CRISIS ESCOLASTICO-MODERNA
Transición de la Filosofía escolástica á la Filosofía moderna
11."
EL RENACIMIENTO.
Con la decadencia de la Filosofía escolástica, inicia
da , promovida y desarrollada por las diferentes causas
que dejamos apuntadas, durante los siglos xiv y xv,
coinciden y vense germinar ya desde el primer tercio
del último los primeros síntomas del Renacimiento, el
cual á su vez puede ser considerado como el punto de
partida y como la forma general del movimiento filo
sófico que representa la transición de la Filosofía esco
lástica á la Filosofía moderna.
Pero no se olvide que
este movimiento filosófico, que abraza gran parte del
siglo xv y todo el siglo xvi , no debe exclusivamente
su existencia y su naturaleza al solo Renacimiento.
Aunque iniciado por éste é informado generalmente
de su espíritu renaciente ó neopagano , debió en gran
parte su desarrollo, sus manifestaciones y sus carac
teres á otros grandes sucesos contemporáneos, cuales
fueron, entre otros , la invención de la imprenta , el
descubrimiento del Nuevo-Mundo, los viajes á la In
dia , las luchas doctrinales provocadas por el protes
tantismo , las invasiones crecientes de los legistas y
del poder civil contra la Iglesia , la formación y pre
ponderancia de la clase media , las tendencias secula-
rizadoras y absolutistas de los gobiernos , y hasta las
guerras político-religiosas de la época.
La fermentación producida en los espíritus por to
das estas causas , unida á la fascinación causada en los
mismos por el Renacimiento , ó digamos por la súbita
aparición de las artes , de las letras y de la Filosofía
greco-romanas, produjo ese movimiento filosófico,
confuso , desordenado y complejo , que llena los si
glos xv y xvi, y que representa la transición de la Fi
losofía escolástica á la moderna , ó , si se quiere , el
predominio y victoria de ésta sobre aquélla.
El espíri
tu humano, atraído por la belleza plástica de la forma
griega, desdeñó la belleza ideal y moral de las artes
cristianas; lisonjeado en su orgullo y en su afán de
independencia por los predicadores del libre examen,
fascinado y lleno de entusiasmo en presencia de los
nombres , de los escritos y de los sistemas de los anti
guos filósofos de la Grecia, marchó desatentado y como
ebrio en todas direcciones, abandonando el terreno
firme de la subordinación de la idea filosófico-racional
á la idea cristiana , echando en olvido y hasta menos
preciando aquella sobriedad científica de que tan bri
llantes ejemplos diera la Filosofía escolástica en sus
grandes y nobles representantes.
Y la Filosofía del Re
nacimiento ó de esta época de transición , salvas algu
nas excepciones , se le vantó airada contra la Filosofía
escolástica , en vez de levantarla de su decadencia, en
vez de corregir sus abusos y defectos, en vez de resti
tuirla al buen camino de que se había separado, en vez
de perfeccionarla y desarrollarla en sus ideas y solu
ciones , y , sobre todo , en vez de completarla y agran
dar sus horizontes y sus aplicaciones por medio del
cultivo de las ciencias físicas, exactas y naturales. Si
el espíritu humano , en vez de seguir en el orden filo
sófico la tendencia neopagana y racionalista del Rena
cimiento, hubiera restaurado la Filosofía escolástica,
completándola y perfeccionándola , y en el orden reli
gioso , en vez de recibir la influencia protestante con
sus naturales frutos, el racionalismo y naturalismo,
hubiera seguido desenvolviéndose y progresando bajo
la influencia del Catolicismo, ¿cuál sería hoy el esta
do de la Europa? ¿Se hallaría , como se halla, agitada
y conmovida por tan funestos presentimientos acerca
de su porvenir? ¿Estaría tan amenazada y corroída por
esas doctrinas y costumbres de sensualismo universal
y por las corrientes ateo-socialistas? Problema es este
que bien merece fijar la atención de los hombres que
piensan, al menos de aquellos para quienes la Filoso
fía de la historia entraña algo más que la concepción
determinista , y para quienes la historia de la huma
nidad es algo más que lina rama de la física.
I 2."
CARACTERES GENERALES DE LA FILOSOFÍA EN LA
ÉPOCA DE TRANSICIÓN.
