domingo, 1 de marzo de 2026

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA POR EL P. ZEFERINO GONZÁLEZ DE LA ORDEN DE SANTO DOMINGO CARDENAL ARZOBISPO I>E TOLEDO SEGUNDA EDICIÓN FRAGMENTO

 


CRISIS ESCOLASTICO-MODERNA

 Transición de la Filosofía escolástica á la Filosofía moderna 11." EL RENACIMIENTO.

 Con la decadencia de la Filosofía escolástica, inicia da , promovida y desarrollada por las diferentes causas que dejamos apuntadas, durante los siglos xiv y xv, coinciden y vense germinar ya desde el primer tercio del último los primeros síntomas del Renacimiento, el cual á su vez puede ser considerado como el punto de partida y como la forma general del movimiento filo sófico que representa la transición de la Filosofía esco lástica á la Filosofía moderna.

 Pero no se olvide que este movimiento filosófico, que abraza gran parte del siglo xv y todo el siglo xvi , no debe exclusivamente su existencia y su naturaleza al solo Renacimiento. Aunque iniciado por éste é informado generalmente de su espíritu renaciente ó neopagano , debió en gran parte su desarrollo, sus manifestaciones y sus carac teres á otros grandes sucesos contemporáneos, cuales fueron, entre otros , la invención de la imprenta , el descubrimiento del Nuevo-Mundo, los viajes á la In dia , las luchas doctrinales provocadas por el protes tantismo , las invasiones crecientes de los legistas y del poder civil contra la Iglesia , la formación y pre ponderancia de la clase media , las tendencias secula- rizadoras y absolutistas de los gobiernos , y hasta las guerras político-religiosas de la época. La fermentación producida en los espíritus por to das estas causas , unida á la fascinación causada en los mismos por el Renacimiento , ó digamos por la súbita aparición de las artes , de las letras y de la Filosofía greco-romanas, produjo ese movimiento filosófico, confuso , desordenado y complejo , que llena los si glos xv y xvi, y que representa la transición de la Fi losofía escolástica á la moderna , ó , si se quiere , el predominio y victoria de ésta sobre aquélla. 

El espíri tu humano, atraído por la belleza plástica de la forma griega, desdeñó la belleza ideal y moral de las artes cristianas; lisonjeado en su orgullo y en su afán de independencia por los predicadores del libre examen, fascinado y lleno de entusiasmo en presencia de los nombres , de los escritos y de los sistemas de los anti guos filósofos de la Grecia, marchó desatentado y como ebrio en todas direcciones, abandonando el terreno firme de la subordinación de la idea filosófico-racional á la idea cristiana , echando en olvido y hasta menos preciando aquella sobriedad científica de que tan bri llantes ejemplos diera la Filosofía escolástica en sus grandes y nobles representantes. 

Y la Filosofía del Re nacimiento ó de esta época de transición , salvas algu nas excepciones , se le vantó airada contra la Filosofía escolástica , en vez de levantarla de su decadencia, en vez de corregir sus abusos y defectos, en vez de resti tuirla al buen camino de que se había separado, en vez de perfeccionarla y desarrollarla en sus ideas y solu ciones , y , sobre todo , en vez de completarla y agran dar sus horizontes y sus aplicaciones por medio del cultivo de las ciencias físicas, exactas y naturales. Si el espíritu humano , en vez de seguir en el orden filo sófico la tendencia neopagana y racionalista del Rena cimiento, hubiera restaurado la Filosofía escolástica, completándola y perfeccionándola , y en el orden reli gioso , en vez de recibir la influencia protestante con sus naturales frutos, el racionalismo y naturalismo, hubiera seguido desenvolviéndose y progresando bajo la influencia del Catolicismo, ¿cuál sería hoy el esta do de la Europa? ¿Se hallaría , como se halla, agitada y conmovida por tan funestos presentimientos acerca de su porvenir? ¿Estaría tan amenazada y corroída por esas doctrinas y costumbres de sensualismo universal y por las corrientes ateo-socialistas? Problema es este que bien merece fijar la atención de los hombres que piensan, al menos de aquellos para quienes la Filoso fía de la historia entraña algo más que la concepción determinista , y para quienes la historia de la huma nidad es algo más que lina rama de la física. 

I 2." CARACTERES GENERALES DE LA FILOSOFÍA EN LA ÉPOCA DE TRANSICIÓN. 

