Introducción General
El volumen que aquí presentamos recoge aportaciones reelaboradas de participantes en el XXIV Simposio de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (SELGyC), ce lebrado en Madrid los días 22, 23 y 24 de febrero de 2023. En esta ocasión se eligieron tres líneas temáticas que están representadas en este volumen: misoginia y filoginia en el discurso literario europeo de la Edad Media, teatro y literatura, y literatura y animales.
La primera línea proponía analizar dos perspectivas antagónicas de la mujer coexisten tes en el discurso literario europeo de la Edad Media, y presentes a veces incluso en un mismo texto. Se sugería estudiar un amplio abanico de formatos estéticos y conceptuales, abarcando desde el sermón y el tratado moral contra las mujeres hasta los textos que encierran una de fensa militante de estas, pasando por la sátira misógina o, incluso, determinada literatura de vocional de rotundo componente filógino, entre otros moldes. Cuatro de los capítulos que aquí encontrará el lector aceptaron este desafío. El primero, escrito por Rafael Alemany Ferrer, se centra en dos obras valencianas coe táneas: el Espill de Jaume Roig y la Vita Christi de sor Isabel de Villena. El profesor Alemany, uno de los grandes estudiosos de la literatura medieval en nuestro país, lleva a cabo una intere sante doble tarea para con la exploración del tropo misoginia-filoginia. Por un lado, nos encon tramos ante la comparativa de dos obras escritas de forma más o menos contemporánea y en un ámbito geográfico-cultural similar (la Valencia de finales del siglo xv), pudiendo apreciarse cómo una misma generación de intelectuales concebía las diferentes representaciones de la mujer, desde la misógina de Roig a la filógina de Isabel de Villena. Por otro lado, como viene siendo habitual en las aportaciones de Alemany, pone al lector en contacto con una tradición literaria diferente a la castellana, permitiendo así un nuevo contraste entre diferentes órbitas ideológico-culturales. A continuación, el capítulo de Emma Bahíllo nos retrotrae a un momento histórico ante rior incluso, y nos confronta con textos concebidos para la enseñanza: Le Mesnagier de Paris (1393) y Le Livre des trois vertus à l’enseignement des dames (1405).
Se muestra que la socie dad francesa de finales del siglo xiv a principios del xv entendía a la mujer como un ser cargado de vicios, heredera de la Eva bíblica, y concebible solo desde la misoginia. Si bien los dos textos son pues claramente misóginos, la comparativa de Bahíllo confronta la visión de un varón (un caballero anónimo) y de una mujer (Christine de Pizan), haciendo ver que la idea que se pretendía transmitir a las potenciales lectoras de los manuales para instruirlas en su futura vida marital era muy similar, consolidando una ideología cristiano-eclesial de las relaciones hombre-mujer ajena a los conflictos de género. Al mismo período histórico hace referencia el capítulo de Beatriz Hernández titulado “Del libro quemado al libro olvidado: cuerpo y escritura para la comadre de Bath y Margery Kempe”. Se analizan en él obras con un marcado carácter estético, en la estela que lleva hasta el Renacimiento. Hernández, gran estudiosa de la mujer en la literatura inglesa medieval, permi te ver cómo cuestiones similares, relativas a la representación de lo corpóreo y a su aceptación, son proyectadas tanto en textos ficcionales como en textos que buscan ser una representación fidedigna de la realidad. Así, el conocido relato de la comadre de Bath en The Cantebury Tales es comparado con el relato autobiográfico de Margery Kempe, la controvertida religiosa que ha sido tradicionalmente asociada a las enseñanzas mundanas y “sectarias” del personaje de Geoffrey Chaucer. El viaje como conformador de identidad es crucial en ambos textos, conce bidos en torno a la peregrinación (real o ficticia), por lo que el estudio de Hernández es una ilustrativa guía acerca de cómo el concepto de “mujer en movimiento” se desarrolló en la In glaterra de principios del siglo xv. Finalmente, Alfonso Lombana revisita globalmente la obra del diplomático y eclesiástico húngaro Janus Pannonius, escrita a mediados del siglo xv, explicando su visión trascendente 7 introducción general sobre la mujer.