«Entre la Filosofía escolástica , escribe V. Cousin,
y la Filosofía moderna, está la que con justicia podría
apellidarse Filosofía del Renacimiento, porque siesta
Filosofía es algo , es aute todo una imitación de la an
tigüedad. Su caracteres casi enteramente negativo:
rechaza la escolástica , aspira á algo nuevo , y forma
lo nuevo con la antigüedad. En Florencia se traduce á
Platón y los alejandrinos, fúndase una Academia llena
de entusiasmo, desprovista de crítica, en la cual se
amalgaman, como en otro tiempo en Alejandría, Zo-
roastro , Orfeo , Platón, Plotino y Proclo , el idealismo
y el misticismo , un poco de verdad y mucha locura.
Aquí adoptan la Filosofía de Epicuro, ó sea el sensua
lismo y el materialismo ; allí se abrazan cou el estoi
cismo ; eu otra parte se entregan al pirronismo.
Si casi
por todas partes es combatido Aristóteles, es el Aris
tóteles de la Edad Media , es el Aristóteles de Alberto
Magno y de Santo Tomás, el Aristóteles que, bien ó
mal comprendido , había servido de fundamento y de
regla á la enseñanza cristiana ; pero se estudia á la vez
y se invoca el verdadero Aristóteles, y en Bolonia y
en Roma , por ejemplo, se sirven de él para atacar al
Cristianismo. Eu realidad, esta pequeña época uo cuen
ta hombre alguno de genio que pueda ponerse en pa
rangón con los grandes filósofos de la antigüedad , de
la Edad Media y de los tiempos modernos : no produ
jo monumento alguno duradero, y si se la juzga por
sus obras, hay motivos para ser severo cou ella.»
Sin ser completo en todas sus apreciaciones , este
pasaje de Cousin expresa con bastante exactitud los
caracteres generales de lo que el escritor francés llama
Filosofía del Renacimiento, lo mismo que nosotros
apellidamos Filosofía de transición escolástico-moder
na.
El carácter más general de ésta es la imitación ar
tificial y exagerada de la antigüedad , y , como conse
cuencia y aplicación de ésta, el culto de la forma con
preferencia y hasta con perjuicio del fondo ; la lucha
contra la escolástica, y con bastante frecuencia, y como
medio y resultado de esta lucha , la oposición y nega
ción de las ideas cristianas , que entonces, como hoy,
como siempre, tuvieron y tienen el privilegio de con
citar las iras , los ataques apasionados del indiferentis
mo religioso , del racionalismo, de la incredulidad.
Todos estos caracteres, junto con los opuestos y
variados elementos filosóficos de la antigüedad paga
na, se encuentran amalgamados y como sincretizados
en los principales representantes de esta Filosofía de
transición , pero en proporciones muy diferentes , re
sultando de aquí escuelas y direcciones de tan diversa
índole y de tan varios matices, que es empresa harto
difícil establecer orden y método en su historia. Porque
ello es cierto, que es cosa nada fácil clasificar con
precisión y exactitud las escuelas y sistemas que lle
nan este período histórico , en medio de la confusión
producida por el choque entre el principio escolástico-
cristiano y el principio neopagano , entre la idea ge-
nuínamente católica de la Edad Media, y la imitación
entusiasta , exclusivista y avasalladora de la antigüe
dad greco-romana y de los filósofos gentiles.
Procuraremos , no obstante, acercarnos á una cla
sificación exacta y completa en lo posible, y al efecto
dividiremos el contenido filosófico de esta época en las
siguientes escuelas ó direcciones: escuela platónica, ó,
si se quiere, neoplatónica ; escuela aristotélica; es
cuela antiaristotélica ; escuela físico-naturalista ; es
cuela teosófico - naturalista ; escuela independiente;
escuela filosófico-política. Despuésde esto, hablaremos
del movimiento filosófico en el seno del protestantis
mo, de la Filosofía tradicional ó escolástico-cristiana,
y, por último, de la escuela escéptica.
I
1 3.°
ESCUELA PLATÓNICA.
Esta escuela renaciente, que pudiera ser denomi
nada escuela platónico-itálica, en atención á que casi
todos sus representantes florecieron en Italia, debió su
primer impulso al griego Jorge Gemisto , que se dió á
sí mismo el nombre de Pletlion, ó que le dieron sus
admiradores (qucisi alius Plato, novus Plato) y discípu
los. Habiendo venido á Italia para asistir al Concilio de
Florencia en 1438, comenzó á exponer y preconizar en
aquella ciudad la Filosofía de Platón , produciendo
grande entusiasmo por las doctrinas de este filósofo en
casi toda la Italia.