«Entre la Filosofía escolástica , escribe V. Cousin, y la Filosofía moderna, está la que con justicia podría apellidarse Filosofía del Renacimiento, porque siesta Filosofía es algo , es aute todo una imitación de la an tigüedad. Su caracteres casi enteramente negativo: rechaza la escolástica , aspira á algo nuevo , y forma lo nuevo con la antigüedad. En Florencia se traduce á Platón y los alejandrinos, fúndase una Academia llena de entusiasmo, desprovista de crítica, en la cual se amalgaman, como en otro tiempo en Alejandría, Zo- roastro , Orfeo , Platón, Plotino y Proclo , el idealismo y el misticismo , un poco de verdad y mucha locura. Aquí adoptan la Filosofía de Epicuro, ó sea el sensua lismo y el materialismo ; allí se abrazan cou el estoi cismo ; eu otra parte se entregan al pirronismo. 

Si casi por todas partes es combatido Aristóteles, es el Aris tóteles de la Edad Media , es el Aristóteles de Alberto Magno y de Santo Tomás, el Aristóteles que, bien ó mal comprendido , había servido de fundamento y de regla á la enseñanza cristiana ; pero se estudia á la vez y se invoca el verdadero Aristóteles, y en Bolonia y en Roma , por ejemplo, se sirven de él para atacar al Cristianismo. Eu realidad, esta pequeña época uo cuen ta hombre alguno de genio que pueda ponerse en pa rangón con los grandes filósofos de la antigüedad , de la Edad Media y de los tiempos modernos : no produ jo monumento alguno duradero, y si se la juzga por sus obras, hay motivos para ser severo cou ella.» Sin ser completo en todas sus apreciaciones , este pasaje de Cousin expresa con bastante exactitud los caracteres generales de lo que el escritor francés llama Filosofía del Renacimiento, lo mismo que nosotros apellidamos Filosofía de transición escolástico-moder na. 

El carácter más general de ésta es la imitación ar tificial y exagerada de la antigüedad , y , como conse cuencia y aplicación de ésta, el culto de la forma con preferencia y hasta con perjuicio del fondo ; la lucha contra la escolástica, y con bastante frecuencia, y como medio y resultado de esta lucha , la oposición y nega ción de las ideas cristianas , que entonces, como hoy, como siempre, tuvieron y tienen el privilegio de con citar las iras , los ataques apasionados del indiferentis mo religioso , del racionalismo, de la incredulidad. Todos estos caracteres, junto con los opuestos y variados elementos filosóficos de la antigüedad paga na, se encuentran amalgamados y como sincretizados en los principales representantes de esta Filosofía de transición , pero en proporciones muy diferentes , re sultando de aquí escuelas y direcciones de tan diversa índole y de tan varios matices, que es empresa harto difícil establecer orden y método en su historia. Porque ello es cierto, que es cosa nada fácil clasificar con precisión y exactitud las escuelas y sistemas que lle nan este período histórico , en medio de la confusión producida por el choque entre el principio escolástico- cristiano y el principio neopagano , entre la idea ge- nuínamente católica de la Edad Media, y la imitación entusiasta , exclusivista y avasalladora de la antigüe dad greco-romana y de los filósofos gentiles. Procuraremos , no obstante, acercarnos á una cla sificación exacta y completa en lo posible, y al efecto dividiremos el contenido filosófico de esta época en las siguientes escuelas ó direcciones: escuela platónica, ó, si se quiere, neoplatónica ; escuela aristotélica; es cuela antiaristotélica ; escuela físico-naturalista ; es cuela teosófico - naturalista ; escuela independiente; escuela filosófico-política. Despuésde esto, hablaremos del movimiento filosófico en el seno del protestantis mo, de la Filosofía tradicional ó escolástico-cristiana, y, por último, de la escuela escéptica.

 I 1 3.° ESCUELA PLATÓNICA. 

Esta escuela renaciente, que pudiera ser denomi nada escuela platónico-itálica, en atención á que casi todos sus representantes florecieron en Italia, debió su primer impulso al griego Jorge Gemisto , que se dió á sí mismo el nombre de Pletlion, ó que le dieron sus admiradores (qucisi alius Plato, novus Plato) y discípu los. Habiendo venido á Italia para asistir al Concilio de Florencia en 1438, comenzó á exponer y preconizar en aquella ciudad la Filosofía de Platón , produciendo grande entusiasmo por las doctrinas de este filósofo en casi toda la Italia. En realidad, lo que Jorge Gemisto enseñaba no era la doctrina propia ó pura de Platón , sino amalgamada con las teorías de los alejandrinos , ó sea según las in terpretaciones y sentido del antiguo neoplatonismo. 