Partiendo de la tradición clásica, Pannonius se aproxima a la representación de la feminidad desde un punto de vista fluctuante entre la imagenería positiva del espejo de virtudes y la visión negativa de la mujer como fuente de todos los vicios. Todo ello pasado por el tamiz cristiano de una sociedad, la húngara, que se enfrentaba a su propia desaparición tras la conquista turca de los Balcanes. Esta primera línea está compuesta por tanto de aportaciones que contribuyen a que el lector del volumen se pueda construir una visión global acerca de cómo la intelectualidad eu ropea, en diferentes contextos geográfico-culturales, se enfrentó al dilema de la representación de personajes femeninos, o a la concepción dialéctica del género femenino.
Variando desde la obra instructiva a la meramente ficcional, se puede apreciar que existe un continuo más o menos asentado que tiende a acentuar la concepción negativa de lo femenino. Sin embargo, la reevaluación de estos textos sigue resultando interesante como testimonio de un intento de responder a cuestiones de plena actualidad. La segunda de las líneas planteaba la reflexión en torno a las fórmulas “narrativas” sobre las que el teatro se ha sustentado desde sus orígenes, y que cuestionan los mecanismos enuncia tivos y los límites entre ficción y realidad. Recogía así un ámbito de investigación que establece paralelismos entre las dinámicas y evoluciones de las escrituras dramática y narrativa, y que implica muchas variantes: incorporación en la escritura dramática tanto de géneros narrativos como el biográfico, el autobiográfico o el epistolar, como de elementos pertenecientes al ámbito narrativo (representación del pasado, punto de vista subjetivo, sujeto narrador), adaptación a los escenarios de novelas o de relatos breves, o inclusión en la escritura narrativa de fragmentos dramatizados, y desarrollo de géneros y formatos como el Diálogo o el Coloquio. Posibilita ba asimismo profundizar en la relación entre escritura dramática y lírica, estudiando obras de teatro poético y, en especial, los fragmentos susceptibles de funcionar como textos líricos autó nomos (el caso del monólogo, por ejemplo), o la importante presencia en la poesía moderna (a partir del Romanticismo) del monólogo dramático. En fin, las traducciones de textos teatrales, las versiones cinematográficas o televisivas de los mismos, el guión cinematográfico o los guio nes para dramatizaciones televisivas eran materia posible de estudio también para esta línea. Seis capítulos de este libro desarrollan la investigación a partir de estas sugerencias. Se abre la sección con el capítulo de con el capítulo de José-Luis García Barrientos, quien, sobre la relación entre teatro y literatura, propone, en primer lugar, una extensa y profunda reflexión sobre las enfrentadas posiciones textocentristas y escenocentristas.
Para ello repasa brevemente la historia de las dos teorías, citando tanto obras clave tanto del logo o texto centrismo (v. gr. Poética de Aristóteles o Jiřý Veltruský) como del escenocentrismo (Artaud, Otakar Zich), e igualmente posturas intermedias (Ortega y Gasset, Jean-Marie Schaeffer), como la suya. García Barrientos repasa a continuación sus propios modelos teóricos, exami nando presupuestos y limitaciones tanto de la distinción conceptual entre “Texto dramático” y “Obra dramática”, en toda su complejidad, cuanto de la que diferencia, siguiendo un segundo modelo, estas tres dimensiones del “texto dramático”: como obra literaria editada bajo el ró tulo genérico de “teatro”, pero también como libreto, publicado o no, puesto en escena por una compañía, y además como documento posterior a la representación en el que a veces esta se fija. Dos consideraciones de actualidad terminan el capítulo: la centrada en lo que el autor de nomina “falacia del teatro narrativo (o poético)”, y la imposibilidad del teatro autobiográfico, que viene a resolver la autoficción dramática. Por su parte, el capítulo firmado por Enrique Banús, Herbert Bernilla y Renato Guizado está volcado en el estudio de la concepción del espacio escénico, y particularmente la materiali zación de las acotaciones del drama Ollantay a través de las decoraciones pictóricas del artista Francisco González Gamarra.