En realidad, lo que Jorge Gemisto enseñaba no era
la doctrina propia ó pura de Platón , sino amalgamada
con las teorías de los alejandrinos , ó sea según las in
terpretaciones y sentido del antiguo neoplatonismo.
Como todos los partidarios de esta escuela en este pe
ríodo del Renacimiento , Gemisto ataca con encarniza
miento á Aristóteles, especialmente en las teorías que
se refieren á la teología y la moral. Los argumentos
del fundador del Liceo contra las ideas de Platón, y la
doctrina del mismo acerca de las substancias primeras
y segundas , son también objeto de vivos ataques y de
apasionadas refutaciones por parte del filósofo rena
ciente. Á juzgar por algimos pasajes é indicaciones de
sus obras , y con especialidad de la que :on el título
de Tratado de las Leyes se publicó en 1858 , en con
cepto de obra inédita, el filósofo bizantino llevaba su
entusiasmo hasta el puuto de reemplazar la religión
cristiana por el misticismo alejandrino ó neoplatónico,
si en su mano estuviera. Plethon inspiró también al
duque deToscana, Cosme deMédicis, extremado amor
á la Filosofía de Platón , hasta el punto que, según el
testimonio del mismo Marsilio Ficino, la idea ó pro
yecto de fundar la Academia Platónica florentina , que
tan famosa llegó á ser en Italia, surgió en la mente del
citado Cosme de Médicis al oir á Plethon (1) ensalzar
las excelencias y profundidad de la Filosofía del fun
dador de la Academia.
La campaña emprendida por Gemisto contra Aris
tóteles y en favor de Platón, fué continuada, aunque
con más moderación y con más puro seutido cristiano,
por el famoso Besarión, el cual nació en Trebisonda,
año de 1388, asistió al Concilio de Florencia como
Arzobispo de Nicea,fué después Patriarca de Cons-
tantinopla y hecho más adelante Cardenal de la Iglesia
romana, cuyos principios y cuya doctrina enseñó y
(1)
«Magnus Cosmus, escribe Ficino en su prólogo á la traduc
ción de las Enneadas de Plotino, senatus consulto patriae pater, quo
tempore concilium inter Graecos atque Latinos sub Eugenio Pontí
fice Florentiae tractabatur, philosophura graecum nomine Gemistum,
coguomine Plethonem, quasi Platonem alterum, de mysteriis plato-
nicis disputantem frequenter audivit. E cujus ore fervente sicafílatus
est, protiuus ut inde academiam quamdam alta mente conceperit,
hanc opportuno primo tempore parilurus »
practicó constantemente después del Concilio : falleció
en Noviembre de 1472.
En su obra principal, ó al menos más conocida,
Adversus calumniatorem Platonis, escrita contra Ja
Comparatio Aristotelis et Platonis del aristotélico Jorge
de Trebisonda, Besarión ensalza y coloca á Platón so
bre Aristóteles, pero procurando al mismo tiempo
hacer justicia al último y evitando las exageraciones
y exclusivismos de Plethon. El Cardenal griego prestó
además servicios importantes á las letras y la Filosofía,
traduciendo los Memorabilia de Jenefonte, y principal
mente con sus versiones, algo defectuosas por dema
siado literales, de la metafísica de Aristóteles y de los
fragmentos metafísicos de Teofrasto.
§ 4."
MARSILIO FICINO.
El discípulo más notable de Gemisto Plethon, y á
la vez el representante principal del platonismo italiano
del Renacimiento, fué Marsilio Ficino, que nació en
Florencia por los años de 1433, y murió en 1499. Mé
dico afamado y literato eminente, fué puesto por Cosme
de Médicis al frente de la Academia platónica que
fundó en Florencia hacia el año de 1460. Llevado de
sus aficiones platónicas con tendencias alejandrinas,
puede decirse que dedicó gran parte de su vida á po
pularizar entre los hombres de letras la doctrina y las
obras no sólo de Platón, sino de Plotino, Jámblico,
Porfirio y algunos otros neoplatónicos. El médico fio
rentino completó y afirmó estos trabajos de propa
ganda , por medio de un tratado notable que lleva por
título: Theologia platónica de immortalitate animorum.