 Como todos los partidarios de esta escuela en este pe ríodo del Renacimiento , Gemisto ataca con encarniza miento á Aristóteles, especialmente en las teorías que se refieren á la teología y la moral. Los argumentos del fundador del Liceo contra las ideas de Platón, y la doctrina del mismo acerca de las substancias primeras y segundas , son también objeto de vivos ataques y de apasionadas refutaciones por parte del filósofo rena ciente. Á juzgar por algimos pasajes é indicaciones de sus obras , y con especialidad de la que :on el título de Tratado de las Leyes se publicó en 1858 , en con cepto de obra inédita, el filósofo bizantino llevaba su entusiasmo hasta el puuto de reemplazar la religión cristiana por el misticismo alejandrino ó neoplatónico, si en su mano estuviera. Plethon inspiró también al duque deToscana, Cosme deMédicis, extremado amor á la Filosofía de Platón , hasta el punto que, según el testimonio del mismo Marsilio Ficino, la idea ó pro yecto de fundar la Academia Platónica florentina , que tan famosa llegó á ser en Italia, surgió en la mente del citado Cosme de Médicis al oir á Plethon (1) ensalzar las excelencias y profundidad de la Filosofía del fun dador de la Academia. La campaña emprendida por Gemisto contra Aris tóteles y en favor de Platón, fué continuada, aunque con más moderación y con más puro seutido cristiano, por el famoso Besarión, el cual nació en Trebisonda, año de 1388, asistió al Concilio de Florencia como Arzobispo de Nicea,fué después Patriarca de Cons- tantinopla y hecho más adelante Cardenal de la Iglesia romana, cuyos principios y cuya doctrina enseñó y (1) «Magnus Cosmus, escribe Ficino en su prólogo á la traduc ción de las Enneadas de Plotino, senatus consulto patriae pater, quo tempore concilium inter Graecos atque Latinos sub Eugenio Pontí fice Florentiae tractabatur, philosophura graecum nomine Gemistum, coguomine Plethonem, quasi Platonem alterum, de mysteriis plato- nicis disputantem frequenter audivit. E cujus ore fervente sicafílatus est, protiuus ut inde academiam quamdam alta mente conceperit, hanc opportuno primo tempore parilurus » practicó constantemente después del Concilio : falleció en Noviembre de 1472. 

En su obra principal, ó al menos más conocida, Adversus calumniatorem Platonis, escrita contra Ja Comparatio Aristotelis et Platonis del aristotélico Jorge de Trebisonda, Besarión ensalza y coloca á Platón so bre Aristóteles, pero procurando al mismo tiempo hacer justicia al último y evitando las exageraciones y exclusivismos de Plethon. El Cardenal griego prestó además servicios importantes á las letras y la Filosofía, traduciendo los Memorabilia de Jenefonte, y principal mente con sus versiones, algo defectuosas por dema siado literales, de la metafísica de Aristóteles y de los fragmentos metafísicos de Teofrasto. 

§ 4." MARSILIO FICINO. El discípulo más notable de Gemisto Plethon, y á la vez el representante principal del platonismo italiano del Renacimiento, fué Marsilio Ficino, que nació en Florencia por los años de 1433, y murió en 1499. Mé dico afamado y literato eminente, fué puesto por Cosme de Médicis al frente de la Academia platónica que fundó en Florencia hacia el año de 1460. Llevado de sus aficiones platónicas con tendencias alejandrinas, puede decirse que dedicó gran parte de su vida á po pularizar entre los hombres de letras la doctrina y las obras no sólo de Platón, sino de Plotino, Jámblico, Porfirio y algunos otros neoplatónicos. El médico fio rentino completó y afirmó estos trabajos de propa ganda , por medio de un tratado notable que lleva por título: Theologia platónica de immortalitate animorum. El platonismo de Marsilio Ficino no es exclusi vista, ni tampoco anticristiano, como el de algunos de sus contemporáneos. 

