domingo, 3 de mayo de 2026

Anatomías poéticas. Pliegues y despliegues del cuerpo en el mundo griego antiguo


 

Prólogo Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis 

 El presente libro es el resultado del proyecto de investi gación UBACyT “Cuerpos poéticos. Discursos y represen taciones de la corporalidad en el mundo griego antiguo”, desarrollado entre 2016 y 2019. Se trata de una publicación colectiva que continúa líneas exploradas en UBACyTs an teriores que dieran como fruto la publicación de La pólis sexuada: normas, disturbios y transgresiones del género en la Grecia Antigua (2011), El oîkos violentado. Genealogías conflic tivas y perversiones del parentesco en la literatura griega anti gua (2013) y El nómos transgredido. Afectaciones poéticas de la normatividad en el mundo griego antiguo (2016) en la editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El grupo de trabajo integrado por investiga dores formados y en formación, profesores, becarios, tesis tas, graduados y alumnos, procedentes de distintos espacios de debate académico, tiene un carácter multidisciplinario que ha generado un texto signado por muy diversos inte reses, lecturas complementarias e instancias diferenciadas de producción. 

Desde sus experiencias —algunas extensas 13 y otras más recientes en el plano científico— todos los in tegrantes del proyecto han contribuido a una reflexión que es a la vez común y particularizada. Así, este volumen pro cura, a través de sus diversos capítulos, focalizar el cuerpo en el mundo griego desde una pluralidad de perspectivas y métodos de acceso que potencian el estudio filológico con aportes de la historia del arte, el derecho, la filosofía políti ca o la psicología. El objetivo general del proyecto consistió en explorar la noción de cuerpo en la literatura y el arte griegos de época arcaica, clásica y helenística, teniendo en cuenta las con venciones propias de cada género en el marco de las prác ticas artísticas y discursivas de la Grecia antigua en los dis tintos momentos de su desarrollo histórico. 

A partir de una exploración léxica capaz de dar cuenta del funcionamiento textual del vocabulario relevante, su campo de aplicación específico y su relación con otros conceptos fundamenta les, examinamos los pliegues y despliegues que los distintos autores y artistas han recorrido a los efectos de representar lo corporal en el contexto social en que están inscriptos. En los últimos decenios, como se ocuparán de presentar los capítulos de este libro, los estudios alrededor de la his toria del cuerpo han proliferado de manera notable, par tiendo en general de la idea de que, en vez de ser una expe riencia universal válida para todos los humanos, el cuerpo vivido y percibido es producto de una construcción simbó lica históricamente determinada, mirada que resulta fruc tífera a la hora de abordar los discursos de la Antigüedad. 

 El concepto tiene una importancia fundamental en las representaciones de la Grecia antigua, donde pintura, es cultura, teatro, narrativa, lírica y oratoria ponen en escena personajes que actúan y padecen, cuyas formas de vivir la propia corporalidad son determinantes para la organiza ción del sistema de prácticas y creencias de la sociedad. 14 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis En el pensamiento de la Antigüedad y durante la Edad Media, el cuerpo parece haber ocupado los últimos puestos en la escala ontológica. Sin embargo, podemos decir que la estocada final vino recién de la mano de la Modernidad. En efecto, el dualismo sustancial cartesiano lo convirtió en ob jeto de conocimiento y no en la encarnadura del sujeto que conoce. El abordaje del tema implicó, por lo tanto, abandonar la visión puramente biologicista que marcó lo corporal como categoría epistemológica durante largos siglos —y especial mente en el transcurso de la Modernidad— para incorporar discusiones teóricas más actuales capaces de reorientar nues tra percepción sobre lo somático y de permitirnos encarar las fuentes antiguas desde el presente. 

Resultó pertinente entonces adoptar algunos conceptos de diferentes corrientes como la fenomenológica que se opone a la tradición filosófi ca anterior en lo que al cuerpo se refiere, siguiendo los plan teos merleau-pontyanos, en los que la percepción es activa y constituyente al mismo tiempo del mundo. Así, Foucault, Agamben, Butler y Douglas, entre muchos otros, aportaron en este sentido a nuestra investigación para abordar lo que se refiere al uso del lenguaje, el manejo corporal y el sistema que lo simboliza en sus múltiples dimensiones. 