Como explican los autores, estas reinterpretaciones sirven para conectar un texto concebido en una época pretérita indeterminada (en el Perú colonial) con la modernidad del siglo xx, en el que la identidad nacional experimentó un intenso auge, en rasgos generales, y un constante cuestionamiento desde la intelectualidad y el mundo artístico. 8 pilar andrade - josé manuel correoso Héctor Clemente opta por profundizar en la representación y consolidación de la ima gen de Felipe II, tema que ha hecho correr ríos de tinta desde el siglo xvi (con la cuestión del sebastianismo, por ejemplo) hasta nuestros días (v.gr. con su inclusión en la serie televisiva El Ministerio del Tiempo). Clemente ofrece una visión diacrónica de la tematización teatral del rey y analiza la fluctuación de su figura, intrínsecamente ligada a la imagen de España, desde la mitificación como monarca universal hasta la demonización del fanático criminal. Por otra parte, la prueba de que el teatro es un género más vivo que nunca la aporta el capítulo de María Goicoechea, quien, al igual que Banús, Bernilla y Guizado, aborda la cuestión de la materialidad extra-textual de la representación dramática. Su aportación se cuestiona so bre adónde se dirige el género teatral y, en consecuencia, cuál va a ser su futuro. Los textos y los novedosos formatos explorados por Goicoechea abren el canon de los textos dramáticos hacia creaciones de naturaleza híbrida o fluida; el juego de la adaptación a los nuevos medios digita les tiene en el teatro una de sus principales fuentes de inspiración, dada la maleabilidad que, indefectiblemente, ha caracterizado al género. No obstante, y esto también queda manifiesto en este capítulo, existen siempre puntos de anclaje, “universales dramáticos” que sirven al creador contemporáneo para ligarse a la tradición, y entre los cuales sobresaldría Shakespeare.
Por su parte, Garbiñe Iztueta Goizueta aplica los postulados teóricos de Genette a la obra Blutorangen (2015) de Verena Boos, indagando en la funcionalidad estructural de sus elemen tos dramáticos, a medio camino entre la narración y la escenificación. Iztueta hace ver cómo mediante el juego de conformación de formatos híbridos se consigue recrear con efectismo la memoria de la Guerra Civil Española. La investigación de Iztueta analiza y explica cómo los distintos tonos de los personajes construyen el ambiente dramático, partiendo de la utilización del monólogo para culminar en el diálogo, y rompiendo así con la linealidad narrativa que también forma parte de Blutorangen. Continúa lo explorado por Iztueta y al mismo tiempo contrasta con los anteriores capí tulos el de Émilie Lumière, último de la sección. Aquí se analiza también una obra centrada en la memoria, Moje holka, moje holka (Mi niña, niña mía) de Amaranta Osorio e Itziar Pascual, diacrónicamente y centrándose en las víctimas. Se explora asimismo cómo dos gé neros, el teatro y la poesía, complementarios pero diferentes, conviven dentro del mismo texto y contribuyen a darle uniformidad y consistencia. Por otro lado, la obra de Osorio y Pascual, partiendo de referentes más universales que la de Boos, amplía la hermenéutica del texto dramático de los anteriores capítulos y su intrínseca relación con la noción general de Literatura. El trabajo de Lumière invita, en fin, a ver teatro y literatura como entes no parti culares, sino universales. A tenor de lo expuesto en los capítulos que forman parte de esta sección, quizá es per tinente recordar la noción wildeana de teatralidad como expresión de lo literario. Si la esce nificación dramática es la materialización de lo oral, base de la literatura, el binomio teatro literatura no es sino la representación de dos caras de la misma moneda. Aunque con el cambio diacrónico o diatópico los referentes y la intencionalidad han podido encontrar modificacio nes, subversiones, etc., la idea permanece, haciendo que el teatro sea una proyección de las angustias, las aspiraciones, los miedos y las glorias de las generaciones que lo crean y que constituyen su audiencia.
