martes, 7 de julio de 2026

O bras com pletas de J. M. VARGAS VILA LA REPÚBLICA ROMANA ESTUDIOS HISTÓRICOS



 PREFACIO PARA LA EDICIÓN DEFINITIVA 

Yo no he tenido y no tengo otro Partido que el Partido de la Libertad; ella ha sido mi Musa, y ha sido bajo la pálida claridad de sus ojos minervinos que he escrito to dos mis libros; y, éste, es tal vez aquel en que más resplandece la casta luz de su divino espíritu; el río taciturno de la Historia, en cuyas olas se proyectaron los hombres y los hechos del Pasado, me ofreció todo el caudal de sus secretos, y, fué recorriendo sus riberas pobladas de sombras, que pude familiarizarme con las épocas pretéritas y, 

VIII PREFACIO entrando en el alma opaca y, turbada de ellas, pu de reflejarla en estas páginas, ensayando darle todo el esplendor de su trágica grandeza; ningún historiador me fué ignorado, pero quise apartarme del proceder técnico y didáctico de to dos ellos, ensayando el procedimiento de grandes frescos históricos, de metopas, y, de medallones personales, en los cuales los acontecimientos, y los hombres, obtuvieran, aislándose, su verdadero relieve; no quise hacer uso de los viejos moldes que la an tigua escuela histórica me ofrecía; rompi los viejos métodos; y fui contra los juicios y los prejuicios que eran hasta entonces sentencias inapelables y veredictos definitivos de la Historia; largos años de permanencia en Roma, y conti nuos viajes a ella, me dieron el amor de su historia y, el designio de escribir este libro, para lo cual qui se familiarizarme con el alma de la ciudad vetusta y gloriosa, y hube de lograrlo, ora meditando sobre sus monumentos que son una como flora petrifica da de aquel jardín de heroicas grandezas, mudo y devastado por el ala furente de los siglos, ora incli nándome sobre sus anales augustos, que otros es cribieron con fervor y, yo leí trémulo de admira ción ; 

PBEFACIO IX basta fojear, siquiera sea someramente, este vo lumen, para ver cuán distanciado estoy yo del cri terio de todos los historiadores que me precedieron, y, como voy contra los juicios de todos ellos y muy lejos de todos ellos, haciendo de este libro, un libro solitario, como mi Vida; el atrevimiento de mis juicios, es tal vez, su sola originalidad, ya que en el arte de escribir Historia, otra no puede haber; el Estilo, y el Criterio, de cada cual, son los úni cos que pueden diferenciar a los historiadores, en tre si; y, a ese respecto decir puedo, sin el temor de ser desmentido, que este mi libro es único y aislado, en un tan absoluto aislamiento, que no colinda por lado alguno -con el pensar ni el decir de los muchos historiadores, que antes de mi, y desde la remota antigüedad sobre hombres y hechos de Roma escri bieron ; ningún escritor hasta hoy, habia juzgado esos hombres y esos hechos con el criterio con que yo los juzgo en este libro; ése es su solo mérito; antes de el, la Historia habia sido una cortesana del Triunfo; vencer, era todo lo que ella pedia para absolver; 

X PREFACIO el Éxito era su dios; yo fui contra ese dios, y lo volqué; y , lo confundí en el polvo, con el polvo de sus sa cerdotes y de todos sus sectarios; yo, he alzado del lodazal de la derrota los gran des vencidos admirables, y , he prendido sobre su frente las aureolas que las manos cobardes del So borno, habían apagado sobre ellas, para halagar la Victoria Omnipotente, o cumplir su Veredicto Ine xorable ; yo, he dicho a la Venalidad Insolente de la His toria: «de aquí no pasarás» ; y, le he puesto mi libro por muralla; dudo que después de mí, se escriba un libro de tan noble atrevimiento: lo que si aseguro, es que antes de mí, no se ha bía escrito; no intento justificar sus juicios, ni hacer el elogio de sus doctrinas; es una debilidad en que no he incurrido nunca, para ningún libro mío; y, menos habría de incurrir para éste; he hallado que la Historia (1) había sido hasta hoy, una conspiración contra la Libertad; * Cuando de Historia hablo en este Prefacio, es a la Historia An tigua y en especial a la de Boma, que quiero referirme.

 PEEFACIO XI y, me he negado a ser un Conspirador más, en esa turba de legionarios de la pluma alzando sobre sus escudos, la miserable efigie de los Amos del Mundo, hechos augustos por el solo poder de la Victoria; el vértigo de la Misericordia, que en este caso es el alma de la Justicia, se ha apoderado de mi ante el Infortunio Inmerecido de los Héroes de la Li bertad, y ha vibrado y ha clamado con sus más rudos acentos, en esta Epopeya de los Vencidos, que es mi libro; yo, he tenido el culto de la \Derrota; como otros han tenido el culto de la Victoria; ése es mi Orgullo; las derrotas de la Libertad son mis propias de rrotas, las derrotas de mis más bellos sueños; por eso les rindo culto; los vencidos con la Libertad, son mis hermanos; i cómo no he de amarlos ?... yo, soy un vencido como ellos; el polvo que levantaron al caer en sus lejanos combates, nubla aún mis pupilas, a través de tan tos siglos; los heroicos sueños que plegaron las alas rotas, sobre sus tumbas, vuelan aún en rondas coléricas sobre mi corazón, y, le dicen las cosas tristes, que 

