Y acá existe una moraleja que se debe comentar. En primer lugar, el axioma que en esta conversación he señalado: el “larvatus prodeo” del filósofo Descartes. No me cabe la menor duda que la mayoría de las personas se esconden en caretas de caretas como en un teatro griego. No las culpo: es parte de nuestra esencia de humanos.
Sin embargo, yo no hablaría del “larvatus prodeo” sino por el contrario hablaría del camuflaje, del mimetismo que todos asumimos ante la sociedad. Creo – de ahí que no culpo a nadie – que es una forma de defensa ante la sociedad para protegernos o para conseguir “cosas”, es evidente que no se debe de mostrar vulnerabilidades o deseos ante los demás, es demasiado peligroso, señor Hardin.
Debemos de sobrevivir en la sociedad, el más apto es el que sobrevive. La máscara de que habló Descartes me parece bastante rígida e impostada, no se puede andar las 24 horas con una máscara. Es mejor el camuflaje: el mimetismo nos da la posibilidad de estar en un hábitat sin ser identificado, me parece que existe una mayor relación simbiótica con la sociedad si usamos el mimetismo.
EL RETORNANTE NOCTURNO. Fragmento. Novela. Últimas revisiones. IV parte de Mariposas Negras para un Asesino.

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