El platonismo de Marsilio Ficino no es exclusi
vista, ni tampoco anticristiano, como el de algunos de
sus contemporáneos.
El filósofo de Florencia admitía
y combinaba con el elemento platónico, no sólo bas
tantes elementos alejandrinos, sino algunas ideas y
concepciones aristotélicas, rebatiendoá la vez y recha
zando las interpretaciones averroísticas de algunos
acerca de la naturaleza del entendimiento humano
según Aristóteles.
Lejos de seguir la tendencia anticristiana de su
maestro Plethon y de algunos otros, Ficino encamina
sus esfuerzos á demostrar y poner de manifiesto la con
formidad y armonía de la Filosofía platónica con la
doctrina cristiana.
Su Theologia platónica de immortalitate animorum,
no es un simple tratado de psicología, como pudiera
hacer sospechar su título, sino que es también un tra
tado más ó menos completo de teodicea cristiana, en
que se discuten muchos problemas teológicos y meta-
físicos. En armonía con su espíritu amplio y conci
liador, Ficino propende á la doctrina de Aristóte
les sobre algunos puntos importantes , y , á pesar de
sus aficiones platónicas, enseña con Aristóteles que
el alma racional es forma substancial del hombre:
Mena igitur forma illa est, per quam quisque nostrum
in humana specie collocatur.
Entre las muchas razones que aduce para demos
trar la inmortalidad del alma , hay algunas excelentes,
y otras que presentan cierto aspecto de originalidad.
Sin embargo de lo dicho, descúbrese con bastante
frecuencia en sus obras al discípulo de Platón y de los
neoplatónicos alejandrinos, con los cuales enseña, en
tre otras cosas , no ya sólo que las esferas celestes es
tán animadas, sino que la tierra , el agua, el aire y el
fuego tienen cada cual su alma propia: Globo terreno
una anima sufficit.... Animam suam habeat aer , snam
ignis, eadem rotione qua ierra suam, etaqua. Simili-
ter octo coelorum globi animas ocio.
El filósofo florentino atribuye al alma de la tierra
el origen de los animales que se decían producidos ex
putrescente materia (1), negando, por consiguiente, lo
que hoy se llama generación espontánea.
Marsilio Ficino y el cardenal Besarión pueden y
deben ser considerados como los representantes más
genuínos y racionales de la escuela platónica del Re
nacimiento. Al mismo tiempo que vulgarizaban las
obras del filósofo ateniense, y llamaban la atención
sobre la excelencia de su Filosofía, hacíanlo con la
mesura propia de los hombres superiores, sin descono
cer ni negar en absoluto la importancia filosófica de
Aristóteles y de los escolásticos, y, sobre todo, de
mostrando con su pluma y con su ejemplo que la res
tauración de la Filosofía, de las ciencias y de las artes
antiguas , como elemento parcial del progreso, podía
y debía llevarse á cabo sin renegar de la Iglesia cató
lica , ni atacar sus instituciones.
(1)
«Quapropter berbae animantesque, quae sola putrefactione
nasci videntur in térra, nou rainus a propriis causis oriri debent
quam quae propagatione nascuntur. Sed ubinam sunt hae propriae
causae? Procul dubio in terrena vita, sunt terrenarum vitarum cau-
saepropriae.... Erunt igiturillae causae in anima terrae.» Theol.plat.,
de immort. anim ., lib. ív , cap. i.
|
5.°
CONTINUACIÓN DE LA ESCUELA PLATÓNICA.
El famoso Juan Pico de la Mirándula , que nació
en 1463 y falleció en 1494, cuando contaba poco más de
treinta años , fué discípulo de Marsilio Ficino , cuya
dirección neoplatónica siguió, pero mezclada y modi
ficada con ideas místicas y cabalísticas. Fué hombre
de vastos y universales conocimientos, muy superio
res á sus pocos años; cultivó especialmente la Filoso
fía , la Teología , el hebreo y algunos otros dialectos
semíticos , el griego , la astronomía , ó, mejor dicho,
la astrología , y en 1486 se presentó en Roma , invitan
do á todos los sabios de Europa, cuyos gastos de viaje
se ofrecía á satisfacer, para que acudieran á discutir
novecientas conclusiones que publicó y se comprome
tía á defender , tomadas de toda clase de ciencias y
materias.