 En nuestras indagaciones, también se estudia la emer gencia del cuerpo físico y se muestra la relevancia que tie ne la medicina para el género teatral en tanto se presenta la enfermedad de tal manera que los síntomas se vuelven polisémicos. Asimismo, nos hemos ocupado de relevar la importancia de las determinaciones corporales a la hora de sostener la diferenciación entre hombres, dioses y anima les y entre los niveles y los elementos cósmicos, tal como lo plantea Vernant. Por oposición al cuerpo bello y efi ciente del héroe, el cuerpo de los monstruos o los cuerpos deformes rompen los cánones antropológicos, definien do categorías marginales y funcionando como recurso Prólogo 15 epistemológico para el proceso de configuración y desarro llo de la identidad helénica. A su vez, hemos advertido que la visión del cuerpo se desenvuelve a través de abundantes metáforas que reflejan un sistema conceptual coherente relacionado con los análisis de la perspectiva cognitivista. Por otro lado, el abordaje performativo hizo posible ob servar los cuerpos envilecidos y atormentados de los per sonajes dramáticos, que ofrecían la obsesiva experiencia de lo “abyecto”, en términos de Kristeva. Los más recientes estudios teatrales han dirigido nuestra mirada también al lugar que la performance confiere al cuerpo/objeto escéni co: desde el travestido al degollado o descuartizado (o sus sinécdoques con el uso de máscaras), desde la ocultación anatómica a la mostración de las partes corporales habi tualmente cubiertas. Por último, analizamos un conjunto de mecanismos discursivos que podemos englobar bajo el nombre de construcciones simbólicas de la corporeidad, estratégicos para el entramado cuerpo/drama/sociedad. En este sentido, otro aspecto que se refleja en nuestro análi sis se refiere a la existencia de la pólis como cuerpo político donde la visión filosófica (en especial desde Aristóteles) par te de que todo grupo humano conforma un cuerpo común dentro del cual el carácter de miembro entraña obligacio nes comunales que se experimentan en la vida política. Al igual que en los dos primeros libros, en el presente vo lumen hemos organizado los capítulos según la temática en tres secciones: “Estéticas del cuerpo”, “Políticas del cuerpo” y “Violencias del cuerpo”. Esta separación, que responde a cri terios discrecionales que no pretenden, sin embargo, frag mentar la complejidad del tema, ordena y refleja los abordajes y lineamientos heterogéneos desarrollados por los autores. Así, en la primera parte se trata la omnipresencia de la corporalidad desde una perspectiva estética, considerada en sentido amplio. El capítulo inicial, de Cecilia Colombani, 16 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis aborda Trabajos y días de Hesíodo considerando la intensa preocupación del poeta por la cuestión dietética, ligada a su vez con un particular cuidado y atención sobre el cuerpo, la epiméleia heautoû. Pretende relevar en qué medida impli ca también una reflexión ética a partir de la trilogía cuer po-trabajo-virtud, para lo cual establece algunas líneas de contacto entre Hesíodo y Foucault, quien indagara el tópi co en su intento de efectuar una “genealogía del sujeto del deseo”. 

En la Dietética, incluida en el marco de las estéticas de la existencia, el filósofo analiza las relaciones de los suje tos con sus propios cuerpos, inscritas en la economía gene ral de lo que constituye la dieta para los griegos. De allí se hace posible pensar que la reflexión hesiódica sobre la dieta roza cuestiones de orden médico, sellando la alianza entre subjetividad, filosofía y medicina. Dos de los estudios de esta primera parte incursionan en el campo de la iconografía sobre las piezas de cerámica de la época clásica, ambos centrados en la representación de la imagen femenina. Sobre la representación de la novia en las escenas nupciales trabaja Cora Dukelsky, siguiendo el proceso que conduce del cuerpo totalmente cubierto en el origen de la iconografía, al cuerpo desnudo o semidesnudo en su etapa final. Considera que la transformación del mer cado de la cerámica a partir de mediados del siglo V a.C. tuvo importante influencia en las prácticas y los modos de f iguración. 

Apoyándose en abundante bibliografía, recorre algunas piezas donde se muestra la importancia que ad quiere el espacio íntimo y la incorporación de Eros a las es cenas de boda. Registra, asimismo, la aparición, hacia 430 a. C., de la figura de la bañista desnuda arrodillada, modelo que tuvo amplia repercusión en el arte occidental. Yanina Borghiani, por su parte, desarrolla la investigación sobre el tema del ideal de belleza femenina, problemati zando la manera en que se piensa la representación como Prólogo 17 copia y sustituto de algo que se encuentra por fuera de ella, lo que obliga a tener en consideración los límites de la inter pretación a la hora de analizar las figuras. 

