miércoles, 20 de mayo de 2026

TÍTULO DEL ORICINAL EN inglés: "PASCAL - THE LIFE OF GENIUS" Traducción cíe M ariano de Alarcón

 



AGRADECIMIENTOS

 Dicen algunos autores, al hablar de sus obras: Mi libro, mi comentario, mi relato, etc... Y de berían más bien decir: Nuestro libro, nuestro comentario, nuestro relato". Nuestro libro 'es, en gran parte, la obra de una larga lista de estudiosos de Pascal. El que se propone llegar a saber algo de la vida y el espíritu de Pascal no tiene más remedio que bu cear bien hondo en Sainte-Beuve. Debe, además, agradecer gran demente la existencia de la magnífica edición de Pascal, conte nida en la de los Grandes Escritores Franceses y debida a las plumas de Léon Brunschvicg, Fierre Boutroux y Félix Gazier. Por otra parte, conviénele tomar como sus constantes guías a Fortunat Strowski, Víctor Giraud y Jacques Chevalier, si bien guarde su completa libertad de acción a cada vuelta del camino, en cuanto a la apreciación y a la discusión se refiere. Con todos ellos quedará excesivamente obligado por cuanto de ellos ha recibido, aunque nunca bastante en lo de mostrarles gratitud. 

Me es asimismo satisfactorio mostrar la mía al rector Floyd U. Ritcluiiyer y al profesor Walter A. Hurwitz, de la Univer sidad de Cornell, y al doctor AJbert Kingsbury, de Nueva York, por haberse dignado leer con espíritu crítico partes del original de esta obra; al profesor Daniel Mornet, de la Sorbona, y al profesor Rene Jasinski, de la Universidad de Lilíe, por su es pecial ayuda y cooperación; al señor Morris Gilbert, de París, y a mi esposa por su crítica sensata y trabajosa. Quisiera asimismo mostrar mi agradecimiento a todas las Bi bliotecas que me han facilitado la realización de este trabajo, especialmente a la Biblioteca de la Universidad de Cornell y a la Bibliotéque Nationale, de Francia. I. EL PRODIGIO La vanidad está tan arraigada en el corazón del hombre, que un soldado, un sirviente de soldado, un cocinero, un mozo de cuerda se jacta de ello y se perece por tener admiradores; también los codician los filósofos; y los que es criben contra la vanidad quieren lograr la fama de haber escrito bien; y sus lectores desean el prestigio de haberles leíao, y yo mismo que esto escribo tal vez tengo tal deseo; y acaso los que esto lean... 

Pensamientos. De Blaise Pascal puede sencillamente deciise que ha sido uno de los hombres más grandes que han existido. Luego de haber hecho a la edad de doce años el descubrimiento de las matemáticas, escribió a los dieciséis un tratado sobre las sec ciones cónicas que puede considerarse como el precursor de la geometría descriptiva. A la edad de diecinueve años inventó, construyó y puso a la venta su máquina de calcular. Dió a la física la Ley Pascal, demostró la existencia del vacío y contri buyó a fundar la ciencia de la hidrodinámica. Creó asimismo la teoría matemática de las probabilidades, como consecuencia de una discusión sobre las pérdidas del jugador. En los primeros tiempos del cálculo infinitesimal, sus especulaciones resultaron de suma importancia. 

A la edad de treinta y un años, luego de una noche de revelación religiosa, abandonó la ciencia para volver la vista a ella tan sólo para examinar, a fin de dis traerse cuando le aquejaba un fuerte dolor de muelas, y resolver el problema de los cicloides. Partidario de los principios teoló gicos de los jansenistas, escribió sus célebres Cartas Provinciales en defensa de su doctrina, arma polémica que no ha perdido PASCAL-LA VIDA DEL CENIO 12 todavía su aguzado filo. El estilo de su prosa, que resultaba nuevo en su extraordinaria sencillez, fijó la forma y el carácter de la literatura francesa. Por otra parte, columbró un nuevo método de enseñanza de la lectura. 

En otra rama de actividades, organizó la primera línea regular de vehículos de transporte. Escribió sus Pensamientos en los instantes que le dejaba estar lúcido una cruel enfermedad, y fueron una preparación para una apología del Cristianismo, pensamientos cuya influencia ha sido extraordinaria durante tres siglos en la mentalidad de las gentes y que todavía siguen apasionando y contribuyendo a la formación de los espíritus modernos. Pascal murió a la edad de 39 años. He aquí, pues, el pensar de este hombre, que ha sido uno de los genios auténticos de la humanidad. ¿Qué era su espíritu, qué su alma? ¿Qué era, él, Pascal? 1. LOS ANTECEDENTES Es la Auvemia una región yerma, una meseta granítica que se eleva en el centro de Francia. Montañas de configuración cónica y volcanes apagados álzanse encima de llanuras azotadas por los vientos y donde las nieves son abundantes y persisten tes.

