viernes, 3 de julio de 2026

Fragmento UNO. Novela. El vuelo de la urraca o la danza del cuervo Últimas revisiones. Autor: Méndez-Limbrick Jorge.

 


"—Escudero, ¿qué sucedió con la captura del tecolote?

—Señor, ya lo tenemos en jaulas. No es un tecolote, son dos.

—¿Y a dónde los han llevado? ¿Han seguido mis órdenes de que no se les maltratase, fueran dos o veinte? ¡Que no los maten! Después de una semana y de que estén seguros de que están sanos, llévenlos al monte más cercano y que los liberen. Y si regresan, que no los atrapen, que los dejen pernoctar y vivir en los jardines del alcázar. Quizá así muchos de mis enemigos, amigos, confidentes, simpatizantes, odiadores, hipócritas, adulones y otros más tendrán un sentimiento de curiosidad. Harán suposiciones sanas e insanas de los tecolotes en el alcázar y de lo que puede acontecer a partir de sus llegadas. — Dicen que el tecolote es un ave de mal agüero, señor. Que no es recomendable mirarlo, ni acercarse al ave. Mi señor, no creo que sea respetable dejarlos volar por todo el alcázar. Es el ave del inframundo, usía. — No seas tonto, Escudero, el ave de mal agüero sos vos, con esas ideas. —También dicen las leyendas que el tecolote puede mirar lo oculto, lo que está más allá, usía. Que predice el destino de los hombres y sus futuras desgracias. Aunque existe, un asunto que nadie le ha querido comentar a usía. — ¿Y cuál es ese asunto? —Que cuando fueron capturados no volvieron a cantar como tecolotes. — ¿Y, entonces, cómo cantaban? —No cantaban, usía. Imagino que debió de ser por el cautiverio. — Pero, esto no posee nada de extraño, Escudero. Existen aves que no soportan el cautiverio. —Excelencia, el asunto es que... cuando fuimos a liberar los tecolotes al bosque más cercano, pues una vez abiertas las jaulas para que alzaran vuelo, las aves, ya no eran tecolotes, eran cuervos, mi señor. Yo puedo dar fe de lo sucedido. Los pajareros que fueron conmigo pueden confirmarlo, mi señor. La sinceridad me abruma y antes de contarle a vuecencia la historia, se lo comenté al cardenal Lucius, y ¿sabe a qué conclusión llegó? Que su Ilustrísima debía cuidar más su salud, porque los rebeldes están siendo controlados por la DIE. Y que entonces, el asunto suyo no es de política, sino de salud —repito—, señor. Dése tiempo para los asuntos políticos y asuma un mayor cuidado y amor por su salud. Además, me comentó —y su señoría puede corroborarlo cuando se reúna con el cardenal— que, por el contrario, los tecolotes, le traerán un buen augurio. Que acá el asunto es el asunto de los cuervos y que con los cuervos, el asunto sí se pone un poco oscuro, más oscuro que la noche y el vuelo del ave. Que recuerde que el cuervo se alimenta de carroña y que, si se alimenta de carroña, estamos hablando de muerte. Al final, y esto es de mi factoría, ambas aves representan el destino y el tránsito al más allá".
Fragmento. Novela. El vuelo de la urraca o la danza del cuervo Últimas revisiones.
Autor: Méndez-Limbrick Jorge.

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Fragmento UNO. Novela. El vuelo de la urraca o la danza del cuervo Últimas revisiones. Autor: Méndez-Limbrick Jorge.

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