El trabajo abor da las imágenes de las mujeres en el ámbito privado, con el propósito de establecer los modos en que se construyen sus cuerpos, gestualidades y movimientos, observando que la anatomía femenina, salvo excepciones como algunos jue gos, tiende a la quietud y al estatismo, con gestos acotados, como ocurre con las escenas de observación frente al espejo. También toma en consideración la manera en que se adorna y cubre el cuerpo femenino, así como el embellecimiento con la utilización de joyas y maquillaje, elementos que tu vieron un desarrollo destacable en la Grecia clásica. En un cruce entre escultura y teatro, el capítulo de Milena Gallipoli desbroza la función de la escultura de Ártemis en la obra Ifigenia entre los tauros, la única tragedia conservada en donde una escultura de culto tiene un rol central en la trama argumentativa.

 Analiza el funcionamiento teatral de la escultura femenina en cuanto cuerpo-objeto escénico y las implicancias de su aparición como cuerpo escultóri co con la referencia al pensamiento de Marin que otorga a toda representación un doble carácter, en tanto hace paten te una ausencia (carácter transitivo), al tiempo que se pre senta a sí misma como lo que es (carácter reflexivo). Este concepto aparece escenificado e instrumentalizado por los personajes de la trama en la obra de Eurípides, donde la f igura de la diosa da lugar a una puesta en abismo. La segunda parte de este volumen se interesa por las múltiples valencias políticas que el cuerpo despliega en los textos. Dos de los estudios de esta sección examinan, des de diferentes miradas, el eje cuerpo/política en la tragedia euripidea. 

Así, Victoria Maresca considera en clave política las intervenciones de Medea en la tragedia homónima, ha ciendo evidente una calculada elaboración de sus designios 18 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis para comprender cómo, lejos de ser un acto de pasión o furor, el filicidio forma parte de un plan cuidadosamente pensado para destruir a Jasón no solo como hombre sino como polítes. Investiga, asimismo, la transposición de ro les de los esposos a partir de las referencias al cuerpo y al contacto físico, estudio que permite observar la progresión que atraviesan los personajes a lo largo de la obra. 

El tra bajo incluye el análisis de dos cerámicas que refuerzan las ideas planteadas a partir del texto: tanto la función central de los niños en la entrega de los regalos como la progresión realizada por Medea en la obra, que la lleva de un estado de pasividad a uno de predominio. Por otro lado, en la línea de investigación que gira en tor no de lo corporal, Elsa Rodríguez Cidre focaliza la parthe nía en Helena de Eurípides y su rol pregnante en el drama, tanto respecto de Helena como de otras parthénoi (Teónoe, Sirenas, Hermíone, Calisto y la hija de Mérope) cargadas to das de fuerte significación. Se trata de un concepto complejo en el marco de la pólis, donde el paso de parthénos a gyné es un punto clave para la sociedad, un proceso de circulación de la mujer que culmina con la maternidad. 

La autora muestra cómo Helena, mujer casada y con una hija, logra simbóli camente devenir una parthénos para luego asegurar su paso (nuevamente) a gyné, en una situación extraordinaria pero de algún modo previsible para un personaje que parece es tar en todo momento por fuera de los cánones. A continuación, otros dos capítulos de la segunda parte indagan la corporalidad en el campo de la comedia anti gua y media. Mariel Vázquez reflexiona sobre el desplie gue corporal y sus implicancias biológico-políticas en Asambleístas de Aristófanes. 