El filósofo de Florencia admitía y combinaba con el elemento platónico, no sólo bas tantes elementos alejandrinos, sino algunas ideas y concepciones aristotélicas, rebatiendoá la vez y recha zando las interpretaciones averroísticas de algunos acerca de la naturaleza del entendimiento humano según Aristóteles. Lejos de seguir la tendencia anticristiana de su maestro Plethon y de algunos otros, Ficino encamina sus esfuerzos á demostrar y poner de manifiesto la con formidad y armonía de la Filosofía platónica con la doctrina cristiana. Su Theologia platónica de immortalitate animorum, no es un simple tratado de psicología, como pudiera hacer sospechar su título, sino que es también un tra tado más ó menos completo de teodicea cristiana, en que se discuten muchos problemas teológicos y meta- físicos. En armonía con su espíritu amplio y conci liador, Ficino propende á la doctrina de Aristóte les sobre algunos puntos importantes , y , á pesar de sus aficiones platónicas, enseña con Aristóteles que el alma racional es forma substancial del hombre: Mena igitur forma illa est, per quam quisque nostrum in humana specie collocatur. Entre las muchas razones que aduce para demos trar la inmortalidad del alma , hay algunas excelentes, y otras que presentan cierto aspecto de originalidad. Sin embargo de lo dicho, descúbrese con bastante frecuencia en sus obras al discípulo de Platón y de los neoplatónicos alejandrinos, con los cuales enseña, en tre otras cosas , no ya sólo que las esferas celestes es tán animadas, sino que la tierra , el agua, el aire y el fuego tienen cada cual su alma propia: Globo terreno una anima sufficit.... Animam suam habeat aer , snam ignis, eadem rotione qua ierra suam, etaqua. Simili- ter octo coelorum globi animas ocio. 

El filósofo florentino atribuye al alma de la tierra el origen de los animales que se decían producidos ex putrescente materia (1), negando, por consiguiente, lo que hoy se llama generación espontánea. Marsilio Ficino y el cardenal Besarión pueden y deben ser considerados como los representantes más genuínos y racionales de la escuela platónica del Re nacimiento. Al mismo tiempo que vulgarizaban las obras del filósofo ateniense, y llamaban la atención sobre la excelencia de su Filosofía, hacíanlo con la mesura propia de los hombres superiores, sin descono cer ni negar en absoluto la importancia filosófica de Aristóteles y de los escolásticos, y, sobre todo, de mostrando con su pluma y con su ejemplo que la res tauración de la Filosofía, de las ciencias y de las artes antiguas , como elemento parcial del progreso, podía y debía llevarse á cabo sin renegar de la Iglesia cató lica , ni atacar sus instituciones. (1) «Quapropter berbae animantesque, quae sola putrefactione nasci videntur in térra, nou rainus a propriis causis oriri debent quam quae propagatione nascuntur. Sed ubinam sunt hae propriae causae? Procul dubio in terrena vita, sunt terrenarum vitarum cau- saepropriae.... Erunt igiturillae causae in anima terrae.» Theol.plat., de immort. anim ., lib. ív , cap. i. |

 5.° CONTINUACIÓN DE LA ESCUELA PLATÓNICA. 

El famoso Juan Pico de la Mirándula , que nació en 1463 y falleció en 1494, cuando contaba poco más de treinta años , fué discípulo de Marsilio Ficino , cuya dirección neoplatónica siguió, pero mezclada y modi ficada con ideas místicas y cabalísticas. Fué hombre de vastos y universales conocimientos, muy superio res á sus pocos años; cultivó especialmente la Filoso fía , la Teología , el hebreo y algunos otros dialectos semíticos , el griego , la astronomía , ó, mejor dicho, la astrología , y en 1486 se presentó en Roma , invitan do á todos los sabios de Europa, cuyos gastos de viaje se ofrecía á satisfacer, para que acudieran á discutir novecientas conclusiones que publicó y se comprome tía á defender , tomadas de toda clase de ciencias y materias. 

La discusión no se llevó á cabo , porque se suscitaron dudas y dificultades acerca de la ortodo xia (1) de algunas de aquellas proposiciones. En los últimos años de su vida , Pico se entregó al estudio casi exclusivo de las Sagradas Letras, distribuyó á los pobres gran parte de su rico patrimonio, muriendo en la práctica de las virtudes cristianas. 