 Gustan los franceses de aparejar el carácter tradicional de los habitantes de tal región, que se tilda de astuto, fanático, cicatero y obstinado, al granito volcánico que a la vista tienen a toda hora. Por exagerada que tal relación pudiera parecer, es indudable que los hijos de esa región, como secuestrados en me dio de aquellas montañas casi inaccesibles, han conservado pro fundamente su genuinidad racial y su carácter. Tienen la cabeza redonda de la estirpe alpina y la ruda insensibilidad extema de los sobrevivientes de un suelo adverso y miserable. Así, suelen arder con la llama interior del martirio. Por eso pudo florecer tanto allí el protestantismo, y Luis XIV tuvo el firme conven cimiento de que a los "camisards” no se les podría alejar más que por medio de la decapitación. 

A comienzos del siglo dieciséis, un campesino, Jean Pascal, abandonó su aldea nativa, Cournon >, para ir a buscar for tana a Clermont, ciudad conocida actualmente como Clermont- Ferrand. Le fueron bien los negocios en pequeño que allí em prendiera y se casó con una burguesa, hija de un mercader como él. El mayor de los cinco hijos que tuvieron, Martin Pascal, sobrepasó mucho a su padre en honores y prestigio, ya que llegó a ser representante de la Tesorería francesa en una dilatada comarca. Tal vez fuera ese Martin Pascal el que abju rara el protestantismo hacia el año 1573, ya que la ambición induce a veces a la conversión no menos que la misma fe.2 Su boda había sido una buena boda, pues su esposa, Marguerite Pascal de Mons, pertenecía a la categoría inferior de la pequeña nobleza. 

Su padre había desempeñado cargos importantes y presumía de la patente de nobleza otorgada a uno de sus ante pasados por el rey Luis XI. Tal distinguida estirpe, y el prin cipio de la nobleza francesa, que proclama que “le ventre an- oblit” (el vientre ennoblece), permitieron al joven Pascal el poder firmar todos sus escritos añadiendo a su nombre el cali ficativo de écuyer, caballero. El mayor de los hijos de Martin Pascal fué Étienne, padre a su vez de Blaise. Nacido en el año 1588, le tocó ya criarse en una familia de posibles, envanecida con sus éxitos munda nos, con su hidalguía y con su prestigio por su honradez en su profesión. Dadas tales condiciones, se le envió a París para que se educase como magistrado. 

En París conoció a un gran abogado, oriundo como él de la Auvemia y llamado Antoine Arnauld. Puede decirse que este patriarca filoprogenitor fué real y verdaderamente el padre del jansenismo. Sus veinte hijos de dentro y de fuera de la Iglesia, se convirtieron en los apóstoles militantes de tal credo sectario, que mantuvo a Francia en plena revuelta durante siglo y medio. Regresó Étienne a Clermont y, con arreglo a una costumbre que nosotros estamos ya hechos a abominar, compró un cargo en la administración fiscal. Más adelante, compró asimismo el cargo de Segundo Presidente de la Audiencia (una especie de Recaudador de Impuestos). Era, pues, uno de los funcio narios de categoría de la Francia central, por muchos conocido y por todos honrado y respetado. Las crónicas de la época se refie ren concisamente a él denominándole “el Presidente Pascal". 

Casóse este Pascal con Antoínette Bégon, hija de un acau dalado mercader de Clermont, celebrándose la boda en 1617. En París, o acaso en alguna otra parte, consiguió una presen tación para los círculos de cerebros científicos especulativos más eminentes de entonces. Llegó a alcanzar cierto renombre como matemático, y sus meditaciones sobre la mecánica y so bre la teoría de la armonía merecieron ser consideradas con alta estimación por los más versados en tales materias. Se le admiró mucho igualmente por haber llegado a unir la teoría y la prác tica de la armonía, lo cual deja entender que llegó a tocar acep tablemente algún instrumento musical. 

Aunque su estilo lite rario era objeto de grandes encomios por parte de sus amigos, lo que de él se conoce hoy día no puede menos de parecemos pesado y pedante, adobado con una ironía destinada más bien a molestar que a simplemente pinchar. Por lo demás, era un funcionario de una gran capacidad, un padre autoritario que, si se sacrificaba por sus hijos, pedía igual mente por parte de ellos el sacrificio de una honestidad inta chable, exigente a más no poder de que se hiciese hasta lo último debido, orgulloso de sus éxitos ai la vida, así como de su fa milia y de su pequeña nobleza. Podría llamársele el tipo ca racterístico de las gentes de su región, si no fuera por su gran capacidad intelectual y por su extraordinaria vivacidad emotiva, condición nada normal en la gente de su raza. Tuvo Étienne cuatro hijos, de los que sobrevivieron tres: Gil berte, que nació el día de Año Nuevo de 1620; Blaise, nacido el 19 de junio de 1623 y Jacqueline, que vino al mundo el día 5 de octubre de 1625.

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