Prólogo
De joven me entusiasmaban las historias de maestros hasídi- cos y cabalistas. Me maravillaba ante el poder espiritual de sus enseñanzas y el magnetismo de sus personalidades. Lo que más me fascinaba eran sus poderes de clarividencia. Una y otra vez me preguntaba sobre las habilidades de personales como Rabino Yaakov Yizhak Halevi Horowitz, el vidente de Lublin del siglo XIX capaz de leer el alma de la gente. Aparentemente podía decir con una simple ojeada a la frente de la persona qué lugar del Árbol de la Vida ocupaba su espíritu y cuál iba a ser su destino.
Transcurrieron muchos años desde que mo pregunté sobre este aspecto del misticismo judío y otras consideraciones acapararon mi atención. Pero en febrero de 1995 mi interés por el misticismo se rea vivó. Fue en un seminario sobre espiritualidad patrocinado por el Alban Institute, un centro ínterreligioso cerca de la ciudad de Washington que ofrece formación a clérigos y a otros líderes de congregaciones. Allí, bajo el tutelaje de Roy Oswald. me inicié en el estudio del Eneagrama. r-'" En aquel seminario dos aspectos del Eneagrama me tocaron profundamente. El primero fue los profundos vislumbres que aporta ei símbolo. Anteriormente, otros métodos de tioologías de la perso nalidad, como el de Myers-Briggs, me habían ayudado a compren der mi propio carácter y como se relaciona con los estilos de otras personas, pero descubrir mí punto eneagrámico tuvo un efecto nada menos que transformador.
Conocer que mis debilidades eran ¡a sombra de mis virtudes, que lo que había considerado mis nobles logros estaban motivados, en parte, por innobles intentos, tuvo un efecto profundo en mí y cambió mi actitud espiritual También me llamo ¡a atención durante el seminario la relación que existía entre el Eneagrama y la Cábala (el misticismo judaico). Si bien ambos no son idénticos, los puntos de correspondencia parecían evidentes por sí mismos. Inspirados en fuentes ancestrales y medievales muy similares, los nueve puntos dei Eneagrama y las diez sefirot (potencias) dei Árbol de la Vida, el Etz Jayim, establecen una relación entre la estructura de la realidad y el alma. Mi posterior estudio de la historia y las ideas de la psicología del Eneagrama y la Cábala confirmaron mis impresiones iniciales respecto a la correspondencia entre amoos sistemas. Al final del seminario, le pedí a Roy Oswald que me recomenda se el mejor libro que existiese sobre el eneagrama. Sin preámbulos me sugirió El Eneagrama de Helen Palmer. Adquirí el libro inmedia tamente y lo leí varias veces.
Además, me Inscribí en uno de sus seminarios. Las enseñanzas de Heien sobre el eneagrama, los sub tipos de la personalidad, los niveles de la conciencia humana y el modo en que filtramos información y centramos nuestra atención, son profundamente originales. Si bien las relaciones que se esta blecen en este libro con la Cábala son de mi cosecha, están inspi radas en el trabajo pionero de Helen Palmer y su visionario colega el doctor David Daniels. Varias razones me llevaron a escribir este libro. Desde un pun to de vista académico, estoy interesado en el desarrollo paralelo del Eneagrama y la Cábala y en sus puntos de correspondencia. Mi pro pio análisis me indicó que los dos sistemas de la personalidad deberían relacionarse de un modo distinto al que conocemos hasta ahora. Si bien es posible encontrar alusiones a la conexión entre el Eneagrama y la Cábala en la literatura eneagrámica, es necesario explorarla con más profundidad y detalle. Espero que este libro suponga un primer paso en esa dirección. También creo que el conocimiento del eneagrama puede apor tar a las personas familiarizadas (o que desean familiarizarse) con la Cábala, un potente instrumento para el conocimiento personal críti co y la transformación.
La tradición judía mantiene que un texto sagrado se puede leer desde cuatro niveles: Peshat, significado histórico y exotérico; Remez, las alusiones verbales y literarias que lo vinculan con otros pasajes y contextos; D’rash, sus enseñanzas morales, y Sod, su sentido oculto, que señala el camino místico hacia el significado último. Es el texto conocido como el corazón humano, el eneagrama opera al nivel más profundo, Sod. Algunas personas atraídas por la indagación religiosa a veces no saben por dónde empezar. El sentido común normalmente acon seja la lectura de literatura de introducción y probar algunas de las prácticas espirituales de la fe que estamos considerando. Tal vez, una manera más personal de plantearnos la búsqueda también incluya e¡ conocimiento de nuestra personalidad, sus puntos fuertes y débiles. Dicho entendimiento puede resultarnos esencial para encontrar, dentro de la tradición que estemos explorando, la entrada espiritual a Dios que mejor se ajusta a nuestro carácter.
Este libro no pretende ser una extensiva introducción a la Cábala ni un estudio erudito del Eneagrama. La primera parte ofre ce una visión general de ambos sistemas y algunas ¡deas respecto a los puntos de correspondencia entre ambos. La segunda examina la dinámica y las características de los nueve perfiles de personali dad eneagrámica a través de la lente de la Cábala y sugiere ciertas prácticas judaicas que pueden atraer a cada perfil Después, se ofre cen otras disciplinas espirituales más avanzadas que resultarán apropiadas para el crecimiento de cada tipo de personalidad y que fueron prescritas por el místico del siglo XVI Rabino Moisés Cordovero.
Estas prácticas religiosas se desarrollaron para que el buscador pueda identificarse con las cualidades de cada sefirah. Mi propia interpretación de sus consejos me llevó a concluir que las tareas encomendadas para cada sefirah eran adecuadas para el tipo de personalidad eneagrámica correspondiente. Rezo para que las ideas que ofrezco en este libro, combinadas con la práctica de la devoción, el estudio y las buenas acciones, ayuden al lector a abrir la puerta de la conciencia personal y le seña len su entrada personal al Cielo.

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