En ese sentido, como pantalla de la literatura, el teatro es una culmi nación dialógica de lo que la creación artística verbal puede llegar a ser. Por último, la tercera línea abría la reflexión a una temática novedosa en la crítica li teraria: el punto de vista animal, la interacción entre humano y no humano o la animalidad humana. Esta línea se apoyaba en las investigaciones de los Estudios Animales, que desde finales del pasado siglo han dado un fuerte impulso a estas cuestiones. Autores como Jacques Derrida, Giorgio Agamben, Alain Damasio, J. M. Coetzee, J.-M. Schaeffer, Nigel Rothfelds o Donna Haraway y, en el ámbito de la crítica literaria, Anne Simon, David Herman, J.-C. Bailly, Marion Copeland, Bruce Boehrer, Karla Armbruster, Lucile Desblache y otros, han ampliado las fronteras de la investigación académica al dirigir la atención hacia los animales y nuestra 9 introducción general relación con ellos. Se invitaba particularmente a indagar sobre la aportación específica de los Estudios Literarios a la temática animal, a partir de las posibilidades del lenguaje literario para expresar emociones y perspectivas no humanas, desarrollar la idea de excepcionalidad huma na y su recusación, integrar discursos relativos al diálogo interespecie o al compromiso con la causa animal, y adoptar una perspectiva transdisciplinar. El presente volumen compendia ocho trabajos que tratan estos temas y problemáticas. Varios de ellos se centran en cuestiones temáticas y conceptuales, y especialmente en la puesta en cuestión de la perspectiva antropocéntrica.
Así, el trabajo de Miguel Rodríguez Gar cía descubre textos que la desarrollan ya en la fabulística española de los siglos xviii y xix, par tiendo de la figura del zorro. En ellos se confronta dialécticamente a este animal con el hombre y los animales que lo simbolizan, poniendo de manifiesto la violencia, soberbia e hipocresía humanas, pero también la naturaleza poco dúctil del zorro, que no puede, particularmente, hacerse vegetariano - posibilidad con amplia resonancia religiosa y filosófica en la época. Otro ejemplo temprano de perspectiva “zoocéntrica” es el que María Custodia Sánchez Luque pone en valor a través de su relectura de la novela La Débâcle de Émile Zola. Esta in vestigación examina la representación del caballo de guerra por parte del escritor francés y explica su descosificación mediante la mención reiterada de su muerte en batalla, la idea de contigüidad entre soldado y montura, y la desmitificación del humano combinada con la exal tación del caballo. Por otra parte, un animal especialmente icónico en nuestra época por la fuerza reivindi cativa y activista que ha generado, la ballena, ha despertado la atención de otro de los capítu los, el escrito por Justine Skarlaken. Tras un recordatorio de la presencia secular del animal en la literatura, su texto detalla cómo la figuración de este cetáceo en la literatura contemporánea se engarza en la problemática ambiental y ecofeminista, pero también refuerza su dimensión astrológico-mítica y su simbolismo como detonador de la búsqueda existencial humana.
Los enfoques temáticos se conjugan con los formales e incluso visuales en uno de los trabajos, escrito por Mario Alonso, quien los incorpora en el análisis. Alonso examina la coin cidencia icónica de las semiosis animal y poética en dos caligramas y en un ejemplo de poesía visual de, respectivamente, Guillaume Apollinaire, Jorge Eduardo Eielson y Edwin Morgan. Como propedéutica al análisis desarrolla las características básicas de la teoría multimodal, que aplica al análisis zoopoético; seguidamente muestra que sólo en uno de los casos (y parcial mente en otro) la corporalidad animal participa en la construcción del significado y determina una agencialidad sustantiva para las aves y gatos protagonistas. La agencia animal es explorada asimismo en dos trabajos más. Uno es el de Daniel Arrieta, quien muestra de qué modo la novela La gata, Shozo, y sus dos mujeres (1936) de Junichiro Tanizaki permite atribuir al animal una verdadera condición de sujeto, que va más allá de la condición tradicional de objeto –y particularmente en este caso, de la condición de mujer-objeto deseada por el hombre–. La posibilidad de acción de la gata desaparece no obstante, según explica el texto de Arrieta, en la adaptación cinematográfica de la novela rodada por Shiro Toyoda. El otro trabajo que analiza la agencia animal es el de Laura Castillo y Enrique Pérez-Plá. Tras repasar varios argumentarios teóricos (Schaeffer, Derrida, Simon…), los autores analizan la simbología y la representación literaria de la rata en dos novelas contemporáneas de Nicola Lagioia y Andrej Zaniewski para analizar contrastivamente las respectivas miradas antropo centrista y antiantropocentrista. Muestran, así, cómo la segunda mirada se logra mediante un descentramiento narrativo que incorpora diferentes estrategias narrativas: la focalización interna situada en una rata junto con la primera persona, especialmente del plural, el futuro verbal que sugiere la autoconciencia animal, mitemas para favorecer la empatía del lector, o una profusión de datos de sentidos no visuales. Todo ello permite la identificación del lector con la rata y, por consiguiente, la percepción del desprecio y maltrato que recibe en las socie dades occidentales. 10 pilar andrade - josé manuel correoso Aunque quizá hubiese convenido organizar los diferentes capítulos de esta sección a par tir de la estructura y abundancia del propio reino animal.