XII PREFACIO los labios de aquellos grandes vencidos dijeron al morir; vengarlos es un deber; toda Victoria contra la Libertad, es un Crimen; abofetearla con fuerza, es el gesto reservado a las manos que aún se conservan puras de las mancillas del Soborno; decapitarla sobre el poste de la Historia, y arro jar su cabeza a las multitudes hebetadas, que la adoraron de rodillas; ¡las Victorias contra la Libertad...! I es que el mundo actual no se siente abrumado por el hondo dolor de esa Tristeza?... es vuelto de espaldas a la Victoria Inclemente, que he escrito este libro; el pálido sol de los muertos, el Sol de los Venci dos, le da su lumbre; la Victoria, no me ha contado nunca entre sus cortesanos, ni entre sus esclavos; ella, que no ha deshonrado mi frente con sus san grientos laureles, no ha podido deshonrar mis ma nos con el oro de sus dádivas, ni mis puños con el hierro de sus cadenas; yo, no he seguido nunca el carro de Triunfo de ningún Vencedor, por grande que aparezca; no me he descubierto siquiera a su paso, y cuan- 

PREFACIO XIII do no lo he abrumado con mis dicterios, he arroja do sobre él, la mortaja de mi Silencio; ni mis manos se han tendido, ni mis labios se han abierto, para aplaudirlos, jamás; en cambio, la pálida Legión de los Vencidos ha atraído sobre ella mis ojos y mi corazón; he sufrido la imantación de su Dolor, y lo he cantado; en todos los tonos, y en todas las páginas de mis libros; y, en las de éste, más alta y más sonoramente que en ninguno; un Himno a los Vencidos, es este libro; i qué podrán darme ellos, cuyas manos se pudrie ron hace ya tantos siglos, en las entrañas de la Tierra?... I que tengo el culto de los muertos ? es verdad; ¡ bendita sea mi Necrofilia, que me permite vol ver la espalda a la Victoria, e inclinarme sobre las tumbas insultadas, las tumbas de los vencidos y sembrar en ellas el rosal de la Justicia, que ma ñana florecerá en tardías pero espléndidas ñores de Verdad!; los muertos que yo defiendo no pueden darme nada;

 XIV- PREFACIO sólo dejarán en mis manos el polvo de gloria que se desprende de sus cenizas inmortales; . eso vale más, que el oro que hubieran vertido en ellas sus vencedores, si yo hubiera vivido en su tiem po, y las hubiera alquilado para el aplauso; todo es triste en este libro ; triste y doloroso; porque es uno como Itinerario de las derrotas de la Libertad, y de las victorias miserables de la Fuer za contra el Derecho; este libro, es de ayer, como es de hoy, porque la Tiranía, no ha desaparecido del mundo; entrego a la Posteridad este Alegato en pro de los vencidos; ella casará la Sentencia de Oprobio, que los tri bunales históricos del Gesarismo Vencedor, habían dictado contra ellos, por la pluma de sus Escribas mercenarios; y, generaciones pósteras tejerán coronas para los Héroes pretéritos, con el foliamen de los tardíos laureles crecidos sobre aquellas tumbas, ultrajadas por el vil jaramago de la Detractación; y, la Libertad será coronada en la frente de aque llos que supieron morir por defenderla...

 PREFACIO • XV ...¿ historia? este libro de Historia no la tiene; o es bien corta en verdad; pensado, meditado, ideado, en Roma; en germen y, en apuntes, peregrinó conmigo; un día, y como me acaece con todos mis libros, sentí la imperiosa necesidad—una necesidad cuasi física—de producirlo; y, lo produje; en los jardines de mi Villa albis», en Málaga; hacia el Otoño de 1908; regresaba de un pequeño via]e a Africa; y, la sombra de Aníbal me obsesionaba; habia recorrido recientemente, en España, pata yes y ciudades, que recibieron antaño la visitación del Héroe; y, su recuerdo me conmovía hondamente; el Gran Vencido era como una sombra clamoro sa tras de mis pasos; la mirada de su ojo de Ciclope, parecía seguirme a todas partes; reposóme; y, bajo la sombra mJordorada de los limoneros de mi jardín, en cuyos ramajes hechos áureos piaban los últimos pájaros retardatarios, prontos a atrave 

XVI PREFACIO sar bl mar azul, para volver a las regiones que yo acababa de dejar, abrí ese cofre de recuerdos, que eran mis apuntes, y de sus legajos, surgieron las sombras de los grandes romanos, vencedores del Mundo, como para hacer compañía a la sombra del Gran Vencido que los había hecho temblar; los hechos históricos, apenas esbozados y evoca dos en esos apuntes, se alzaron vivos en mi cere bro , y me aturdieron con un clamor de mar; bajo su inevitable imperio, me puse a la tarea; y, escribí este libro de Octubre a Noviembre de ese año de 1908; y, llevólo a París en 1909; y, publicado fué en aquella ciudad en 1910; y, reeditado en Madrid en 1916; y, desglosados aparecieron sus bocetos, en el libro aHombres y Crímenes del Capitolio», editado en Barcelona; hoy lo incluyo en la Edición definitiva y, non variabitur de mis O bras C om pletas, que la Casa Sopeña edita; y, esta edición anula todas las anteriores, ora por el primor con que está impresa, ora por el cuidado y, el amor con que la he revisado y corregido; es ella la que debe llegar a los pósteros, y ser 

