martes, 20 de enero de 2026

“Ernesto Cardenal: el monje con megáfono” por Dr. Enrico Giovanni Pugliatti y Méndez-Limbrick

 


Ernesto Cardenal nació el 20 de enero de 1925, lo cual demuestra que incluso los poetas revolucionarios tienen la cortesía de llegar al mundo en pleno verano, cuando las metáforas están frescas y las sotanas aún no se arrugan. Su obra, por otra parte, es una mezcla tan improbable de salmos, marxismo y boinas negras que haría sonrojar a cualquier monje trapense con inclinaciones trotskistas.


 “El monje con megáfono”

1. Natalicio: ¿Un poeta o un profeta con calendario?


Nació en Granada, Nicaragua, ciudad famosa por sus iglesias coloniales y por producir poetas que confunden la misa con el manifiesto.

Desde temprano, Cardenal mostró una vocación por la contradicción: estudió filosofía, teología y revolución, lo cual es como entrenarse simultáneamente para ser jardinero, pirómano y árbitro de cricket.

2. Obra: entre el salmo y el sermón político

Su poesía es tan cósmica que uno sospecha que Dios le dictaba en verso libre, aunque con acento sandinista.

Fundó la comunidad de Solentiname, donde los campesinos pintaban, rezaban y debatían sobre dialéctica materialista. Una especie de Woodstock teológico, pero con menos guitarras y más excomuniones.

Fue Ministro de Cultura en la Nicaragua sandinista, lo cual equivale a ser el encargado de la música ambiental en una revolución armada. Su tarea: hacer que la poesía rimara con la reforma agraria.

3. Conflicto con el Vaticano: el episodio del dedo papal

En 1983, el Papa Juan Pablo II le regañó públicamente en el aeropuerto de Managua. Cardenal, fiel a su estilo, respondió con silencio y boina, lo cual es el equivalente eclesiástico de un sarcasmo británico.

Fue suspendido del sacerdocio, lo que en su caso no le impidió seguir predicando, solo que ahora con más metáforas y menos incienso.

4. Rehabilitación final: el perdón papal y el Nobel que nunca llegó

En 2019, el Papa Francisco lo rehabilitó. Cardenal tenía 94  años, lo cual demuestra que la Iglesia perdona, pero solo cuando el pecador ya no puede organizar otra revolución.

Nunca ganó el Nobel, pero fue nominado. Quizás los suecos no sabían cómo clasificar a alguien que escribía sobre quarks, Cristo y Che Guevara en el mismo poema.

Conclusión: ¿Ernesto Cardenal o Ernesto Paradoja?

Cardenal fue un hombre que rezaba con una mano y escribía manifiestos con la otra, que creía en Dios pero también en Marx, y que convirtió la poesía en un campo de batalla donde los ángeles llevaban boinas y los salmos se imprimían en mimeógrafo. En resumen: un sacerdote que no sabía si bendecir el pan o nacionalizarlo.

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