jueves, 6 de agosto de 2026

Sigmund Freud Obras completas Sigmund Freud, 2001 Traducción: Luis López Ballesteros y de Torres

 



 

 Sigmund Freud

Obras completas

 

 Sigmund Freud, 2001

Traducción: Luis López Ballesteros y de Torres

Editor digital: Titivillus

ePub base r1.2

 

 

  PRÓLOGO A LA PRESENTE EDICIÓN

Al cumplirse el cincuentenario de nuestra primera edición de las Obras Completas de Sigmund Freud, y con motivo de haberse publicado, a título póstumo, muchos trabajos del profesor vienés todavía inéditos, Biblioteca Nueva inicia con este primer volumen una nueva edición definitiva de la magna labor científica desarrollada por el creador del psicoanálisis.

Esta nueva edición se ha orientado a ordenar cronológicamente toda la obra de Freud, de acuerdo con el criterio sustentado por la edición inglesa a cargo del doctor James Strachey y de la doctora Ana Freud, hija y continuadora de su padre en la investigación psicoanalítica. Esta tarea ha sido encomendada al médico psicoanalista chileno Jacobo Numhauser Tognola, que ha efectuado las correcciones, modificaciones y agregados que las nuevas investigaciones sobre la obra freudiana aconsejan.

Al propio tiempo, el doctor Numhauser ha redactado, junto a los centenares de notas, de diverso género, contenidas en nuestras precedentes ediciones, para la presente, otras no menos expresivas, que figuran en el texto señaladas con asteriscos.

En esta edición, inexcusablemente figura el prólogo que a la primera de 1922 suscribió el filósofo español José Ortega y Gasset, quien fue, precisamente, el que propuso a Biblioteca Nueva la magna empresa de enriquecer la bibliografía en lengua española con la magistral versión del traductor Luis López Ballesteros y de Torres, y que tan elogiosos comentarios críticos motivó por parte de Sigmund Freud en la carta que insertamos en el presente volumen.

También hemos de expresar, una vez más, nuestro reconocimiento a los doctores José Germain y Ramón Rey Ardid por su respectiva aportación a las anteriores ediciones de las Obras de Freud.

Para un mejor estudio y valoración del acervo científico freudiano, el ilustre doctor Juan Rof Carballo aporta un estudio de orientación general y particular para este volumen primero, que será complementado en volúmenes sucesivos.

En este tomo primero hemos incluido todos los escritos psicológicos de Freud hasta la aparición, en 1905, de El Chiste y su relación con lo inconsciente.

Además, en la presente edición figura una selección iconográfica del autor y varias ilustraciones más, directas o marginales, relacionadas con su obra y procedentes de la historia del arte universal.

 


 PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN

1922

La BIBLIOTECA NUEVA se propone publicar, vertidas al castellano, las obras completas del gran psiquiatra vienés Sigmund Freud. La empresa me parece sobre manera acertada y contribuirá enérgicamente a atraer la atención de un público amplio sobre los asuntos psicológicos. Han sido, en efecto, las ideas de Freud la creación más original y sugestiva que en los últimos veinte años ha cruzado el horizonte de la Psiquiatría. Su aparición motivó ardientes y dilatadas polémicas. En torno a Freud se fue formando un tropel cuantioso de discípulos y fieles, que propagaron por todo el mundo la nueva fe, fundaron revistas, anuarios y bibliotecas. La claridad, no exenta de elegancia con que Freud expone su pensamiento, proporciona a su obra un círculo de expansión indefinido. Todo el mundo —no sólo el médico o el psicólogo— puede entender a Freud y, cuando no convencerse, recibir de sus libros fecundas sugestiones.

Como en el orden de la funcionalidad corporal o fisiológica casi todos los grandes progresos durante el siglo XIX han sido debidos a los médicos, esto es, a la necesidad inaplazable de curar al enfermo, así estas teorías psicológicas se han originado en la urgencia clínica del psiquiatra. Los laboratorios aportaban escasísimos recursos al médico para actuar sobre las enfermedades propiamente mentales, a las que no se ha logrado descubrir una base de perturbación somática. Muy cuidadosa la investigación de la exactitud en los métodos que empleaba, prefería ser fiel a ellos, que ensayar audazmente procedimientos empíricamente eficaces. Así quedaba demorado todo avance clínico hasta las calendas griegas.