PREFACIO XVII puesta en las manos de los hombres libres, dignos de leerla; escrita ha sido para ellos; y, a ellos va... en un gran gesto de Fraternidad. V aegas V il a. REPÚBLICA.— ¿ DISCURSO L1MINAR LA REPÚBLICA ROMANA El deseo de la Verdad : he ahí la sed infinita, que aqueja al hombre sobre la tierra ; de todas las formas de la miseria humana, el Error, es la más profunda y la más inconsolable ; ese Imperio de las Tinieblas no tiene sino un sol que lo disipe : la Verdad ; el alma humana tiene necesidad de la Verdad, co mo el ser humano tiene necesidad del Sol; fuera de ellos, es el Caos ; y el Caos es la negación de la Vida; ‘ la Verdad, es la única forma de Revelación ha-* bida sobre la tierra ; la Verdad, dicha del hombre al hombre, por sobre las tinieblas del Espacio y del Olvido ; la Verdad, que llena invisiblemente el mundo; de la cual está embebida la tierra ; y, que la envuel ve, como un manto de infinita Misericordia : Plena est omnis térra gloria ejus; 

4 VARGAS VILA la palabra que cae de los vastos cielos de la Ver dad, fructifica siempre; fructifica en los corazo nes ávidos del divino Misterio, de creer y de crear ; los espíritus, se regocijan del advenimiento de la Verdad, aunque les sea dicha entre dolores ; el dolor que viene del conocimiento de la Verdad, es saludable, como una purificación ; como un cau terio, hecho por el orgullo rojo, de aquel que dice la Verclad ; y, como presa de un deseo profundo, la multi tud de los hombres, sueña siempre con los ricos esplendores de ese sol, tan obscurecido y tan leja no ; hay que dar a los hombres algo de ese sol de la Verdad, aunque aquellos que aman las tinieblas, nos maldigan ; respondiendo al deseo íntimo de las almas, aquel que dice la Verdad, triunfa siempre ; no de ese triunfo inmediato, triunfo vil, que es el castigo y la profanación de la Gloria, sino de aquel otro le jano, que es su consagración ; lejano y reverente, como la voz de los siglos ; hay enemigos personales de la Verdad, como hay enemigos personales de la luz, llenos del orgullo te nebroso de su propia ceguedad ; para ellos, hay dos cosas igualmente intangibles y sagrada^: la Tradición y las Tinieblas ; ellas lle nan el mundo ; ¡ no las toquéis ! ¿ no veis que so bre ellas reposa, el Imperio del Error? ; no hagáis luz sobre ellas; ¿ qué harán entonces los habitan tes de ese Hemisferio de la Impostura ?; la Men 

LA EEPÜBLICA EOMANA 5 tira, el Fraude, el Cinismo, ¿dónde irán a refu giarse ? no digáis la Verdad, no bagáis luz sobre el pasa do ; anatematizados seréis, por el amor loco del Caos, de aquellos que ban bebido en el pozo de las Tinieblas, y beberán aún ; y, sin embargo, es necesario decir el Fiat, que ordena a la luz nacer, y decir la palabra, que or dena a la Verdad surgir; la Inexorable Verdad, única a la cual en el torbellino vertiginoso de los siglos, le es dado contemplar, el rostro augusto de la Gloria : Qui vidit conspectum Glorice; todo adorador de la Verdad, siente la necesidad de hacer la luz sobre un campo determinado de la Ciencia ; ¿a dónde mayor suma de Impostura acumulada — de Impostura y de Injusticia—, que en el seno de la Historia? . más que una conspiración contra la Verdad, una conjuración contra la Justicia, parece el tejido de la Historia ; llegando a ciertos puntos de ese Imperio de la Adoración a la Fuerza, que es la Historia, cabe preguntar, ¿es el destierro de la Justicia, la condi ción inmanente de la Historia? ¿dónde está el al ma de la Verdad, en estas crónicas arrodilladas, ebrias del más intolerable servilismo? los reyes son todo ; los pueblos son nada, en aquel himno de libertos; desde que el autor de los Salmos, dijo a los re yes : «Yosotros sois dioses», el criterio de los histo

 6 VARGAS VILA riadores, pareció cristalizarse, en el veredicto ab yecto de aquel Estilita de la Adulación : la Historia, ha sido deshonrada por los historia dores, que han vivido en contubernio vergonzoso con la Tiranía; y, la Tiranía, es la lepra de Lá zaro, que deforma y hace pútrido cuanto toca ; no son los crímenes de la Tiranía, los que más asombran : son los crímenes de la Historia ; ella no ha sido sólo la cómplice vil del Despotismo, si no la ejecutora cruel de sus odios ; ella dispone de dos Imperios sin fronteras : el Silencio y el Olvido ; y, los pone al servicio de la Tiranía, para desterrar en ellos, a los grandes nombres, que los tiranos le entregan para ser ejecutados por su mano ; la Calumnia, desencadenada por los historiado res contra los hombres de la Libertad, llena la His toria, como los aullidos de una hiena, sobre el se pulcro de los grandes muertos ; los huesos de los rebeldes heroicos, y de las mul titudes sin nombre y sin edad, son devorados por la Mentira, mientras los ritmos solemnes de la Injusticia, estremecen los campos, cayendo sobre esas tumbas, vencidas en su desolación ; porque la Historia, no ha sido sino eso : un ver dugo asalariado de la Libertad ; un instrumento de los vencedores contra los vencidos ; un voceador de renombres sangrientos y de glorias asesinas ; un veredicto implacable contra aquellos que no han te nido la sanción del Éxito, aunque en las manos de esos fantasmas entristecidos, centelleen fulgores del sol de la Libertad, que cayó con ellos, cuando el 

