viernes, 28 de febrero de 2025

FRAGMENTOS NOVELESCOS TRADUCCIÓN y NOTAS DE JULIA MENDOZA

 



INTRODUCCIÓN 

 1. Los papiros y la novela griega El hallazgo de papiros griegos en Egipto tuvo gran importancia para el estudio de la novela, ya que obli garon a modificar sustancialmente la cronología de las novelas ya conocidas, y por tanto a replantear toda la historia de la evolución del género. Además de esto, los papiros nos han proporcionado conocimiento, si bien sólo fragmentario, de otras muchas novelas desconoci das por otras fuentes o, como es el caso de Antonio Diógenes, de las que sólo teníamos noticias indirectas. La abundancia de fragmentos de novelas distintas nos ha dado idea, además, de la popularidad y difusión que alcanzó el género en época romana. Los estudiosos de la época romana, y después de ellos los de la bizantina, solamente sintieron interés y aprecio por algunas nove las, las más influidas por la retórica de estilo más lite rario, y son éstas solas las que nos han transmitido. Las demás, la inmensa mayoría de un género sumamente popular, fueron dejadas de lado y solamente hemos podido llegar a conocer algunas parcialmente por el descubrimiento de papiros egipcios a que nos hemos referido. Del hecho de que esta producción novelesca griega no sólo fue amplia, sino además extraordinariamente difundida y popular tenemos constancia por el hallazgo 320 FRAGMENTOS NOVELESCOS de mosaicos en algunas villae, como la de Antioquía (cf. Fr. 5 Introducción), con motivos y personajes de algunas de estas novelas perdidas. 

 2. Publicaciones De los fragmentos de novela se han hecho dos reco pilaciones que resultan ambas ya incompletas. La pri mera de ellas fue la de Lavagnini1 (Leipzig, 1922). Más completa es la de F. Zimmermann2 (Heidelberg, 1936), cuyos textos utilizamos básicamente en nuestra traduc ción, siempre que no digamos nada en contra, y que citaremos a partir de ahora simplemente por el nombre del autor más el número del fragmento. Después de la recopilación de Zimmermann ha sur gido un cierto número de nuevos fragmentos (frs. 5, 7, 8 y 9), y se han clasificado como novelas otros anterior mente considerados de otro género literario (frs. 10 y 13). Incluso hemos dejado fuera algún fragmento que por lo escasísimo del texto conservado, apenas dos o tres líneas, no parecía que mereciera la pena incluirlo en una tra ducción. Las características de la publicación de los papiros por colecciones según el lugar en que se conservan (POxy., PSI, etc.), o bien en revistas especializadas, hace que la bibliografía sobre los fragmentos de novela grie ga sea muy dispersa y que cada uno de ellos tenga en este aspecto su propia historia. Es indispensable citar la bibliografía sobre papiros literarios de Pack y las noticias que da sistemáticamente el Archiv für Papyrus 1 B, Lavagnini, Eroticorum graecorum fragmenta papyracea, Leipzig (Col. Teubner), 1922. 2 F. Zimmermann, Griechische Roman-Papyri und verwandte Texte, Heidelberg, 1936. INTRODUCCIÓN 321 forschung donde se agrupan los papiros por temas, y los papiros literarios por géneros. Rattenbury dedica el capítulo V del tomo III de New Chapters3 al estudio y comentario de los fragmentos de novela conocidos entonces, y parte de ellos son estu diados también en las obras generales sobre la novela griega de Perry, C. García Gual, así como en la revisión de Garin4 de algunos de los fragmentos más impor tantes. 3. Orden de los fragmentos En vista de que todas las recopilaciones de papiros resultan ya incompletas, nos hemos permitido deshacer la ordenación de Zimmermann y hemos colocado los fragmentos tratando de seguir en lo posible un orden cronológico. Tal orden puede establecerse en lo que res pecta a grandes períodos de tiempo (fragmentos del si glo i a. C., i d. C., etc.), pero el establecimiento de la cronología relativa dentro de los de un mismo siglo es imposible. Dentro de los del siglo n d. C. sabemos sola mente que el n.° 4, Herpilis, es anterior a los demás, pues se fecha generalmente en los primeros años de este siglo. Pero respecto de los otros ya no podemos decir nada más. El fragmento más antiguo, siglo i a. C., que es al mis mo tiempo la novela más antigua de todas las atestigua das, es el de la novela de Niño y Semíramis, basada en personajes histórico-legendarios. Posterior a ella, del i d. C., y más o menos contemporáneo de Caritón es 3 New Chapters in the history of the Greek Literature, ed. J. U. Powell, E. A. Barber y otros, tomos I-III, Oxford, 1921-23. 4 B. E. Perry, The ancient romances, Oxford, 1967. C. García Gual, Los orígenes de la novela, Madrid, 1972. F. Garin, «I pa- piri di Egitto e i romanzi greci», Stud. Itál. di Filol. Cías, NS 1 (1920), 163 ss. 322 FRAGMENTOS NOVELESCOS Antonio Diógenes y el de Quíone (n.° 2 y 3 respectiva mente). El siglo li d. C. es el del apogeo del género, y fechables dentro de él tenemos gran cantidad de frag mentos de papiros de muy diversos temas y estilos. Asimismo, de las épocas ii-in y m d. C. hay comparati vamente bastante cantidad de fragmentos, y su número disminuye a partir del iv.

