracán de pasiones, desencadenado en el
cerebro y en el corazón de los hombres ;
¿cómo sin pasión seríais osados a entrar en ese
laberinto, o aptos a comprender y a juzgar el espí
ritu de una Revolución, o siquiera fuese el de un
motín ?
ciegos y sordos en ese caos de pasiones, perece
ríais arrollados por ellas, sin haber podido asir el
alma del acontecimiento, que duerme en el fondo
del tumulto;
¿cómo podríais juzgar los hombres históricos, sin
percibir y comprender, su pasión, que es el resor
be oculto que los mueve?
¿qué son Ciro, Darío, Jerjes, Alejandro, César,
Bonaparte? grandes ambiciones que marchan por
la Historia;
si no tenéis la pasión de la Libertad, ¿podréis
comprender las almas de esos grandes Predestina
dos de la Gloria, que son Bolívar, Wáshington, San
Martín, Hidalgo, Morazan, o José Martí?
Imposible;
¿ qué son esos hombres ?... la divina pasión de la
Libertad, que marcha por la Historia ;
¿no os contagia su pasión heroica, y el lúcido
somnambulismo de su Ensueño?
entonces, renunciad a historiarlos ; no los com
prenderéis jamás ; os falta la pasión que a ellos
los hizo grandes ; os falta todo ;
24
VARGAS VILA
el Genio, es la Pasión ;
no me deis libros sin pasión, son libros sin al
ma ; lejos del sol de la Verdad, y de la caricia lu
minosa de la Vida;
dadme esos libros apasionados, que se empren
den con el corazón en llamas, y el alma estremeci
da por el torbellino vertiginoso de las pasiones, lle
nos del soplo devorador de la Verdad, de la Justi
cia, de la Libertad, desbordantes de Odio y de Des
precio heroicos, por las villanías miserables de los
hombres ;
un libro honrado; es decir, un libro apasionado,
basta para iluminar, no una conciencia, sino un
mundo;
sonora y luminosa Epopeya Intelectual, es un li
bro apasionado, un libro bello, con la belleza tor-.
mentosa y dolorosa de la pasión ;
el Entusiasmo, es pasión de hombres libres ;
j ohT! angustia divina del Entusiasmo, que no nos
faltes jamás ;
¿quién, sin ti, sería la antorcha inextinguible,
que iluminara el torbellino de los hombres y de los
pueblos, hacia el combate y hacia la Muerte ?
libros de Entusiasmo y de Pasión, son libros de
Sinceridad, que van al alma en un flamear de incen
dio, y la iluminan, y la conquistan, y la devoran ;
los libros sin pasión son puñados de cenizas, li
bros de muerte y para los muertos, que se encuen
tran en la confluencia del Silencio y del Olvido, so
bre el río de la Eternidad... ;
LA EEPÜBLICA KOMANA
25
obras de Vida no son ésas ; ni viven, ni vivifican ;
la Esterilidad es su destino;
poseed toda la cantidad de Infinito que hay en la
Pasión, agotadla en el mar brumoso y rugidor de
las cosas pasadas, y vertedla sobre los tiempos pre
sentes y aquellos por venir, como una gran cata
rata despeñada de las cumbres obscuras y remotas
de lo Eterno;
apasionaos por la Epopeya, con Homero ; por la
Patria, con Píndaro ; por la Justicia, con el Dante ;
por la Libertad, con Alfieri; por el Derecho, con
Hugo ; por la Muerte heroica, con todos los gran
des visionarios que la han sembrado en su camino ;
sed apasionados, y tendréis el don de apasionar ;
sin pasión, ¿ cómo podréis apasionar aquellos que
os escuchan, o que os leen?
la Elocuencia, es la Pasión ;
aquellos que no tienen pasiones, no tendrán nun
ca virtudes ;
los que son incapaces de sentir ese fuego secreto
que es la Pasión, se vengan de ella proscribiéndola ;
sed apasionados y seréis eternos, porque eterna
es la Pasión ;
¿qué es la Gloria/? el estremecimiento de una
pasión a través de las edades ;
si no sois capaces de Pasión, no seréis capaces
de Inspiración ; no escribáis ; ¿ para qué ?
romped la pluma;
una pluma sin Pasión,es una Traición a laVerdad ;
y, traicionar la Verdad, es traicionar la Vida.
Veritas est Vita...