Introducción
Algunas personas creen en los fantasmas y otras no. Les tienen miedo o no. Pero en esto hay una paradoja, pues aquellas personas que creen más profundamente en la posibilidad de comunicación entre los muertos y los vivos son las más propensas a tomar a los fantasmas como presencias benignas y reconfortantes, mientras que los que no creen realmente en ellos los toman como una aparición horripilante y sienten terror de encontrarse con alguno.
En este libro hay relatos para los creyentes y los incrédulos, para aquellas personas que están interesadas seriamente en la investigación psíquica (o parapsicología, como se le llama con más frecuencia en la actualidad) y para aquellos que sólo gustan de escuchar un buen relato de fantasmas. Algunas veces la línea que separa estas dos áreas es muy sutil, o desaparece por completo.
El tema de los fantasmas es muy vasto, pues personas en todos los períodos de la historia y todas las diferentes culturas han creído en la comunicación entre los vivos y los espíritus de los muertos. Aún cuan do no sabemos lo que el hombre de Neanderthal pensaba sobre los fan tasmas, sí sabemos que sepultaba a sus muertos con gran respeto y re verencia. El mundo de los hombres primitivos está lleno de fantasmas y espíritus, algunos serviciales, algunos malignos, pero la mayoría se res muy poderosos que debían ser tratados con gran respeto.
El fantasma tradicional, el de los lamentos y las cadenas, se remonta cuando menos al tiempo de los romanos, como se demuestra en el relato del fantasma de Atenodoro. No todo es arrastrar cadenas por polvosos corredores. Hay una variedad de fenómenos estrechamente relaciona dos con los fantasmas, por ejemplo, los fenómenos poltergeist. La palabra significa un espíritu ruidoso y describe una condición en la cual los objetos son movidos o arrojados, se escuchan ruidos extraños, pero no se puede detectar una causa normal para estas alteraciones.
En un tiempo dichos fenómenos eran atribuidos a la brujería. En la actualidad, los parapsicólogos atribuyen la actividad poltergeist a la emisión de algún tipo de energía psíquica. Los escépticos insisten en que la mayor parte de la actividad poltergeist es un fraude; pero de hecho, muchos de los más famosos relatos de fantasmas en la historia son en realidad relatos de fenómenos poltergeist. 0 tomemos las "apariciones de crisis”, esto es, cuando la imagen de una persona que está a punto o acaba de morir, sufre una enfermedad grave o está en peligro, de pronto se aparece a un amigo o pariente a gran distancia. ¿Es tal aparición realmente un fantasma —aun si la persona se encuentra todavía viva? Técnicamente tal vez no, pero cualquier persona que haya tenido tal experiencia sin dudar afirmaría que ha "visto un fantasma”.
Algunos investigadores se deleitan en hacer finas distinciones entre las apariciones, fantasmas, espíritus, espantos, etcétera. En lo personal he encontrado que tales distinciones, por lo general, no son necesarias y con frecuencia son confusas —un intento fallido de establecer un sistema de clasificación científica respetable. Este libro está dividido en algunas categorías generales, y espero, también obvias, en favor de la conveniencia más que nada. Estoy consciente de que algunos de estos relatos podrían presentarse bajo diferentes encabezados. Espero que no haya objeciones al respecto. La credibilidad de los casos presenta un problema más serio.
Algunos de los relatos son leyendas o forman parte del folklore. Sin embargo, pocas veces el origen de los relatos o leyendas es tan bien conocido como en el caso de los llamados Ángeles de Mons. Yo consideraría como una leyenda el relato del espectro sin cabeza de la Reina Ana Bo- lena, caminando por los corredores de la Torre de Londres, con la cabe za bajo el brazo. Aun así, hay algunas personas que al parecer en ver dad creen el relato, y se ofenden cuando se les dice que no es cierto. Una buena parte de este problema se presenta porque la esencia de contar un buen relato de fantasmas es decirlo con expresión seria y absoluta convicción. Siempre se espera que los relatos de fantasmas contados alrededor de un fuego, sean nada menos que verdaderos.
No es imprescindible que el narrador crea el relato. Lo único indispensable es que lo diga como si en realidad lo creyera. Por otro lado, he conocido personas que cuentan los relatos más increíbles, algunas veces experiencias personales con fantasmas, y me convencen de que en verdad los creen. Yo no, necesariamente, creo en lo que ellos dicen, como cualquier otra persona puede no creerlo, pero ellos sí lo creen. Por lo tanto, en general me he abstenido de emitir un juicio sobre la "veracidad” de tal o cual relato. La verdad —bastante difícil de dis cernir en la mayoría de las áreas— es prácticamente imposible de en contrar en el ámbito de los fantasmas. Me parece que es bastante obvio que algunos de los relatos son leyendas, por lo que los he clasificado como tales. Algunos otros se sabe o se sospecha que son falsos —tam bién éstos los he clasificado.
Sin embargo, estoy seguro de que algunas personas no dudarán que el hombre de Amityville en realidad sucedió tal y como se dice en el libro. Otro problema serio que se me presentó en este proyecto fue decidir qué incluir y qué dejar a un lado. Obviamente, ningún volumen, o con junto de volúmenes, podría incluir todos los relatos de fantasmas o de fenómenos fantasmagóricos de la historia en todo el mundo. Este libro se concentra en los relatos de los países de habla inglesa y en los registrados alrededor de los últimos cuatro siglos. Pero aun dentro de estas limitaciones, sería difícil incluir todos los relatos de fantasmas. El lector (y el autor) no sólo se vería abrumado por una gran cantidad de material, sino que tal empresa sería terriblemente repetitiva y tediosa. Se correría el riesgo de quedar ensimismado por una interminable procesión de damas blancas y grises, monjes y monjas espectrales y ca balleros fantasma. Los golpecitos y pasos misteriosos en el corredor a la media noche, pueden resultar aburridos si se repiten con demasiada frecuencia.
Muchas leyendas populares de fantasmas son solo variaciones de un mismo tema. Por ejemplo, hay cientos de versiones del famoso relato del fantasma que pedía "aventón” en los caminos. He tratado de incluir casos que son famosos, importantes, representativos o únicos. Estoy seguro de que algunas personas pensarán que hay notorias omisiones, pero hice el mejor esfuerzo. Por último, ¿cuál es el encanto de los relatos de fantasmas? Lord Ha- lifax era un célebre coleccionista de estos relatos, cuyo trabajo se cita varias veces en este libro. En la introducción para una colección publi cada, Libro de Fantasmas, de Lord Halifax, su hijo trató de explicar la fascinación que dichos relatos ejercían sobre su padre. "Despertaban su sentido natural de misterio y romance” . Pero aún hay más: "No dudo que el verdadero secreto del encanto que lo misterioso y secreto ejercía sobre su pensamiento era la visión de lo que tales narraciones o sucesos le proporcionaban sobre las escondidas realidades del mundo oculto”. Pienso que esto resume la razón de ser del presente volumen muy claramente —romance, misterio y la posibilidad de atisbar en lo desconocido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario