"Ahora escucha a las jóvenes dialogar... la joven le mira... ríe con las amigas... el Pintor observa en flash... la joven se levanta y llega hasta él... ¿bailan? Ella deja caer el peso de su cuerpo en su pecho y él siente una tibieza en su sueño invernal. Él la aprieta contra su pecho y la noche es una llaga, es una lámina insensible de placer rodando por el horizonte infinito. El artista siente la piel de la joven, siente su poro, el Universo estalla,... él desea decir “algo” pero, no atina a decir palabra; ella es una fina imagen pegada a su cuerpo, algo que se desliza tibio y perfumado. El siente los poderosos muslos al ritmo de la música... ella aprieta su mano... una sudoración como un fino deseo de memorias antiguas los envuelve. A cada giro, ritmo y movimiento puede sentir su pelo lacio en su cara como una cortina de alientos fríos, siente la respiración de ella, sus movimientos firmes y acompasados con la música pero, es un contoneo triste y malsano. Él se sabe en abandono como una daga tirada en la oscuridad! Flash! Las brumas de los dorados mojan el lugar... nadie lo entiende, solo el Pintor que mira por los grandes vitrales la noche caer en más noche. Un murmullo a modorra envuelve el lugar. El Pintor es un Sileno y un Ninfo, pero también es un ogro; y él lo sabe".
Fragmento. Texto. Poema en prosa. La opereta del Ciego o los 9 círculos de Eros.

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