miércoles, 5 de agosto de 2026

ITALO SVEVO LA ÚLTIMA LLAMA TITULO DEI; ORIGINAL ITALIANO "SENILITA" Traducción de FAUSTO LUXICH Ediciones AGEPE Buenos Aires – Argentina 12 de noviembre de 1954

 


PRÓLOGO «

 Para comprender "La última llama" y a su autor es preciso formarse una idea del ambiente en que ha nacido esta obra literaria, famosa hoy en todos los países del mundo y que, sin embargo, fue ignorada por la crítica durante cinco largos lustroso

Trieste era y es aún, una ciudad de excepción. Colocada justamente en los confines geográficos e históricos de Italia, se encuentra en un punto crucial, en que tres mundos chocan violentamente entre sí en una puja secular y tenaz por conquistar, dos de ellos, una salida en el extremo límite noreste del Mediterráneo; para no perder aquellas tierras tradicionalmente latinas; el otro. Tres mundos antagónicos y tradicionalmente enemigos: el italiano, el eslavo y el germano. Allí las tres razas luchan encarnizadamente desde hace siglos y se funden y confunden étnica y culturalmente, dando origen a un pueblo nuevo y a una nueva cultura, que no han llegado hasta ahora, a definirse claramente, a conformar seguras y bien delineadas características.

En 1800, la centuria de Italo Svevo, este contraste se hacía sentir con mayor fuerza y en las postrimerías de este siglo la puja entre los tres mundos había alcanzado el máximo de violencia, pues se veía fomentada por el gobierno de Viena que, en la lucha política, económica y cultural entre eslavos, italianos y alemanes veía la posibilidad de seguir manteniendo su dominio sobre aquel extremo rincón de su imperio, que empezaba a crujir siniestramente.

Los apellidos de raíces latinas más características se iban eslavizando: hombres como Italo Svevo, de apellido netamente alemán, luchaban por la italianidad de Trieste; individuos de origen eslavo como Guillermo Oberdán, acababan su vida en el cadalso al grito de "¡Viva Italia!". El partido eslavo luchaba en contra del gobierno y de los italianos; estos últimos aprovechaban cada oportunidad para proclamar la italianidad de la ciudad, y el elemento austríaco alemán trataba solapadamente de introducir su cultura y sus tradiciones, que eran rechazadas, silenciosa y tenazmente, por los esclavos y, con airadas protestas, por los italianos.

En este mundo caótico y multiforme nació, el 19 de diciembre de 1861, Héctor Schmizt. Su padre, hijo de un matrimonio mixto la abuela de Héctor era de raza itálica, se había casado, a su vez, con una italiana, de manera que nuestro autor Italo Svevo es el seudónimo de Héctor Schmizt, llevaba ya en su misma sangre aquel contraste que se manifestaba en la vida exterior de su patria. Lo mismo aconteció con su cultura. Allí también se encontraron dos mundos antagónicos y adversos, pues, por voluntad de su padre cursó parte de sus estudios en Würzburg y parte en Trieste.

Pero no fueron esos solos los elementos contrastantes que actuaron en el espíritu de Italo Svevo, sino que sus predilecciones literarias, las actividades a que lo obligaron las necesidades de la existencia, el hecho de que llegara a conocer varios idiomas y hablara comúnmente el dialecto triestino, influyeron profundamente en su conformación espiritual. Y este último factor ha tenido suma importancia sobre la forma de su obra literaria pues, la costumbre de hablar aquel dialecto, falto de fluidez, de finura de expresión y de perfección gramatical, hace de cada triestino un hombre incapaz de expresarse con altura y perfección estilística.

Empero, no sería del todo paradojal afirmar que un Italo Svevo purista nunca habría llegado a ser el autor que hoy todo el mundo admira. Acaso las exigencias estilísticas y gramaticales habrían coartado su libertad de expresión, o, como acontece tan a menudo, habrían desvirtuado la realidad.

Así, en cambio, obstaculizado es cierto, por la pobreza de su vocabulario y por la sequedad de expresión que se derivan de la costumbre de hablar el dialecto triestino, pero libre de todas las demás trabas lingüísticas, él consiguió entregarnos su pensamiento desnudo y real, puro y verdadero.

El lenguaje de Italo Svevo es el lenguaje de sus personajes, el sino que en él influyó también la mentalidad de la época, en la que el oscurantismo de los siglos precedentes, acosado por la nueva luz de la ciencia, parecía haberse atrincherado en los más ocultos reductos del alma, en donde se iba transformando en cierto sentimentalismo sensacionalista interior. Y esta extraña actitud espiritual dio origen a teorías psicológicas y a creaciones artísticas que llevan el sello de la época en que, sobre lacre negro, aparecen los tenebrosos símbolos de los complejos freudianos. Y como en los siglos remotos se manifestaron en la humanidad crisis místicas o, en los más recientes, las románticas, así en las últimas décadas del siglo pasado se produjeron las crisis de introspección y como consecuencia, de desesperación y de amargura, pues el hombre descubría la existencia de su subconsciente sin llegar ni a comprenderlo, ni a dominarlo. La época de Italo Svevo es la época del pesimismo, la época en que los hombres empiezan a no creer más, sin conseguir aún comprender. Es la época en que se iban preparando las dos grandes catástrofes a que hemos asistido en nuestro siglo.

La obra de Italo Svevo no carece, por cierto, de defectos, pero, a pesar de todo, a pesar de las dificultades de expresión que, a veces, limitan sus posibilidades y restringen el panorama espiritual que él desarrolla ante nuestros ojos, ella alcanza una potencia y una profundidad que bien pueden ser parangonadas a las del autor de "A la recherche du temps perdu", quien representa, al otro lado de los Alpes, la misma tendencia literaria y es expresión de la misma tragedia humana.

Luego de llevar una existencia de intensa y anónima operosidad, lenguaje en que ellos pueden ser analizados y descriptos, es el lenguaje del alma del pueblo triestino, alma rica en conceptos complejos y analíticos que difícilmente encuentran en su verbo las expresiones correspondientes. Así es que las deficiencias estilísticas del autor triestino, a quien muchos consideran a la altura de Proust, deberían ser interpretadas casi como la manifestación de un estilo propio y personal, que las características mismas de sus obras exigen.

Pero el arte de Italo Svevo no recibió solamente el influjo del peculiar ambiente triestino que hemos mencionado anteriormente, alcanzada inesperadamente la fama, el autor de "Una vita", "La coscienza di Zeno" y "Senilitá" que presentamos al público de habla hispana con el título de "La última llama", vivió algunos años feliz, pero su existencia se vio repentinamente truncada, a la edad de sesenta y siete años, como consecuencia de un accidente automovilístico, el 13 de diciembre de 1928.

Aquella muerte improvisa interrumpió su última obra, "Il vecchione" que, como lo revela el título mismo, era la novela que debía coronar su obra de escritor, que debía ser el resultado de las observaciones y experiencias que le ofrecía su avanzada edad, como las precedentes son el resultado de lo que él había vivido y experimentado en la juventud r en la madurez.Pero, así como el silencio de los críticos lo había hecho acallar por espacio de más de veinte años, también el destino quiso truncar su obra en el mismo momento en que estaba a punto de coronarla con el fruto más maduro de su acabada experiencia.

 

F. L.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Letanía del enfermo El Maestro-pintor se sabe artista... en la taberna

  Letanía del enfermo El Maestro-pintor se sabe artista... en la taberna Está en la barra del bar... abre el ojo perezoso... está cansado…...

Páginas