Un hombre yace en coma profundo en un hospital de Buenos Aires. Una de sus hijas permanece a su lado durante muchas noches y le habla con la esperanza de que todavía pueda oírle. Entre recuerdos y reproches, con una sinceridad que nunca antes se había permitido, la muchacha va desgranando los conflictos familiares, las contradicciones de toda relación padre-hija, los rencores acumulados y la adoración que le sigue profesando pese al abandono cuando ella era sólo una adolescente.
Al testimonio de esa hija, de nombre Flora, se añaden los de sus hermanas, criadas como ella en México pero afincadas ahora en Nueva York, e incluso el de su madre, casada con un empresario norteamericano. Flora también espía las cartas apasionadas que una antigua amante le mandó a su padre cuando él era un hombre esplendoroso. Pero ese hombre es ahora, en este texto inquietante, sólo un cuerpo silencioso rodeado de las confidencias y nostalgias de múltiples voces. Así esta novela conforma un fresco contemporáneo en el que convergen distintos puntos de vista sobre un hombre amado y odiado -y por eso profundamente humano- que agoniza en el silencio de un hospital mientras, afuera, el caos y la violencia parecen reinar en el mundo.

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