Los
errores más frecuentes de los escritores jóvenes, no empezaría por los
problemas de estilo, sino por los errores de visión. La técnica puede
aprenderse; la mirada literaria, en cambio, tarda años en formarse.
1. Querer publicar antes de aprender a reescribir
Muchos
jóvenes creen que escribir es redactar un primer borrador. En realidad,
escribir es corregir.
El
manuscrito suele nacer mediocre. La literatura aparece durante las revisiones.
2. Confundir complejidad con profundidad
Llenan los
textos de palabras difíciles, referencias filosóficas o estructuras
enrevesadas.
Pero la
profundidad no nace de la oscuridad. Un párrafo de Borges parece sencillo y,
sin embargo, contiene un universo.
3. Imitar demasiado a sus maestros
Tras
descubrir a Kafka, quieren escribir como Kafka. Tras descubrir a Cortázar,
quieren escribir como Cortázar.
Es una etapa
normal, pero algunos nunca salen de ella.
La voz
propia surge cuando las influencias se vuelven invisibles.
4. Creer que la inspiración es suficiente
Esperan la
llegada de las musas.
Los grandes
escritores suelen trabajar incluso sin inspiración.
La
disciplina produce más páginas que el entusiasmo.
5. Enamorarse de cada frase
Todo
escritor debe aprender a sacrificar páginas excelentes cuando perjudican el
conjunto.
Una hermosa
descripción puede arruinar el ritmo de una novela.
6. Explicar demasiado
No confían
en el lector.
Entonces
explican sentimientos, símbolos y motivaciones una y otra vez.
El lector
disfruta descubriendo.
Cuando el
escritor lo explica todo, mata el misterio.
7. Crear personajes sin contradicciones
Los
personajes perfectos son aburridos.
Los seres
humanos son contradictorios:
- valientes y cobardes,
- generosos y egoístas,
- sinceros y mentirosos.
La
contradicción crea vida.
8. Descuidar la lectura
Sorprendentemente,
muchos quieren escribir más de lo que leen.
Un escritor
es, ante todo, un lector insaciable.
Quien deja
de leer empieza a repetirse.
9. Buscar aprobación inmediata
La literatura es una carrera de décadas.
La fama
instantánea suele durar menos que una buena página.
10. Confundir tema con historia
Tienen ideas
enormes:
- la muerte,
- Dios,
- el tiempo,
- el mal,
- la memoria.
Pero olvidan
que el lector sigue a personas concretas.
No se
enamora de una idea. Se enamora de un personaje.
11. Temer al fracaso
Muchos
abandonan tras recibir una crítica negativa.
Sin embargo:
- Kafka publicó poco.
- Melville murió prácticamente
olvidado.
- Pessoa pasó gran parte de su
vida en la sombra.
La historia
literaria está llena de derrotas provisionales.
12. Escribir para parecer inteligentes
Este es
quizá el error más peligroso.
Cuando el
autor intenta impresionar, el lector lo percibe.
Cuando
intenta decir una verdad humana, el lector lo acompaña.
13. No confiar en su obsesión personal
Muchos
jóvenes abandonan el tema que verdaderamente los persigue porque creen que no
interesará a nadie.
Pero la gran
literatura suele nacer precisamente de una obsesión.
Faulkner
tenía el sur profundo. Lovecraft tenía el horror cósmico. Borges tenía los
laberintos y el tiempo. Proust tenía la memoria.
Y cada
escritor auténtico posee su propio fantasma.
La cuestión
no es encontrar un tema nuevo.
La cuestión
es encontrar aquello que uno no puede dejar de escribir.

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