Su objetivo es analizar, en el “devenir masculino” de las asambleístas, la relación entre la postura corporal y la capacidad de ejercicio político, enten diendo por “postura corporal” aquella categoría que —en Prólogo 19 relación con la de cuerpo interpretado de la fenomenolo gía y la de lo simbólico propia del psicoanálisis— involucra las emociones, las sensaciones, los gestos, la complexión y sus alteraciones debidos a la forma de pararse o cami nar. Dicha postura da cuenta de una cierta organización, un skhêma corporal, que determina la afinidad física con algunas actividades y su alejamiento de otras. Al mismo tiempo, el cuerpo femenino consigue ser transformado, por medio de la performance, y deviene capaz de originar nuevas realidades. El capítulo de Emiliano Buis analiza algunos de los dis positivos literarios puestos en acción para traducir la po lítica exterior en la escena de la comedia media. Recurre al marco teórico de los estudios sobre el cuerpo y sobre la cultura material para estudiar el fenómeno de la agencia política. Se observan las alusiones dramáticas a las relacio nes internacionales a partir de un examen de los agentes activos de la diplomacia (materializados como cuerpos que intervienen) y su manipulación de los “objetos” políticos, que la comedia desplaza desde los territorios —entendidos como campo de la actuación militar— a los objetos escéni cos. El autor estudia en particular las repercusiones cómi cas del discurso Sobre Haloneso, tradicionalmente atribuido a Demóstenes, donde se logra establecer un paralelismo entre la negociación diplomática de territorios (que se con quistan o ceden) y la circulación de textos (apropiados, de vueltos) que pone en juego la comedia media como género. 

Interesada en el contexto helenístico, Luciana Gallegos examina en Argonáuticas de Apolonio de Rodas las compe tencias de los cuerpos femeninos en relación con las capaci dades que detentan las mujeres de la realeza de Alejandría. Para ello, analiza la representación de Hipsípila y Medea a partir de sus comportamientos y de coincidencias léxicas con los poemas homéricos. En el primer caso, estudia el 20 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis poder político que ejerce un cuerpo femenino sobre su rei no; en el segundo, precisa la potencia de una mujer sobre su propio destino y el de los héroes. 

Como confirman los vín culos entre Hipsípila y Telémaco o entre Medea y Odiseo, estas figuras femeninas ocupan espacios simbólicos y fí sicos que en los poemas homéricos solo eran viables para f iguras masculinas. El poema de Apolonio, producto de un contexto que posibilita la aparición de mujeres poderosas, legitima la existencia de reinas capaces de protección, po tencia y organización. En clave filosófica, el trabajo de Eduardo Magoja se propone analizar el argumento que presenta el texto del Anónimo de Jámblico acerca de la existencia de un hom bre “de acero no solo en cuanto al cuerpo sino también al alma” que, sin embargo, a pesar de sus extraordinarias facultades, jamás podría vivir al margen de la legalidad, la justicia y todo contexto comunitario. A partir de allí se puede reflexionar acerca de cómo el individuo que sobre sale demasiado y rompe con la absoluta unidad de la pólis no encuentra otro espacio de existencia y es conducido ine vitablemente a su destrucción. También demuestra que ese recurso argumentativo le permite al Anónimo no solo de fender la idea de la supremacía ontológica de la pólis, sino a su vez retratarla como un cuerpo político adamántinos cuya fuerza y unidad están determinadas por la recta legalidad. En la última parte del libro, el cuerpo es considerado como territorio de violencia en la tragedia, en la comedia y en el discurso histórico de Tucídides. Patricia D’Andrea destaca los avatares del cuerpo en guerra en las obras bé licas de Esquilo desde la hipótesis de que las oscilaciones en la consideración del cuerpo guerrero se corresponden con las fluctuaciones de la escena política y con el proceso de consolidación de la democracia. En Persas (472 a. C.), los cuerpos de los enemigos son vistos como una superposición Prólogo 21 monstruosa de miembros, y es la corporalidad colectiva de los griegos la que los conduce a la victoria. 

En Siete contra Tebas (467 a. C.), los cuerpos guerreros se constituyen como murallas que tornarán la ciudad por completo inexpugna ble, portando a la vez la fuerza física y la moderación. En Agamenón (458 a. C.), la imagen de Ares como comerciante que cambia cuerpos por dinero implica el omnipresente poder de la riqueza aun sobre el heroísmo tradicional de la muerte en combate. El capítulo de Katia Obrist se centra en Heracles y Edipo, los protagonistas de Traquinias y Edipo Rey, obras de Sófocles en que la prolongada exposición del sufrimiento resulta un mecanismo particularmente efectivo al momento de provo car páthos y contribuye a los recursos dramáticos liberadores de las emociones. 

Analiza los pasajes que muestran sus cuer pos en ruina como vía de acceso a la concepción del cuerpo en la producción de Sófocles. Por otro lado, la autora se vale de esas anatomías para explorar el sistema teatral que subya ce tras esta clase de hechos. El análisis de los textos le permi te afirmar que la exposición de los cuerpos con sufrimiento físico se presenta en las tragedias sofocleas ante todo como un dispositivo dramático consciente y meditado, ligado a una época en la que el culto a los héroes se encuentra en su mayor auge y es grande su influencia en la existencia de los vivos. María Belén Landa, a su vez, analiza los discursos de venganza de Medea y Electra en las dos tragedias homó nimas de Eurípides. Allí, el sôma del antagonista se presen ta como una entidad tangible, concreta y, de algún modo, “apropiable”. 