LA EEPÜBLICA ROMANA 7 acero de la derrota, atravesó sus fuertes entrañas, venciendo sus cóleras, y haciendo abatir el hacha de sus sagradas venganzas ; . el alma de la Historia antigua, ha sido servil y cruel, y no ha sabido sino capitular^ con la Vic toria ; circunscribiéndonos a la Historia de Roma, ¿ dónde está el historiador, en el cual palpite el al ma severa y pura de la Libertad? si Roma fué un pueblo brutal, enemigo de la Justicia, sus historiadores representaron a mara villa el espíritu de ese pueblo. Roma fué un pueblo grande, que no fué nunca un pueblo libre ; y, no tuvo sino historiadores ena morados de su grandeza, y enemigos de la Libertad. Tácito, aquella grande alma, tan digna de ser li bre, ¿qué era cuando de la libertad del pueblo se trataba, cuando frente a una insurrección de es clavos se detenía su pluma, o de referirse había a los pueblos vencidos por Roma, o tocábale narrar las victorias de esa inmensa coalición de los pode rosos contra los débiles? ; un difamador de genio ; ¿dónde hay en sus libros, un acento generoso en favor de los esclavos o de los vencidos, una voz de protesta contra la Opresión, un grito sincero de li bertad ; uno de esos grandes acentos que el furor pone en los labios de las grandes almas? ¿dónde? impasible como la Naturaleza ; inexorable como la Fatalidad ; sin entrañas, como el Destino ; y, ¿Suetonio? aquel secretario de Adriano, des 

8 VARGAS VILA lumbrado y sobornado por el Poder, parece que hu biera bebido sangre, y que la bebiera siempre ; ho rrible sed, sin alma, a quien sólo el vicio tenía el privilegio de agradar, y el Crimen, no tenía el poder de indignar; ¿dónde, en ese horario de horrores, que se lla ma : Los Doce Césares, dónde hallaréis una voz de protesta contra el Crimen, un gesto de indig nación ante las monstruosidades ; un acento de pie dad para los vencidos : de admiración por aquellos que sucumbían defendiendo la Libertad ; de con miseración por los esclavos ; algo conmovido, algo noble, algo humano? ¿aquel fonógrafo del delito, era un hombre? el alma está ausente de sus libros ; un horror tene broso los llena; y un pavor de la Libertad, y un odio ciego hacia ella; ¿odio? tal vez no; olvido completo de ella ; esa absoluta incomprensión de ser libre, que forma el alma del esclavo intelectual, el más feroz de todos los esclavos ; y, ¿Veleyo Patérculo? aquel pretor de Tiberio, y adulador de Seyano, que habría honrado la His toria ignorándola, y la deshonra con escribirla ; ese último retoño de una dinastía de lacayos, que mar chaba detrás del carro de Tiberio, y tenía su pues to en la litera del César; ¿ qué puede decir de la Libertad y la Justicia, él, el calumniador de Ger mánico? ; agradezcámosle que después de haber des honrado la Historia deformándola, no haya manci llado la Libertad defendiéndola : la Libertad, no

 LA EEPÜBLICA EOMANA 9 quiere ser servida, sino por almas dignas de po seerla ; y, ¿Salustio? el antiguo pretor de César, que co mo Cuestor, no dejó de vender sino lo que no tu vo comprador : Ut nihil in eo non venali haberit; ¿no se insurecciona contra la Libertad, al verla personalizada en Catilina? ; ¿ese falso demócrata, expulsado del Senado por prevaricador, podrá en trar en la Historia como Juez ? Tito Livio, el armonioso y pomposo Tito Livio, ¿no era apasionado amigo de Pompeyo, y no fue de masiado cortesano de Augusto, para poder amar la Libertad? el,viejo Quirite, tenía el alma demasiado romana para amar la Justicia y la Humanidad, el anticus fit anumus, lo hacía un lobezno sentimen tal de la Urbe, incapaz de otro culto que no fue ra el de la Fuerza que dominaba el mundo ; y, ¿Plinio el joven?, ése era el panegirista de Trajano ; ¿no os asorda el clamor de su Adulación? su pluma puesta al servicio de su Ambición, no po día estar al servicio de la Libertad, y sólo alcanza ba con ella a apuntalar su gobierno de Bitinia; no le pidáis amor a la Justicia, a aquel que en su go bierno la vendía ; el último ultraje a la Justicia, se ría el de ser consagrada por las manos de la Vena lidad ; y, ¿Plutarco? ese beocio sin elegancias, cortesa no de la espada, y manipulador de arcillas ilustres, ¿no va en el vértigo de su adulación, hasta decir nos que Nerón fué el mejor de los hombres, y el Libertador de la Grecia? ¿no lo veis, cómo con 

10 VARGAS VILA sus propias manos, aplaude los altares y las flores alzados y regadas al paso del hijo de Agripina, del Mimo Conquistador de su propia patria ? ¿dónde estaba el helenismo de este hacedor de térra cottas, encargado de probar, que si merced a Píndaro y Epaminondas, no era cierta la leyenda de que Beocia daba de sí los más imbéciles de los hombres, sí daba los más indignos? ; las monogra fías aduladoras de Plutarco, serán siempre el Bre viario de los pretorianos, pero no serán nunca la divina fuente de Verdad, donde desalterar pueda, su desesperante sed de Justicia, una alma libre ; ¿dónde encontrar el historiador de la Libertad, en ese tumulto de injusticias y de violencias, que es la historia del mundo romano? todos ellos fueron los adoradores de la Iniquidad, y los sacerdotes de la Injusticia; ¿ no veis el silencio o la mofa que todos ellos ha cen, en tomo a las escasas horas de libertad, de que gozaron los pueblos, en esa tragedia angustiosa de su vida? • la rebelión, los encoleriza o los asusta ; la liber tad, los entristece ; no la comprenden ; la odian como algo quimérico que hace m al; los grandes rebeldes, son siempre ante ellos, grandes criminales ; los héroes vencidos, les son odiosos ; aquellos pueblos que resisten al poder de Roma, son bárbaros y asesinos ; sólo el Éxito, es grande ante sus ojos; sólo la Tiranía, es sagrada ; 