Freud tuvo la osadía de querer curar, cualquiera que fuese la castidad lógica de los procedimientos. Para ello se resolvió a tomar en serio el carácter de «mentales» y no somáticos, que se atribuye a ciertos trastornos. Pensó que, en verdad, la psique, como tal, podía hallarse valetudinaria, sufrir heridas psíquicas, padecer como hernias espirituales, a que sólo podía aplicarse una cirugía psicológica. De aquí nació la PSICOANÁLISIS, terapéutica de sesgo extraño y dramático, que en tomos sucesivos hallará expuesta el lector.

De tal propósito surgió para Freud la necesidad de elaborar todo un sistema psicológico, construido con observaciones auténticas y arriesgadas hipótesis. No hay duda de que algunas de estas invenciones —como la «represión»— quedarán afincadas en la ciencia. Otras parecen un poco excesivas y, sobre todo, un bastante caprichosas. Pero todas son de sin par agudeza y originalidad.

Lo más problemático en la obra de Freud es, a la vez, lo más provechoso. Me refiero a la atención central que dedica a los fenómenos de la sexualidad. Para Freud, neurosis y psicosis son perturbaciones engendradas por conflictos sexuales de la infancia. Freud amplía notablemente el concepto de la sexualidad que suele llamar «libido», pero aun así, ¿no deja su obra siempre la inquietud de que se nos invita a aceptar una hipótesis desmesurada? Sin embargo, cualquiera que sea la medida dentro de la cual este sexualismo psiquiátrico de Freud puede considerarse verídico, ha servido para que, al cabo, entre la ciencia a ocuparse seriamente del erotismo, tradicionalmente cerrado a la investigación. Lo que hasta ahora podría decirse de la LIBIDO era tan poco, que contrastaba absurdamente con la innegable importancia de esta función biológica dentro de la vida psíquica.

La necesidad de descubrir los escondrijos del «alma» donde vienen a ocultarse esos tumores afectivos, generadores, según Freud, de las enfermedades mentales, le llevó a penetrar en el territorio de los sueños. Su libro sobre la vida de los sueños es una de las producciones más interesantes del pensamiento contemporáneo. En él desarrolla Freud la idea de que nuestra conciencia fabrica constantemente símbolos de la sexualidad, a veces de una pureza sublime y de una inmaterialidad platónica inefable.

El descubrimiento de este símbolo permitió al médico de hoy extender su clínica a los tiempos pasados y aplicar la psicoanálisis a los genios del pretérito, a las mitologías, religiones y formas sociológicas.

El libro presente es el más adecuado para introducir en el pensamiento freudiano a las gentes curiosas que hasta ahora lo desconocían. Poco a poco se va viendo en él aparecer el ingenioso edificio de observaciones y supuestos con que Freud pone cerco al secreto palpitante de nuestra intimidad psíquica.

 JOSÉ ORTEGA Y GASSET

1922

 

 


 PRÓLOGO A LAS EDICIONES PRECEDENTES

La finalidad de una edición de obras completas puede ser considerada desde diversos puntos de vista. No sólo han de incluirse en estas colecciones los clásicos, sino también autores modernos cuya producción, aún en plena madurez y desarrollo, ha alcanzado tal amplitud y dispersión que exige una reunión en volumen para ser mejor conocida y estudiada. De este tipo son muchas de las obras completas últimamente publicadas. Por primera vez dan posibilidad al lector para recorrer cuanto ha escrito un autor y leer muchos trozos inéditos y obras agotadas, imposibles de encontrar.

Entre aquellas obras completas de clásicos —que constituyen un homenaje a su memoria— y éstas de autores modernos, que son, en gran parte, un instrumento más vivo, una ayuda que se presta al estudioso, cabe situar otro tipo de edición: la que se refiere a la producción total de un autor recientemente fallecido, con objeto de reunir en ella su aportación original y de presentar así, en forma cómoda y práctica, el legado histórico de su pensamiento.

A esta categoría pertenece la serie de volúmenes que iniciamos hoy para presentar en castellano las obras completas del profesor Sigmund Freud, fallecido en Londres a los ochenta y dos años, aún en plena actividad intelectual.

Este empeño se justifica primeramente por la importancia histórica que tiene el pensamiento de Freud y por la necesidad de seguirlo en su desenvolvimiento a través de sus publicaciones sucesivas. En este caso, una edición de conjunto constituye una necesidad y representa verdaderamente una aportación de ineludible valor. Como documentos científicos, donde se expone y desarrolla esta teoría tan discutida, presentamos unidos los diversos tomos de la obra de Freud, dándoles de esta suerte el rango y categoría que científica e históricamente le pertenecen.