Aunque los historiadores de la Filosofía suelen co locar á Pico de la Mirándula entre los representantes (1) Mirándula escribió una apología de las tesis tachadas ó acu sadas de heterodoxia, y en 1493 Alejandro VI publicó un rescripto ó breve favorable a la ortodoxia , al menos personal, del autor de las tesis citadas. de la escuela platónico-itálica, la verdad es que este filósofo , ó , digamos mejor, este escritor filosófico tie ne más de ecléctico y cabalista que de platónico. Cierto es que manifiesta alguna predilección y atribuye cierta superioridad á la doctrina de Platón y de sus discípulos (quorum doctrina..... ínter omnes philosophias , habita est sanctissimaj , gloriándose de haberla popularizado por primera vez en Italia (et a me mine primum , quod sciam...., est in publicum allataj en algunas de sus partes; pero no es menos cierto que también se gloría de conocer , comparar y discutir las opiniones de las diferentes escuelas ( non unius modo , sed omnigenae doctrinae piadla in médium afferre rolui), para llegar á la verdad por medio de la comparación y discusión de los sistemas y escuelas de Filosofía: ut hac coniplu- rium sectarum collatione ac multifariae discussione philosophiae, Ule veritatis fulgor.... illucesceret. En armonía con esta tendencia ecléctica , Pico se propuso conciliar los textos y sentencias que aparecen discordes en los principales filósofos, buscando concor dia entre Platón y Aristóteles (Platoni Aristotelisque concordiam), entre Scoto y Santo Tomás, y hasta entre Averroes y Avicena: in quibus Scoti et Thomae, phires in quibus Averroes et Avicennae sententiae, quae dis cordes eocistimantur, concordes esse nos assevera- mus (1). 

(1) Á pesar de estas ideas sincréticas, y en medio do sus tenden cias conciliadoras, el discípulo de Ficino conserva y descubre sus preferencias platónicas, según se desprende, entre otros, del siguiente curioso pasaje, en el cual Pico expone concisamente su juicio acerca de los principales filósofos, asi gentiles como cristianos. Después de hablar con encomio de Trimegisto , Pitágoras , Platón y Aristóteles , añade: «Atque ut a nostris, ad quos prostreino philosophia pervenit, nunc Gomo la mayor parle de los platónicos, Pico admite y supone que los cielos son cuerpos animados (1); pero lo que principalmente caracteriza y desvirtúa la doc trina del discípulo de Ficino, es la importancia y el valor científico que concede á la astrología , la magia, y, sobre todo, á la cabala 

(2). exordiar : est in Joanne Scoto, vegetuin quiddam atque discussum : in Tlioma, solidum et aequabile: in Egidio, tersum et exactum : in Fran cisco, acre et acutum : in Alberto, priscum, amplum et grande: inHen- rico , ut mihi visum est, semper sublime et venerandum. Est apud Arabes, inAverroe firinum et inconcnssum: in Avempace et Al- pharabio, grave et meditatum: in Avincenna, divinum atque plato- nicum. Et apud Graecos, in universum quidem, nítida , in primis et casta philosophia. Apud Tliemistium, elegaus et compendiaría. Apud Alexandrum , constans et docta. Apud Theophrastum, graviter elaborata. Apud Annnonium , enodis et gratiosa. Et si ad platónicos te converteris, ut paucos percenseam: in Porphyrio, rerum copia, et multijuga religione delectaberis: in Jamblico, secretiorein philoso- phiam et barbarorum mysteria veneraberis : in Plotino, primum quidquam non est quod admireris, qui se undique praebet admíran- dum, quem de divinis divine, de humanis longe supra hominemdoc ta sermonis obliquitate loquentem, sudantesplatonici vix intelligunt.» Op. Omnia., t. i, pág. 32o. Aun cuando se prescindiera de las palabras referentes á Plotino y demás neoplatónicos alejandrinos, las preferencias platónicas de Pico se revelan suficientemente en los calificativos y epítetos con que dis tingue a Enrique de Gante y Alberto Magno , que son los que más se acercan á Platón entre los escolásticos que cita. 