La discusión no se llevó á cabo , porque se
suscitaron dudas y dificultades acerca de la ortodo
xia (1) de algunas de aquellas proposiciones. En los
últimos años de su vida , Pico se entregó al estudio
casi exclusivo de las Sagradas Letras, distribuyó á los
pobres gran parte de su rico patrimonio, muriendo en
la práctica de las virtudes cristianas.
Aunque los historiadores de la Filosofía suelen co
locar á Pico de la Mirándula entre los representantes
(1)
Mirándula escribió una apología de las tesis tachadas ó acu
sadas de heterodoxia, y en 1493 Alejandro VI publicó un rescripto ó
breve favorable a la ortodoxia , al menos personal, del autor de las
tesis citadas.
de la escuela platónico-itálica, la verdad es que este
filósofo , ó , digamos mejor, este escritor filosófico tie
ne más de ecléctico y cabalista que de platónico. Cierto
es que manifiesta alguna predilección y atribuye cierta
superioridad á la doctrina de Platón y de sus discípulos
(quorum doctrina..... ínter omnes philosophias , habita
est sanctissimaj , gloriándose de haberla popularizado
por primera vez en Italia (et a me mine primum , quod
sciam...., est in publicum allataj en algunas de sus
partes; pero no es menos cierto que también se gloría
de conocer , comparar y discutir las opiniones de las
diferentes escuelas ( non unius modo , sed omnigenae
doctrinae piadla in médium afferre rolui), para llegar
á la verdad por medio de la comparación y discusión de
los sistemas y escuelas de Filosofía: ut hac coniplu-
rium sectarum collatione ac multifariae discussione
philosophiae, Ule veritatis fulgor.... illucesceret.
En armonía con esta tendencia ecléctica , Pico se
propuso conciliar los textos y sentencias que aparecen
discordes en los principales filósofos, buscando concor
dia entre Platón y Aristóteles (Platoni Aristotelisque
concordiam), entre Scoto y Santo Tomás, y hasta entre
Averroes y Avicena: in quibus Scoti et Thomae, phires
in quibus Averroes et Avicennae sententiae, quae dis
cordes eocistimantur, concordes esse nos assevera-
mus (1).
(1)
Á pesar de estas ideas sincréticas, y en medio do sus tenden
cias conciliadoras, el discípulo de Ficino conserva y descubre sus
preferencias platónicas, según se desprende, entre otros, del siguiente
curioso pasaje, en el cual Pico expone concisamente su juicio acerca de
los principales filósofos, asi gentiles como cristianos. Después de hablar
con encomio de Trimegisto , Pitágoras , Platón y Aristóteles , añade:
«Atque ut a nostris, ad quos prostreino philosophia pervenit, nunc
Gomo la mayor parle de los platónicos, Pico admite
y supone que los cielos son cuerpos animados (1); pero
lo que principalmente caracteriza y desvirtúa la doc
trina del discípulo de Ficino, es la importancia y el
valor científico que concede á la astrología , la magia,
y, sobre todo, á la cabala
(2).
exordiar : est in Joanne Scoto, vegetuin quiddam atque discussum : in
Tlioma, solidum et aequabile: in Egidio, tersum et exactum : in Fran
cisco, acre et acutum : in Alberto, priscum, amplum et grande: inHen-
rico , ut mihi visum est, semper sublime et venerandum. Est apud
Arabes, inAverroe firinum et inconcnssum: in Avempace et Al-
pharabio, grave et meditatum: in Avincenna, divinum atque plato-
nicum. Et apud Graecos, in universum quidem, nítida , in primis
et casta philosophia. Apud Tliemistium, elegaus et compendiaría.
Apud Alexandrum , constans et docta. Apud Theophrastum, graviter
elaborata. Apud Annnonium , enodis et gratiosa. Et si ad platónicos
te converteris, ut paucos percenseam: in Porphyrio, rerum copia,
et multijuga religione delectaberis: in Jamblico, secretiorein philoso-
phiam et barbarorum mysteria veneraberis : in Plotino, primum
quidquam non est quod admireris, qui se undique praebet admíran-
dum, quem de divinis divine, de humanis longe supra hominemdoc
ta sermonis obliquitate loquentem, sudantesplatonici vix intelligunt.»
Op. Omnia., t. i, pág. 32o.
Aun cuando se prescindiera de las palabras referentes á Plotino y
demás neoplatónicos alejandrinos, las preferencias platónicas de Pico
se revelan suficientemente en los calificativos y epítetos con que dis
tingue a Enrique de Gante y Alberto Magno , que son los que más se
acercan á Platón entre los escolásticos que cita.
(1)
«Qui negat coclum esse animatum, ita ut motor ejus non sit
forma ejus, non solmn Aristoteli repugnat, sed totius pliilosopbiae
fundamenta destruit.»
(2)
He aqui algunas proposiciones relacionadas con este punto, y
que forman parte de las novecientas conclusiones á que antes liemos
aludido: Nullti est sdeutiu quae nos mugís cartipcut de divinilate
Christi, quam Magia el Cabala.— Quaelibet ro.r virtutem Imbél in Ma
gia , in quantum Dei vor,e formular. — Sicut ligiuni David operi Ca-
balae mirabiliter deserriunt, ¡la litjmui Orphei uperi vero lidtae et
natural i a Magiar.—Nihil habebit firmnm in opere qui Veslam non
2
TOMO 111.
Francisco Pico de la Mirándula, sobrino del ante
rior, cuya biografía escribió, fué también hombre de
letras, y siguió la dirección y tendencias de su tío, es
pecialmente en la parte místico-cabalística.
Análoga dirección siguieron dos. escritores alema
nes, que tuvieron más de literatos que de filósofos en
el sentido propio de la palabra. El primero, llamado
Juan Reuclüin, que nació en 1455 y falleció en 1522,
se distingue por las doctrinas, ó, mejor dicho, ten
dencias neoplatónico-cabalistas que ofrecen sus dos
obras principales, que son De arte callalistica la una,
y De verbo mirifico la otra. Esta última está escrita en
forma de conferencia entre un gentil, un judío y un
cristiano. Sus ataques contra las Órdenes religiosas y
contra Roma, junto con los de su contemporáneo Ul-
rico de Hutten, prepararon el advenimiento del pro
testantismo.
El segundo representante de la dirección indicada
fué Enrique Cornelio Agrippa, que nació en Colonia
en 148G, y murió en Grenobleaño de 1535. Los escritos
de Agrippa, además de sus tendencias pitagórico-pla
atraxerit.— Qni cunjunxm t Astrologiam Cabuhie , videbit quodsab-
batinare et qniescere, convenientius fit posl Chrístum die dominico
quuui die sabbuti.—Per mysterium duarum litterarum Van et Jod,
scitur quomodo ipse Messias ut Deus, fuit principimn suipsius ut homo.
—Ego animan, nostram sic dece ni Sephirot adapto , ut per unitatem
sit cum prima , per inteliectum cum secunda, per rationem cum ter-
tia , etc.— Qui sciverit quid sit denarius in Arithmetica form ali, et
cognoverit naturum prim i nnmeri sphaeriei, sciet illud quod ego adhuc
apud ahquem Cabalistam non legi, et est quod sit fmulamentum secreti
magni Jobelei in Cabala. Estas y otras proposiciones no menos extra
vagantes, junto con algunasmás peligrosas, teológicamente conside
radas , prueban que no anduvieron descaminados los que las impug
naron y se opusieron á su defensa pública.
tónicas, conceden mucha importancia á la magia, que
divide en natural, celeste y religiosa, ^us obras más
importantes como escritor filosófico, son la que trata
De occulta philosophia, y la que lleva por título :
De
incertitudine et vanitate scientiarnm, en las cuales, y
principalmente en la última , abundan las ideas escép
ticas y se descubren también reminiscencias lulianas.
Agrippa fué como el precursor de los Paracelsos,
Cardanos y otros médicos aventureros, que llamaron
la atención de las gentes con sus teorías y prácticas
cabalísticas y con sus excursiones desordenadas por el
campo de la Filosofía y de las ciencias.
Reuchlin, humanista acaso el más notable del si
glo xv, representa la reacción exagerada de las letras
humanas contra los defectos y vicios de la escolástica
en este concepto, defectos y vicios que á la sazón ha
bían llegado á su apogeo con el dominio de la escuela
nominalista, representada por entonces en la Alema
nia por Gabriel Biel, compatriota y amigo de Reuchlin.
En honor de éste, es justo recordar que se mantuvo
firme y murió en la fe católica, á pesar délas solicita
ciones reiteradas y vivas de Lutero para atraerle á su
partido, y á pesar de haber visto á su sobrino Me-
lanchton apostatar del Catolicismo para convertirse
en auxiliar y defensor de la falsa Reforma.