 4. Los temas Para la consideración de los orígenes de la novela griega ha sido muy importante la reciente identifica ción de los personajes de Metíoco y Parténope (fr. n.° 5) como personajes históricos que el autor ha tomado de Heródoto, del mismo modo que Carítón toma a sus protagonistas de Tucídides. El hecho de que la primera novela conocida, la de Niño, sea también de ambiente histórico, que la cronología de la de Caritón se haya adelantado tanto, y ahora que también esta novela sea histórica hace pensar que en sus orígenes la novela griega fue de ambiente histórico, procediendo el género de obras como la Ciropedia y la historiografía en ge neral. El propio Antonio Diógenes, pese a que su novela se inscribe dentro del género de lo fantástico, de la areta- logía, trata de situarla en un ambiente histórico, la cen tra en torno a un personaje conocido, en este caso el filósofo Pitágoras. No utiliza los personajes históricos para convertirlos en protagonistas, pero sí sitúa la ac ción en una época determinada del pasado griego, ha ciendo incluso referencia a personajes concretos que, como el tirano Enesidemo, dotan a la acción de una da- tación precisa. Hay otro fragmento datable en este mismo siglo i d. C., el n.° 3, Quíone. Del tema de esta novela es difícil decir nada seguro, dado lo fragmentario del testimonio, INTRODUCCIÓN 323 pero llama la atención el hecho de que en él se hable de una corte real y una sucesión a un trono, ambiente que puede hacer también pensar en un contexto histó rico o histórico-legendario. Ya en época tardía, siglos iii-iv d. C., encontramos el fragmento de Sesoncosis que demuestra que el género histórico no desapareció nunca del todo en la novela griega. Posteriormente la ficción dio un paso más y se exten dió ya a todo el tema: anécdota y personajes salen ex clusivamente de la imaginación del autor. Este paso coincide además con el aumento del gusto por los am bientes exóticos y orientales, por los detalles patéticos y tremendistas, e incluso macabros, gusto ya patente en cierta medida en las Efesíacas y que alcanza un alto nivel en Loliano y en el propio Aquiles Tacio, que sus tituye la crudeza del anterior con un tratamiento retó rico y una cierta estilización que quita hierro a muchas de sus escenas. Coincide también con un cambio del sentido moral en materia erótica, que pasa de la exaltación de la castidad a ultranza aún presente en Jenofonte de Éfeso y bien patente en Caritón y en Niño y Semíramis (fr. 1) y en Antonio Diógenes (fr. 2) a un cierto regusto por los detalles eróticos que es claro en los fragmentos de Lo liano, cuya novela debía entrar en el grupo de las nove las licenciosas como dice el Suda que son las Rodíacas de Filipo y como son ciertos episodios del Asno de Oro de Apuleyo. Aumenta asimismo el gusto por lo fantástico, por la magia (fr. 13), y la intervención de sueños y visiones (Loliano, fr. 9), y entra ya en juego la sátira y la parodia de ciertos ritos, como en Yolao (fr. 8), que preludia ya el Satiricón. Aparte de estos rasgos generales, los temas de los fragmentos que conservamos son muy variados. Algunos 324 FRAGMENTOS NOVELESCOS nos transmiten escenas típicas de novela, como Ja des cripción de una tempestad (fr. 4), desesperación de la heroína (fr. 6), escenas del encuentro final de la novela (fr. 11 y 12), etc., que serán comentadas en la pequeña Introducción que precede a cada fragmento. J ulia M endoza

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