Por otro lado, juzgamos oportuno presentar esta obra al público español y de habla castellana, por considerar que ha llegado ya el tiempo en que, después de los entusiasmos y de las críticas del primer momento, se hace posible y necesaria una posición más serena y objetiva ante la extensa producción del profesor Freud.

Ha transcurrido tiempo suficiente para que sea lógica esa postura; pero, además, son tantas las escuelas y disidencias que han ido surgiendo del primitivo tronco psicoanalítico, y tan variadas las críticas que se han hecho a la doctrina, que bien vale la pena presentar todos los documentos originales reunidos para estudiarlos con serenidad en cada caso. De este modo podremos saber cuándo debemos dar la razón a la crítica, cuándo a la propia teoría primitiva, cuándo, en fin, a alguna de las escuelas disidentes.

No intentamos sentar posición; únicamente aspiramos a que la pulcritud de nuestro trabajo y la buena intención de nuestro esfuerzo sean reconocidas y apreciadas por todos.

Conviene hacer resaltar que el término «psicoanálisis» se aplica, en realidad, a tres cosas diferentes:

1.a A un método de investigación mediante el cual las regiones más íntimas y ocultas del espíritu pueden ser puestas en evidencia y estudiadas. Esto puede considerarse —según Moodie— como la disección de la mente y el estudio de su anatomía.

2.a Una teoría que se elabora con los resultados de este análisis, llevado a cabo en muchos casos semejantes que se estudian comparativamente para poner en evidencia rasgos y reacciones características en cada uno. De esta suerte se elabora una verdadera fisiología de la mente y se señalan las normas de su funcionamiento. Es la teoría psicodinámica del desarrollo de la personalidad.

3.a Una técnica de aplicación que tiene por finalidad adoptar el método analítico —conocida la estructura de la mente y su funcionamiento— al tratamiento de los desequilibrios del espíritu. Esta acción terapéutica a través del inconsciente es la que verdaderamente ha de llevar el nombre de técnica analítica o de psicoanálisis.

En un principio, como es natural, la investigación y la teoría estaban forzosamente entremezcladas con la aplicación; esto es, con la actividad práctica curativa que de la teoría se desprendía. Cada enfermo era entonces sujeto en tratamiento y objeto de estudio.

Con el tiempo, sin embargo, la separación se ha establecido, y hoy día estamos en el momento histórico en que ambos caminos, al deslindarse, permiten ser recorridos con cierta independencia.

Por ello es conveniente que la posición primitiva de Freud sea exactamente conocida y estudiada, y por eso juzgamos conveniente esta contribución que hacemos a la información bibliográfica nacional.

Tanto si se es ortodoxo en estas cuestiones como si se sigue un camino opuesto o diferente, dentro del cauce de alguna de las escuelas disidentes, el poseer reunida en un volumen la obra completa de Freud resultará, más que una ventaja, una verdadera necesidad.

El ortodoxo precisará de esta fuente para no apartarse de la línea trazada por el maestro; el disidente, para fundamentar mejor las razones de su disidencia, y el que no acepta la doctrina, para estudiar en ella la causa de su posición.

Este mejor conocimiento de unos y de otros servirá para separar aún más claramente la teoría psicoanalítica —que para evitar confusiones debemos denominar teoría psicodinámica del espíritu— de las aplicaciones prácticas; esto es, del análisis o psicoanálisis propiamente dicho.

Ello contribuirá grandemente a hacer desaparecer muchos prejuicios que alrededor de estas cuestiones se han ido elaborando al correr de los años.

Estos prejuicios son de dos órdenes. De un lado existe la repulsa que el contenido mismo del psicoanálisis ha suscitado en el mundo en general, y que se explica como reacción subconsciente del individuo ante la penetración de su vida íntima, que le molesta y le desconcierta. De otro, la no aceptación desde un plano más elevado y por razones fundamentalmente morales de una teoría y de una técnica que no encajan exactamente dentro de la trayectoria cristiana de nuestro pensamiento.

Respecto al primer punto, podemos contestar con los mismos psicoanalistas, sean o no ortodoxos, diciendo que se trata de un mecanismo de defensa primitiva que es precisamente necesario analizar para aclararlo y hacerlo desaparecer. Hasta qué punto esto es cierto, es asunto que no intentamos puntualizar, ya que nuestra postura hoy es fundamentalmente expositiva.