LA EEPÜBLICA EOMANA 11 la divinización de los amos de la Tierra, por odiosos que ellos sean, se hace un deber de esos historiadores de la antigüedad ; allí está Quinto Curcio, para declarar dios a Alejandro, el ebrio, sanguinario e incestuoso de Macedonia. Estrabón, declarará a Tiberio : el mus justo de los hombres. Yeleyo Patérculo, os dirá, que por sus cualida des, Seyano estaba más cerca de los dioses que de los hombres; v ¿no escucháis la retórica apaniaguada de Plutar co, hacer de Nerón un Salvador de pueblos? no os asombréis ; Tito, el asesino implacable de los hebreos, será llamado : la delicia del genero humano. Calígula y Heliogábalo serán hechos dioses. César, también lo fué ; él inaugura las doce di vinidades de Cayo Suetonio; viendo esa divinización constante de los hombres, ¿no empezáis a sentir, cierto justo desprecio por los dioses? en medio de ese tropel de hombres y de dioses, que actúan en el torbellino de la Historia, ¿dónde están los pueblos? los Amos lo llenan todo, los pueblos no tienen casi lugar en la Historia; los pueblos, no son nada, ante aquella : Floreni hominum, de que habla Plinio ; aquel ciudadano de Atenas, que negaba la coro na a Milciades, después de Maratón, porque no ha 

12 VARGAS VILA bía tenido él solo, el honor de la victoria ; ese ha bría sido apedreado por los historiadores de Roma, en castigo a su audaz sinceridad; pero, Alejandro, asesinando a Clito por haber osado criticar en su presencia, que en las inscrip ciones de los trofeos sólo figuraran los reyes, y no aquellos que los habían adquirido al precio de su sangre, ése realizaba, con el puño de su espada, el ideal querido a los historiadores de la antigüedad ; ¿cómo, pues, desenterrar la Verdad y la Liber tad, de bajo esa montaña de la Adulación que es la Historia ? ¿cómo? escribiéndola, sin esa ley de la genuflexión ante el Poder, que parece haber sido el alma de la an tigüedad, desde antes de nacer ; es, rompiendo los acentos de ese concierto extra ño de servilismo, en el cual la Historia antigua, quiso poner todo el espíritu de su vitalidad, bal buceando la adulación, antes de hablarla ; es, escribiendo la Historia, fuera de ese cesaris- mo de las letras, que se llama el culto de la Tra dición y la fe de los clásicos ; porque lo que nos ha hecho hasta hoy esclavos de la Mentira, es ese- culto al clasicismo romano, que nos laota de servilismo, por los pezones ex haustos de la vieja latinidad; nuestra educación, es una educación de servidum bre, porque es una educación de tradición ; y, la corrupción del pasado, hace de nuestros ni ños, esclavos espirituales, antes de que las comip 

LA REPÚBLICA ROMANA 13 ciones de su época, hagan de muchos de ellos, los esclavos políticos, que eclipsan por su impudor, to dos los siervos de la antigüedad ; no contentos con educarlos en una religión sin grandeza, hecha por esclavos y para esclavos, mu tilando su libertad desde el día de su nacimiento, entregamos esas generaciones de eunucos menta les, al furor apasionado de los clásicos, para que beban en ellos, la admiración al Despotismo, y el odio ciego a la Libertad ; ¿de dónde viene esa admiración incondicional que nuestros hombres letrados, sienten por el pér fido Augusto, y por su siglo de pútrido esplendor ?... de la corrupción que él sembró en las letras roma nas, y que nosotros hemos bebido, cuando en los bancos de las escuelas, los bonzos del clasicismo, nos envenenaban de antigüedad ; ¿no es por Horacio, por la miel de los versos de ese cortesano corrompido, que nuestra juventud aprende a despreciar a Labeón, como un loco en tre los sabios? ...Labeun, insanior inter Sanos dicatur... y, es así, vestido del hazmerreír de esa Sátira, que el gran Sabio, el gran Patriota, el defensor de las libertades romanas, Labeón, aparece a las men tes juveniles, disfrazado por la musa ebria de aquel bufón de genio. Augusto, como todos los tiranos, no protegió las 

14 VARGAS VILA letras, sino para corromperlas : él, negó siempre su protección a aquellos que le negaron su ingenio, y no acarició otras musas que aquellas que se hicie ron las cortesanas de su Imperio ; es en esa poesía, degradada por Virgilio y por Horacio, y la cual Ovidio hace lamentable en su desesperación de esclavo desterrado, inconsolable por el rencor del Amo ; es en esa elocuencia, corrompida por Mecenas, y en la cual las rosas oratorias de Tito Livio, brillan con un esplendor de caducidad, que las almas han aprendido y agotado el culto de esa edad de oro del despotismo, en que no le t‘ué dado al Genio brillar sino por su silencio, y a la Virtud no le quedó otro refugio que entrar en la obscuridad... y, antes de esa era augustiana, ¿dónde han aprendido los jóvenes a odiar la verdadera liber tad, y a amar los sofismas del orden, sino en la prosa íalsa, inñada y enfática de Cicerón? ¿no es en las metáforas globulares, de ese retórico del vien to, que nuestras generaciones han aprendido a odiar a Catilina? ¿no ha sido en esos grandes gritos de Odio y de Envidia, que todos hemos aprendido a odiar de ni ños, a aquel vencido, glorioso y enorme, cuya som bra llenó en su época la Historia toda?... ¿no fué en esas Euménides de la Mediocridad, llamadas : Gatilinarias, que nuestro juicio se pros tituyó por aquel huracán de diatribas que salían de la boca del Miedo y de la Iniquidad ? ¿no veis, todavía, nuestros oradores, liberales y 

LA REPUBLICA ROMANA 15 aun radicales, jurar por los manes de Cicerón, y cegados por la infladura de esa retórica de avia ción, pasar con desden, por no decir con horror, al lado de Catilina? ¡su Maestro, Cicerón, lo di jo : Magister dixit; la Justicia, la Verdad, la Li bertad ¡ cosas temerarias ! dejad pasar a vuestros liberales, con Cicerón ba jo el brazo; van a misa ; apresuraos a. reír, ya que no vale la pena de entristeceros ; y aprended con la Historia, a despreciar menos a los enemigos verdaderos de la Libertad, que a los falsos apóstoles de ella ; ¿qué corrupción de criterio, no debemos todos a Séneca, aquel falso genio, que deshonró por igual la elocuencia y la esclavitud ? ese maestro de Nerón, que para corromperlo to do, corrompió la Filosofía, ¿no quiere hacemos arrodillar ante el parricidio de su Amo ; cuando es cribe al Senado en nombre del Emperador para dis culpar el asesinato de Agripina ? ¿ no veis en ese ges to, el esfuerzo de aquél, que disculpando el Crimen, se justifica de haberlo aconsejado? Séneca, es también un encanto de los clásicos, y tiene, con otros, el privilegio de corromper la ju ventud ; bajo el patrocinio de Quintiliano, su ba jeza pasa por elegancia, y se recomiendan como má ximas de filosofía, los sofismas de su degradación ; los acentos altivos de Lucano en la Farsalia, la virtud de Traseas, la firmeza de Helvidio ante Vespesiano, nos vengan un poco de las bajezas de Quintiliano; pero, ¿no es este vil adulador de Do- r e p ú b lica .— 3 

16 VARGAS VILA miciano, el que insulta a los filósofos, porque osan creerse más sabios que los Emperadores? ¿no es ese pedagogo declamatorio, enfático y pueril, el maestro de la Elocuencia, en nuestras Universida des y Liceos? ¿a qué cachorro de Tribuno, no he mos visto prenderse con ahinco a las ubres de esa loba escolástica domesticada por Domiciano? ¿ qué nos enseñan las arengas alfeñicadas de Pli- nio el joven, y toda la literatura equívoca y dulzo na del reinado de Trajano? los encantos, las gran dezas, y las misericordias del Poder Absoluto ; de esa miseria nos hemos nutrido todos ; y, es esa medula de liebres, la que damos a devorar a nues tros descendientes ; ¿cómo esperamos, pues, con esta pedagogía de es clavos, hacer generaciones de hombres libres? por eso, a la hora presente, es tal la densidad de las tinieblas morales en nuestros pueblos, que no hay ya manera de disimular el horror que los envuelve; ¿no es hora de reaccionar contra esa escolástica de siervos, que a todos los peligros accidentales que engendra la Mentira, une el definitivo peligro de nuestra desaparición como pueblos y como raza? porque es sólo, llegando a ser pueblos libres, que llegaremos a ser pueblos fuertes ; y, no llegaremos a hacer pueblos libres, sino edu cándolos en la Libertad, fuera de todos los despo tismos : del de la Religión, del de la Tradición, y del de la Espada ; hagamos libros, fuera de esos despotismos, y con 

LA REPUBLICA ROMANA 17 tra esos despotismos ; y, haremos pueblos dignos de combatirlos, ya que hasta hoy, no hemos tenido sino tribus aptas a servirlos ; ¿quién ha elevado ese monumento de esclavitud, multiforme y desmesurado?... el libro ; ¿cuál es el ariete destinado a demolerlo? el libro; los libros heterodoxos, se suceden los unos a los otros, y es ya enorme el trayecto recorrido en el ca mino de la liberación de las conciencias ; las acres verdades de la Heterodoxia, rompen los mitos, dormidos a la sombra de los errores meta- físicos, viejos como la tierra ; y, el huracán, el sagrado huracán de la Impie dad, hace crujir las viejas catedrales de piedra y de granito, donde se arrodillaban el Miedo y la Igno rancia de los hombres, y la Soledad, empieza a apoderarse de los templos, y los devora con su enor me boca de desierto : Solitudinem vacat térra... pero, ¿la Historia? el trascendentalismo de la Historia, parece des cuidado por la Libertad; ¿cuáles los libros de Historia Romana, escritos en favor de los oprimidos, relatadores y ensalza dores de los grandes gestos épicos de la Libertad, a través de los siglos en que imperó la servidumbre ? ¿es que las asperidades de la tarea, la hacen inac cesible, como un pico de monte, donde el espíritu de la Verdad no podrá llegar jamás? ¿no será, pues, posible arrebatar la Historia a la facción de los serviles, al trust de los retóricos asa 