(1) «Qui negat coclum esse animatum, ita ut motor ejus non sit forma ejus, non solmn Aristoteli repugnat, sed totius pliilosopbiae fundamenta destruit.» (2) He aqui algunas proposiciones relacionadas con este punto, y que forman parte de las novecientas conclusiones á que antes liemos aludido: Nullti est sdeutiu quae nos mugís cartipcut de divinilate Christi, quam Magia el Cabala.— Quaelibet ro.r virtutem Imbél in Ma gia , in quantum Dei vor,e formular. — Sicut ligiuni David operi Ca- balae mirabiliter deserriunt, ¡la litjmui Orphei uperi vero lidtae et natural i a Magiar.—Nihil habebit firmnm in opere qui Veslam non 2 TOMO 111. 

 Francisco Pico de la Mirándula, sobrino del ante rior, cuya biografía escribió, fué también hombre de letras, y siguió la dirección y tendencias de su tío, es pecialmente en la parte místico-cabalística. Análoga dirección siguieron dos. escritores alema nes, que tuvieron más de literatos que de filósofos en el sentido propio de la palabra. El primero, llamado Juan Reuclüin, que nació en 1455 y falleció en 1522, se distingue por las doctrinas, ó, mejor dicho, ten dencias neoplatónico-cabalistas que ofrecen sus dos obras principales, que son De arte callalistica la una, y De verbo mirifico la otra. Esta última está escrita en forma de conferencia entre un gentil, un judío y un cristiano. Sus ataques contra las Órdenes religiosas y contra Roma, junto con los de su contemporáneo Ul- rico de Hutten, prepararon el advenimiento del pro testantismo. El segundo representante de la dirección indicada fué Enrique Cornelio Agrippa, que nació en Colonia en 148G, y murió en Grenobleaño de 1535. Los escritos de Agrippa, además de sus tendencias pitagórico-pla atraxerit.— Qni cunjunxm t Astrologiam Cabuhie , videbit quodsab- batinare et qniescere, convenientius fit posl Chrístum die dominico quuui die sabbuti.—Per mysterium duarum litterarum Van et Jod, scitur quomodo ipse Messias ut Deus, fuit principimn suipsius ut homo. —Ego animan, nostram sic dece ni Sephirot adapto , ut per unitatem sit cum prima , per inteliectum cum secunda, per rationem cum ter- tia , etc.— Qui sciverit quid sit denarius in Arithmetica form ali, et cognoverit naturum prim i nnmeri sphaeriei, sciet illud quod ego adhuc apud ahquem Cabalistam non legi, et est quod sit fmulamentum secreti magni Jobelei in Cabala. Estas y otras proposiciones no menos extra vagantes, junto con algunasmás peligrosas, teológicamente conside radas , prueban que no anduvieron descaminados los que las impug naron y se opusieron á su defensa pública. tónicas, conceden mucha importancia á la magia, que divide en natural, celeste y religiosa, ^us obras más importantes como escritor filosófico, son la que trata De occulta philosophia, y la que lleva por título : 

De incertitudine et vanitate scientiarnm, en las cuales, y principalmente en la última , abundan las ideas escép ticas y se descubren también reminiscencias lulianas. Agrippa fué como el precursor de los Paracelsos, Cardanos y otros médicos aventureros, que llamaron la atención de las gentes con sus teorías y prácticas cabalísticas y con sus excursiones desordenadas por el campo de la Filosofía y de las ciencias. Reuchlin, humanista acaso el más notable del si glo xv, representa la reacción exagerada de las letras humanas contra los defectos y vicios de la escolástica en este concepto, defectos y vicios que á la sazón ha bían llegado á su apogeo con el dominio de la escuela nominalista, representada por entonces en la Alema nia por Gabriel Biel, compatriota y amigo de Reuchlin. En honor de éste, es justo recordar que se mantuvo firme y murió en la fe católica, á pesar délas solicita ciones reiteradas y vivas de Lutero para atraerle á su partido, y á pesar de haber visto á su sobrino Me- lanchton apostatar del Catolicismo para convertirse en auxiliar y defensor de la falsa Reforma.

Archivo del blog

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA POR EL P. ZEFERINO GONZÁLEZ DE LA ORDEN DE SANTO DOMINGO CARDENAL ARZOBISPO I>E TOLEDO SEGUNDA EDICIÓN FRAGMENTO

  CRISIS ESCOLASTICO-MODERNA  Transición de la Filosofía escolástica á la Filosofía moderna 11." EL RENACIMIENTO.  Con la decadencia de...

Páginas