Se propone demostrar que ambas heroínas son personajes que detentan poder en el terreno discursivo, donde los parlamentos expresan la apropiación del cuerpo del “otro” en tanto “cuerpo muerto”, delineando así la pro clama vindicatoria femenina. El análisis de los discursos muestra cómo las palabras de venganza están organizadas 22 Alicia M. Atienza, Elsa Rodríguez Cidre y Emiliano J. Buis en una pieza coherente y lógica que detenta un gran poder en la medida en que puede anticipar la muerte segura de sus enemigos. Los cuerpos evocados como muertos (Jasón, Creonte, la princesa, Clitemnestra y Egisto), son construc ciones simbólicas que se convierten, a su vez, en territorio de disputa del poder. Sobre Orestes versa el capítulo de Cecilia Perczyk, quien se centra en el padecimiento del héroe trágico, que en este caso no aparece mediado por las palabras de otro personaje sino expuesto en escena. Con la sistematización del cono cimiento médico que se dio en la época, los síntomas de los personajes trágicos se vuelven polisémicos porque en ellos se acopla la tradición poética de representar el sufrimiento a las ideas médicas y éticas sobre el dolor y las acciones.

 Así, en Orestes no solo se da una coincidencia lexical con los tratados hipocráticos, sino que se utilizan los temas médi cos como recursos con el objetivo de explorar lo corporal. Esta representación del personaje padeciendo síntomas y el modo de describir la conducta trastornada permiten su poner que en el imaginario griego se trataba de una forma común de aproximarse a la locura. El capítulo de Jimena Schere rastrea el tema del maltrato físico y las lesiones corporales en las obras de Aristófanes, elementos que la comedia transforma en un componente de la relación entre los personajes del amo y el esclavo y en un tópico cómico convencional. No solo los esclavos sino tam bién los personajes poderosos son objetos de violencia, he cho que permite indagar las relaciones entre poder político y corporeidad en la producción del comediógrafo. En la co media temprana (425-421 a. C.), se suele aplicar este recurso en el ataque contra el personaje antagonista y sus aliados, que resultan golpeados y vencidos, mientras que en la comedia tardía los golpes tienen blancos más heterogéneos aunque conservan su habitual potencia transgresora. Jugando con Prólogo 23 el esquema clasificatorio vigente en la sociedad ateniense, la comedia refuncionaliza el tópico tradicional para desdibujar las diferencias tajantes entre el hombre libre y el esclavo. Desde el campo de la historia, finalmente, Mariana Franco San Román dirige su análisis al modo en que Tucídides representa a Cleón en términos de su decir y su corporalidad. Partiendo del concepto lingüístico de êthos discursivo, su hipótesis del trabajo es que Tucídides asocia a Cleón con una corporalidad violenta por medio de deter minados recursos, para lo cual explota el discurso en estilo directo, que se caracteriza por ser mimético e histriónico. 

 Esta técnica se complementa con la forma antilógica que presenta de un modo dicotómico dos éthe contrapuestos, Cleón y Diodoto, un anti-êthos, que pueden ser reconstrui dos a partir de los modos de argumentar que adoptan y de las tesis que defiende cada uno, realzando así los rasgos más sobresalientes. La contraposición de ambos discursos a manos del enunciador-historiador apunta a resaltar y re forzar la imagen que el lector va construyendo de Cleón, un político que busca construir una figura de autoridad. A modo de cierre, queremos agradecer, por un lado, a la Universidad de Buenos Aires que nos brindó la financiación y el contexto institucional para llevar a cabo este cuarto pro yecto. Por otro, a los integrantes del equipo por la responsa bilidad con la que encararon la investigación y la disposición que manifestaron. 

Asimismo, deseamos destacar el trabajo realizado por Mariana Franco San Román, Victoria Maresca y Cecilia Perczyk, becarias de nuestro proyecto, quienes se encargaron de corregir, de acuerdo con las pautas de edición, los textos que componen este volumen. Por último, agradece mos a Carmen Morin Rodríguez por la foto de tapa. Buenos Aires, agosto de 2019.

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