Algunos trabajos abordan en efecto todo el conjunto en un autor o autora, como el capítulo de Raquel Conde, que examina la pre sencia de los animales en la obra de Concha Castroviejo. Conde expone el papel benéfico de estos, salvajes y domésticos, en el orden natural, detalla el paralelismo que se establece entre muertes de humanos y de animales, y pone en valor el alegato de Castroviejo en favor del dere cho a la vida, a transcendencia y a la seguridad de los animales, fundamentados en el asombro y emoción que suscitan. Por su parte, el trabajo de Adriana Lastičová se interroga sobre el simbolismo de los ani males en varias novelas de la escritora francesa contemporánea Sylvie Germain, describiendo su poder sanador y su papel como psicopompos o mensajeros de lo invisible y de lo absoluto, poder que cuestiona simultáneamente el antropocentrismo y del especismo. Finalmente, en el texto que sigue al anterior, Alberto Martínez propone una contribución a los estudios del bestiario completo del autor francés Lautréamont. Para ello traza un deta llado estado de la cuestión sobre el tema, amplía y precisa el léxico teriomórfico del bestiario, ofrece un cómputo analítico exhaustivo, y muestra que la importancia cuantitativa del léxico teriomórfico en el escritor es mayor de lo afirmado en los estudios previos citados. Los capítulos de esta línea nos descubren por tanto aspectos de los textos literarios in advertidos en su mayor parte. Rastrear la presencia y, cuando existía, la agencia de zorros, caballos, ballenas, gatos, aves, ratas y muchos más ejemplares del reino animal en la ficción permite un descentramiento de la mirada crítica que no sólo amplía nuestra comprensión de un mundo no humano y su situación (de subordinación, de esclavitud, de emancipación, de superioridad, de extinción…) respecto a los hombres, sino que genera reflexiones propiamen te literarias referentes al corpus, canon y géneros narrativos, innovaciones formales, temas, motivos, símbolos e imaginarios. Esta es la vía que propiamente nuestra investigación futura sobre el tema recorrerá plausiblemente, sin olvidar, por supuesto, la faceta de concienciación incluida en la tarea de la zoopoética.
No queremos terminar esta presentación sin agradecer a los miembros de la Junta di rectiva de la SELGyC su ayuda y buen hacer, y en especial a su presidente Dámaso López, su secretaria Ana González-Rivas y su tesorera Ángeles Ciprés. Nuestra gratitud va también diri gida hacia todos los autores que colaboran en el volumen por su trabajo y la calidad de su in vestigación, los miembros del Comité Científico, la maquetadora, Sara Olmos, y la gestora de la Asociación, Raquel Maspoch. Y agradecemos finalmente la presencia de quienes participaron en el vigésimo cuarto Simposio de la SELGyC e hicieron posibles los momentos de intercambio de ideas y enriquecimiento intelectual, así como de convivialidad en las actividades comunes organizadas. Esperamos que los lectores encuentren en este libro un registro de algunos de esos momentos. Pilar Andrade José Manuel Correoso

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