Nඈඍൺ ൺ අൺ ඉඋൾඌൾඇඍൾ ൾൽංർංඬඇ La elección de El tema de Ulises como uno de los títulos inauguradores de la nueva serie Monografías, en la colección Clásicos Dykinson, que se propone mantener como una de sus líneas más definidas el tratamiento de aspectos fundamentales de teoría y de instrumentación de la Literatura comparada, no ha sido difícil. Apenas existe un repertorio bibliográfico sobre el personaje de ficción más versátil y, probablemente por ello, más fértil a lo largo de toda la literatura occidental en la que no aparezca como referencia inexcusable este trabajo de William Bedell Stanford (1910-1984), profesor del Trinity College de Dublín y editor de la Odisea homérica. No tenemos noticia de que esté traducida a otras lenguas la obra que ahora ofrecemos, cuya primera edición data de 1954 y de 1968 la reimpresión revisada de la segunda (1963), y tampoco conocemos las razones concretas que expliquen la tardanza en aparecer en la nuestra, pero quizás sea la gran variedad de registros lingüísticos y la abundancia de citas, no siempre de fácil localización, procedentes de las diversas lenguas en las que reaparece el tema de Ulises, lo que ha disuadido al traductor a la hora de emprender su complicada labor, si quería tener siempre en cuenta el original y no sólo el inglés cuando se ofrece como mediador, como lógicamente sucede en el trabajo del profesor Stanford. En él se refleja y se estudia una tradición que abarca desde el griego antiguo (Homero) al moderno (Kazantzakis), desde el latín (Virgilio) a la mayoría de las lenguas romances (Dante, Calderón, Giraudoux), del inglés medieval al más atrevido del siglo XX (Joyce), y con representaciones nada desdeñables en alemán. Aunque podríamos haber ofrecido la traducción directa de los pasajes colacionados, nuestra opción ha consistido en elegir prioritariamente la traducción de la mayoría de los mismos entre las más acreditadas existentes en español, con un doble fin: facilitar su identificación y localización (en los casos de Joyce y Kazantzakis, p. ej., consignamos el número de página en la edición española elegida o de los versos sin que se ofrezca ninguna indicación semejante en el original del estudio) e invitar con ello al lector a la posible ampliación del contexto, dado que el estímulo a la profundización en la lectura y al ejercicio de la comparación es una de las principales virtudes de este libro. Ésta ha sido la mejor forma de integrarlo en nuestra tradición culta que se nos ha ocurrido. En estos casos la autoría de la traducción queda oportunamente señalada mediante una llamada con asterisco, que tendrá el valor, siempre que aparezca, de una nota del traductor o del editor.
En caso de no disponer de traducción en español, o de no considerarse la ampliación del contexto tan útil, la traducción de la cita siempre se ha realizado a partir de la lengua original de la fuente, aunque en nuestro libro apareciera sólo en su traducción al inglés. Un ejemplo aclaratorio puede ser el que se refiere al autor griego Nikos Kazantzakis. Para el comentario de su monumental Odisea recurre Stanford (vid. n. 19 del cap. XV), ya se trate de versos o de resúmenes, ya de algunos comentarios del escritor cretense, a la ayuda de R. Levesque, G. Savidis y otros que contribuyeron a la recepción muy favorable de la obra moderna griega en el ámbito anglosajón, cuyo punto culminante fue la publicación en 1958 de la traducción del poema al inglés por K. Friar, reseñada por el propio Stanford (vid. nuestra Actualización bibliográfica) y que sin duda se tuvo en cuenta en la revisión del estudio incluido en el capítulo XV para la segunda edición en 1963 de este libro. Nosotros hemos utilizado la traducción del poema épico kazantzaquiano al español del gran neohelenista chileno Miguel Castillo Didier, recordando también sus palabras en los resúmenes, mientras que los relativamente amplios comentarios del propio poeta sobre su obra, recogidos, por lo pronto, en griego moderno en una conocida revista, los hemos traducido directamente de esta lengua. Sí hemos respetado el criterio de dejar sin traducir los textos breves en lenguas familiares como el latín, el francés y el italiano, en los casos en que tampoco se hacía al inglés, aunque nos hemos decidido a hacerlo a pie de página cuando se trataba de textos más extensos o del alemán, una lengua más distante para nosotros que para los anglosajones, siendo que además no hemos encontrado traducción aceptable en español de las obras concretas de Goethe y de Hauptmann de las que proceden los pasajes elegidos. La edición de la que hemos partido para traducir y llevar a cabo la nuestra es la segunda, con los apéndices añadidos (Oxford, Basil Blakwell, 1963 [1954]), revisada por última vez y reimpresa en 1968 (Ann Arbor, Michigan University Press) y finalmente reeditada por Spring Publications (Dallas) en 1992; este último libro es el que hemos manejado, aunque hemos prescindido del prólogo introducido por un crítico de última hora (obviamente sin aprobación ni opción a réplica por parte del autor, desaparecido unos pocos años antes) al no considerarlo pertinente en nuestra edición en español. El lector encontrará la referencia en la Actualización bibliográfica que hemos añadido. Pero si se decide a leer el prólogo de Ch. Boer al que aludimos es recomendable que al menos lea, entre otras muchas posibilidades, los planteamientos serenos y bien fundamentados, sin sectarismo, por tener en cuenta muchas y variadas opiniones, de R. Friedrich (2011) y de S. Montiglio (2012) en lo que se refiere a la polaridad héroe / villano en la caracterización temprana de Odiseo; o la reflexión más amplia sobre el mito, por atender como el de Stanford a su evolución a lo largo de la literatura occidental, de B. Seidenstiker (2001) o de P. Boitani (1992), que cuenta con edición en español (2001). En todas ellas hay referencias al libro del profesor irlandés.
En el breve prefacio de 1968, como puede comprobarse, W. B. Stanford mencionaba la ampliación de la bibliografía adicional que había llevado a cabo, algo que nosotros hemos interpretado como un encargo para posteriores ediciones de su obra. Por ello nos hemos decidido también a añadir en la nuestra una Actualización bibliográfica con la intención de invitar al lector que lo desee a descubrir otras líneas de orientación, compatibles en todo caso con las abiertas en este libro siempre excitante en una aventura refractaria por naturaleza a su conclusión. Resta decir que compartir la tarea de traducción en un libro de este tenor con la compañera de una vida, Afton Beattie, a quien le tocó entendérselas con lo fundamental del inglés por ser su lengua materna, llevaba consigo cierta dosis de ironía, que se ha visto superada con creces, a lo largo de la experiencia, por la de hermosura. Agradecemos la ayuda prestada en la revisión de nuestro texto a José Manuel García Lamas, Daniel López- Cañete y Manuel Pérez López. Alfonso Silván Almorox, 1 de enero de 2013.

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