jueves, 5 de febrero de 2026

EJÉRCITOS DE LA OSCURIDAD FRAGMENTO PRÓLOGO

 


Nota preliminar

¿Por qué no dormiré?

Porque en la oscuridad

hay ubicuos ejércitos

que llegan de mi infancia.

S.O., «Le hablo al sueño»

 

 

Al menos en dos ocasiones durante la década de 1970, Silvina Ocampo refirió a interlocutores profesionalmente interesados que entre sus libros inéditos existía uno compuesto en su integridad por notas y fragmentos. En una carta sin fecha, que podemos datar en 1973, dirigida a Carlos Frías, asesor literario de la editorial Emecé, enumeraba sus obras en espera de publicación. Esta serie incluía Ejércitos de la oscuridad, suma de «anotaciones sobre diferentes cosas: experiencias, lecturas, cuadros, personas, paisajes que me han impresionado». En una entrevista de 1979, ofreció una descripción más precisa y amplia a la vez: «Es como un diario en el que conviven personas, cosas, animales, lugares que me han gustado. Alguna lectura de la infancia, algún hecho increíble de ciertos personajes. Anotaciones breves, argumentos que se me han ocurrido, algunas cartas. También anoté cosas de viajes, de árboles, de simpatías, de sueños. Tal vez sea el libro que más me gusta».1 Fiel a su costumbre de esconder aquello que más le gustaba —«como los animales», afirmó alguna vez—, o acaso absorbida por las tareas que ocuparon sus últimos años —durante los cuales escribió cuentos y poemas, corrigió y amplificó la novela La promesa y el largo poema autobiográfico Invenciones del recuerdo, y tradujo casi seiscientos poemas de Emily Dickinson—, nunca llegó a publicarlo.

Del examen de los papeles de Silvina Ocampo surge que Ejércitos de la oscuridad no consiste, como podía haberse anticipado, en el ordenamiento en una miscelánea final de apuntes acumulados a lo largo de los años. Se trata, en cambio, de una obra de concepción independiente, deliberadamente fragmentaria, que acepta la fugacidad y la digresión como premisas compositivas. Indicios internos y externos —la inclusión de argumentos de dos cuentos publicados en Los días de la noche (1970), una referencia concreta al año 1969, además de las circunstancias detalladas en la «Nota al texto» que cierra el volumen— nos permiten fijar su escritura entre mayo de 1969 y enero de 1970. El texto final queda contenido en un único cuaderno, regalado a la autora por Alejandra Pizarnik, a quien está dedicado el libro.

Tal como sugiere su título, Ejércitos de la oscuridad es un diario nocturno donde Silvina Ocampo se propuso registrar, en su tumultuosa diversidad, los pensamientos, las invenciones y los recuerdos que poblaban sus horas de insomnio. Esos sueños de noches sin sueño alternan con observaciones epigramáticas, con anécdotas, con cuentos breves y extraordinarios, con irónicas notas al pie de la realidad inmediata, con alguna noticia truculenta o meramente absurda, y con escenas cotidianas en las que acostumbraba encontrar el dato —esa «semilla traída por el viento», según la expresión de Henry James— del que nacían algunas de sus historias.

Una prosa que aspira a volverse memorable, ejercitada en los rigores métricos del verso, sustenta la unidad estilística del conjunto. Con acumulada maestría gradúa una sorpresa narrativa, condensa una paradoja, o labra con un único golpe certero el relieve de una imagen. Los temas y sus variaciones parecen encadenarse libremente según una proliferante enumeración caótica —esa delectación retórica de ascendencia bíblica, favorita de la autora, que busca reflejar mediante un vertiginoso acoplamiento de elementos heterogéneos, aun incongruentes, la infinita variedad del mundo—, o según el esmerado desorden propio de ese género de anotaciones «al correr del pincel» (zuihitsu) tradicionales en la literatura japonesa, que alcanza una de sus cúspides en El libro de la almohada de Sei Shonagon. Silvina Ocampo fue lectora asidua de este breviario de la cortesana del período Heian, a quien dedicó su poema «El perro Okinamaro», publicado en Los nombres (1953). Los Diarios y los Cuadernos en octavo de Franz Kafka también figuraban entre sus lecturas recurrentes. Sobre Ejércitos de la oscuridad actúan las simpatías imperfectas que unen a esas obras tan disímiles y distantes entre síNo es casual que la única cita literaria incluida en sus páginas —entrecomillada pero sin mención de autor— sea un aforismo de Kafka.

El presente volumen se completa con dos series de textos afines, también inéditas. La primera de ellas, «Inscripciones en la arena», corresponde, aproximadamente, a los años que van de 1950 a 1962; la segunda, «Epigramas», a los comprendidos entre 1980 y 1987. Menos personales, más ceñidamente aforísticas, enuncian con voz íntima y lapidaria máximas y reflexiones diversas sobre la conducta humana, el amor, la naturaleza, la memoria, la muerte, o el paso del tiempo. Muchas de esas «inscripciones» y de esos epigramas, formulados originariamente en prosa, fueron luego reescritos en verso por la autora. En la «Nota al texto» señalamos aquellos que fueron publicados. Asimismo, proporcionamos una descripción sumaria de las fuentes utilizadas en esta edición y exponemos los elementos ponderados para datarlas.

Por último, en «Analectas», sección que no fue ensamblada ni titulada por Silvina Ocampo, presentamos una escueta antología de argumentos, evocaciones y bocetos narrativos encontrados en hojas sueltas o tomados de sus cuadernos y libretas de trabajo. Este florilegio mínimo, cuyo título fue uno de los considerados por la autora para «Inscripciones en la arena», rescata algunos apuntes que, por su asunto o por su estilo, guardan una marcada semejanza con los recopilados en el libro.

Quizá por discreción, por recelo instintivo hacia el «odioso yo» que exigen las convenciones autobiográficas, Silvina Ocampo no llevó sostenidamente un diario íntimo ni escribió un libro de memorias. Prefirió, en todo caso, dispersar en sus obras una imagen de sí misma, esa figura del tapiz que, como en el relato de James, nunca termina de revelar su trama. El lector que se proponga descubrirla encontrará en este volumen algunos matices y uno o dos de sus trazos esenciales.

 

E. M.

1 Luis Mazas, «Miedo es no saber qué hay detrás de un árbol», Clarín, 22 de noviembre de 1979.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

EJÉRCITOS DE LA OSCURIDAD FRAGMENTO PRÓLOGO

  Nota preliminar ¿Por qué no dormiré? Porque en la oscuridad hay ubicuos ejércitos que llegan de mi infancia. S.O., «Le hablo al sueño»    ...

Páginas