18 VARGAS VILA lanados que la escribieron, llenos de la pasión des bordante y devoradora de la Tiranía ? • dos pasiones se han disputado siempre el cora zón del mundo : la pasión de la Autoridad y la pa sión de la Libertad ; la Historia antigua, no conoció este segundo amor de los hombres ; y no lo sirvió jamás ; ¿no sería tiempo de desentrañar de ella, las lu chas y los dramas de la Libertad, y mostrarlos al mundo? dar voz a los muertos y a las multitudes que han caído combatiendo por la Libertad y por el Dere cho, hacerlos hablar, defender y explicar su obra, y decir el por qué de su derrota ; tal, es el espíritu y el fin de este libro, por lo que a la Historia de Roma se refiere ; podría decirse que son, la historia y la glori ficación de los vencidos, las que viven en estas pá ginas ; en Historia, no hay nada nuevo; el Nihil novum sub solem, se hizo para la Historia ; la originalidad absoluta, es imposible en Histo ria, como en todo; la Historia se alimenta de hechos ; y, los hechos se cuentan, no se inventan ; ¿en dónde, pues, el alma y la novedad de la His toria? en el C oncepto del historiador; contar un hecho, he aquí el narrador; comentar el hecho, he ahí el Historiador ; he ahí por qué el C oncepto, es el alma de la His toria, y la Historia toda ; 

LA EEPÜBLICA EOMANA 19 ¿frente al hecho, llamado Tiranía, el historiador aplaude? he ahí el concepto conservador de la His toria, que hará textos para una escuela de esclavos ; ¿el historiador reprueba el hecho Tiranía? he ahí el concepto liberal de la Historia; ése hará texto en una escuela de hombres libres ; igual sucede, frente a las revoluciones y a los revolucionarios contra el despotismo; se critican o se aplauden, según que el criterio del historiador, sea el criterio conservador del servilismo, o el cri terio liberal de la Eebelión ; y, no hay más que esos dos criterios en Historia ; así un Historiador no puede dar sino dos cosas originales, o mejor dicho personales, en su obra : su Estilo y su Concepto; es decir, su Arte y su Alma; puede haber libros sin Arte ; ¡ los hay tantos! pero, libros sin alma, he ahí lo que no acepta la Historia, ni aun en los narradores sin genio, como Hesiodo; su alma, es decir, su conciencia, he ahí la que debe mostrar el historiador, desnuda y palpitante, en las páginas de sus libros ; su alma, llena de pasiones nobles : la Cólera, la Justicia, la Verdad ; todo lo que revele ese Infinito, latente y tormentoso, que es el corazón de un hom bre : Mare timbra; ¿quién habla de suprimir la pasión en Historia? tanto valdría suprimir el alma del Historiador ; la Impasibilidad, en Arte como en Historia, no 

20 VARGAS VILA es sino la Impotencia; la Impotencia absoluta de sentir ; el alma del hombre, es naturalmente estremeci da, y estremecible como el m ar; la pasión es el viento divino que la agita; viene de lo alto, y la hace cantar o la hace rugir, según el encanto o el horror que traiga entre los pliegues de sus alas ; la Imparcialidad, no es sino la máscara cobarde de la Hipocresía; el espíritu humano, es naturalmente apasionado ; hay en él, un fondo innato de honradez, que lo ha ce sensible, a las oscilaciones del Bien y del Mal, subiendo o bajando en la conciencia humana ; todo hombre honrado, es un hombre apasionado ; la Impasibilidad ante el Crimen, no es sino la Complicidad con el Crimen ; la Complicidad que no obra, y añade a la bajeza de su actitud, la ba jeza de su cobardía; sin Pasión no hay Virtud, como sin Emoción no hay Arte ; un hombre, que no se siente apasionado por el Bien, no será nunca un hombre virtuoso ; como un hombre, que no se siente emocionado ante lo Bello, no será nunca un Artista ; la pasión del Bien, eso es la Virtud ; la pasión de lo bello, es el Arte; ¿cómo creeríais en la honradez de un hombre, que teniendo en sus manos, el poder de inclinar la balanza del Bien y el Mal, hacia uno u otro la do, permaneciese indiferente, en nombre de la Im parcialidad? '

 LA REPÚBLICA ROMANA 21 ¿ qué diríais de aquel, que colocado entre Caín y Abel, no supiera decidirse, por el Asesinato o la inocencia ; que puesto entre Jesús y Barrabas, le fuera indiferente la vida del ladrón o la del Após tol ; que entre Sócrates y los jueces de Atenas, le fueran indiferentes el Filósofo o los verdugos ; que entre Nerón y los cristianos, le fuera igual el grito del loco y el del M ártir; que colocado entre la Li bertad y el Despotismo, entre el Pueblo y el Tira no, permaneciera indiferente y sin acción, en nom bre de la Imparcialidad, es decir, de todas las impo tencias, cuando no lo es de todas las corrupciones? y, ¿ésa es la Virtud, que se pide al Historiadoi? dejádmela maldecir en nombre del Honor ; un hombre, que permanece indiferente, sin in dignarse ante el Crimen, es un Criminal, cuales quiera que sean el gesto que esboce, o el vocablo que busque para excusar su miserable actitud ; ¿qué diríais de la ultrajante serenidad de aquel historiador que llegando al desfiladero de las Ter mopilas, os contara, sin comentarios, la muerte de los trescientos Esparciatas, sin deciros, si era aque llo un sacrificio del patriotismo, o una locura sin genio y si aquel glorioso desfiladero, debía ser cu bierto por todas las flores del Entusiasmo, o entre gado a las zarzas y jaramagos del Olvido? ¿qué alma de hombre libre, no llega jadeante de Emoción, desbordante de Inquietud, a esa con fluencia de razas, a esa gran vertiente de la Histo ria, que se llama la batalla de Salamina, que hizo 

22 VARGAS VILA reflorecer en florescencia de victorias, el divino ro sal del Genio Griego? ¿qué corazón no acompaña con un coro de de seos, y el movimiento apasionado de sus ruegos, la Oración de Milciades, en la mañana de Platea? ¿cómo no estremecerse hasta en el fondo del al ma, ante aquel duelo formidable, en que el helenis mo, es decir, toda el alma del mundo antiguo, es tuvo amenazada de perecer, bajo la ola de los bár baros que Jerjes, desencadenó sobre el Ática? ¿qué hubiera sido del mundo, si el Asia hubiese obtenido la victoria sobre la Hélada? ¡ un mundo medo! \ un mundo persa! ¡ el puente sobre el He- lesponto, hecho el camino de la barbarie ! ¡ la Gre cia esclava y el mundo temblando bajo el azote de Jerjes !... ¿no sentís el horror, subiéndoos en el corazón, como una marea, al solo pensamiento de esta muer te moral del mundo? . ¿quién, sin pasión, se atrevería a escribir la His toria? . los hombres y los hechos, no pueden describirse sino con pasión, porque sin pasión, no pueden ser juzgados ; ¿qué es un hecho histórico? la resultante de un conglomerado de pasiones ; y, ¿qué es un hombre histórico?; una pasión, que actúa en la Historia ; ¿cómo, pues, sin pasión, podríais juzgar esas co sas apasionadas y apasionantes de por sí? todo movimiento histórico, toda Revolución, han

LA REPUBLICA ROMANA 23 sido el estallido, la manifestación violenta y deci dida de las pasiones de un pueblo ; siempre ha sido una pasión la que ha movido una Revolución, cuan do no un huracán de pasiones, desencadenado en el cerebro y en el corazón de los hombres ; ¿cómo sin pasión seríais osados a entrar en ese laberinto, o aptos a comprender y a juzgar el espí ritu de una Revolución, o siquiera fuese el de un motín ? ciegos y sordos en ese caos de pasiones, perece ríais arrollados por ellas, sin haber podido asir el alma del acontecimiento, que duerme en el fondo del tumulto; ¿cómo podríais juzgar los hombres históricos, sin percibir y comprender, su pasión, que es el resor be oculto que los mueve? ¿qué son Ciro, Darío, Jerjes, Alejandro, César, Bonaparte? grandes ambiciones que marchan por la Historia; si no tenéis la pasión de la Libertad, ¿podréis comprender las almas de esos grandes Predestina dos de la Gloria, que son Bolívar, Wáshington, San Martín, Hidalgo, Morazan, o José Martí? Imposible; ¿ qué son esos hombres ?... la divina pasión de la Libertad, que marcha por la Historia ; ¿no os contagia su pasión heroica, y el lúcido somnambulismo de su Ensueño? entonces, renunciad a historiarlos ; no los com prenderéis jamás ; os falta la pasión que a ellos los hizo grandes ; os falta todo ; 

24 VARGAS VILA el Genio, es la Pasión ; no me deis libros sin pasión, son libros sin al ma ; lejos del sol de la Verdad, y de la caricia lu minosa de la Vida; dadme esos libros apasionados, que se empren den con el corazón en llamas, y el alma estremeci da por el torbellino vertiginoso de las pasiones, lle nos del soplo devorador de la Verdad, de la Justi cia, de la Libertad, desbordantes de Odio y de Des precio heroicos, por las villanías miserables de los hombres ; un libro honrado; es decir, un libro apasionado, basta para iluminar, no una conciencia, sino un mundo; sonora y luminosa Epopeya Intelectual, es un li bro apasionado, un libro bello, con la belleza tor-. mentosa y dolorosa de la pasión ; el Entusiasmo, es pasión de hombres libres ; j ohT! angustia divina del Entusiasmo, que no nos faltes jamás ; ¿quién, sin ti, sería la antorcha inextinguible, que iluminara el torbellino de los hombres y de los pueblos, hacia el combate y hacia la Muerte ? libros de Entusiasmo y de Pasión, son libros de Sinceridad, que van al alma en un flamear de incen dio, y la iluminan, y la conquistan, y la devoran ; los libros sin pasión son puñados de cenizas, li bros de muerte y para los muertos, que se encuen tran en la confluencia del Silencio y del Olvido, so bre el río de la Eternidad... ; 

LA EEPÜBLICA KOMANA 25 obras de Vida no son ésas ; ni viven, ni vivifican ; la Esterilidad es su destino; poseed toda la cantidad de Infinito que hay en la Pasión, agotadla en el mar brumoso y rugidor de las cosas pasadas, y vertedla sobre los tiempos pre sentes y aquellos por venir, como una gran cata rata despeñada de las cumbres obscuras y remotas de lo Eterno; apasionaos por la Epopeya, con Homero ; por la Patria, con Píndaro ; por la Justicia, con el Dante ; por la Libertad, con Alfieri; por el Derecho, con Hugo ; por la Muerte heroica, con todos los gran des visionarios que la han sembrado en su camino ; sed apasionados, y tendréis el don de apasionar ; sin pasión, ¿ cómo podréis apasionar aquellos que os escuchan, o que os leen? la Elocuencia, es la Pasión ; aquellos que no tienen pasiones, no tendrán nun ca virtudes ; los que son incapaces de sentir ese fuego secreto que es la Pasión, se vengan de ella proscribiéndola ; sed apasionados y seréis eternos, porque eterna es la Pasión ; ¿qué es la Gloria/? el estremecimiento de una pasión a través de las edades ; si no sois capaces de Pasión, no seréis capaces de Inspiración ; no escribáis ; ¿ para qué ? romped la pluma; una pluma sin Pasión,es una Traición a laVerdad ; y, traicionar la Verdad, es traicionar la Vida. Veritas est Vita...

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