Para contestar al segundo punto recurrimos a la autoridad del padre Gemeli, rector y profesor de la Universidad Católica de Milán y presidente de la Academia Scientiorum del Vaticano. Este ilustre profesor y hombre de ciencia considera que el psicoanálisis debe ser estudiado con espíritu claro y ecuánime por el psicólogo e interpretado con un sentido cristiano. Lo mismo que los escolásticos hicieron de Aristóteles un filósofo cristiano, así, hoy día, podemos hacer que cuanto hay de útil en la doctrina de Freud sea aplicado con equilibrada mesura al mejor conocimiento de la mente humana. Con ello habremos ayudado al progreso de la ciencia y beneficiado al enfermo.

En estos momentos existe una razón más que explique y justifique esta publicación, y es la boga que están adquiriendo en los laboratorios de psicología y en las clínicas psiquiátricas las llamadas técnicas o test proyectivos. Estos test se basan en la interpretación psicodinámica de la mente humana. Manejarlos sin haber estudiado previamente la teoría psicoanalítica es, indudablemente, cometer un grave error. Muchos de estos test han llegado a nuestros laboratorios y clínicas. Entre ellos podemos citar el Rorschach, el «Thematic Apperception Test», el «Picture Frustration Test», el «Minnesota Multiphasic Personality Inventory» y tantos otros. Creemos rendir un serio y señalado servicio a los psicólogos y psiquiatras españoles dándoles ocasión para documentarse debidamente antes de abordar este tipo de exploración psicodinámica de la personalidad.

Esto por sí solo justifica la necesidad práctica de esta edición.

En cuanto al aspecto más general de la doctrina —el que se refiere al contenido del pensamiento freudiano—, no cabe duda de que el poseer reunidos en tres volúmenes y ordenados cronológicamente todos los trabajos de Freud facilitará grandemente su estudio y permitirá abarcar debidamente el alcance de esa doctrina, sus limitaciones y también sus errores. Pues si «en gran parte debemos a Freud y a sus discípulos —como ha escrito el padre T. Moore— el que la psiquiatría comience a reconocer la importancia que tiene, desde un punto de vista psicológico, el comprender al paciente», también hemos de reconocer que, «desgraciadamente, Freud y su escuela no han intentado desarrollar una psicología empírica sana».

Al clínico le corresponderá resolver con tacto y habilidad el problema en cada caso, ya que, como ha dicho también el padre Moore, siempre es posible infundir una moral cristiana dentro de cualquier sistema psicoterápico, puesto que —volvemos a insistir— una cosa es la teoría y otra la aplicación práctica.

Finalmente, podemos decir que también ha llegado el momento de separar la doctrina del hombre. Muerto éste, puede ya trazarse su trayectoria como hombre, como científico, sin que los juicios que merezca —apasionados en uno y otro sentido, como han sido hasta ahora— influyan en modo alguno sobre la doctrina por él elaborada. Depurada de prejuicios y aislada de la aplicación práctica o psicoanálisis, debe ser estudiada con serenidad y objetividad por psicólogos y psiquiatras.

«La importancia de Freud no está en haber creado y enseñado el psicoanálisis con su completa y discutible técnica y, sobre todo, con esa fanática superestructura teórica —dice el padre Gemeli—, sino en ser el primero que ha dicho que para conseguir una psicología verdadera se precisa comprender las acciones humanas en su génesis y en su desenvolvimiento».

Freud ha estado durante cuarenta años trabajando ocho y diez horas diarias, analizando caso tras caso y elaborando al mismo tiempo sus teorías. Antes de criticar debemos considerar cuál es la propia experiencia de los expertos y pensar si la postura honesta no es la de acercarse sin prejuicios a la obra y considerarla con claro espíritu científico. Después, libre está cada cual de fijar su posición.

Aún es pronto para decir cuántos elementos de su doctrina se incorporarán a la psicología del futuro; pero lo que no podemos menos de admitir es que Freud ha abierto un nuevo camino a la investigación psicológica y elaborado una interpretación dinámica del psiquismo que es de un alto valor práctico en la clínica. «Las interesantes especulaciones y observaciones de Freud y de sus discípulos —ha dicho Th. V. Moore— constituyen la escuela de psicopatología más importante de nuestra época».

EL EDITOR.

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